sábado, 31 de diciembre de 2011

El mundo a mis pies


"Estaba amaneciendo y tenía ante mis ojos algo mágico. Veía los valles casi oscuros y las puntas de las montañas iluminadas por los primeros rayos de sol. A la derecha de la cumbre, vi una luz enorme, como un foco deslumbrante. Unos astrónomos me confirmaron semanas después que era el planeta Venus. Estaba admirando un espectáculo grandioso. Me encontraba en el lugar con el que tantas veces soñé y me sentía inmensamente feliz. Fue el momento más emocionante de mi vida. Aunque no llegase a la cima, aquel fascinante panorama recompensaba todo mi esfuerzo. Recuerdo a la perfección aquel instante en el mirador más espectacular del planeta. Como para no recordarlo. El Balcón del Everest es una arista desde la que se puede contemplar un paisaje sublime a 8.450 metros de altura. Divisar ese panorama mágico en el que la majestuosidad de las montañas le gana la partida a las nubes, es el sueño de cualquier alpinista.Y yo lo he vivido. Un momento único que demuestra que el cielo de las ilusiones no es inalcanzable.

No fue fácil llegar hasta allí. Primero tuve que hacer filigranas para conseguir el respaldo financiero que requiere un reto de tal envergadura. Pero Cristina, mi esposa, me dio el empujón que necesitaba para superar todas las trabas y lanzarme definitivamente a la gran aventura. Nunca encontraré palabras suficientes para describir y agradecer la comprensión y el apoyo de Cris. Gracias a su ayuda me pude embarcar en un reto colosal con la tranquilidad de saber que no hipotecaba el bienestar de la familia. "Adelante, hazlo, ve a cumplir tu sueño. Ya se arreglarán las cosas". Esas palabras, junto a la aparición milagrosa de un ángel de la guarda llamado Ángel Barutell, jefe de relaciones externas de El Corte Inglés, me dieron suficientes motivos para intentar la hazaña de conquistar el Everest, la cima del mundo. ¡A mis 62 años! Pero tenía suficientes motivos para dar una satisfacción a mi gente, a los que no me abandonaron ni en los peores momentos.


Ya me había estrellado dos veces ante esa pared. Prefiero no recordarlo. Estaba decidido a que a la tercera, iba a ir la vencida. Ya sabes que en mi vocabulario no caben las palabras "frustración" y "rendición". Volé hasta Katmandú, me asenté en las faldas del Everest, miré hacia lo alto y me dije: "Allá voy". Hubo problemas con el guía nativo, pero tuve la suerte de coincidir con Juan Benegas, su hermano había muerto en el Aconcagua y quería homenajearle con la dedicatoria de la conquista del techo del mundo, y Peter Gardner, un veterano montañero austríaco. Con ellos fui avanzando por las empinadas rampas de aquella ascensión interminable hasta llegar al campo 4, donde nos tomamos el último respiro antes de afrontar el asalto definitivo. Juan y Peter tenían sus sherpas correspondientes, pero el mío no me quiso acompañar. Así que me fuí solo con dos botellas de oxígeno en la espalda, un termo para mantener el té caliente y un saco de vivac. No te imaginas cómo pesaba aquello. Calculo que unos 12 kilos. Además era de madrugada y aún no había amanecido. ¿Mete un poquito de miedo, verdad? No te preocupes.

A las cinco de la mañana llegué a ese lugar mágico que te comenté hace un momento: el Balcón del Everest. Te puedes imaginar mi emoción en aquellos momentos. Me habría quedado allí gustosamente, pero tenía que continuar. Al reiniciar la marcha, me volví a cruzar con Peter, al que había dejado atrás hace un buen rato; le saludé y seguí hacia adelante. Entonces tuve un gran problema. Cuando estaba a 8.700 metros de altura, tuve que cambiar el oxígeno porque ya había consumido la primera botella. Saqué la otra de la mochila y, al hacer la operación de ajuste, el oxígeno se empezó a escapar. Para que te hagas una idea es como cuando se te desinfla un globo pinchado. La situación era angustiosa. Estaba desesperado. La temperatura era de 35 grados bajo cero y, a pesar de lo abrigado que iba, el viento se clavaba en mi piel. No sabía qué hacer. ¡Solo me quedaba la mitad del oxígeno! Entonces, la suerte que me había esquivado anteriormente, me hizo un guiño. Aparecieron Willy Benegas, el primo de Juan, y su sherpa. Ellos me prestaron un regulador de repuesto y me sacaron del apuro. Seguí mi travesía. Willy me aconsejaba que no siguiera porque hacía mucho viento y el tiempo estaba empeorando por momentos, pero yo estaba convencido de llegar como mínimo a la cumbre sur.



Ya estaba desesperado. Tenía miedo de volver a quedarme a un paso de hacer cumbre. El riesgo era evidente, pero era mi momento. Era mi tercer intento y, con 62 años, seguramente no tendría otra oportunidad para cumplir mi sueño. Tiré, avancé y me encontré con Mario Merelli, un amigo italiano. Me animó mucho y me dijo que podría bajar sin oxígeno. Seguimos juntos hacia la cumbre sur, desde allí divisé el llamado Escalón Hillary, un trozo de roca que está a una hora de la cima, escalando a buen ritmo. Con mucho empuje, coraje y un poco de oxígeno, llegué a lo más alto. Eran las dos de la tarde del 23 de mayo de 2001. Había cumplido mi sueño. Estaba con un pie en Nepal y otro en China. Impresionante. Pero mis fuerzas ya estaban muy justas y todavía me quedaba el descenso. La bajada era muy peligrosa y la hice solo porque Mario bajaba más rápido que yo. Anduve con mucho cuidado porque las aristas eran complicadísimas. La pendiente era muy pronunciada y resbaladiza. Un error me podía costar caro. Me encontré con el sherpa de Juan Benegas, me traía una botella de oxígeno pero no la quise cambiar. No tenía fuerzas y la tienda ya estaba cerca. Cuando la encontré, suspiré de alivio. Y me abracé con Juan. En ese momento me comunicó una noticia terrible. Peter resbaló y se cayó por un precipicio cuando regresaban del balcón. Una tragedia que me hizo pensar que pude haber sufrido algo parecido. Pasamos una noche muy triste, a 8.000 metros, pero al día siguiente continuamos el descenso, llegamos al campo 2 y un par de días después, me encontré con la familia en el campamento base.

Y aquí estoy. A mis 72 años, con nueve ochomiles a cuestas. En toda mi vida no he parado de mirar a los techos de la Tierra. Ascendí mi primer ochomil con 51 años, subí al Everest a los 62, al K2 con 65, y esta primavera, cumplidos los 72, coroné el Lhotse. Me duele todo. pero desde que estoy jubilado tengo el dinero y tiempo para alimentar mi pasión. ¡Si hasta he sido el protagonista de un libro que escribieron Francisco José Delgado y David Alonso, periodiststas de la Cadena SER! Ahora llega el patrocinio del BBVA. Todo esto es una bendición. Y en marzo quiero subir al Kanchenjunga, luego intentaré el Annapurna, y quiero cerrar el círculo en el Dhaulagiri para completar la ascensión de las 14 montañas más altas de la tierra y seguir contándote cuentos de superación y sueños cumplidos. Así es tu abuelo, el alpinista Carlos Soria."



miércoles, 21 de diciembre de 2011

Manu Carreño, el fair play en las ondas


"Es imposible que discutas con Manu Carreño. Es un tío espectacular". Pocas personas pueden opinar con mayor precisión sobre el comunicador vallisoletano. Juanma Castaño, compañero y presentador de Deportes Cuatro, resume a la perfección la bonhomía de Carreño. Ha tenido tiempo para ello. Desde 2005 trabajan juntos y han tenido que presentar juntos innumerables veces. En todos estos años, Castaño ha tenido tiempo suficiente para comprobar la profesionalidad, inteligencia y amabilidad de Carreño. Un periodista vallisoletano que se ha ganado a pulso una fama de elegancia que le ha convertido en uno de los periodistas más respetados y admirados de España. Eso que, por desgracia, no abunda en el periodismo. Manu Carreño no tiene enemigos ni una corte suprema de aduladores que le sitúan por encima del bien y del mal. No ha tenido broncas con nadie. Y tampoco se ha adscrito a la corriente de fanatismo que abunda en el periodismo deportivo. Como dice Juanma Ortega: es Manu Carreño, el hombre al que veías y ahora también escuchas. El personaje del año, el periodista de 2011, el comunicador más mediático del momento.

