sábado, 24 de enero de 2015

Alonso pierde fichas en el casino

El piloto asturiano acaba séptimo en Mónaco después de una caótica carrera 
Gana Rosberg por delante de Vettel, que sale más líder del Mundial
Crónica publicada en CRONÓMETRO DEPORTIVO el 26 de mayo de 2013
Es lo que tiene el circuito de Mónaco. Había pasado Fernando Alonso un día gris el sábado en el casino, así que guardó todas sus fichas para el domingo. Se aferraba al buen ritmo en carrera de su Ferrari y a una estrategia acertada en las paradas después de una buena salida que le acercara a Vettel y Raikkonen. Le jaleaba el precedente de 2010, año de su debut en la escudería del Cavallino, cuando salió el último (24.º) y remontó hasta la sexta plaza. Se llenó el bolsillo de fichas para tratar de voltear la situación. Pero la suerte le dio la espalda esta vez al asturiano. La diosa Fortuna no se alió con sus intenciones y el ovetense protagonizó una carrera decepcionante.
Desde las primeras vueltas se le hizo muy cuesta arriba el laberinto de yates colosales, tiendas de lujo y parterres floreados. Su camino por las calles de Mónaco se empinó en exceso. Su persecución sobre Raikkonen se demostró improductiva, y eso que en la vuelta 29, justo después de pasar por boxes para poner los neumáticos blandos, se echó encima del finlandés. En esas, el Ferrari de Massa saltó por los aires, safety car al canto y el gozo de Alonso en un pozo. También fue un fin de semana negro para su compañero de equipo, que ni había podido tomar parte en la sesión oficial de calificación tras estrellarse en los libres. Demasiados contratiempos para soñar con un milagro en un circuito en el que la suerte está condicionada en buena medida por el poder de cada piloto . Y ahí lleva ventaja Vettel, que sacando tajada de su condición de flamante líder del Mundial, hasta se permite el lujo de entrar en boxes justo cuando acababa de aparecer el coche de seguridad.
Se fue el safety pero apareció Sergio Pérez, que se la jugó para adelantar a Alonso. Ambos se citaron en la chicane y de ahí salió airoso el asturiano. Fue un espejismo porque en la maniobra de defensa de su plaza, el ovetense se la saltó y le dejó a merced de una sanción. Después de que ondeara la bandera roja en pista por el estrepitoso accidente de Maldonado, los comisarios atendieron las quejas de Checo y ordenaron al Ferrari que dejara pasar al McLaren. El mexicano fue el gran animador de la carrera, ese jugador desatado que arriesga gran parte de su patrimonio en la ruleta. Además de la batalla con Alonso, sacó de rueda a su propio compañero, Button, con una frenada al límite y después sacó de sus casillas a Raikkonen, que puso literalmente el grito en el cielo ante la temeridad de Pérez. “Es un idiota”, exclamó el finlandés, esta vez menos gélido que de costumbre.
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EFE
Reapareció el coche de seguridad después de que se tocaran Ricchiardo y Grosjean. Y cuando se fue de pista, volvieron las hostilidades entre Pérez y Raikkonen. Saltaron chispas en la chicane, Kimi tuvo que pasar por el garaje para reparar su magullado monoplaza y Pérez aguantó en pista, pero no por mucho tiempo. Cuatro vueltas después, el mexicano tuvo que abandonar. No era para menos después de su enloquecida carrera. El azteca se puso el traje de kamikaze y dejó hecho unos zorros su coche. Al final se hizo de oro Nico Rosberg, al que sí que le salió bien la jugada en el casino de Mónaco y conquistó su segunda victoria en Fórmula 1. 30 años después de la victoria de su padre, Keke, Nico ha sido capaz de repetir la hazaña de su progenitor. Un triunfo de postín que demostró que, a veces, la heráldica puede incluso con la ludopatía. Mientras, a río revuelto, ganancia de Vettel, que aumenta a 29 puntos su distancia sobre Alonso en la general del Mundial.

La merienda más dulce del Huesca

El equipo aragonés sigue soñando con la salvación después de remontar el gol de Juan Muñiz
Crónica publicada en CRONÓMETRO DEPORTIVO el 25 de mayo de 2013
No está este necesitadísimo Huesca para regalos, así que recurrieron a un invitado de lujo para merendar. Llegó el Sporting y sirvió de festín. Un dulce piscolabis a media tarde. No hizo falta que los asturianos llevaran boños preñaos, ni buñuelos, ni arroz con leche; el simple hecho de que el equipo asturiano se presentase por El Alcoraz y tuviera la osadía de adelantarse en el marcador sirvió de inmejorable aliciente. El partido fue un vodevil en toda regla, un espectáculo dantesco protagonizado por dos equipos que jugaron a compartir sus miserias. Y como los maños andan bastante más necesitados que los gijoneses, el resultado fue una victoria que sus seguidores celebraron en las gradas como si fuera la mayor de las gestas. En parte lo fue. Porque estos tres puntos les mantienen con vida y aferrados al milagro de la salvación. Han salvado un punto de partido en su contra porque si el Sporting hubiese ganado, el Huesca habría quedado automáticamente descendido a Segunda División B. Con o sin maletines, los de Sandoval iban a ser jueces de la lucha por la salvación. Pero no está este Sporting para ser juez y parte de nada. Bastante tienen con el juicio que se celebrará el día 4 de junio en Sevilla y donde se puede dirimir buena parte del futuro de esta entidad en pleno pulso entre José Fernández y José María González de Caldas.
El gol de Juan Muñiz, los detalles de calidad de un Trejo que puede estar disfrutando de sus últimos minutos como rojiblanco, la lucha de Guerrero y el empuje de Casquero fueron lo mejor de un Sporting que ha vuelto a naufragar. Otra actuación esperpéntica a domicilio, la enésima en lo que llevamos de temporada. Y eso que el partido se puso de cara gracias al oportunismo de Muñiz, vestido para la ocasión con el traje de goleador aprovechando el rechace del palo al disparo de Guerrero.  Muñiz, asentado en la titularidad en estos últimos coletazos de la Liga, hace méritos para convertirse en uno de los fijos la próxima temporada. No sería descabellado teniendo en cuenta la ingente calidad del canterano, la liquidación por deuda que se avecina este verano y la apuesta por Mareo que, ahora o nunca, se antoja imprescindible. Poco duró la ilusión de la victoria en la casa del sportinguista porque cuando todos contaban con llegar al descanso con ventaja en el marcador, apareció Pacheco para empatar en el último coletazo del primer tiempo inventándose para la ocasión un gol olímpico digno de Champions. Parece empeñado el Sporting en ensalzar a sus rivales cumpliendo aquel mítico lamento de los entrenadores: “Los hacéis internacionales”.
El ambiente en El Alcoraz no era el idóneo para apelar a a la épica sportinguista. El estadio estaba entregado a la causa de la salvación del Huesca y sus incansables aficionados animaban y cantaban sin cesar confiando en la remontada. Y entre tanto, el Sporting a lo suyo, intentando controlar la situación para no ser sorprendido nuevamente. A estas alturas de la película, con todo el pescado vendido, no se puede exigir más a un Sporting que debe mantener el tipo y dar la mejor imagen posible. Triste, pero real como la vida misma. Una situación extremadamente cruel que salta a la vista en partidos como éste. Una imprecisión tras otra, una permanente concatenación de errores y un paripé en toda regla que convirtió el segundo tiempo en un espectáculo deplorable, culminado con la absurda autoexpulsión de Mendy nada más entrar al terreno de juego. Se veía venir el segundo del Huesca, que no llegó hasta los instantes finales del partido dada la incapacidad de los hombres de D´Alessandro.  Le vino la inspiración a Tariq para plantarse solo ante Cuéllar y batirlo arreglando su hasta entonces desafortunada actuación. Y así llegó el enésimo castigo de la temporada para los sportinguistas, que siguen con su particular vía crucis. Se prevé tensión la próxima semana en el duelo contra el Recreativo de Hueva en el último partido del curso en El Molinón. Lamentable epílogo a una de las temporadas más grises de la historia de la entidad rojiblanca.

