jueves, 29 de septiembre de 2011
Condenados al sufrimiento
Se esperaba que en Gijón despegase uno de los dos equipos. Controlase los nervios, supiera manejar la presión y emprendiese el vuelo para coger aire en la clasificación. El momento era el adecuado para ambos conjuntos, aunque uno gozara de un margen de maniobra mayor. Es el caso del Racing que venía de empatar contra el Real Madrid en El Sardinero. Pero el Sporting también llegaba motivado por el deseo de abandonar el farolillo rojo, sumar sus primeros 3 puntos de la temporada y cargarse así de moral ante su público. Además en El Molinón, un escenario repleto de fieles dispuestos a dejarse la garganta por su equipo, pero donde el Racing también juega en casa por el hermanamiento entre ambas aficiones. Se aventuraba una noche feliz, sin pacto de Llanes, sin anchoas ni sobaos, pero con interés futbolístico. Y eso era lo principal.
Pero estos equipos están tocados. Llevan unas jornadas cargadas de turbulencias en su recorrido liguero. El estrés y la limitación de recursos les están pasando factura. Presentan muchas carencias ofensivas, no tienen pegada y juegan a tirones. Están angustiados. Son equipos que están hechos para lo mínimo (mantener la categoría), y la confección de sus plantillas es un ejercicio de austeridad. Y los aficionados bostezan. A nivel estético, el espectáculo resulta soporífero porque carece por completo de atractivo. Resulta conmovedor observar el improductivo desgaste de hombres de la calidad de Munitis y De las Cuevas. Ellos intentan liberarse, pero les atenazan la falta de coordinación con sus compañeros y el desacierto de cara a la portería rival. Son los mejores exponentes de dos equipos limitadísimos.
Dicho sea con respeto y prudencia, pero estos equipos viajan hacia un milagro para mantenerse en Primera División. El milagro parece más factible para Cúper, que ha armado un bloque sólido al que cuesta marcarle un gol. En eso tiene mucho que ver el ex sevillista Acosta, que se ha consolidado como el motor de los cántabros, pero ayer se gripó y tuvo que abandonar el terreno de juego a los 20 minutos. A pesar de esta notable ausencia, la velocidad e intensidad de Munitis y Ariel posibilitaron que el Racing tuviera buenas ocasiones en la primera parte. Lejos de ser un lastre, el partido del miércoles sirvió de motivación a los cántabros, que mantuvieron el plus de intensidad del partido contra el Real Madrid. Aún así dejaron que el Sporting llevase el mando del juego desde la primera parte, pero sin profundidad y abusando de la circulación de balón. Solo al filo del descanso, un disparo de Ayoze que se marchó alto, con media portería vacía, tras una combinación de Trejo y De las Cuevas, inquietó la portería defendida por Toño.
No cambió mucho el decorado en la segunda parte: escasa tensión y excesivo nerviosismo. Eso sí, el Racing se animó y adelantó ligeramente sus líneas presionando la salida de balón del Sporting. Los rojiblancos no encontraban su sitio sobre el terreno de juego y Trejo y De la Cuevas aportaban algo de voracidad ofensiva. La entrada de Nacho Cases, ovacionadísima por la grada, animó el partido y dio criterio al juego de su equipo, pero el empate a cero del marcador parecía un obstáculo insalvable. Las aproximaciones a la meta de Toño se sucedían, pero fue Arana el que estuvo a punto de marcar con un disparo que rechazó Juan Pablo de manera espectacular.
No hubo más. El empate no satisface a ninguno de los dos equipos. Por un lado, el Sporting pide a gritos el fichaje de un delantero y se acumulan las quejas por la confección de la plantilla para esta temporada. Algunos aficionados incluso piden la dimisión del director deportivo del club rojiblanco, Emilio De Dios, al que acusan de no haber hecho fuerza para aumentar las posibilidades del club rojiblanco. Y también se cuestiona al entrenador, Manuel Preciado, que sigue sin dar con la tecla en la disposición táctica de un conjunto que adolece además de una preocupante falta de preparación física. Por eso no extrañó que al mediocentro del Racing, Diop, le bastase con dominar el centro del campo para parecer Essien y convertirse así en el mejor jugador del encuentro.