Desde el pasado 14 de agosto, Manu Carreño es el director de Carrusel Deportivo, el programa decano de la radio española. Y conserva el buen rollo con Juanma Castaño a pesar de que éste ha fichado por la Cadena COPE, rechazando una gran oferta de la Cadena SER para convertirse en su mano derecha. El mejor ejemplo para ilustrar este sentimiento de hermandad fue el mensaje que lanzó Carreño en los primeros minutos de su primer Carrusel: "A nuestros amigos Paco, Pepe y especialmente a Manolo y a Juanma, un abrazo muy fuerte y que Dios reparta suerte". Lo cortés no quita lo valiente. La lógica competencia entre la SER y la COPE no supone un obstáculo para que haya buen rollo entre los profesionales de estas dos emisoras. Más si cabe, con Juanma Castaño y Manolo Lama. "Es bonita esta competición entre nosotros. Cada tres meses diremos ´Eh, que ya te dije yo que ésto iba a funcionar´", dijo Manu Carreño en una entrevista con Pablo Motos en El Hormiguero pocos días después de conocerse su próximo destino. Y no menos original es cómo se enteró de su nueva responsabilidad: "Me llamó Manolo Lama y me dijo: ´¿Sabes que vas a Carrusel Deportivo?´ y a la media hora me lo confirmaron".


Manu Carreño ha creado escuela dentro del mundo del periodismo. Ha aprovechado todas las oportunidades que se le han ofrecido para instaurar un estilo propio. Desde Torre Picasso hasta Tres Cantos, pasando por la Gran Vía. Desde sus inicios hasta la actualidad, Carreño ha demostrado que es un todoterreno de la comunicación. Comenzó su etapa profesional madrileña en la redacción de deportes de Canal+, donde permaneció durante 4 años narrando, junto al Lobo Carrasco, los partidos de Segunda División con un estilo muy característico que han imitado muchos profesionales de Sogecable. Después fichó por Antena 3, donde presentó El show de los récordsLos vigilantes de la tele y El Gran Test, y el informativo de mediodía, con Olga Viza. En este período tuvo tiempo para adaptarse a diversos registros y perfeccionar su propio estilo. Este estilo le permitió abandonar la televisión para crear un nuevo formato radiofónico en Onda Cero. Le ofrecieron cubrir el hueco que había dejado José María García en las noches de esta cadena y así nació Al primer toque, un programa que aún está en antena presentado por Ángel Rodríguez.

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Para explotar al máximo su perfil de periodista multidisciplinar, capaz de adaptarse a diferentes formatos, Sogecable lo recuperó para presentar el mítico programa de entrevistas, Lo + plus, junto a Ana García Siñeriz. Pero ha sido el comienzo de las emisiones de Cuatro, el acontecimiento que ha provocado el más significativo cambio de rumbo en la trayectoria de Manu Carreño. Se situó al frente de la redacción de Deportes Cuatro y concibió una nueva manera de tratar la información deportiva en la televisión. Entre Manolo Lama y él cambiaron el concepto clásico de la presentación de los bloques de deportes en los informativos televisivos. Crearon "Los Manolos", un singular formato que ha cosechado unas notables cifras de audiencia apoyado en el extraordinario nivel del equipo de deportes de Canal+ y en una sobresaliente compenetración con Lama. A pesar de las críticas recibidas por quienes les acusan de forofismo, a pocos periodistas deportivos se les ve menos identificados con los dos grandes equipos del fútbol español. Este pucelano no tiene problemas en prodigar a los cuatro vientos que es del Real Valladolid, un club histórico que no goza del respaldo mediático de los dos colosos.


Ahora, asentado en radio y televisión, no sabemos si Manu Carreño será conocido dentro de unos años por su nombre de pila como sucede con un maestro de la comunicación como es Iñaki Gabilondo o será conocido por su apellido como pasa con muchos otros periodistas deportivos. O seguirá siendo una cara de Los Manolos. De cualquier modo, por su voz, su presencia en cámara y su talento, ha instaurado un estilo propio que demuestra que en el periodismo deportivo se puede compatibilizar radio y televisión. Quizás sea el comunicador con más facilidad para cambiar de registro ante todo tipo de soportes y situaciones. Pero el verdadero calibre de la figura de Manu Carreño se medirá en la radio. A él le corresponde la tarea de modernizar Carrusel Deportivo, "ese pisito" que dejaron amueblado los periodistas que hicieron en 2010 el trasvase entre la SER y la COPE. Para eso cuenta con la ayuda de otro todoterreno de PRISA, José Antonio Ponseti. Por cierto, ¿será Ponseti el personaje del año 2012?

jueves, 15 de diciembre de 2011

Bienvenidos al circo



"Yo estuve allí. Muchos presumirán de haberlo presenciado en directo desde el circuito. Otros, más asépticos, presumirán de que lo vieron por la televisión. Los consuelos de cada cual son muy particulares, personales e intransferibles.  Como el momento histórico que vivimos ayer. El automovilismo elevado a una de las bellas artes. La Formula Uno, como un ejercicio de precisión, resistencia y valentía. Los pilotos emocionados y extenuados. Los mecánicos, en éxtasis. Los aficionados, en trance. Las chicas guapas, sonriendo en el podio, dispuestas a besar al campeón, al elegido de la gloria. Es Fórmula Uno. Es otro mundo. Es el circo".

martes, 13 de diciembre de 2011

Mucho Barça para tan poco Madrid


LA CRÓNICA

Debe de ser cierto eso de que se ha terminado el ciclo triunfal del Barcelona. Encajó un gol tonto en los primeros minutos y no dio la sensación de equipo sólido, e incluso cruel, de otras temporadas. Lo extraño es que el Madrid no fue capaz de aprovecharlo y apenas frecuentó el área de Valdés. Algún mal pensado incluso ensalza el mérito de Mourinho y lo señalan con el dedo, aunque no está bien eso de señalar, porque ha conseguido que la diferencia entre el Barça del primer año de Guardiola y el de esta temporada se haya reducido a la mitad: se ha pasado del 2-6 al 1-3. Ya se sabe aquello de que ocuparse en exceso de la alimentación de los cuervos lleva a que estas aves te extirpen los ojos. Anoche en el Bernabéu no cantaron las golondrinas, ni siquiera los gallos, aparecieron los cuervos y los buitres. Para disgusto de Don Emilio Butragueño y el resto de la nobleza madridista.

El Madrid echó cuerpo a tierra en cuanto el Barcelona se apoderó del balón. Y fió su suerte a la brillantez de sus estrellas, pero anoche estaba nublado en Concha Espina. No apareció la Luna. Ni siquiera Cristiano Ronaldo. Y eso que no había eclipse. Lo constatable, más allá del hermoso entorno, es que el Madrid ha hincado la rodilla en el peor momento, a su vez el más importante de lo que llevamos de temporada. No crean que me olvido de la Supercopa de España, pero el alzheimer selectivo no permite florituras en partidos de este calibre. Mundo cruel ese en el que el glamour de Cristiano, la magia de Ozil y el misticismo de Benzema choca con la testiculina de Puyol, la clarividencia de Xavi y el divismo de Messi. Como el buen comer, el fútbol es un arte y se saborea mucho mejor cuando acostumbras al paladar a los mejores platos. Y en Barcelona han demostrado tener mejor mano para este arte.


El partido fue una ensalada. Tuvo de todo y en sus justas proporciones. Fruto de un formidable barullo en el área del Barcelona, Benzema abrió el marcador con un gol que no ejerció un efecto balsámico. Fue aceite de colza envenenado para el Madrid porque a partir de aquí el plato que había cocinado Mourinho comenzó a desprender un fuerte olor a podrido. A ello contribuyo el guiso de Guardiola, que no apagó el fuego y fue fiel a sus convicciones. Renunció a la defensa de cuatro y, siguiendo las lecciones magistrales de Johan Cruyff, el Panoramix del Barça, pasó a una defensa formada por Puyol, Piqué y Abidal. Y Valdés, entre tanto, luciendo palmito porque se mantuvo en su línea habitual de juego combinativo, como si fuera un jugador más.