El campeón se quiere poner a 100

El Barcelona se fija como su gran objetivo alcanzar el centenar de puntos
Ajustada victoria de los azulgrana ante el Valladolid en el Camp Nou
Los goles de Pedro y Valiente en propia puerta deciden un partido pasado por agua
Crónica publicada en CRONÓMETRO DEPORTIVO el 19 de mayo de 2013
Igual que se dice que algunos bebés vienen al mundo con un pan debajo del brazo, se puede decir que la fiesta de la Liga vino acompañada de un triunfo para el Fútbol Club Barcelona. Una semana después de cantar el alirón en casa del vecino, el flamante campeón consiguió una ajustada victoria en un partido marcado por la intensa lluvia caída en la Ciudad Condal. Primavera de lluvias y en este caso primavera de títulos para un equipo que ha sumado tres nuevos puntos y que va lanzado hacia el récord de los 100, de momento en posesión del Real Madrid. Alcanzar esta plusmarca es, ahora mismo, el mayor aliciente que le queda por delante al Barça.
El choque fue muy especial por varios motivos. Porque también sirvió para que Víctor Valdés cumpliera su partido número 500 defendiendo la portería del Barcelona. Un feliz aniversario para este portero que podría estar viviendo sus últimos días en el que ha sido, hasta hoy, el club de su vida. Ni ésta ni ninguna circunstancia atrajo en exceso al público hacia las gradas del Camp Nou, que presentaron un aspecto deslucido causado sobre todo por la lluvia. Sin embargo, ni el agua, ni el descolorido coliseo azulgrana empañaron una primera parte entretenida, aunque sin demasiadas ocasiones. Dominaba cómodamente el Barça, al que le bastó con aprovechar dos errores del Valladolid para sentenciar. Primero se aprovechó Xavi de un fallo de Rueda en la circulación del balón para servirle un pase de los suyos, milimétricamente calculado, a Pedro, sin piedad ante Jaime para batirlo por bajo. De las botas del propio Xavi nacería el segundo gol tras botar un córner que Marc Valiente alojó en su propia portería en un despeje fallido. Larsson pudo añadir algo de picante al choque antes del descanso, pero Valdés estuvo muy atento en el mano a mano para desbaratar la ocasión del extremo del conjunto vallisoletano.
Paradójicamente, el segundo tiempo tuvo más atractivo por lo que sucedió en las gradas que por lo que sucedió en el terreno de juego, manifiestamente mejorable. Porque los 56.000 espectadores que se dieron cita en el Camp Nou se pasaron buena parte del tiempo coreando lemas y cánticos presumiendo de la condición de campeón de su equipo. Al grito de “campeones, campeones” transcurrió una segunda parte nuevamente marcada por la lluvia. Apenas hubo ocasiones de peligro, el Barcelona tenía bien controlada la situación y lo aprovechó Tito Vilanova para dar entrada en el terreno de juego a hombres de refresco como Jonathan Dos Santos, Thiago y Tello. Porque la lluvia puede ser tan soporífera como el calor, así que el entrenador azulgrana renovó fuerzas y energías con la entrada de jugadores de aquellos que se consideran adscritos a la llamada “segunda unidad”. Aún así bajó tanto la tensión que sacó tajada el cuadro pucelano con un penalti transformado por Víctor Pérez en los instantes finales. Un gol que apretó un poco el marcador, pero que no sirvió para cambiar nada de manera significativa el decorado.
94 puntos, a seis del objetivo de los 100. Pero lo más importante y lo más atractivo visualmente sucedió al final del partido. Se apagaron los focos y la atención se concentró en la celebración liguera. Todas las emociones se desbordaron cuando dos hombres tan queridos como Tito Vilanova y Eric Abidal levantaron la copa de campeones de Liga, con permiso, claro está, del eterno capitán, Carles Puyol. Un buen homenaje hacia el cuerpo técnico y los jugadores, pero fundamentalmente hacia los aficionados. A ellos no les impidió ni la lluvia disfrutar en cuerpo y alma de la fiesta del equipo de sus amores.
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De liquidación se gana mejor