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lunes, 19 de septiembre de 2011
Somos los mejores
¿Y España, qué? ¿Otra vez campeona de Europa? Sí. Una vez más. Como en 2009. Como en el inolvidable Mundial de Japón de 2006, un campeonato histórico porque allí nació la etapa más gloriosa del baloncesto español. Allí se vivió la génesis de una generación de oro; la generación de los Gasol, Calderón, Navarro, Rudy, Mumbrú… Son admirables. Han conseguido que muchos ya no solo queramos ser tan guapos, ricos y buenos como los futbolistas. Ahora queremos ser jugadores de baloncesto. Nos dejamos barba como ellos ya que no podemos ser tan altos como ellos. Así es la vida. Pero la principal lección que se extrae de su triunfo es que para triunfar no solo importan la belleza y la cuenta corriente, sino que en la vida deben imperar otros valores como el compañerismo, la solidaridad, la lealtad, el buen rollo, la amistad… Y el talento, una aptitud que abunda en el grupo humano que dirige Sergio Scariolo. Si a ese talento innato se le añade la cohesión, el resultado es una pandilla de triunfadores a los que no les asustan los retos, por muy elevados que parezcan.
Ya no hay supersticiones, ni prejuicios, ni ogros. Los deportistas españoles se han sacudido los complejos y ya pueden mirar de tú a tú a cualquier rival. Sin miedo alguno. Vivimos la edad de oro del deporte español y tenemos que pararnos, pensarlo y disfrutarlo. No, no se moleste en pellizcarse: es real. Ya no nos queda ni un fantasma. Ya podemos ser los mejores en fútbol y en baloncesto. El mundo encaja. Se puede ser favorito y ganar, se puede jugar al balón y vivir, se puede ser pequeño y ser grande. El grupo de Scariolo ha demostrado que querer es poder; ellos se empeñaron en asaltar el oro de Lituania porque sabían que partían como favoritos, y lo consiguieron. No les asustaron las expectativas que se habían depositado sobre ellos. Y el inicio dubitativo del Europeo de Lituania no fue más que un espejismo. Esta selección nunca perdió el hambre de títulos, aunque no faltaron las dificultades desde que se lanzó el balón al aire por primera vez en este campeonato. Los jugadores espantaron las dudas a manotazos. Y las hicieron trizas. Como buenos gigantes que son.
Ni la Francia de los siempre amenazantes Parker, Noah, Diaw o Batum pudo resistir la fuerza de España. Son un equipo magnífico, repleto de jugadores con potencial NBA, pero ni eso les bastó para derrotar a la selección española. El músculo francés claudicó ante un rival que no necesitó de grandes esfuerzos defensivos para dominar el encuentro. Le bastó con tener fluidez en el juego de ataque, moviendo el balón de lado a lado, y en estar acertados en los lanzamientos a canasta. Nada más. La baza de Parker en ataque era el único recurso, pero su fogosidad siempre se encontró con el acierto anotador de España. La dirección de Calderón, los lanzamientos de Navarro y los tapones de Ibaka sirvieron para que los hombres de Scariolo empezaran a abrir brecha en el marcador hasta alcanzar los doce puntos de ventaja (46-34).
Solo hubo un momento de incertidumbre. Cuando Rudy cometió una falta antideportiva sobre Parker que provocó una formidable polémica sobre la pista. Se calentó el ambiente y se produjo un desbarajuste que perjudicó a España porque derivó en un triple de Batum y en un parcial desfavorable de 0-7. Pero aparecieron Gasol y Sada para calmar los ánimos y aportaron la lucha e inteligencia, que se echaba en falta en ataque y en defensa. Los franceses se volvieron a acercar al comienzo del tercer cuarto y se redujeron distancias en el marcador (56-49). Entonces volvió a explotar Navarro y, ayudado por la dirección de Calderón, consiguieron hacerse con el dominio de la situación y asfaltaron su camino hacia el oro. Parker se fue a menos, al tiempo que Navarro aumentaba su cuenta de anotación hasta conseguir 27 puntos que vuelven a demostrar quién es el mejor.
