Desde sus inicios periodísticos en el diario La Tribuna de Toledo, Rubén Martín demostró que iba a llegar lejos en el mundo del periodismo, coinciden sus compañeros de redacción y de pupitre. Desde un principio todos repararon en la vocación radiofónica de este joven madrileño, que pronto comenzó a demostrar en en la cadena SER de Toledo donde presentó el espacio "A vivir que son dos días". Después, y sin ánimo de desgranar su currículum línea por línea, pasó a ser Jefe de Deportes en Ser Móstoles. No resulta difícil suponer la trascendencia que alcanzó su labor que le trasladó hasta Villareal, un pueblo de 45.000 habitantes en la provincia de Castellón con un equipo en la élite del fútbol europeo. Allí se consolidó gracias a un brillante trabajo que le llevó junto al mejor Villareal de la historia a los estadios más prestigiosos del mundo en París, Lisboa, Manchester, Milán o Londres. Además de un narrador fabuloso (para el recuerdo queda su narración del gol de Arruabarrena al Inter de Milan que clasificó al Villareal para las semifinales de la Champions League de 2006), Rubén se ganó un reconocimiento a nivel nacional que le condujo a la redacción de deportes de la SER en Madrid, convirtiéndose, por su aventura personal, en un ejemplo para centenares de estudiantes de Periodismo.“Es el nuevo Lama”. La frase se repite en varias ocasiones y lo más asombroso es que la pronuncian incluso sus compañeros. Y comprendo la comparación pues no está basada únicamente en su habilidad radiofónica. Descubre, sobre todo, el triunfo del trabajo, la rebelión ante el estancamiento, la esperanza de ser el mejor. La voluntad de ser grande al lado de los más grandes. Una condición que acompaña a todos los profesionales que han revolucionado la radio española. Especialmente a una generación de jovenes profesionales del periodismo deportivo radiofónico como Francisco José Delgado (Pacojó), Jesús Gallego, Juan Antonio Alcalá, Joseba Larrañaga, Juanma Castaño, Heri Frade, Juan Antonio Sampedro o David Alonso, entre otros, que siguieron sin complejos el camino que antes les habían marcado los grandes (De la Morena, Castaño, Paco González, Lama o López Feito). Ejemplos de superación y talento que acabaron con la hegemonía de Supergarcía en las ondas.
Si los referentes de la profesión han designado a Rubén Martín como una revelación del periodismo deportivo es porque en él coinciden la excelencia periodística y la calidad humana. Un ejemplo de vocación pura al servicio de una profesión que necesita a gente con disposición para contar las noticias que de verdad interesan a la gente, no las que van a leer los políticos, los compañeros de profesión o los superiores. "Escribimos o hablamos para la gente, que no se nos olvide". Esta premisa que Rubén defiende dentro y fuera de las aulas de la Carlos III, donde actualmente imparte lecciones de periodismo, es la norma que rige el trabajo de los que intentamos dignificar la profesión con nuestra tarea. De esta forma se pueden seguir sus pasos siempre con el objetivo de mantener la dignidad un par de peldaños por encima del miedo. La ilusión, curiosidad y constancia de que el Periodismo no es el medio, sino el fin en sí mismo, la meta a la que todos aspiramos a cruzar. Rubén está muy cerca de conseguirlo y sus aportaciones diarias le acercan más a este propósito.
No sé por qué cuento todo esto, pero me ronda de vez en cuando. Supongo que es una reflexión sobre las ilusiones que rondan nuestros pensamientos, sobre la satisfacción de escuchar cada día ese ¡Hola España, muy buenas tardes...Aquí termina hoy la etapa del Tour de Francia!, un saludo que todos los que admiramos el ejemplo de Rubén recibimos con agrado "pase lo que pase y donde quiera que sea".