Casquero se luce con dos goles que dan la victoria ante un desahuciado Xerez
Crónica publicada en CRONÓMETRO DEPORTIVO el 18 de mayo de 2013 
El Sporting sí gana de saldo. Finiquitadas todas las opciones de promoción y hecha añicos la paz social entre directiva y aficionados, los jugadores lucen palmito para encontrar el mejor destino posible de cara a la próxima temporada. Es la particular “operación bikini” para muchos futbolistas de este equipo, que han reservado el mes de mayo para disimilar los vicios adquiridos durante una temporada para olvidar. Es el caso de Javier Casquero, el veterano fichaje de invierno del conjunto gijonés, un hombre al que se le acaba contrato el mes que viene y que ya afina su puesta a punto para presumir de tipito en su próximo equipo, sea el Sporting o sea el Matalascañas. Veteranía divino tesoro. A sus 37 años, Casquero es coqueto como el que más. Y exhibe sus míticos casquerazos como principales encantos. En Chapín, dos goles del talaverano y carretera.
No se puede destacar más de la inútil victoria del Sporting ante el colista Xerez. Un equipo desahuciado, matemáticamente descendido a Segunda División B, que aguarda la liquidación de Javier Tebas para consumar su gran fracaso deportivo. Y todo ello en medio de una gran crispación que vivió su capítulo más macabro esta semana con la lamentable aparición de varias cruces blancas en su campo de entrenamiento. Un clima morturio rodea a un cuadro que ejemplifica a la perfección las consecuencias de la burbuja del fútbol. Ante este panorama, para no contagiarse de ese ambiente fúnebre, que ya bastante tienen ellos con lo suyo, el Sporting se presentó en Jerez dispuesto a solventar la papeleta por la vía rápida. Y para eso se aprovechó de la veteranía de un viejo zorro de este deporte, Casquero. El talaverano ya encarriló el partido a la media hora de partido y lo sentenció en el ecuador del segundo tiempo. Sin más alardes.
No está el Sporting para faenas extraordinarias. A estas alturas del campeonato, al equipo no se le puede exigir más que profesionalidad y que se conceda minutos a los hombres de la cantera. Caso de Juan Muñiz, que disfrutó de su segunda titularidad consecutiva. Lo mismo ocurre con Miguel Ángel Guerrero y Borja López. En plena fase de liquidación, la presencia de canteranos en el once es uno de los pocos alicientes a los que se aferra el sportinguismo. La renovación ya está en marcha y, Sandoval mediante, la apuesta por Mareo debe ser una realidad y no quedarse en papel mojado. La cosa no está para bromas en Gijón.