Y España ganó. Triunfó el talento, la estrategia y el trabajo en equipo. La generación de oro del deporte español se resiste a abandonar su hábitat natural: el podio, ese mágico lugar en el que todos somos guapos, ricos y buenos. La selección de Scariolo reina en Europa y concentra todos los argumentos que la convierten en un equipo de leyenda. Jamás había alcanzado cotas tan altas el baloncesto español. Jamás tantos quisimos vestirnos la camiseta de tirantes, el pantalón corto y las zapatillas para imitar a las estrellas del basket. Jamás amamos tanto al deporte de la canasta. Y no será porque no estábamos avisados: el ex seleccionador Pepu Hernández ya pronunció una palabra mágica después de ganar el Mundobasket de 2006: “Ba-lon-ces-to”. Él, mejor que nadie, sabía lo que estaba por venir. Ahora solo falta conseguir la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres para conseguir la cuadratura del círculo: la gloria total.
Este relato pudo haber sido una pléyade de elogios a todos y cada uno de los convocados. Méritos para ello han hecho. Pero el recuerdo que mejor destaca el campeonato tan extraordinario que disputaron los hombres de Scariolo, es la imagen de Felipe Reyes levantando el trofeo de campeón de Europa. Felipe, que perdió a su padre durante la fase de preparación, vivió un torneo muy duro. Cuesta mucho afrontar el día a día después de vivir una tragedia como esa. Arropado por la calidad humana que predomina en esta selección, el pívot ha tirado hacia adelante con la mente despejada y sin perder la ilusión. Este compañerismo se reflejó en el gesto del capitán, Juan Carlos Navarro, que le dejó levantar el título. La gloria reserva un lugar eterno para Navarro, tanto por factores deportivos como por humanidad. Y en ese olimpo de la historia también ocupará un lugar destacado Felipe Reyes, cuya entereza demuestra que estos deportistas son oro puro.
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domingo, 18 de septiembre de 2011
Navarro es "ba-lon-ces-to"
Hace unos días se cumplió un lustro desde que Pepu Hernández pronunció una palabra muy importante: “Ba-lon-ces-to”. España acababa de ganar en Japón el Mundial de baloncesto de 2006 y al ex seleccionador español no se le ocurrió un término mejor para definir lo que pensaba en aquellos momentos. En ese combinado estaba un tal Juan Carlos Navarro que, sin ir más lejos, en la final de aquel torneo anotó 2o puntos. Después llegaron las medallas de plata en el Eurobasket de 2007 y los Juegos Olimpicos de Pekín, y el oro en el Europeo de 2009. En estos campeonatos, Navarro jugó un papel fundamental y se convirtió en el jugador más determinante del baloncesto español. No iba a dejar de serlo en el Eurobasket que se disputa estos días en Lituania, y en la semifinal, “La Bomba” volvió a explotar para hacer papilla de la selección de Macedonia. Anotó 35 puntos y lideró una trabajada victoria española, que vale para jugar la gran final y clasificarse directamente para los Juegos Olímpicos que se celebrarán el próximo verano. Se cumplía así el objetivo prioritario con el que afrontaron el torneo continental los hombres de Sergio Scariolo: clasificarse para Londres 2012.
A pesar de lo holgado del marcador (92-80, favorable a los nuestros), no resultó un partido sencillo para España, que no encarriló las cosas hasta los últimos minutos. Macedonia, que venía de derrotar a Lituania, no fue una perita en dulce. Liderados por McCalebb (25 puntos), el combinado macedonio demostró ser un conjunto muy trabajado y correoso, que sabe mover el balón y convierte la movilidad de sus jugadores en una de sus principales armas. Eran conscientes de que jugaban contra colosos, y actuaron como colosos. Portaban con orgullo la bandera del baloncesto balcánico y, en algunas fases del partido, jugaron como si fueran Yugoslavia. ¿Quién se lo iba a decir a ellos? Pero Marin Dokuzovski ha inculcado tal mentalidad ganadora en su equipo, que hombres hasta ahora desconocidos como McCalebb, Ilievski o Antic fueron unos auténticos gigantes del baloncesto. Intensidad, inteligencia, equilibrio y juego colectivo fueron las recetas macedonias para llegar al descanso con ventaja de un punto en el luminoso (44-45).