El paradón de Casillas a Messi sirvió de preámbulo de lo que estaba por llegar. Rayos y truenos, polvos y centellas, romanos contra galos. El gol del empate de Alexis, aprovechando una mano en forma de pase que le había tendido Messi,  demostró que se puede matar con elegancia. La segunda parte de la batalla fue un paseo para el Barcelona, que se exhibió al toque de clarines, trompetas y violines de Xavi. Busquets y un superlativo Iniesta. Por si no fuera suficiente, el zumbido de Messi y Alexis terminó de cortocircuitar por completo las ideas del ejército de Mourinho. El colmo ya fue el gol de Xavi, ayudado por el desvío involuntario de Marcelo, que desmontó por completo a la tropa madridista. Y como una sentencia dulce, una forma de morir con una sonrisa, surgió Cesc Fábregas. El de Arenys recogió un bombón relleno de nata que le sirvió Alves desde la derecha y estableció el 1-3 definitivo ante un pueblo hundido, machacado y resignado a su suerte. Al Madrid no le quedó más remedio que plegar banderas y reconocer la superioridad del rival. Porque el gran mérito del Barça de Guardiola es que es capaz de llevarte feliz a la silla eléctrica.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Madrid, Barça y el miedo escénico


El miedo escénico ha tomado el puente aéreo. El miedo escénico, esa célebre expresión de Gabriel García Márquez que Jorge Valdano tomó prestada para definir el miedo que un jugador sentía cuando saltaba al césped del estadio Santiago Bernabéu. Gabo admitía tener miedo cuando saltaba a un escenario por el terror que le producía estar solo en el escenario, ante un auditorio pendiente de sus palabras. Ese mismo sentimiento de pánico, según Valdano, paralizaba a los rivales europeos del Real Madrid en el Bernabéu. La presencia machacona de un público agobiante, bullicioso e impulsivo, que creaba un ambiente muy tenso, atenazaba cuerpo y mente de los visitantes que salían bloqueados, y muchas veces goleados, del coliseo madridista. Y no solo los equipos europeos jugaban amordazados, el propio Fútbol Club Barcelona fue víctima del miedo escénico cuando jugaba contra su eterno rival. Cada visita al feudo merengue se convertía en un marrón para el Barça. Por ahí se puede encontrar respuesta a varias derrotas sonadas de los culés en Chamartín: 5-0 en 1995, 2-0 en 1996, 3-0 en 2000, 4-1 en 2008...

Pero la historia ha cambiado. Y de qué forma. La etapa triunfal que vive el barcelonismo desde hace tres temporadas ha cambiado las tornas y el miedo escénico cunde ahora entre el madridismo. Los madridistas ya no afrontan de la misma forma un partido contra el máximo rival. Lógicamente se mantiene el respeto, pero el miedo escénico se ha instalado entre los propios madridistas. Los jugadores están acosados por los rumores, las críticas y el juego del rival, mientras que los aficionados sufren desconfianza, incertidumbre, miedo y vergüenza ajena al ver que sus futbolistas y ellos mismos son víctimas de las burlas hirientes de sus eternos rivales. Grandes jugadores como Casillas, Cristiano, Xabi Alonso y Sergio Ramos salen acogotados en los clásicos, y la razón de fondo es el miedo escénico que aparece como un fantasma en cuanto las cosas se tuercen mínimamente. No pierden el espíritu ganador, por supuesto, pero la ola invisible de la desconfianza les coarta.

De eso se beneficia el Barcelona. Lo lleva haciendo en las últimas temporadas. Se nota la mano de Guardiola. Desde que el de Santpedor es el entrenador culé, la atmósfera del positivismo se ha instalado en el Camp Nou y el miedo escénico del Bernabéu se ha vuelto en contra del Madrid. El propio Guardiola es consciente de ello aunque haya declarado que envidia la mentalidad ganadora y la tradicional tendencia al éxito del madridismo. No le falta razón, pero esa humildad va acompañada de una rebeldía ante la historia. Porque Guardiola no está de acuerdo con la concepción histórica del miedo escénico que apadrinó Jorge Valdano, quien a su vez sostiene que el Barça ha derrotado al Madrid en el terreno de la propaganda. Guardiola ha vivido intensamente esta rivalidad y por eso conoce como nadie las entrañas del adversario. Y ataca por ahí.

Guardiola ha conseguido exprimir al máximo las fobias históricas de los madridistas hacia su equipo. Y las utiliza como arma arrojadiza. Sabe muy bien que el madridismo se puede volver en contra de sus jugadores en el momento que las cosas les salgan mal. Mete mano por ahí porque sabe que lo necesita para reforzar la moral de sus hombres. Porque sabe que el Barcelona necesita más para superar a un enemigo tan poderoso. Goles, ruido, impulso, rabia, mentalidad ganadora. Necesita ese viento que genera la afición madridista y que se propaga como un rodillo por el terreno de juego, allí donde solo saben mantener la cabeza fría los más grandes. Necesita del miedo escénico. Ese miedo escénico se dejó sentir anoche en el Bernabéu a pesar de que el Madrid navegó a favor de corriente por el tempranero gol de Benzema que convirtió al estadio en una caldera. Pero esa fogosidad se puede volver en contra del que la genera cuando las cosas no salen como se imaginan. Y ayer muchos madridistas creyeron que le iban a devolver la manita al Barça. Con eso, y con la calidad de sus futbolistas, contaba ayer el de Santpedor, que se ha permitido el lujo de relegar a un segundo plano a David Villa.

La fatiga acumulada por la fogosidad inicial pasó factura a los madridistas. La intensidad de los primeros minutos se fue apagando, al tiempo que caían embrujados por el insultante dominio de la pelota de los azulgrana. El público se impacientó y el Bernabéu bajó de revoluciones. El miedo escénico se apoderó de los jugadores y de los aficionados del Madrid. El Barça se creció y abrió el tarro de esencias. Iniesta, Xavi, Busquets, Fábregas y Messi se vistieron el traje de las grandes noches y tiraron de repertorio para lucir en el mejor escaparate posible. Llegaron tres goles como pudieron llegar seis. Cristiano se desesperó y la imagen de Casillas tumbado en el césped después del gol de Cesc ilustra a la perfección la impotencia blanca. Y el Madrid se fue al vestuario con la desesperación lógica de comprobar que el miedo escénico se ha vuelto en su contra.

Italia, Irlanda y Croacia, los rivales de España en la Eurocopa 2012


Ya se conocen los rivales de España en la fase de grupos de la Eurocopa de Polonia y Ucrania, que se disputará entre el 8 de junio y el 1 de julio de 2012. La selección española ha quedado encuadrada en el grupo C junto a los combinados nacionales de Italia, Irlanda y Croacia. La Roja debutara el domingo 10 de junio contra la escuadra “azzurra”, jugará contra los irlandeses el jueves 14 de junio y cerrará la primera fase el lunes 18 de junio contra los croatas. Todos los partidos se disputarán en la ciudad polaca de Gdansk. El inolvidable Zinedine Zidane trajo suerte a la selección española. La mano inocente del astro francés deparó un grupo muy favorable a los intereses españoles, que compartirá el grupo C con dos selecciones de perfil medio y una eterna favorita que, dirigida por Prandelli, vive el periodo de gestación de una generación de futbolistas llamada a hacer grandes cosas en el panorama internacional. En teoría, España e Italia no deberían tener mayores dificultades para solventar la liguilla inicial.


España debutará en la Eurocopa 2012 el domingo 10 de junio ante Italia, a las 18:00 horas, en Gdansk (Polonia). Se medirá a Irlanda, en el mismo estadio, el jueves 14 de junio a las 20:45 horas y el tercer partido será ante Croacia, el lunes 18 de junio, también a las 20:45 y en Gdansk. En consecuencia, España ha evitado a Alemania, una de las selecciones más temidas por Vicente del Bosque y los miembros de la Federación Española. La vigente campeona de Europa y del mundo también se ha visto beneficiada porque disputará la primera fase del campeonato en Polonia, tal y como había pedido el staff técnico federativo.
El llamado grupo de la muerte será el B, que lo integran Holanda, Dinamarca, Alemania y Portugal. Robben, Sneijder, Ozil, Cristiano Ronaldo y los daneses que enviaron a la repesca a los hombres de Paulo Bento, se cruzarán en una liguilla que deparará duelos muy intensos. El cruce de cuartos para la selección española será con el grupo D, que lo integran Ucrania, Suecia, Francia e Inglaterra. En cuanto al grupo A, lo componen Polonia, Grecia, Rusia y República Checa, y teóricamente es el más flojo del torneo.
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jueves, 29 de septiembre de 2011

Condenados al sufrimiento


Se esperaba que en Gijón despegase uno de los dos equipos. Controlase los nervios, supiera manejar la presión y emprendiese el vuelo para coger aire en la clasificación. El momento era el adecuado para ambos conjuntos, aunque uno gozara de un margen de maniobra mayor. Es el caso del Racing que venía de empatar contra el Real Madrid en El Sardinero. Pero el Sporting también llegaba motivado por el deseo de abandonar el farolillo rojo, sumar sus primeros 3 puntos de la temporada y cargarse así de moral ante su público. Además en El Molinón, un escenario repleto de fieles dispuestos a dejarse la garganta por su equipo, pero donde el Racing también juega en casa por el hermanamiento entre ambas aficiones. Se aventuraba una noche feliz, sin pacto de Llanes, sin anchoas ni sobaos, pero con interés futbolístico. Y eso era lo principal.