Qué manera de vencer

El Atlético gana ante el Real Madrid su décima Copa del Rey
Un cabezazo de Miranda en la prórroga acaba en el Bernabéu con una maldición de 14 años
Diego Simeone se consagra como el entrenador de las finales: 3 disputadas, 3 ganadas
Crónica publicada en CRONÓMETRO DEPORTIVO el 18 de mayo de 2013
Cuando Joaquín Sabina compuso su particular versión del himno del Atlético de Madrid, no contaba con esto. Seguro. A pesar de todo, dejó algunas frases para el recuerdo como el “qué manera de vencer” que parece concebido para vivir noches como la de hoy. Un 17 de mayo, que desembocó en un 18 de mayo, para la historia. El día que el Atlético ganó al Real Madrid la Copa del Rey en el Santiago Bernabéu. Ese niño que le preguntaba a su padre aquello de “papá, ¿por qué somos del Atleti?”, por fin va a encontrar respuesta a la eterna pregunta. El padre ya le puede responder: “Por victorias como la de esta noche, hijo”. Sí. Ganó el Atleti al Madrid en el Bernabéu. Una dulce prolongación de la racha triunfal en las finales coperas del equipo colchonero (4 victorias en los 5 derbis disputados) y la mejor forma de acabar con la maldición de 14 años de derrotas contra sus eternos rivales. Ni el mismísimo Jesús Gil vivió algo parecido. La décima en casa del vecino. Inolvidable.
El Real Madrid llora sus penas. Otra noche negra para el madridismo, que ha resucitado el fantasma del Centenariazo del año 2002 contra el Deportivo de La Coruña. Se tendrá que curar en salud la entidad madridista antes de volver a proponer finales en su estadio. Las desagradables experiencias vividas hasta el día de hoy, al menos, no lo aconsejan: de las 9 finales que ha acogido el Santiago Bernabéu, solo ha ganado 2 el anfitrión mientras que ha perdido 7, 4 de ellas contra el Atlético de Madrid. No se podía producir un epílogo más lamentable a una temporada tan dura, marcada por el escándalo y la frustración. La temporada más negra para Jose Mourinho, que podría estar viviendo sus últimos días en el club blanco. ¡Qué lejos queda ya la Supercopa de España ganada al Barcelona allá por el pasado mes de agosto! El técnico portugués se ha quedado en blanco en este 2013, a no ser que se confirme su marcha al Chelsea lo que le daría la opción de ganar la Supercopa europea.  Quizás contra el Bayern de Guardiola. Quién lo diría…
La gran fiesta del fútbol madrileño comenzó pronto en el Santiago Bernabéu. Desde los instantes previos al comienzo del partido se desarrolló un espectacular duelo visual y sonoro entre ambas aficiones en las gradas del templo madridista. La marea rojiblanca y el frente blanco conformaron un previo deliciosamente atractivo. La batalla se fundió en un grito unánime en cuanto comenzaron a sonar por los altavoces los acordes del himno nacional. Un magnífico prólogo para una apasionante final. Pero la pasión se desbordó en cuanto empezó a rodar el balón por el terreno de juego del coliseo de Concha Espina.
Igualado primer tiempo
El duelo comenzó eléctrico, tanto que el ambiente gélido de la noche madrileña pronto se convirtió en un apasionante calor. El Real Madrid dominaba sin crear claras ocasiones, pero ya se sabe que este equipo no necesita acaparar el balón para causar estragos. No tardaría en comprobarse. Benzema le robó la cartera a Mario en el centro del campo, el francés filtró un pase para Cristiano, que la perdió, aunque apareció un inesperado aliado, Miranda, para regalar un peligroso córner desde la derecha del ataque madridista. Lo botó Özil al punto de penalti y allí apareció portentoso Cristiano para abrir el marcador con un prodigioso cabezazo al palo largo inalcanzable para Courtois. Lo de siempre. A los 13 minutos ya ganaba el Madrid con un gol marca de la casa del portugués insaciable, nuevamente imparable en el salto dentro del área.
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Gyi
Pero este gol cortocircuitó el juego madridista, que se quedó sin gas. El Atlético se revolucionó y comenzó a llevar el partido al terreno donde se encuentran más cómodos los pupilos de Simeone: el físico. Así lograron secar el torrente futbolístico del Real Madrid, que les había arrollado hasta entonces. Con el gol se puso las pilas el conjunto colchonero guiado para la ocasión por sus mejores faros, Koke y Turan, e impulsado por sus peligrosas flechas, Diego Costa y Falcao. La incontenible sociedad ofensiva colchonera reservó su aparición estelar para la media hora larga de partido. Increíble jugada de Falcao en el centro del campo. El colombiano la protegió, bailó una cumbia con Khedira y Albiol para abrirse hueco y servirle un pase medido a Diego Costa, que se perfiló ante la meta de Diego López y lo batió con un zurdazo cruzado.
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EFE
El Atleti de las finales es así. Es capaz de romper los guiones y trastocar los pronósticos más previsibles. Eso sí, contó con la suerte del finalista para no irse perdiendo al descanso. Casi le da un ataque a Courtois ante el disparo que se inventó Modric desde la frontal y se marchó fuera por poco. Después apareció el palo para rechazar un envenenado lanzamiento de Özil. La mejor noticia para los rojiblancos es que se terminó el primer tiempo sin ningún minuto añadido. Clos tenía prisa y pitó en cuanto se cumplió el minuto 45.
Dos palos en la segunda parteLa intensidad no decayó en el segundo tiempo, ni mucho menos. Ninguno de los dos equipos necesita el balón para crear peligro; en eso lleva ventaja el Atleti gracias a un Diego Costa que es un peligro público. El brasileño sabe jugarla, presume de una definición excelente, es rápido en los metros finales y tiene la virtud de desquiciar a sus rivales; que se lo digan a Coentrao, que vio la amarilla por derribar a la pantera colchonera cuando se había desbocado hacia la portería de su tocayo gallego. Pero si el Atlético presume de pantera, el Madrid exhibe a su particular lince, Mesut Özil, que se sacó de la chistera un envenenado lanzamiento de falta que Courtois envió a córner con una gran estirada. Los de Simeone aceptaron gustosos el intercambio de golpes, un lance en el que se sienten especialmente cómodos; así, Gabi la cruzó desde la derecha para la llegada en el segundo palo de Filipe Luis, cuyo disparo se perdió por muy poco a la derecha de Diego López.
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AFP
Pero las mejores ocasiones las tuvo el Real Madrid en un margen de diez minutos. Primero en una jugada que retrata bien la suerte que acompaña al Atleti en las finales. Cristiano se internó por la izquierda, llegó hasta la línea de fondo, la dejó atrás hacia Benzema, que estrelló el balón en el palo cuando ya cantaba el gol, el rechace le cayó a Özil que, con toda la portería para él, disparó y de la nada apareció Juanfran para sacarla bajo los palos. Inverosímil aparición del defensa que ejerció de santo colchonero en el campo de su eterno rival. La ayuda divina de Neptuno no desapareció en este punto porque, acto seguido, volvería a salvar al Atlético tras un misil por tierra de Cristiano que también se estrellaría en el poste. Las lamentaciones del portugués se siguen escuchando entre los muros del Bernabéu.
El encuentro estaba desbocado, desatado y la tensión recorría como un calambre a los seguidores de ambos equipos, especialmente a los madridistas, desesperados por tal acumulación de ocasiones falladas. Tal era la desesperación que Mourinho se fue a la calle por protestar enérgicamente una falta de Benzema. A la batalla no le faltaba de nada: ocasiones, expulsados e incluso cambios imposibles como el de Juanfran por Cata Díaz, que terminó en nada porque el bravo defensa colchonero se empeñó en permanecer en el césped. Lo que restó hasta el fin del segundo tiempo tuvo que ver más con la épica que con lo futbolístico. El Atlético botó tres saques de esquina en el tiempo añadido que desbarataron sin problemas los jugadores madridistas, pero que contuvieron la respiración de los aficionados. Esta vez le tocó al Madrid pedir la hora y dar las gracias por llegar a una taquicárdica prórroga.
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AFP
La prórroga de Miranda
Treinta minutos más de angustia. La prórroga era otro castigo más para los sufridos corazones de los seguidores, que llevaban hiperventilando más de noventa minutos. Comenzó avisando Diego Costa, tras un majestuoso pase de Koke, se plantó ante Diego López, pero el guardameta madridista salvó en dos tiempos una clarísima ocasión del delantero brasileño. Los madridistas no ganaban para sustos. Porque poco después apareció Essien para despejar a saque de esquina un peligroso pase que buscaba a Falcao. Fue un desafío a la suerte en toda regla. A la salida de ese córner, Koke, especialmente inspirado en esta final, sirvió un medido centro al córazón del área donde apareció Miranda para cabecear a la red. El defensa brasileño emuló a Pantic, autor del gol que dio en 1996 la última Copa del Rey hasta la fecha para el cuadro rojiblanco, y desató la euforia colchonera con un tanto, por cierto, de factura muy parecida a la de aquel.
Tocaba zafarrancho de combate para el Real Madrid, al que no le quedó más remedio que irse con todo al ataque. La tuvo Higuaín, pero se volvió a estrellar contra Courtois, que salvó el remate de manera inverosímil. Lo intentó Albiol desde lejos, pero su disparo fue más un ensayo de rugby más que un remate futbolístico. Al Madrid no le convenía el paso de los minutos. Se llegó al final del primer tiempo de la prórroga. Los jugadores de ambos equipos hicieron piña; unos para remontar y otros para mantener la ventaja y, si fuera posible, aumentar la brecha.
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EFE
De nuevo acaparaba la posesión el Real Madrid, pero sin éxito. En una de esas se acercaron peligrosamente a los dominios de Courtois gracias a una internada de Di María por la izquierda, la puso al segundo palo para Özil y el alemán volvió a fallar. Esta vez se encontró con otra parada extraordinaria del guardameta francés, que hizo méritos para ser considerado uno de los mejores porteros del mundo. Desesperación completa del madridismo y delirio total de los colchoneros. Pocos planificaban un escenario semejante. Tal era la frustración madridista que Cristiano Ronaldo fue expulsado por una lamentable acción con Gabi. El portugués cayó en la trampa del mediocentro, que le había hecho previamente una falta muy clara, pero Ronaldo reaccionó levantando el pie a la altura de la cara del madrileño y golpeándolo, una desproporcionada reacción que le costó la expulsión. Triste manera de terminar la final de la estrella madridista. El equipo local se había quedado en la segunda parte del tiempo reglamentario sin su referente en el banquillo y en el segundo tiempo de la prórroga perdió a su referencia en el campo. Demasiados golpes para soñar con levantar el partido. La suerte estaba echada, a pesar de que Gabi fue expulsado después por un entradón sobre Di María. Poco le importó al Atlético. Iban por delante en el marcador, se veían campeones, se sentían triunfadores.
El pitido final no lo dio Clos Gómez, lo dio la extraordinaria afición colchonera que tiñó de rojiblanco las gradas del Santiago Bernabéu. Su mérito es incuestionable: consiguieron profanar el templo de su eterno rival y teñirlo de sus colores preferidos: el rojo y el blanco. Los colores de moda. 14 años después, léanlo bien, el Atleti volvió a superar a su eterno rival y en su propio estadio. Diego Pablo Simeone se ha consagrado como el señor de las finales. El argentino puede presumir de haber ganado las tres finales que ha disputado. Un registro histórico digno de un formidable entrenador, un héroe a la orilla del Manzanares. Campeones de Copa. Porque ya lo canta Sabina, “para entender lo que pasa, hay que haber llorado dentro del Calderón que es mi casa”. Enhorabuena Atleti.
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Los pericos regalan el alirón

