lunes, 20 de julio de 2009

El nuevo Manolo Lama

4.17 a.m. He leído en la página web de la Universidad Carlos III de Madrid una interesante entrevista a Rubén Martín Martos, el segundo narrador del Carrusel Deportivo. Seguro que muchos ya sabéis de quien hablo. Fue la voz del Villareal semifinalista de la Liga de Campeones en 2006 y, actualmente, es el narrador de la mayoría de los partidos del Atlético de Madrid, entre otros equipos. Estos días lo podemos escuchar desde Francia, donde cubre su cuarto Tour como enviado especial de la cadena SER. Pocos oyentes dudan a estas alturas de la profesionalidad de Rubén Martín, que ha sabido unificar a la perfección las virtudes de Manolo Lama, Paco González y Pepe Domingo Castaño para convertirse en una referencia de la radio deportiva española.

Desde sus inicios periodísticos en el diario La Tribuna de Toledo, Rubén Martín demostró que iba a llegar lejos en el mundo del periodismo, coinciden sus compañeros de redacción y de pupitre. Desde un principio todos repararon en la vocación radiofónica de este joven madrileño, que pronto comenzó a demostrar en en la cadena SER de Toledo donde presentó el espacio "A vivir que son dos días". Después, y sin ánimo de desgranar su currículum línea por línea, pasó a ser Jefe de Deportes en Ser Móstoles. No resulta difícil suponer la trascendencia que alcanzó su labor que le trasladó hasta Villareal, un pueblo de 45.000 habitantes en la provincia de Castellón con un equipo en la élite del fútbol europeo. Allí se consolidó gracias a un brillante trabajo que le llevó junto al mejor Villareal de la historia a los estadios más prestigiosos del mundo en París, Lisboa, Manchester, Milán o Londres. Además de un narrador fabuloso (para el recuerdo queda su narración del gol de Arruabarrena al Inter de Milan que clasificó al Villareal para las semifinales de la Champions League de 2006), Rubén se ganó un reconocimiento a nivel nacional que le condujo a la redacción de deportes de la SER en Madrid, convirtiéndose, por su aventura personal, en un ejemplo para centenares de estudiantes de Periodismo.

“Es el nuevo Lama”. La frase se repite en varias ocasiones y lo más asombroso es que la pronuncian incluso sus compañeros. Y comprendo la comparación pues no está basada únicamente en su habilidad radiofónica. Descubre, sobre todo, el triunfo del trabajo, la rebelión ante el estancamiento, la esperanza de ser el mejor. La voluntad de ser grande al lado de los más grandes. Una condición que acompaña a todos los profesionales que han revolucionado la radio española. Especialmente a una generación de jovenes profesionales del periodismo deportivo radiofónico como Francisco José Delgado (Pacojó), Jesús Gallego, Juan Antonio Alcalá, Joseba Larrañaga, Juanma Castaño, Heri Frade, Juan Antonio Sampedro o David Alonso, entre otros, que siguieron sin complejos el camino que antes les habían marcado los grandes (De la Morena, Castaño, Paco González, Lama o López Feito). Ejemplos de superación y talento que acabaron con la hegemonía de Supergarcía en las ondas.

Si los referentes de la profesión han designado a Rubén Martín como una revelación del periodismo deportivo es porque en él coinciden la excelencia periodística y la calidad humana. Un ejemplo de vocación pura al servicio de una profesión que necesita a gente con disposición para contar las noticias que de verdad interesan a la gente, no las que van a leer los políticos, los compañeros de profesión o los superiores. "Escribimos o hablamos para la gente, que no se nos olvide". Esta premisa que Rubén defiende dentro y fuera de las aulas de la Carlos III, donde actualmente imparte lecciones de periodismo, es la norma que rige el trabajo de los que intentamos dignificar la profesión con nuestra tarea. De esta forma se pueden seguir sus pasos siempre con el objetivo de mantener la dignidad un par de peldaños por encima del miedo. La ilusión, curiosidad y constancia de que el Periodismo no es el medio, sino el fin en sí mismo, la meta a la que todos aspiramos a cruzar. Rubén está muy cerca de conseguirlo y sus aportaciones diarias le acercan más a este propósito.