Pero estos equipos están tocados. Llevan unas jornadas cargadas de turbulencias en su recorrido liguero. El estrés y la limitación de recursos les están pasando factura. Presentan muchas carencias ofensivas, no tienen pegada y juegan a tirones. Están angustiados. Son equipos que están hechos para lo mínimo (mantener la categoría), y la confección de sus plantillas es un ejercicio de austeridad. Y los aficionados bostezan. A nivel estético, el espectáculo resulta soporífero porque carece por completo de atractivo. Resulta conmovedor observar el improductivo desgaste de hombres de la calidad de Munitis y De las Cuevas. Ellos intentan liberarse, pero les atenazan la falta de coordinación con sus compañeros y el desacierto de cara a la portería rival. Son los mejores exponentes de dos equipos limitadísimos.


Dicho sea con respeto y prudencia, pero estos equipos viajan hacia un milagro para mantenerse en Primera División. El milagro parece más factible para Cúper, que ha armado un bloque sólido al que cuesta marcarle un gol. En eso tiene mucho que ver el ex sevillista Acosta, que se ha consolidado como el motor de los cántabros, pero ayer se gripó y tuvo que abandonar el terreno de juego a los 20 minutos. A pesar de esta notable ausencia, la velocidad e intensidad de Munitis y Ariel posibilitaron que el Racing tuviera buenas ocasiones en la primera parte. Lejos de ser un lastre, el partido del miércoles sirvió de motivación a los cántabros, que mantuvieron el plus de intensidad del partido contra el Real Madrid. Aún así dejaron que el Sporting llevase el mando del juego desde la primera parte, pero sin profundidad y abusando de la circulación de balón. Solo al filo del descanso, un disparo de Ayoze que se marchó alto, con media portería vacía, tras una combinación de Trejo y De las Cuevas, inquietó la portería defendida por Toño.

No cambió mucho el decorado en la segunda parte: escasa tensión y excesivo nerviosismo. Eso sí, el Racing se animó y adelantó ligeramente sus líneas presionando la salida de balón del Sporting. Los rojiblancos no encontraban su sitio sobre el terreno de juego y Trejo y De la Cuevas aportaban algo de voracidad ofensiva. La entrada de Nacho Cases, ovacionadísima por la grada, animó el partido y dio criterio al juego de su equipo, pero el empate a cero del marcador parecía un obstáculo insalvable. Las aproximaciones a la meta de Toño se sucedían, pero fue Arana el que estuvo a punto de marcar con un disparo que rechazó Juan Pablo de manera espectacular.


No hubo más. El empate no satisface a ninguno de los dos equipos. Por un lado, el Sporting pide a gritos el fichaje de un delantero y se acumulan las quejas por la confección de la plantilla para esta temporada. Algunos aficionados incluso piden la dimisión del director deportivo del club rojiblanco, Emilio De Dios, al que acusan de no haber hecho fuerza para aumentar las posibilidades del club rojiblanco. Y también se cuestiona al entrenador, Manuel Preciado, que sigue sin dar con la tecla en la disposición táctica de un conjunto que adolece además de una preocupante falta de preparación física. Por eso no extrañó que al mediocentro del Racing, Diop, le bastase con dominar el centro del campo para parecer Essien y convertirse así en el mejor jugador del encuentro.

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lunes, 19 de septiembre de 2011

Somos los mejores


¿Y España, qué? ¿Otra vez campeona de Europa? Sí. Una vez más. Como en 2009. Como en el inolvidable Mundial de Japón de 2006, un campeonato histórico porque allí nació la etapa más gloriosa del baloncesto español. Allí se vivió la génesis de una generación de oro; la generación de los Gasol, Calderón, Navarro, Rudy, Mumbrú… Son admirables. Han conseguido que muchos ya no solo queramos ser tan guapos, ricos y buenos como los futbolistas. Ahora queremos ser jugadores de baloncesto. Nos dejamos barba como ellos ya que no podemos ser tan altos como ellos. Así es la vida. Pero la principal lección que se extrae de su triunfo es que para triunfar no solo importan la belleza y la cuenta corriente, sino que en la vida deben imperar otros valores como el compañerismo, la solidaridad, la lealtad, el buen rollo, la amistad… Y el talento, una aptitud que abunda en el grupo humano que dirige Sergio Scariolo. Si a ese talento innato se le añade la cohesión, el resultado es una pandilla de triunfadores a los que no les asustan los retos, por muy elevados que parezcan.

Ya no hay supersticiones, ni prejuicios, ni ogros. Los deportistas españoles se han sacudido los complejos y ya pueden mirar de tú a tú a cualquier rival. Sin miedo alguno. Vivimos la edad de oro del deporte español y tenemos que pararnos, pensarlo y disfrutarlo. No, no se moleste en pellizcarse: es real. Ya no nos queda ni un fantasma. Ya podemos ser los mejores en fútbol y en baloncesto. El mundo encaja. Se puede ser favorito y ganar, se puede jugar al balón y vivir, se puede ser pequeño y ser grande. El grupo de Scariolo ha demostrado que querer es poder; ellos se empeñaron en asaltar el oro de Lituania porque sabían que partían como favoritos, y lo consiguieron. No les asustaron las expectativas que se habían depositado sobre ellos. Y el inicio dubitativo del Europeo de Lituania no fue más que un espejismo. Esta selección nunca perdió el hambre de títulos, aunque no faltaron las dificultades desde que se lanzó el balón al aire por primera vez en este campeonato. Los jugadores espantaron las dudas a manotazos. Y las hicieron trizas. Como buenos gigantes que son.

Ni la Francia de los siempre amenazantes Parker, Noah, Diaw o Batum pudo resistir la fuerza de España. Son un equipo magnífico, repleto de jugadores con potencial NBA, pero ni eso les bastó para derrotar a la selección española. El músculo francés claudicó ante un rival que no necesitó de grandes esfuerzos defensivos para dominar el encuentro. Le bastó con tener fluidez en el juego de ataque, moviendo el balón de lado a lado, y en estar acertados en los lanzamientos a canasta. Nada más. La baza de Parker en ataque era el único recurso, pero su fogosidad siempre se encontró con el acierto anotador de España. La dirección de Calderón, los lanzamientos de Navarro y los tapones de Ibaka sirvieron para que los hombres de Scariolo empezaran a abrir brecha en el marcador hasta alcanzar los doce puntos de ventaja (46-34).


Solo hubo un momento de incertidumbre. Cuando Rudy cometió una falta antideportiva sobre Parker que provocó una formidable polémica sobre la pista. Se calentó el ambiente y se produjo un desbarajuste que perjudicó a España porque derivó en un triple de Batum y en un parcial desfavorable de 0-7. Pero aparecieron Gasol y Sada para calmar los ánimos y aportaron la lucha e inteligencia, que se echaba en falta en ataque y en defensa. Los franceses se volvieron a acercar al comienzo del tercer cuarto y se redujeron distancias en el marcador (56-49). Entonces volvió a explotar Navarro y, ayudado por la dirección de Calderón, consiguieron hacerse con el dominio de la situación y asfaltaron su camino hacia el oro. Parker se fue a menos, al tiempo que Navarro aumentaba su cuenta de anotación hasta conseguir 27 puntos que vuelven a demostrar quién es el mejor.

Y España ganó. Triunfó el talento, la estrategia y el trabajo en equipo. La generación de oro del deporte español se resiste a abandonar su hábitat natural: el podio, ese mágico lugar en el que todos somos guapos, ricos y buenos. La selección de Scariolo reina en Europa y concentra todos los argumentos que la convierten en un equipo de leyenda. Jamás había alcanzado cotas tan altas el baloncesto español. Jamás tantos quisimos vestirnos la camiseta de tirantes, el pantalón corto y las zapatillas para imitar a las estrellas del basket. Jamás amamos tanto al deporte de la canasta. Y no será porque no estábamos avisados: el ex seleccionador Pepu Hernández ya pronunció una palabra mágica después de ganar el Mundobasket de 2006: “Ba-lon-ces-to”. Él, mejor que nadie, sabía lo que estaba por venir. Ahora solo falta conseguir la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres para conseguir la cuadratura del círculo: la gloria total.