El Fútbol Club Barcelona, campeón de la Liga 2012-13 
El empate entre Espanyol y Real Madrid otorga el 22º título liguero a los azulgrana 
El Atlético de Madrid hará pasillo a los de Vilanova en el Vicente Calderón
Artículo publicado en CRONÓMETRO DEPORTIVO el 12 de mayo de 2013
Las cosas que tiene el fútbol. Sin necesidad de jugar y gracias a sus vecinos, el Fútbol Club Barcelona se ha proclamado campeón de Liga 2012-13. No podía deparar un alirón distinto una temporada tan peculiar para el equipo azulgrana. El empate del Real Madrid en Cornellá regala el 22º título liguero de su historia al Barça. El Espanyol enmienda de esta forma el campeonato que les arrebató en el curso 2006-07 por obra y gracia de Tamudo. Una vez más se ha demostrado que lo que el fútbol te roba, luego te lo devuelve. Y los pericos han regalado una Liga a los barcelonistas. Sin necesidad de jugar. El alirón matemático llegó por el aire.
Ha sido un alirón de récord. Porque el Barcelona ha ganado la Liga de principio a fin, siendo líder desde la primera hasta la última jornada, una plusmarca que antes solo había conseguido el Real Madrid en 1988. Un título que sirve además para superar a su eterno rival como el club español con más número de títulos oficiales (79 del Barça por 77 del Madrid). Los datos dan buena cuenta de la marcha triunfal del equipo de Tito Vilanova en su primera temporada al frente del cuerpo técnico barcelonista. Una excelente puesta en escena de un hombre que no lo tuvo nada fácil. Tuvo que viajar a Nueva York a principios de año para ser tratado de una grave enfermedad. En su lugar llegó Jordi Roura, un infatigable capitán para mantener a flote la nave blaugrana. El rumbo no se desvió en exceso y los resultados permitieron que el buque blaugrana siguiera navegando viento en popa con el liderazgo bien amarrado.
También es la Liga de Eric Abidal, otro hombre que lo pasó muy mal y que se merece especialmente una alegría como ésta. Aquejado también de otra complicada enfermedad, se pasó la temporada, como es lógico, volcado en su recuperación. Esto dejó al Barcelona sin un puntal defensivo y el vestuario se quedó huérfano de uno de los hombres más queridos. A pesar de los contratiempos, los futbolistas hicieron piña, se confabularon para ganar la Liga, marcaron 105 goles y con Leo Messi a la cabeza, que ha sumado 46 tantos y apunta a su tercer Pichichi, consiguieron 88 puntos que valen un alirón prematuro. Si el Barça es capaz de ganar los cuatro partidos que restan hasta el final del campeonato, todavía podría igualar la mejor puntuación de la historia liguera. Datos y más datos que condecoran de laurel a un equipo al que hará pasillo el Atlético de Madrid. Justos reconocimientos a un gran campeón.

Una victoria a medias

El Sporting gana al Córdoba en un partido marcado por las protestas de la afición

Artículo publicado en CRONÓMETRO DEPORTIVO el 11 de mayo de 2013
Poco importaron los goles de Carmona, David Rodríguez y Santi Jara. La noticia no estaba en el campo, sino en las gradas y en los aledaños del estadio. Y la noticia no estuvo en el partido; estuvo en los instantes previos y en las protestas expresadas por la afición durante el encuentro. El sportinguismo está harto. De mediocridades, tópicos, excusas, mentiras, medias verdades, decisiones absurdas… Los sportinguistas han dicho “basta ya” y lo de menos fue la holgada victoria ante el Córdoba. Fue una victoria inútil, a medias, en un Molinón con las gradas semi vacías (10.621 espectadores), que ha llegado a destiempo y que no va a disimular la mediocre temporada del Sporting. Diga lo que diga el míster José Ramón Sandoval, que este viernes no tuvo reparos en declarar que este curso no ha sido un fracaso. Este tipo de declaraciones absurdas son las que sacan de sus casillas a la afición.
El sportinguismo se levantó ayer contra el máximo accionista y los consejeros que han llevado al equipo a navegar de nuevo con pena por un mar de Segunda. Atrás quedaron los años felices de Preciado y, al igual que ocurriera en 1998, el Sporting vuelve a estancarse en una categoría que no se ajusta al peso histórico y a las exigencias económicas de un equipo centenario. Razones de peso para que más de 1500 aficionados se concentraran en los aledaños de la puerta de autoridades del estadio de El Molinón para protestar contra la gestión deportiva y económica que ha devuelto al club asturiano a su pasado más oscuro. La protesta, organizada por la peña Ultra Boys, fue secundada por las asociaciones “Tu fe nunca decaiga” y “Unipes”, que también quisieron aprovechar el partido ante el Córdoba para criticar la gestión llevada a cabo por el consejo de administración del club.
“Por un Sporting libre”, “Fernández vete ya” o “El Sporting somos nosotros” son algunos de los lemas que exhibían los aficionados en pancartas y bufandas durante su concentración delante de la fachada principal de El Molinón. También entonaron cánticos contra el máximo accionista del Sporting, José Fernández, y el presidente del Consejo de Administración, Manuel Vega Arango, al que calificaron de “títere”. No se produjeron incidentes y, pacíficamente, los sportinguistas expresaron su malestar por la situación del equipo. Las protestas continuaron en el interior de un desangelado estadio, donde se corearon consignas durante el desarrollo del partido. Incluso los Ultra Boys se movieron por todo el estadio en una demostración palpable de que el movimiento de liberación se demuestra andando. Porque el sportinguismo se mueve.
Al final se consiguió una victoria en lo futbolístico de escasa trascendencia. Porque a la espera de que el máximo accionista del Sporting ponga un precio a sus acciones para facilitar de una vez el tan ansiado cambio de gestión, se logró un cómodo e inútil triunfo (3-0) ante el Córdoba. Lo importante es que la afición ha mostrado su hartazgo pidiendo a gritos una renovación difícilmente aplazable durante mucho tiempo. La situación ya es demasiado tensa. Para muestras, la carga policial, con desalojo incluido, que se produjo en el Fondo Sur al final del partido y los incidentes en el parking de El Molinón por la entrada de un grupo de aficionados.