No sé por qué cuento todo esto, pero me ronda de vez en cuando. Supongo que es una reflexión sobre las ilusiones que rondan nuestros pensamientos, sobre la satisfacción de escuchar cada día ese ¡Hola España, muy buenas tardes...Aquí termina hoy la etapa del Tour de Francia!, un saludo que todos los que admiramos el ejemplo de Rubén recibimos con agrado "pase lo que pase y donde quiera que sea".

sábado, 11 de julio de 2009

La referencia de la prensa asturiana




6.16 a.m
A estas horas de la mañana (madrugada, para los que aún no se han acostado), muchos asturianos esperan la llegada a sus manos del periódico del día con el fin de conocer la actualidad de las últimas horas. Los repartidores de la prensa apuran los últimos minutos de su labor y se afanan en depositar las ediciones de los diarios en kioskos, cafeterías y casas. Esta rutinaria tarea, que se suele iniciar a las 2 o 3 de la madrugada, culmina el trabajo desarrollado anteriormente en las redacciones y plantas de impresión. Pocos reparos admite una actividad imprescindible para la difusión de los periódicos de la jornada. A partir de aquí se abre la vía de la interpretación y el análisis sosegado de las noticias , un cometido que ya depende única y exclusivamente del lector. Culminada esta faena, todos se pueden formar una opinión precisa sobre la calidad y rigurosidad del producto que tienen en sus manos. Llegados a este punto, me gustaría ordenar mis pensamientos sobre la prensa que me resulta más próxima.

Supongo que pocos discutirán a estas alturas que EL COMERCIO , diario decano de la prensa asturiana, es el periódico de referencia en Gijón. Pero como hay gente para todo, y especialmente en este foro, me gustaría argumentarlo y abrir el debate. En primer lugar creo que semejante título honorífico, para despejarlo de dudas, debe recaer sobre una cabecera que acumule muchos años de historia y una línea editorial en defensa de los intereses de los lectores, lo que excluye de la pugna a la prensa oficialista, moldeable y amarillista, a la que pertenecen muchos periódicos que ya habrán aflorado en muchas cabezas, especialmente las que coronan a los lectores de la prensa más prestigiosa del país. Yo también lo soy (lector, digo), pero entiendo que el mejor periódico debe estar en condiciones de pelear con sus similares, sin que importe el área o sección del que estemos hablando. EL PAÍS es, quien lo puede dudar, por su sobriedad expresiva en el tratamiento de la información, una referencia en el mercado de la prensa española de pago, donde también destacan EL MUNDO, LA VANGUARDIA, ABC y, probablemente, LA RAZÓN. Como se aprecia no utilizo simplemente el número de lectores para establecee el ránking ideal, sino los años de existencia y algo tan subjetivo como el pelaje de las informaciones. El criterio de selección (el mío) también deja fuera los periódicos deportivos, pues en estos casos la calidad del producto está decisivamente influido por el rendimiento del deportista. El diario AS sería un candidato con esta consideración sobre el tapete, por no hablar de MARCA, cuyos seguidores bien podrían discutir las opciones de su más directo competidor. Pero lo siento, no se acepta balón como animal de compañía.

Que nadie piense que me estoy colocando la pelota. Podría abrir la inscripción y seguir pensando lo mismo: el mejor periódico de Gijón es EL COMERCIO. Y avanzo un paso en mi razonamiento. El pedigrí de un periódico se mide, fundamentalmente, por la categoría de sus informaciones. Si convenimos tal cosa, debemos reconocer los méritos de sus profesionales, los que trabajan dentro y fuera de los despachos. EL COMERCIO compite, y va camino de doblegar en la plenitud de su trayectoria, a otras cabeceras que han sido situadas entre las principales del país. Y el combate, lo subrayo, es directo y repetido, constante y martilleante.

El periodismo, por otra parte, aporta una condición específica, una competencia brutal, como se registra en pocas actividades. Hablo tanto de la proliferación de periódicos de primer nivel como de la gran diversidad de soportes tecnológicos (ordenadores y teléfonos móviles), en los que el lector puede encontrar la noticia que busca en cualquier momento y donde quiera que sea gracias a la Red de redes. Los profesionales de EL COMERCIO, y por eso insisto en la importancia de la línea editorial, trabajan desde 1878 al servicio de los intereses del lector, afrontan esta misión apoyados en su criterio, en batallas de diez u once horas, día tras día, sin que les asista la excusa de un mal día, un buen compañero o un periodo de transición. Cumplido este objetivo, el paso al liderazgo en toda la comunidad asturiana está próximo aunque los esfuerzos deben continuar de manera incesante.

Hasta aquí llego. Os espero cual espadachín para que me convenzáis, si procede, de lo contrario de lo que pienso. Os espero, también lo digo, con el repertorio de las ideas preparado, con la prensa del día en ristre, y sin ánimo de ofrecer empalagos.


7.03 a.m. Vuestro turno…