Este relato pudo haber sido una pléyade de elogios a todos y cada uno de los convocados. Méritos para ello han hecho. Pero el recuerdo que mejor destaca el campeonato tan extraordinario que disputaron los hombres de Scariolo, es la imagen de Felipe Reyes levantando el trofeo de campeón de Europa. Felipe, que perdió a su padre durante la fase de preparación, vivió un torneo muy duro. Cuesta mucho afrontar el día a día después de vivir una tragedia como esa. Arropado por la calidad humana que predomina en esta selección, el pívot ha tirado hacia adelante con la mente despejada y sin perder la ilusión. Este compañerismo se reflejó en el gesto del capitán, Juan Carlos Navarro, que le dejó levantar el título. La gloria reserva un lugar eterno para Navarro, tanto por factores deportivos como por humanidad. Y en ese olimpo de la historia también ocupará un lugar destacado Felipe Reyes, cuya entereza demuestra que estos deportistas son oro puro.


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domingo, 18 de septiembre de 2011

Navarro es "ba-lon-ces-to"


Hace unos días se cumplió un lustro desde que Pepu Hernández pronunció una palabra muy importante: “Ba-lon-ces-to”. España acababa de ganar en Japón el Mundial de baloncesto de 2006 y al ex seleccionador español no se le ocurrió un término mejor para definir lo que pensaba en aquellos momentos. En ese combinado estaba un tal Juan Carlos Navarro que, sin ir más lejos, en la final de aquel torneo anotó 2o puntos. Después llegaron las medallas de plata en el Eurobasket de 2007 y los Juegos Olimpicos de Pekín, y el oro en el Europeo de 2009. En estos campeonatos, Navarro jugó un papel fundamental y se convirtió en el jugador más determinante del baloncesto español. No iba a dejar de serlo en el Eurobasket que se disputa estos días en Lituania, y en la semifinal, “La Bomba” volvió a explotar para hacer papilla de la selección de Macedonia. Anotó 35 puntos y lideró una trabajada victoria española, que vale para jugar la gran final y clasificarse directamente para los Juegos Olímpicos que se celebrarán el próximo verano. Se cumplía así el objetivo prioritario con el que afrontaron el torneo continental los hombres de Sergio Scariolo: clasificarse para Londres 2012.

A pesar de lo holgado del marcador (92-80, favorable a los nuestros), no resultó un partido sencillo para España, que no encarriló las cosas hasta los últimos minutos. Macedonia, que venía de derrotar a Lituania, no fue una perita en dulce. Liderados por McCalebb (25 puntos), el combinado macedonio demostró ser un conjunto muy trabajado y correoso, que sabe mover el balón y convierte la movilidad de sus jugadores en una de sus principales armas. Eran conscientes de que jugaban contra colosos, y actuaron como colosos. Portaban con orgullo la bandera del baloncesto balcánico y, en algunas fases del partido, jugaron como si fueran Yugoslavia. ¿Quién se lo iba a decir a ellos? Pero Marin Dokuzovski ha inculcado tal mentalidad ganadora en su equipo, que hombres hasta ahora desconocidos como McCalebb, Ilievski o Antic fueron unos auténticos gigantes del baloncesto. Intensidad, inteligencia, equilibrio y juego colectivo fueron las recetas macedonias para llegar al descanso con ventaja de un punto en el luminoso (44-45).

Y eso que España dominó el partido con holgura de inicio. Scariolo asumió que McCalebb era el principal enemigo del rival y le encargó a Rudy Fernández la tarea de frenarlo. Esa decisión táctica anuló durante el primer cuarto al estadounidense nacionalizado macedonio, al que Llull también ató en corto. El juego interior de Samardzinski y la presencia en el ataque de Antic fueron los principales peligros hasta la salida de Ibaka que, junto a Marc Gasol, lideraron una ofensiva que detuvo la progresión macedonia. Después apareció Navarro y también se sumó a la fiesta Llull, de tal forma que España adquirió una cómoda ventaja (28-18). Y hasta Ricky Rubio participó en la juerga al anotar su primer triple del torneo después de 13 intentos. Pero esta buena noticia se quedó en nada porque Macedonia se repuso.

Los macedonios se recolocaron sobre la cancha y tomaron la iniciativa con un parcial contundente (3-14); el partido se animaba y las expectativas de Macedonia aumentaban. Cortocircuitaron los sistemas del juego español y convirtieron en un vía crucis para España el segundo cuarto. Les entraba todo y alcanzaron los 45 puntos con una facilidad insultante. Solo los triples de “La Bomba” y Calderón, y el trabajo de Pau en la pintura, mantuvieron vivas las opciones españolas. Los de Scariolo se fueron con una desventaja mínima al vestuario y esa era, sin ninguna duda, la mejor noticia.


En el tercer cuarto, los españoles fiaron su futuro a la inspiración de Navarro y la apuesta salió bien. “La Bomba” se hizo fuerte en ataque y comenzó a guiar todas las ofensivas de España. El trabajo impagable de Pau Gasol bajo tableros hizo el resto y Scariolo respiraba al comprobar que sus jugadores habían encarrilado la situación. Pero la mayor cuota de responsabilidad de la reacción la tenía Navarro, que liquidó a Macedonia a base de triples, algunos de ellos auténticas bombas inteligentes inalcanzables para el común de los mortales. Consiguió 19 puntos en 10 minutos que aniquiló las opciones macedonias; a pesar de todo, reapareció McCalebb, que asumió el peso de su selección, y evitó que el último cuarto se conviertiera en un trámite. Hasta que volvió a emerger la colosal figura de “La Bomba” para anotar 6 puntos muy importantes consiguiendo cerrar su bagaje en una cifra estratosférica: 35 puntos, y solo 2 de tiros libres. Una bestialidad.

España se ha vuelto a clasificar para la final de un gran torneo de selecciones, lo que se convierte ya en una sana y bendita costumbre. El rival del próximo domingo será la selección francesa de los siempre amenazantes Parker y Batum, que venció a Rusia con relativa facilidad (79-71). Pero con Pau Gasol y Juan Carlos Navarro en pista, todo parece más fácil. Tienen el talento y el puño de hierro suficientes para solventar los compromisos más inciertos, y eso le da muchas garantías al combinado español. Estandartes de la brillante generación que ganó el Mundial júnior de 1999, Navarro y Gasol son los líderes de una selección de gigantes a la que conviene disfrutar, pase lo que pase el próximo domingo. Porque ya han conseguido que el baloncesto español viva en el cielo.


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miércoles, 14 de septiembre de 2011

Nadal encuentra su kryptonita


Rafa Nadal se tiene que enfrentar a muchos villanos en cada torneo. Como superhéroe que es, el mejor tenista español de la historia tiene que hacer frente a duelos fraticidas, de los que siempre sale victorioso el español. Y eso que cualquier rival tiene singulares habilidades que, si se despista, le pueden poner en apuros. Hasta hace una temporada, su archienemigo era el suizo Roger Federer, al que ya le había tomado la medida y cada partido entre ambos se saldaba con una memorable victoria a favor de Nadal. Pero de un año a esta parte, han cambiado las tornas. Ahora el enemigo es más poderoso que nunca. Podríamos concluir que el Superman del tenis español se ha topado con el Lex Luthor del circuito ATP y por lo histriónico del personaje no iríamos mal encaminados, pero Novak Djokovic es algo más. Es su kryptonita particular, el compuesto que consigue debilitar hasta límites insospechados los poderes del superhéroe de Manacor. En el US Open se lo ha vuelto a encontrar y el balear ha vuelto a hincar la rodilla.

En lo que llevamos de 2011, Djokovic ha derrotado a Nadal en Indian Wells, Miami, Madrid, Roma, Wimbledon y ahora, Nueva York. El tenista español luchó como siempre, se dejó la piel en cada punto y vendió cara la derrota, pero finalmente se tuvo que resignar ante un elemento extremadamente poderoso. El serbio conquistó el US Open después de 4 horas y 10 minutos de un choque escalofriante que concluyó con un marcador global de 6-2, 6-4, 6-7(3) y 6-1 favorable al serbio. Nole se ha llevado el tercer grande del curso y demuestra ser capaz de sobreponerse al español sobre cualquier superficie: pista, tierra o hierba. Su recital en los dos primeros sets de la final fue antológico y le valió para colocar una mano en el trofeo de campeón del Abierto de Estados Unidos.