¿Debe seguir Mourinho en el Madrid?

Opinión para el debate de CRONÓMETRO DEPORTIVO del 9 de mayo de 2013
SÍ. Por supuesto que Jose Mourinho se debe quedar en el Real Madrid. La duda ofende, Alberto. De bien nacidos es ser agradecidos y no hay ni punto de comparación entre el equipo que le legó el ingeniero Pellegrini y el que dejaría en herencia el portugués. Entre otros muchos, uno de los principales logros de Mourinho es que el Madrid ha pasado a caer en las semifinales de la Champions mientras que antes se la pegaba en octavos de final, al más puro estilo de la selección española “pre 2008″ en cuartos. Este entrenador ha conseguido espolear al madridismo. Mentalidad ganadora se llama eso. Solo hay que recordar cómo acabó el Bernabéu el duelo de semifinales contra el Borussia Dortmund. Dura el partido dos minutos más y…
Mourinho es un ganador nato y un formidable estratega capaz de terminar con la hegemonía del otrora imbatible Barça de Guardiola, al que mandó de retiro forzoso a Yankilandia como terapia de desconexión. El barcelonismo está deseando que coja las de Villadiego y eso es por algo. ¿Que ha sentado a Casillas? Es lo que tiene el principio de autoridad de los entrenadores. Yo también lo hubiese hecho, por cierto. Y más viendo a ese tal Diego López que ha demostrado ser un portero espectacular. Así que, Alberto, no seas pipero, ríndete a la evidencia y reconoce que Mourinho es el entrenador ideal para el Real Madrid. No creo que ningún entrenador acerque tanto al Madrid a la deseada Décima. Otra cosa es lo que venda “el entorno".