Y eso que España dominó el partido con holgura de inicio. Scariolo asumió que McCalebb era el principal enemigo del rival y le encargó a Rudy Fernández la tarea de frenarlo. Esa decisión táctica anuló durante el primer cuarto al estadounidense nacionalizado macedonio, al que Llull también ató en corto. El juego interior de Samardzinski y la presencia en el ataque de Antic fueron los principales peligros hasta la salida de Ibaka que, junto a Marc Gasol, lideraron una ofensiva que detuvo la progresión macedonia. Después apareció Navarro y también se sumó a la fiesta Llull, de tal forma que España adquirió una cómoda ventaja (28-18). Y hasta Ricky Rubio participó en la juerga al anotar su primer triple del torneo después de 13 intentos. Pero esta buena noticia se quedó en nada porque Macedonia se repuso.
Los macedonios se recolocaron sobre la cancha y tomaron la iniciativa con un parcial contundente (3-14); el partido se animaba y las expectativas de Macedonia aumentaban. Cortocircuitaron los sistemas del juego español y convirtieron en un vía crucis para España el segundo cuarto. Les entraba todo y alcanzaron los 45 puntos con una facilidad insultante. Solo los triples de “La Bomba” y Calderón, y el trabajo de Pau en la pintura, mantuvieron vivas las opciones españolas. Los de Scariolo se fueron con una desventaja mínima al vestuario y esa era, sin ninguna duda, la mejor noticia.
En el tercer cuarto, los españoles fiaron su futuro a la inspiración de Navarro y la apuesta salió bien. “La Bomba” se hizo fuerte en ataque y comenzó a guiar todas las ofensivas de España. El trabajo impagable de Pau Gasol bajo tableros hizo el resto y Scariolo respiraba al comprobar que sus jugadores habían encarrilado la situación. Pero la mayor cuota de responsabilidad de la reacción la tenía Navarro, que liquidó a Macedonia a base de triples, algunos de ellos auténticas bombas inteligentes inalcanzables para el común de los mortales. Consiguió 19 puntos en 10 minutos que aniquiló las opciones macedonias; a pesar de todo, reapareció McCalebb, que asumió el peso de su selección, y evitó que el último cuarto se conviertiera en un trámite. Hasta que volvió a emerger la colosal figura de “La Bomba” para anotar 6 puntos muy importantes consiguiendo cerrar su bagaje en una cifra estratosférica: 35 puntos, y solo 2 de tiros libres. Una bestialidad.
España se ha vuelto a clasificar para la final de un gran torneo de selecciones, lo que se convierte ya en una sana y bendita costumbre. El rival del próximo domingo será la selección francesa de los siempre amenazantes Parker y Batum, que venció a Rusia con relativa facilidad (79-71). Pero con Pau Gasol y Juan Carlos Navarro en pista, todo parece más fácil. Tienen el talento y el puño de hierro suficientes para solventar los compromisos más inciertos, y eso le da muchas garantías al combinado español. Estandartes de la brillante generación que ganó el Mundial júnior de 1999, Navarro y Gasol son los líderes de una selección de gigantes a la que conviene disfrutar, pase lo que pase el próximo domingo. Porque ya han conseguido que el baloncesto español viva en el cielo.
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miércoles, 14 de septiembre de 2011
Nadal encuentra su kryptonita
Rafa Nadal se tiene que enfrentar a muchos villanos en cada torneo. Como superhéroe que es, el mejor tenista español de la historia tiene que hacer frente a duelos fraticidas, de los que siempre sale victorioso el español. Y eso que cualquier rival tiene singulares habilidades que, si se despista, le pueden poner en apuros. Hasta hace una temporada, su archienemigo era el suizo Roger Federer, al que ya le había tomado la medida y cada partido entre ambos se saldaba con una memorable victoria a favor de Nadal. Pero de un año a esta parte, han cambiado las tornas. Ahora el enemigo es más poderoso que nunca. Podríamos concluir que el Superman del tenis español se ha topado con el Lex Luthor del circuito ATP y por lo histriónico del personaje no iríamos mal encaminados, pero Novak Djokovic es algo más. Es su kryptonita particular, el compuesto que consigue debilitar hasta límites insospechados los poderes del superhéroe de Manacor. En el US Open se lo ha vuelto a encontrar y el balear ha vuelto a hincar la rodilla.