En el décimo aniversario del 11-S, Novak “kryptonita” Djokovic tuvo tiempo para homenajear primero a las víctimas de estos terribles atentados, saltando a la pista con una gorra de los bomberos neoyorquinos, y después se homenajeó a sí mismo con un partido prácticamente perfecto. Poco importaba que Nadal se pusiera por delante, enseguida su renta era absorbida por Nole de manera despiadada. Física, técnica y mentalmente era un rayo fulgurante que amenazaba con arrollar sin paliativos al superhéroe de Manacor. Fue un recital de golpes, reveses, derechazos, dejadas y globos ejecutados milimétricamente. Nadal estaba acorralado y su frustración resultaba estremecedora. Se sentía humillado. Tal era su desesperación que le soltó al juez de silla, Carlos Ramos: ”¿Cuándo cantas out, cuando lo canta él?”, una imagen infrecuente en el mejor tenista de la historia del tenis español y uno de los más grandes de la historia de este deporte.


Nadal no se rindió

Pero un superhéroe no sabe cuál es el significado de la palabra “rendición” y en el tercer set, Nadal se puso por montera la ventaja que había adquirido Djokovic y decidió ir a remontar el partido como si nada hubiese pasado. La corona del US Open estaba en juego, pero sobre todo se estaba jugando la honra del campeón, ese que siempre es capaz de sobreponerse a cualquier caída. Y comenzó a pegar, correr, gritar, apretar, empujar y estrujarse hasta el final. Aunque su esfuerzo no terminó en victoria, Rafa volvió a demostrar que es un superdotado física y mentalmente, que es capaz de afrontar cualquier reto por difícil que parezca. Puede ganar o perder, pero nunca se rendirá.

Hoy por hoy, Nole tiene más posibilidades técnicas y una capacidad física similar. Tiene un estado de forma sensacional, a pesar del papelón de llamar al trainer al final del tercer set para romper el ritmo endiablado de Nadal, y está completando un curso majestuoso. Djokovic suma 14.720 puntos en la clasificación ATP y Nadal, 10.620. Se asegura así el serbio acabar el año como número uno del mundo, posición que alcanzó tras ganar Wimbledon. Rafa no agachará la cabeza, eso está claro, pero deberá reinventar sus poderes para hacer frente al material más peligroso con el que se ha topado en toda su carrera.


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miércoles, 7 de septiembre de 2011

España golea a capela


Fue un amistoso con premio. Solo el aliciente de la clasificación matemática para la Eurocopa del próximo verano dio algo de valor a un simulacro de partido que resultó insultantemente fácil para la selección española. Los hombres de Del Bosque despacharon el trámite con mucha comodidad y una superioridad extrema. No hizo falta ningún esfuerzo extraordinario. Se trataba simplemente de recurrir a la vieja fórmula futbolística, más antigua que un violín: tocar la pelota de lado a lado, buscar los apoyos y llegar con frecuencia a la portería rival para aprovechar el escaso nivel de la limitadísima, e híperpoblada, defensa de Liechtenstein. La acumulación de hombres en la zaga fue el único recurso de un combinado plagado de figurantes de escasa talla internacional. No hubo adversario y España completó el set con facilidad para disfrute de los 15.000 espectadores que llenaron las gradas del viejo estadio de Las Gaunas.
Salvo los goles y las brillantes jugadas de los internacionales españoles, el partido no tuvo nada más. Por no tener no tuvo ni himnos. Hubo problemas con la megafonía del estadio riojano y los aficionados de Logroño, que calentaron ilusionados sus gargantas a la espera de que sonasen los acordes del himno nacional, se quedaron sin entonar el característico y emotivo “lo, lo, lo, lo”. El partido arrancó a capela y casi fue mejor, porque resultaba una ofensa que una pachanga de tal calibre comenzase con el ritual de las grandes ocasiones futbolísticas. Además, el concierto se interpretó sobre el terreno de juego y, en cuanto los españoles comenzaron su recital, el público se entregó a los artistas. Una sabia decisión. La batuta la llevó, una vez más, Xavi Hernández. El maestro dirigió a la orquesta con precisión, acompañado por dos violinistas de lujo: Xabi Alonso y Andrés Iniesta; entre los tres marcaron el ritmo y la intensidad de una interpretación que deleitó a la afición y ensimismó a los rivales. A medida que la partitura se iba interpretando, la goleada se acercaba. Empezaron a llegar los goles.

Aprovechando un perfecto pase desde la divisoria de Xavi, que le dejó mano a mano con el portero, Álvaro Negredo abrió la lata con un zurdazo inapelable que fusiló al guardameta de Liechtenstein. El delantero del Sevilla, que estuvo muy activo desde el arranque del partido, está empeñado en abrirse paso y sacar el billete para la Eurocopa de Polonia y Ucrania. Sabe que para conseguirlo tiene que marcar muchos goles, y en ello está el ariete madrileño que también marcó el segundo de España. Villa tocó de espuela y Negredo, con el exterior del pie izquierdo, ejecutó junto al palo derecho. La orquesta ya estaba afinada y la composición resultaba magistral, acorde al director de orquesta, que también asumió su cuota de protagonismo. En su partido 103 con la selección española, Xavi transformó con mucha calidad una falta desde la frontal del área y demostró que su presencia ofensiva tampoco desmerece. El recital resultaba impagable: la gente quería goles, goles y más goles. Pocos partidos internaciones son propicios para una goleada de escándalo, pero éste era uno de ellos. Y el 3-0 con el que se llegó al descanso, le sabía a poco a más de uno.

A la vuelta de los vestuarios, el recital goleador siguió. Marcó el cuarto Sergio Ramos, casi sin querer, y a los pocos minutos llegó la manita gracias a un gol de Villa, que aprovechó un gran jugada hasta la línea de fondo de su paisano Juanín Mata. Y en esas estábamos cuando Las Gaunas se convirtió en una fiesta total con la entrada de Fernando Llorente al terreno de juego. Se desconoce si la afición riojana lo quiere más por ser hijo adoptivo de la localidad riojana de Rincón de Soto, por buen chaval, por extraordinario futbolista o por guapetón, una circunstancia que puntúa el doble. Lo demuestra la cerrada ovación de las cientos de aficionadas que entraron en éxtasis cuando vieron corretear por el césped al agraciado delantero. En eso, como en tantas otras cosas, ellas tienen la última palabra. Y a los demás no nos queda más que conformarnos con detalles más terrenales como el sexto tanto con el que se certificó la goleada. Un remate de Villa en la línea de gol que aprovechó un gran servicio de Xabi Alonso desde la derecha, y ya lleva 49 goles con la selección. La pena que sienten algunos porque El Guaje no pudo marcar ayer su gol número 50 con La Roja, es directamente proporcional a la que sienten ellas porque no marcase Llorente. Mondo cane.


Lo importante es que todos los instrumentos de la orquesta de Del Bosque volvieron a sonar perfectamente y el recital certificó la clasificación de España para la próxima Eurocopa, en la que tratará de revalidar el triunfo conseguido en Austria hace 3 años y coronar así el Everest del fútbol internacional: enlazar dos Eurocopas y el Mundial. Un reto fascinante por el que también luchará Thiago Alcántara, un virtuoso del balón que ayer debutó con la selección española, cerrando cualquier remota posibilidad de que Brasil nos lo arrebate. Una gran noticia. Todo es armonía en un equipo que suena a gloria.


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jueves, 1 de septiembre de 2011

¿Becarios? ¡No! ¡Periodistas!


Veo que muchos compañeros y compañeras terminaron ayer, miércoles 31 de agosto, sus prácticas de verano en los distintos medios de comunicación del país. Y no puedo evitar que me venga un punto de emoción y de nostalgia al recordar aquellos días que pasé, no como becario, porque no me gusta esa palabra, sino como compañero de prácticas, disfrutando de la suerte, el privilegio y el orgullo de ejercer la profesión que me apasiona. Fueron unos días muy especiales, de sensaciones encontradas, de muchas prisas, de risas, de algún que otro enfado, pero sobre todo fueron unos días felices. Felices por estar trabajando en la que yo siempre califico, pase lo que pase, como la mejor profesión del mundo; felices por tener la oportunidad de aprender mientras trabajo al lado de profesionales, y felices porque conocí a muchas personas que, cada uno a su manera, me aportaron muchas cosas. En la vida es muy importante conocer a personas que te aportan cosas, y yo he tenido la suerte de conocer a personas muy interesantes durante mis prácticas en la Cadena SER, Canal 10, RNE, COPE, Onda Cero, La Nueva España y el diario As.