El ´Messías´ resucita al Barça

El argentino lidera la remontada ante un gran Betis
Providencial Villa, que empata antes de ceder su sitio a Messi
Los de Vilanova pueden cantar el alirón este miércoles o el próximo domingo en el Calderón
Crónica publicada en CRONÓMETRO DEPORTIVO el 5 de mayo de 2013
Nadie encarna mejor el espíritu que necesita este Barcelona. Él es el hombre que representa mejor que ningún otro los valores que debe tener el Barça. Leo Messi ha vuelto a demostrar que es la divinidad que lleva la paz, el sosiego, las ganas y los goles a un equipo que lo necesita más que nunca. Tras perderse el partido de vuelta contra el Bayern Múnich, en una concesión demasiado generosa por parte de Tito Vilanova, el argentino volvió ante el Betis para reivindicarse como rey, gobernante y restaurador del barcelonismo. Aunque también ha demostrado ser un siervo sufriente que, como cualquier ser humano, padece lesiones y contratiempos. A todo se sobrepone esta divinidad que ha encarrilado el alirón azulgrana. La próxima semana, en un escenario de tanto postín como el Vicente Calderón y ante un rival de pedigrí como es el Atlético de Madrid, el Fútbol Club Barcelona puede ganar su 22ª Liga. Eso suponiendo que el Madrid hará los deberes ante el Málaga.
Pero antes de que El Messías hiciera acto de presencia y resucitara a su equipo al grito de “levántate y anda”, el Barcelona pasó las de Caín para ganar al Betis. Los de Pepe Mel se adelantaron por dos veces en el marcador y pusieron contra las cuerdas a los de Vilanova. Partidazo del equipo sevillano, una de las sensacione de la Primera División, que a base de una presión incesante, un juego atrevido y mucha solidaridad atemorizó al barcelonismo. Una valiente apuesta que recogió sus frutos con los goles de Pabón y Rubén Pérez, aunque el providencial empate de David Villa dejó muy tocados a los béticos. Un día más ha sido decisivo el delantero asturiano que, sin darse un ápice de importancia, también aparece cuando más lo necesita el equipo. Cierto es que no marcó ante el Bayern el pasado miércoles, pero después de una temporada tan difícil para él, no se le pueden pedir milagros al langreano. Para eso ya está Messi.
Un primer tiempo por peteneras
Por si no hubiera suficiente marcha en el guateque blaugrana, el Betis se arrancó por peteneras y se marcó una sevillana en el primer minuto que encendió la Liga. Fue Pabón quién marcó el compás de lo que sería un intenso partido con un gol que desnudó las miserias defensivas del Barcelona. Balón colgado al área, Adriano no sabía por dónde soplaba el viento y el colombiano no desaprovechó la concesión. Tan tempranero gol incendió el Camp Nou. El barcelonismo se hacía cruces pensando que podían perder una Liga que tenían atada y bien atada. Tan caldeado estaba el ambiente que tuvo que ser un matador chileno el que se vistiera de bombero para apagar el incendio. Alexis Sánchez cogió el extintor y cabeceó para empatar el partido. Jugador peculiar este chileno que se complica demasiado la vida en el campo por su excesivo ímpetu y sus ganas de hacerlo bonito. Al final se termina haciendo un nudo a sí mismo de lo difícil que se lo pone.
El espíritu de Alexis contagió al Barcelona y comenzó su bombardeo del área bética a través de continuas ráfagas. Un rosario de ocasiones que no conseguía convertir, fundamentalmente, por la superlativa actuación de Adrián. El portero sevillano desesperó a los atacantes barcelonistas, que no se veían capaces de superar esa muralla. En especial Villa, que se topó continuamente con él. Primero respondió con una magnífica estirada a un zurdazo cruzado del Guaje y después metió de forma providencial su pierna derecha para desviar un remate franco en boca de gol del asturiano. Aunque la ocasión más clara, y polémica, fue un derechazo de Tello que superó la línea tras estrellarse ferozmente en el larguero. Gol fantasma.
Se aliaban los elementos a favor del Betis, que pasó de estar encerrado en su área a adelantarse gracias a un potente derechazo de Rubén Pérez desde fuera del área. Alexis se hizo un nudo en la frontal de su propia área, Nosa le robó el cuero, vio el desmarque de Pérez y el mediocentro bético no desperdició la ocasión. Los de Pepe Mel vivían su particular Feria de Abril, con varios días de retraso, en el Camp Nou. Un escenario soñado para el equipo sevillano, que cada vez que se acercaba a las proximidades de Pintomareaba a los barcelonistas. El intercambio de golpes desnudaba las miserias defensivas del Barça. Solo Tello e Iniesta desde la izquierda trataban de aportar criterio y profundidad al juego en ataque blaugrana, pero sus intentos eran vanos. Bien porque no encontraban rematador, bien porque terminaban desbaratados por el portero y los defensores verdiblancos.
Messi resucita a la tropa azulgrana
Las señales con las que nacía el segundo tiempo no eran precisamente alentadoras para los culés. Piquébostezaba recién entrado al campo tras el intemedio. No estaba precisamente el partido para bostezar, ni estaba el Barça tan cómodo como para relajarse de esa forma. Pero así empezó el segundo asalto de una trepidante batalla que no se quiso perder El Messías del barcelonismo. Messi empezó a calentar en la banda y el Camp Nou se levantó. Cuando todas las miradas apuntaban al calentamiento del argentino, Alves protagonizó una gran cabalgada por la derecha que desembocó en un centro al segundo palo donde estaba Villa, que remató en plancha para establecer el empate. De premio, Tito le mandó al banquillo para dejar paso a Messi. Resignado a su suerte y en un nuevo alarde de profesionalidad, el asturiano cedió su sitio sin rechistar.
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El Messías demostró sus credenciales al poco de ingresar al campo con un impecable lanzamiento de falta que se coló pegado a la escuadra izquierda de la portería de Adrián. La aparición cambió la cara del Barça, que se volvió a poner ese traje de las mejores noches que tan grande ha hecho a este equipo. Pero el dominio de la posesión no se tradujo en grandes ocasiones de peligro. Tuvo que ser Messi, explotando su faceta de pateador, quien causara estragos con los lanzamientos de falta. Tras el gol, lanzó una peligrosa rosca que se estrelló en la cruceta. Después, le tocaría al Betis asustar a Pinto, pero una aparición providencial de Adriano evitó un remate franco. Y sería de nuevo Messi el que acabaría con todos los fantasmas. Cargó desde la derecha, se asoció con Iniesta en la frontal, el manchego abrió de tacón para la llegada de Alexis por la derecha y éste se la puso al argentino para que marcara a placer. El Messías lideró la remontada culé.
Ganar al Betis estaba costando sangre, sudor y lágrimas. Y casi cuesta algo más porque, tras salvar de forma inverosímil el intento de vaselina de AlexisAdrián golpeó con el pie en sus partes nobles al chileno que se quedó visiblemente dolorido en el campo. Estas cosas suceden cuando fías todo tu juego a la testiculina. Suerte que la cosa se quedó finalmente en un doloroso susto. Para evitar males mayores, Vilanova sacó a Alexis del campo para dar entrada a Thiago, que debe amortizar los minutos sueltos que se le conceden para demostrar su enorme talento. Y así tocando y tocando el balón, el Barcelona pasó el trago durante los últimos minutos a la espera de que pitase el colegiado. Al final, el árbitro pitó y el Barça vio el cielo. Queda menos para el alirón, que podría llegar este miércoles si el Real Madrid no gana al Málaga.