En lo que llevamos de 2011, Djokovic ha derrotado a Nadal en Indian Wells, Miami, Madrid, Roma, Wimbledon y ahora, Nueva York. El tenista español luchó como siempre, se dejó la piel en cada punto y vendió cara la derrota, pero finalmente se tuvo que resignar ante un elemento extremadamente poderoso. El serbio conquistó el US Open después de 4 horas y 10 minutos de un choque escalofriante que concluyó con un marcador global de 6-2, 6-4, 6-7(3) y 6-1 favorable al serbio. Nole se ha llevado el tercer grande del curso y demuestra ser capaz de sobreponerse al español sobre cualquier superficie: pista, tierra o hierba. Su recital en los dos primeros sets de la final fue antológico y le valió para colocar una mano en el trofeo de campeón del Abierto de Estados Unidos.
En el décimo aniversario del 11-S, Novak “kryptonita” Djokovic tuvo tiempo para homenajear primero a las víctimas de estos terribles atentados, saltando a la pista con una gorra de los bomberos neoyorquinos, y después se homenajeó a sí mismo con un partido prácticamente perfecto. Poco importaba que Nadal se pusiera por delante, enseguida su renta era absorbida por Nole de manera despiadada. Física, técnica y mentalmente era un rayo fulgurante que amenazaba con arrollar sin paliativos al superhéroe de Manacor. Fue un recital de golpes, reveses, derechazos, dejadas y globos ejecutados milimétricamente. Nadal estaba acorralado y su frustración resultaba estremecedora. Se sentía humillado. Tal era su desesperación que le soltó al juez de silla, Carlos Ramos: ”¿Cuándo cantas out, cuando lo canta él?”, una imagen infrecuente en el mejor tenista de la historia del tenis español y uno de los más grandes de la historia de este deporte.
Nadal no se rindió
Pero un superhéroe no sabe cuál es el significado de la palabra “rendición” y en el tercer set, Nadal se puso por montera la ventaja que había adquirido Djokovic y decidió ir a remontar el partido como si nada hubiese pasado. La corona del US Open estaba en juego, pero sobre todo se estaba jugando la honra del campeón, ese que siempre es capaz de sobreponerse a cualquier caída. Y comenzó a pegar, correr, gritar, apretar, empujar y estrujarse hasta el final. Aunque su esfuerzo no terminó en victoria, Rafa volvió a demostrar que es un superdotado física y mentalmente, que es capaz de afrontar cualquier reto por difícil que parezca. Puede ganar o perder, pero nunca se rendirá.
Hoy por hoy, Nole tiene más posibilidades técnicas y una capacidad física similar. Tiene un estado de forma sensacional, a pesar del papelón de llamar al trainer al final del tercer set para romper el ritmo endiablado de Nadal, y está completando un curso majestuoso. Djokovic suma 14.720 puntos en la clasificación ATP y Nadal, 10.620. Se asegura así el serbio acabar el año como número uno del mundo, posición que alcanzó tras ganar Wimbledon. Rafa no agachará la cabeza, eso está claro, pero deberá reinventar sus poderes para hacer frente al material más peligroso con el que se ha topado en toda su carrera.
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miércoles, 7 de septiembre de 2011
España golea a capela
Fue un amistoso con premio. Solo el aliciente de la clasificación matemática para la Eurocopa del próximo verano dio algo de valor a un simulacro de partido que resultó insultantemente fácil para la selección española. Los hombres de Del Bosque despacharon el trámite con mucha comodidad y una superioridad extrema. No hizo falta ningún esfuerzo extraordinario. Se trataba simplemente de recurrir a la vieja fórmula futbolística, más antigua que un violín: tocar la pelota de lado a lado, buscar los apoyos y llegar con frecuencia a la portería rival para aprovechar el escaso nivel de la limitadísima, e híperpoblada, defensa de Liechtenstein. La acumulación de hombres en la zaga fue el único recurso de un combinado plagado de figurantes de escasa talla internacional. No hubo adversario y España completó el set con facilidad para disfrute de los 15.000 espectadores que llenaron las gradas del viejo estadio de Las Gaunas.