Desde el primer día que pisas una redacción se te mezclan las sensaciones. Ojos como platos, pulsaciones disparadas, la mente a mil revoluciones por minuto y muchas ganas de que te empiecen a encomendar tareas. Te asalta un nerviosismo tremendo. En realidad, es la ilusión. Un sentimiento que nace de la curiosidad infinita que sientes hacia el nuevo mundo que se está abriendo ante tus ojos en esos momentos. Hacia el mundo con el que siempre habías soñado y compruebas con satisfacción que al fin lo has alcanzado. En mi caso, siempre recuerdo aquella frase que frecuentemente dice una de las personas a las que más admiro y aprecio, un grande del periodismo y de la vida. "En la vida, si peleas los sueños con ilusión, con buenas artes y sin hacerle daño a nadie, se suelen hacer realidad". Con ese lema vital aprendes a no bajar los brazos jamás, por muchos obstáculos que atraviesen tu camino.


En mi caso personal, independientemente de los años que pasen, puedo presumir de recordar muchísimas cosas de mis pequeñas experiencias en medios de comunicación. Jamás podré olvidar los Carruseles en SER Gijón; el ajetreo de Canal 10 Televisión, pasando horas y horas dentro de una unidad móvil recorriendo Gijón para cubrir cuatro o cinco acontecimientos al día; las muchas horas de radio que disfruté en la emisora en Valladolid de Radio Nacional de España aprendiendo desde el otro lado de la pecera de profesionales con muchos minutos de micrófono acumulados en sus gargantas; el valor de elaborar y explicar con honradez la información, que aprendí junto al equipo de informativos de COPE Valladolid; los informativos y programas con Arturo Téllez, Azucena Vence, Cristina Bartolomé y Guillermo Figueroa en Onda Cero Asturias; las horas que pasé en el stand de La Nueva España en la Feria de Muestras de Asturias redactando informaciones y aprendiendo a administrar el tiempo y las tareas; y la inolvidable y relativamente reciente experiencia de vivir en la redacción del diario As, la victoria de España en el Mundial de Fútbol de Sudáfrica.

Es cierto que, si ya has terminado la carrera, el final de las prácticas te llena de nostalgia e incertidumbre por el temor al inicio de un nuevo tiempo. Una vez que abandonas la universidad debes asumir que las becas han pasado a la historia; solo la constancia, el talento, la suerte y la confianza de los demás te permitirán acceder a un contrato. El asunto es más sencillo si consigues continuar en el medio de comunicación donde hiciste las prácticas durante la carrera, pero no todos los estudiantes de Periodismo tienen la misma suerte. En cualquier caso, hay que sacar conclusiones, positivas y negativas, de tu periplo de prácticas comenzando por aprovechar las relaciones que en ese tiempo hayas podido entablar, y asumiendo que hacer prácticas en un medio de comunicación es un privilegio. Debes tratar de mantener encendida la llama de la ilusión. Ese fuego que no se puede apagar nunca porque es el que te permitirá seguir luchando por la profesión que amas. Y así es más fácil que tus sueños se hagan realidad. Porque en las redacciones siempre hay un hueco para los buenos periodistas.


En realidad, la moraleja es muy simple: no hay becarios. Los compañeros de prácticas de hoy son los periodistas del mañana.

martes, 30 de agosto de 2011

¿Hay Liga?


Hubo un tiempo en que hubo Liga en España. Y equipos como el Valencia, Atlético de Madrid y Deportivo de la Coruña hasta conseguían ganar algunos campeonatos. La historia ha cambiado. Desde hace siete temporadas, el principal torneo del fútbol español no conoce otros campeones que no sean el Fútbol Club Barcelona o el Real Madrid. Desde que el Valencia se proclamó campeón de Liga en la temporada 2003-04, Barça y Madrid se reparten el botín de los títulos de la Liga española. Desde 2004 hasta la actualidad, el Barça ha ganado 5 ligas y el Madrid 2, y el fútbol español ha entrado en una dinámica previsible y aburrida que produce malestar entre muchos aficionados. El presidente del Sevilla, José María del Nido, es el portavoz de un sentimiento que se propaga como la pólvora: “Nuestra Liga no es la mayor porquería de Europa, sino del mundo”.

Después de unas semanas muy convulsas por la huelga de los futbolistas españoles, que ha provocado que la Liga comience con una semana de retraso, el desarrollo de la primera jornada no ha servido para cambiar la dinámica de las últimas temporadas. El domingo, el Real Madrid le metió media docena de goles al Zaragoza en La Romareda y, ayer, el Barcelona le endosó una manita al Villarreal. Ante este panorama, el mundo del fútbol se hace una pregunta: “¿Somos la nueva Liga escocesa?”. Algunos creen que no y se basan en el esfuerzo diario de los equipos aspirantes, que pueden subir al trono si a los grandes les llegan las vacas flacas; mientras, otros opinan que la actual situación es insostenible y reclaman “un reparto justo” de los derechos televisivos; a la cabeza se sitúa el denominado “G-6″, formado por Sevilla, Espanyol, Zaragoza, Athletic de Bilbao, Villarreal y Real Sociedad. “O arreglamos esto, o esta Liga es la mierda de Europa”, dijo el presidente del Sevilla el pasado 5 de julio en ´El partido de las 12´ de la COPE. Su pensamiento lo apoyan cada vez más personas. La mejor prueba es que, en las últimas horas, el hashtag #ligademierda se ha convertido en Trending Topic, una de las palabras más usadas en Twitter.

¿Cuál es la solución? Muchos empiezan a pensar en la Superliga Europea, un viejo sueño de los grandes clubs europeos que piensan que así podrían incrementar sus actuales ingresos. Incluso algunos aficionados de los equipos modestos creen que es la mejor alternativa al abrumador dominio que ejercen Barça y Madrid en la Liga española. La idea de la Superliga incluye tres divisiones en base al criterio deportivo y un bonus histórico por los títulos conseguidos que protegería a grandes en crisis como Milan o Ajax. Esta competición, que significaría el adiós a las actuales competiciones de la Champions League y la UEFA Cup, es una vieja reclamación de Florentino Pérez para que los grandes equipos se estén enfrentando continuamente. Barça y Manchester United también hacen fuerza para que la UEFA apoye este proyecto, en el que ya trabajan varios clubs, que podría incluir un sistema de ascensos y descensos similar al que ya existe en los campeonatos ligueros de cada país.
Es pronto para saber si llegaremos a ver esta competición. Hasta que Platini no se pronuncie, no sabremos si habrá la NBA del fútbol mundial. En cualquier caso, no parece una solución descabellada para que los grandes equipos de Europa (Barça, Manchester United,  City, Inter, Milan, Bayern, Real Madrid, Chelsea, Liverpool, Galatasaray…) compitan entre sí con una cierta igualdad. En el caso concreto de España, como todos sabemos, los poderosos golean plácidamente a sus rivales y solo se permiten tropiezos puntuales, como la derrota sufrida por el Madrid contra el Sporting en el Santiago Bernabeu (0-1) o del Barça ante el Hércules en el Camp Nou (0-2), sus dos mayores tropiezos ligueros la pasada temporada. Exceptuando traspiés puntuales, los grandes parten con mucha ventaja a nivel económico y deportivo a la hora de aspirar a la victoria en los torneos domésticos. Si no se lucha porque haya cierta ecuanimidad en el reparto del dinero de las televisiones o no se establece un tope salarial, el fútbol está condenado a una muerte lenta. Las gradas de los estadios se irán despoblando, los ingresos desaparecerán y muchos clubs estarán condenados a la desaparición. Y eso nadie lo desea. ¿O sí?
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Juanma Castaño ficha por la Cadena COPE


Se terminó el culebrón periodístico del verano. La Cadena COPE ha fichado a Juanma Castaño, uno de los rostros más populares de la televisión española. El periodista gijonés se unirá de nuevo con sus antiguos compañeros de la Cadena SER y será uno de los puntales del equipo de deportes que lideran Xuancar, Paco González, Pepe Domingo Castaño y Manolo Lama. Castaño compaginará la presentación de los deportes de Cuatro con sus aportaciones en la COPE.

Tal y como informó esta página web en un artículo publicado por Carlos Rodríguez el pasado 20 de julio, Juanma Castaño participará en todos los programas deportivos de la Cadena COPE. Estará en la primera hora de los sábados y comentará partidos en el “Tiempo de Juego” de Paco González y Pepe Domingo Castaño; formará parte del tiempo de opinión y de los debates de “El partido de las 12″, con Juan Antonio Alcalá y Joseba Larrañaga; y será comentarista en las distintas ediciones de “Deportes COPE”, con José Luis Corrochano y Manolo Lama. Además, Castaño podría ser el presentador de un espacio semanal dedicado al ciclismo en el que trabajaría junto al equipo que cubre habitualmente este deporte en la COPE: Heri Frade, Rubén Martín, Quique Iglesias, Juan Fernández, Óscar Pereiro y Jesús Alañá.