Con el orgullo no basta

El Sporting planta cara a Las Palmas pero termina goleado víctima de su infortunio
Lamentable arbitraje de Pino Zamorano, indeseable protagonista del partido
Crónica publicada en CRONÓMETRO DEPORTIVO el 4 de mayo de 2013
Se había encomendado el Sporting al orgullo para sacar algo positivo en su visita al Estadio de Gran Canaria, pero ni por esas. Los males de este equipo van más allá de la vergüenza torera o, como sostenía José Ramón Sandoval, de portarse como paisanos. Las apelaciones a la testosterona del entrenador están muy bien de cara a la galería, pero las proclamas populistas deben realizarse a tiempo. Y a ser posible basadas en unos ciertos argumentos futbolísticos. No a estas alturas de la temporada, con la mayor parte del pescado vendido, y ante un rival con aspiraciones reales de ascenso. Porque a pesar de que llevan una hora de retraso en relación a los habitantes de la península, en Canarias se pagan caras las faltas de puntualidad. En especial las castiga esta Unión Deportiva Las Palmas, que se ha subido a tiempo al tren que lleva a Primera y no se quiere bajar hasta la última estación. Por su parte, el Sporting se apeó antes en la estación de Ponferrada en una derrota que todavía escuece. Y eso por no hablar de la infame derrota de la semana pasada ante el Hércules en el apeadero de El Molinón. Ni en su propia casa responde este Sporting.
Al margen de las reclamaciones que se puedan realizar ante la ventanilla del míster Sandoval, el sportinguismo también puede mostrar su malestar por el pésimo arbitraje de Pino Zamorano. Esperpéntica actuación del árbitro madrileño erigido en el indeseable protagonista del encuentro. Generó disparidad de opiniones pero todas ellas basadas en su mala actuación. Porque no convenció a los canarios, que protestaron el dudoso penalti de Murillo sobre Lora y la excesiva facilidad del trencilla para sacar amarillas. Pero sobre todo castigó al Sporting, pitando penalti en una dudosa mano de Iván Hernández y expulsando al propio defensa madrileño y al portero suplente, Juan Pablo, además de un constante goteo de amonestaciones que condicionaron en gran medida a los rojiblancos. Como tiene pocos problemas el Sporting, encima sufrió en El Insular a uno de los colegiados más lamentables del fútbol español.
Demasiada agitación
El ambiente ya estuvo demasiado caldeado durante la semana. La derrota contra el Hércules ha escocido mucho en el sportinguismo y si además a eso se le suman decisiones polémicas como no convocar a Sangoy esgrimiendo unas supuestas faltas disciplinarias, el ambiente se torna en irrespirable. Aún así, como ese montañero que apura la escalada a pesar de ir muy necesitado de oxígeno, el Sporting boqueó en los primeros compases del partido y mantuvo el tipo ante Las Palmas. Y tuvo la suerte de que le pitaron un penalti por un dudoso derribo de Murillo sobre LoraDavid Rodríguez no perdonó desde los once metros y, como quien no quiere la cosa, el equipo gijonés se vio por delante en el marcador.
Pero a Pino Zamorano le dio por aplicar a su manera la ley de la compensación y, acto seguido, sancionó con penalti una supuesta mano de Iván Hernández, más que dudosa porque el jugador madrileño tenía su mano derecha pegada al cuerpo. El regalo no lo desaprovechó Vitolo y estableció el empate. Otra vez tocaba remar. Pronto se vería que las aguas estaban demasiado agitadas por la expulsión de Juan Pablopor protestar en la banda, lo que dejaba al Sporting sin portero suplente. A rezar para que no le diese a Cuéllar ni por estornudar porque, en ese caso, el problema ya tendría proporciones bíblicas. El equipo aguantó y se llegó con tablas al descanso.
Un segundo tiempo de locos
Mejorando lo presente en la primera parte, el segundo tiempo fue de locos. Las Palmas meneó con paciencia el árbol sportinguista a la espera de que comenzasen a caer los frutos. Y el Sporting se terminó cayendo de maduro. Fue Vitolo quien, con un disparo desde fuera del área aprovechando un pase de Thievy, adelantó al equipo canario. La herida pudo sangrar más a continuación si Chrisantus, una pesadilla para la zaga rojiblanca, llega a estar más acertado ante Cuéllar. Los canarios ya estaban demostrando con creces por qué son aspirantes al ascenso y Sandoval se vio obligado a buscar remedios en su banquillo. Doble cambio: Juan Muñiz por Cases y Carmona por Santi Jara. Así, el equipo ganó en claridad de ideas y profundidad. Pero cuando se intentaba reponer a base de tocar el balón e imaginar soluciones ofensivas, volvió a aparecer Pino Zamorano para mostrar la doble amarilla a Iván Hernándezy dejar al Sporting con diez hombres.
Un jugador menos en Canarias ya era demasiado, pero aún así se apeló a la vergüenza torera y, recurriendo a la proclama del técnico madrileño, los jugadores se portaron como paisanos. Primero apareció Casq552-sp.jpg.recorte3uero, que soltó uno de sus míticos casquerazos, pero respondió con una magnífica mano el guardameta BarbosaDavid Rodríguez rozó su segundo de la tarde, pero se anticipó Murillo a su remate. Entre medias casi dicta sentencia Las Palmas con un disparo de Nauzetque Pichu sacó de la escuadra con una gran parada. Sería demasiado castigo para el Sporting, que consiguió empatar con un gol de Carmona tras una orgullosa incursión de Lora por la derecha que le sirvió el gol en bandeja al mallorquín. Una merecida alegría para la paciente afición sportinguista que se volvió a dar de bruces contra la realidad inmediatamente después.
El mismo guión que en la primera parte. Marca el Sporting y enseguida responde Las Palmas. En esta ocasión fue Chrisantus quien, más listo que nadie, apareció en boca de gol para meter un gol que ya sería un obstáculo insalvable. Y por si quedaba alguna mínima esperanza, Thievy se encargó de acabar con ellas. El franco-congoleño, que también provocó muchos trastornos a los defensores rojiblancos, se vistió de gacela y protagonizó una endiablada galopada que terminó con un remate seco, inapelable y cruzado ante Cuéllar. Y así se terminó otra película trágica para el sportinguismo.
El enésimo disgusto, la enésima decepción. Sigue la tortura para los sportinguistas. La Liga se ha convertido en un valle de lágrimas que no lleva a ninguna parte. Y casi mejor. Porque, ahora mismo, este Sporting cotiza más a la baja que al alza. Vale más quedarse en tierra de nadie, en mitad de la tabla, alejados del infierno. El descenso ya sería demasiado, así que habrá que dar gracias porque el equipo asturiano ha sido capaz de sumar con antelación 49 puntos que le mantienen alejado de la quema. Pero acumula demasiadas desilusiones el sportinguismo. Desde la destitución del añorado y eterno Manolo Preciado, gestionada de manera lamentable por el consejo de administración, esta entidad no levanta cabeza. Y no se sabe hasta dónde llegará la paciencia de los sportinguistas, pero a este paso no irá muy allá. Las butacas de El Molinón pueden notar la desesperación en forma de un progresivo vaciado de las gradas.
FICHA TÉCNICA
Las Palmas: Barbosa; Pignol, Deivid, Murillo, Atouba; Tato (Javi Castellano, minuto 75), Nauzet, Vicente Gómez (Momo, 82´), Vitolo; Thievy y Chrisantus (David González, 87´).
Sporting: Cuéllar; Lora, Bernardo, Iván Hernández, Borja; Mandi, Cases (Juan Muñiz, minuto 62), Jara (Carmona, 62´), Casquero (Guerrero, 85´), Trejo; y David.
Goles:1-0, min 17, David, de penalti; 1-1, min 21, Vitolo, de penalti; 2-1, min 57, Vitolo; 2-2, min 79, Carmona; 3-2: min 82, Chrisantus; 4-2: min 92, Thievy.
Árbitro: Pino Zamorano, del comité castellano-manchego. Expulsó a Iván Hernández por doble amarilla. Amonestó a Murillo, Thievy, Pignol, Vicente Gomez y Nauzet, de Las Palmas, y a Cuéllar, Bernardo, Casquero, del Sporting.
Incidencias: Encuentro correspondiente a la trigésimo séptima jornada de la Liga Adelante disputado en el estadio de Gran Canaria ante 12.000 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por el ex jugador local Yeyos y un dirigente canario.