Salvo los goles y las brillantes jugadas de los internacionales españoles, el partido no tuvo nada más. Por no tener no tuvo ni himnos. Hubo problemas con la megafonía del estadio riojano y los aficionados de Logroño, que calentaron ilusionados sus gargantas a la espera de que sonasen los acordes del himno nacional, se quedaron sin entonar el característico y emotivo “lo, lo, lo, lo”. El partido arrancó a capela y casi fue mejor, porque resultaba una ofensa que una pachanga de tal calibre comenzase con el ritual de las grandes ocasiones futbolísticas. Además, el concierto se interpretó sobre el terreno de juego y, en cuanto los españoles comenzaron su recital, el público se entregó a los artistas. Una sabia decisión. La batuta la llevó, una vez más, Xavi Hernández. El maestro dirigió a la orquesta con precisión, acompañado por dos violinistas de lujo: Xabi Alonso y Andrés Iniesta; entre los tres marcaron el ritmo y la intensidad de una interpretación que deleitó a la afición y ensimismó a los rivales. A medida que la partitura se iba interpretando, la goleada se acercaba. Empezaron a llegar los goles.
Aprovechando un perfecto pase desde la divisoria de Xavi, que le dejó mano a mano con el portero, Álvaro Negredo abrió la lata con un zurdazo inapelable que fusiló al guardameta de Liechtenstein. El delantero del Sevilla, que estuvo muy activo desde el arranque del partido, está empeñado en abrirse paso y sacar el billete para la Eurocopa de Polonia y Ucrania. Sabe que para conseguirlo tiene que marcar muchos goles, y en ello está el ariete madrileño que también marcó el segundo de España. Villa tocó de espuela y Negredo, con el exterior del pie izquierdo, ejecutó junto al palo derecho. La orquesta ya estaba afinada y la composición resultaba magistral, acorde al director de orquesta, que también asumió su cuota de protagonismo. En su partido 103 con la selección española, Xavi transformó con mucha calidad una falta desde la frontal del área y demostró que su presencia ofensiva tampoco desmerece. El recital resultaba impagable: la gente quería goles, goles y más goles. Pocos partidos internaciones son propicios para una goleada de escándalo, pero éste era uno de ellos. Y el 3-0 con el que se llegó al descanso, le sabía a poco a más de uno.
A la vuelta de los vestuarios, el recital goleador siguió. Marcó el cuarto Sergio Ramos, casi sin querer, y a los pocos minutos llegó la manita gracias a un gol de Villa, que aprovechó un gran jugada hasta la línea de fondo de su paisano Juanín Mata. Y en esas estábamos cuando Las Gaunas se convirtió en una fiesta total con la entrada de Fernando Llorente al terreno de juego. Se desconoce si la afición riojana lo quiere más por ser hijo adoptivo de la localidad riojana de Rincón de Soto, por buen chaval, por extraordinario futbolista o por guapetón, una circunstancia que puntúa el doble. Lo demuestra la cerrada ovación de las cientos de aficionadas que entraron en éxtasis cuando vieron corretear por el césped al agraciado delantero. En eso, como en tantas otras cosas, ellas tienen la última palabra. Y a los demás no nos queda más que conformarnos con detalles más terrenales como el sexto tanto con el que se certificó la goleada. Un remate de Villa en la línea de gol que aprovechó un gran servicio de Xabi Alonso desde la derecha, y ya lleva 49 goles con la selección. La pena que sienten algunos porque El Guaje no pudo marcar ayer su gol número 50 con La Roja, es directamente proporcional a la que sienten ellas porque no marcase Llorente. Mondo cane.
Lo importante es que todos los instrumentos de la orquesta de Del Bosque volvieron a sonar perfectamente y el recital certificó la clasificación de España para la próxima Eurocopa, en la que tratará de revalidar el triunfo conseguido en Austria hace 3 años y coronar así el Everest del fútbol internacional: enlazar dos Eurocopas y el Mundial. Un reto fascinante por el que también luchará Thiago Alcántara, un virtuoso del balón que ayer debutó con la selección española, cerrando cualquier remota posibilidad de que Brasil nos lo arrebate. Una gran noticia. Todo es armonía en un equipo que suena a gloria.
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jueves, 1 de septiembre de 2011
¿Becarios? ¡No! ¡Periodistas!