Juanma Castaño comenzó su carrera periodística en SER Gijón, emisora en la que trabajó desde 1993 hasta 2001; en julio de ese año, Castaño se trasladó a la redacción de deportes de la Cadena SER y empezó a cubrir grandes eventos como finales de la Champions League y grandes rondas ciclistas: 5 Vueltas a España, 4 Tours de Francia, 2 Giros de Italia y el Campeonato del Mundo de 2006. Un año antes, dio el salto a la televisión para formar parte del equipo de deportes de Cuatro, donde sigue trabajando actualmente. En esta cadena presenta los deportes de los espacios informativos y ha cubierto grandes eventos con la selección española de fútbol, entre los que destacan la Eurocopa de 2008 y el Mundial de 2010, en los que España salió campeona. También participó en el programa “Maracaná”, con Paco González, presentó durante dos temporadas “El Día Después”, y escribió el libro “Podemos”, junto con Manu Carreño.

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¡Qué bueno es Messi!


En el deporte, como en la vida, puedes elegir entre lo bueno y lo malo, lo positivo y lo negativo, lo alegre y lo triste. Lejos de planteamientos individuales, en la vida casi todos podemos coincidir a la hora de definir el significado de estas aptitudes. En el fútbol ocurre lo mismo. Y el mejor ejemplo ha sido el partido de vuelta de la Supercopa de España entre el Barcelona y el Real Madrid. Hubo momentos buenos y malos, cosas positivas y negativas, y aspectos alegres y tristes. En este caso, la subjetividad puntúa al alza y cada uno puede sacar sus propias conclusiones. Nos vamos conociendo y sabiendo quién es quién en este negocio. Por eso somos capaces de distinguir que el partido de anoche tuvo dos partes claramente diferenciadas: una parte atractiva, que valió la pena y en la que el fútbol brilló con luz propia, y otra parte más oscura, que envilece un espectáculo que atrae a millones de personas en todo el mundo. Y si hablamos de fútbol, una vez más, hay que hablar de Lionel Messi. Digámoslo claramente y desterremos los complejos: Messi es el fútbol.

Podemos recordar polémicas entre jugadores, duras entradas, gestos desagradables, miradas desafiantes, comentarios dantescos y comportamientos despreciables. Pero no. Eso no es fútbol. Quedémonos con lo bueno. Quedémonos con un partido en el que vimos 5 goles y que a nadie habrá dejado con una sensación de indiferencia después de verlo. Quedémonos con una generación de futbolistas que, independientemente de la camiseta que vistan ellos y vistamos nosotros, valen el precio de pagar una entrada al estadio o de pasar más de una hora y media pegados al televisor o a la radio. Fue una noche de fútbol del bueno. Vimos a Casillas, Valdés, Ramos, Alves, Pepe, Piqué, Khedira, Busquets, Xabi Alonso, Xavi, Özil, Iniesta, Cristiano, Messi… También vimos el debut de Cesc Fábregas con la camiseta del Barça. Si por ver, hasta vimos de nuevo a Kaká con el que ya hacía tiempo que no nos encontrábamos en un partido de la máxima rivalidad. El resultado, eso sí, marca la diferencia entre un Real Madrid luchador, que se desfonda en el campo con tal de disparar entre los tres palos, y un Barcelona, que tiene tanta calidad que luce buen aspecto aún en estado embrionario. Porque este equipo todo lo que toca se convierte en oro y no pierde la elegancia ni aunque estemos en pleno verano.

El partido dio síntomas de por donde iba a transcurrir desde el primer minuto, cuando Cristiano lanzó un aviso a Valdés de que esta noche iba a tener trabajo. El Madrid salió revolucionado y taponó con oficio la circulación de balón del Barça, que se veía obligado a jugar en su propio campo por la presión asfixiante de un rival muy bien plantado sobre el terreno de juego. Pero, sin comerlo ni beberlo, el Madrid se encontró con el primer gol en su contra cuando no habían pasado ni 15 minutos desde el inicio. Messi quiso homenajear a Cesc Fábregas, se puso el traje de mediapunta y se inventó una jugada de tiralíneas que terminó con una precisa asistencia para Iniesta, que le puso el sombrero a la jugada ante la impotente mirada de Casillas. El golpe desencajó durante unos minutos al Madrid, pero los blancos no iban a perder de vista la victoria tan temprano. A la salida de un córner, Cristiano, al que nunca se puede descuidar, se quedó solo en el corazón del área y marcó a placer al primer toque. El empate alteró el ritmo del partido y los dos equipos se lanzaron misiles. Pedro, Cristiano, Özil y Messi pusieron a prueba la agilidad y los reflejos de Íker y Valdés, dos colosos bajo los palos.


Pero el Madrid estaba demasiado alterado y ese ritmo alocado lo aprovechó el Barça para acercarse sutilmente al gol. A este equipo le sobran paciencia, inteligencia y bazas para esperar sin perder los nervios sus oportunidades. Hasta que llegan los goles. Forzó un saque de esquina, Piqué aprovechó un barullo en el área para servir un vistoso taconazo que Messi no desaprovechó y culminó con frialdad ante Casillas. Fue un mazazo para el ímpetu madridista que se resume perfectamente en la imagen de Cristiano, arrodillado e impotente ante la majestuosa presencia del crack argentino. Una imagen que vale más que mil comparativas entre ambos jugadores. Los blancos se iban perdiendo al descanso y Mourinho se vio obligado a subir el ánimo de la tropa. Metió a Marcelo en sustitución de Khedira y el equipo ganó en capacidad ofensiva por las bandas. El encuentro se trabó y el carrete ofensivo de los azulgrana se detuvo. En esa tesitura, el Madrid ganó fuelle hasta que empató a la salida de otro córner gracias a Benzema, que actuó como el más listo de la clase y batió a Valdés con un remate seco después de una cadena de rebotes. Todo parecía ir encaminado hacia la prórroga.

El factor Cesc

Pero Guardiola es un hombre que sabe jugar sus cartas. Lo ha demostrado sobradamente desde que se sienta en el banquillo del Barça. Barajó sus cartas y se la jugó con un as: sacó a Cesc Fábregas al campo. Con un Camp Nou puesto en pie para rendir tributo al hijo pródigo, el Madrid perdió el paso y el baile se descompuso. No adivinó Mourinho ningún antídoto para la fórmula futbolística que dispuso su rival y dejó jugar a Cesc. El de Arenys tuvo metros para moverse a su antojo y, en una de sus primeras intervenciones, abrió a la banda derecha para la llegada de Adriano que sirvió un centro al corazón del área que cazó de primeras Messi para batir a Casillas y convertirse así en el máximo goleador de la historia de la Supercopa de España con 8 tantos. El argentino volvía a frustrar las esperanzas madridistas. Porque Messi es así. Cuando le pones a Casillas y la camiseta del Real Madrid delante, vuela y no le hace falta motor para aparecer en el momento oportuno. Lo lleva haciendo toda la vida y aún así sigue sorprendiendo a su rival preferido. Y eso que, paradójicamente, llevaba sin marcar un gol al equipo blanco en el Camp Nou desde el 13 de diciembre de 2008. Cosas del fútbol.


Lo que sucedió después del gol de Messi no fue fútbol. Fue un comportamiento vergonzoso y barriobajero por parte de los jugadores de uno y otro equipo que no se puede justificar de ninguna manera. Una dura entrada de Marcelo sobre Fábregas desató un clima prebélico en el terreno de juego y se formó una tangana que terminó con roja para Villa y Özil. Según recoge el acta escrito al finalizar el encuentro por Fernández Borbalán, ambos fueron expulsados por agarrarse y encararse con el juego parado después de salir desde el banquillo. Fue una imagen penosa que desgraciadamente contemplaron los espectadores de todo el mundo y que incluyó un gesto pandillero de Mourinho. El portugués le metió el dedo en el ojo, textualmente, al segundo entrenador del Barcelona, Tito Vilanova, que reaccionó con un empujón sobre el entrenador madridista. Mou no se vino abajo y le respondió poniendo morritos, un guión propio de una tragicomedia para olvidar que refleja algunos momentos impresentables que se producen en la sociedad y que conviene olvidar. No obstante, si el Comité Español de Disciplina Deportiva lo tiene a bien, sería interesante que abriera un expediente para depurar las responsabilidades pertinentes con los autores de los incidentes del Camp Nou. En cualquier caso, vale más quedarse con lo bueno. Con el fútbol. Con un futbolista como Leo Messi, el Di Stefano del siglo XXI.


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