Veo que muchos compañeros y compañeras terminaron ayer, miércoles 31 de agosto, sus prácticas de verano en los distintos medios de comunicación del país. Y no puedo evitar que me venga un punto de emoción y de nostalgia al recordar aquellos días que pasé, no como becario, porque no me gusta esa palabra, sino como compañero de prácticas, disfrutando de la suerte, el privilegio y el orgullo de ejercer la profesión que me apasiona. Fueron unos días muy especiales, de sensaciones encontradas, de muchas prisas, de risas, de algún que otro enfado, pero sobre todo fueron unos días felices. Felices por estar trabajando en la que yo siempre califico, pase lo que pase, como la mejor profesión del mundo; felices por tener la oportunidad de aprender mientras trabajo al lado de profesionales, y felices porque conocí a muchas personas que, cada uno a su manera, me aportaron muchas cosas. En la vida es muy importante conocer a personas que te aportan cosas, y yo he tenido la suerte de conocer a personas muy interesantes durante mis prácticas en la Cadena SER, Canal 10, RNE, COPE, Onda Cero, La Nueva España y el diario As.
Desde el primer día que pisas una redacción se te mezclan las sensaciones. Ojos como platos, pulsaciones disparadas, la mente a mil revoluciones por minuto y muchas ganas de que te empiecen a encomendar tareas. Te asalta un nerviosismo tremendo. En realidad, es la ilusión. Un sentimiento que nace de la curiosidad infinita que sientes hacia el nuevo mundo que se está abriendo ante tus ojos en esos momentos. Hacia el mundo con el que siempre habías soñado y compruebas con satisfacción que al fin lo has alcanzado. En mi caso, siempre recuerdo aquella frase que frecuentemente dice una de las personas a las que más admiro y aprecio, un grande del periodismo y de la vida. "En la vida, si peleas los sueños con ilusión, con buenas artes y sin hacerle daño a nadie, se suelen hacer realidad". Con ese lema vital aprendes a no bajar los brazos jamás, por muchos obstáculos que atraviesen tu camino.
En mi caso personal, independientemente de los años que pasen, puedo presumir de recordar muchísimas cosas de mis pequeñas experiencias en medios de comunicación. Jamás podré olvidar los Carruseles en SER Gijón; el ajetreo de Canal 10 Televisión, pasando horas y horas dentro de una unidad móvil recorriendo Gijón para cubrir cuatro o cinco acontecimientos al día; las muchas horas de radio que disfruté en la emisora en Valladolid de Radio Nacional de España aprendiendo desde el otro lado de la pecera de profesionales con muchos minutos de micrófono acumulados en sus gargantas; el valor de elaborar y explicar con honradez la información, que aprendí junto al equipo de informativos de COPE Valladolid; los informativos y programas con Arturo Téllez, Azucena Vence, Cristina Bartolomé y Guillermo Figueroa en Onda Cero Asturias; las horas que pasé en el stand de La Nueva España en la Feria de Muestras de Asturias redactando informaciones y aprendiendo a administrar el tiempo y las tareas; y la inolvidable y relativamente reciente experiencia de vivir en la redacción del diario As, la victoria de España en el Mundial de Fútbol de Sudáfrica.
Es cierto que, si ya has terminado la carrera, el final de las prácticas te llena de nostalgia e incertidumbre por el temor al inicio de un nuevo tiempo. Una vez que abandonas la universidad debes asumir que las becas han pasado a la historia; solo la constancia, el talento, la suerte y la confianza de los demás te permitirán acceder a un contrato. El asunto es más sencillo si consigues continuar en el medio de comunicación donde hiciste las prácticas durante la carrera, pero no todos los estudiantes de Periodismo tienen la misma suerte. En cualquier caso, hay que sacar conclusiones, positivas y negativas, de tu periplo de prácticas comenzando por aprovechar las relaciones que en ese tiempo hayas podido entablar, y asumiendo que hacer prácticas en un medio de comunicación es un privilegio. Debes tratar de mantener encendida la llama de la ilusión. Ese fuego que no se puede apagar nunca porque es el que te permitirá seguir luchando por la profesión que amas. Y así es más fácil que tus sueños se hagan realidad. Porque en las redacciones siempre hay un hueco para los buenos periodistas.
En realidad, la moraleja es muy simple: no hay becarios. Los compañeros de prácticas de hoy son los periodistas del mañana.
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