viernes, 29 de abril de 2011

Cuando manda la genialidad

Al margen de la polémica generada por las declaraciones realizadas por los entrenadores de ambos equipos y la discutida expulsión de Pepe, el último clásico ha dejado varias imágenes para la posteridad. No se puede esperar menos de un Madrid-Barça; máxime cuando el partido se disputa en las semifinales de la UEFA Champions League, la competición de clubes más importante del mundo. Y si se trata de recopilar imágenes para la eternidad, hay que enfocar sí o sí a Lionel Messi. El crack argentino, posiblemente el mejor jugador del mundo y el último ganador del FIFA Balón de Oro. Pero recurriendo al diccionario de tópicos y frases hechas, como no sólo de reconocimientos vive el hombre y vale más una imagen que mil palabras, aquí dejo los vídeos que resumen a la perfección el Real Madrid 0 Barcelona 2, un resultado que pone al equipo de Guardiola con pie y medio en la final de Wembley. Esta vez, la genialidad sí se ha impuesto.

0-1, Messi


0-2, Messi


Y de postre, Cristiano Ronaldo protesta por estar en el centro de un rondo entre jugadores del Barça

jueves, 21 de abril de 2011

Un equipo tocado


El Barcelona ha perdido la Copa del Rey ante el Real Madrid. Algunos dirán que es solo un título y otros dirán que es, nada más y nada menos, que un título; el caso es que el equipo azulgrana no ha sido capaz de superar a su eterno rival en un partido a cara o cruz y ha perdido el primer título de la temporada. Salió cruz y el equipo de Cristiano, Mourinho y Florentino ha vuelto a ganar 19 años después el torneo del K.O. Con la Liga en el bolsillo, ahora los hombres de Guardiola solo tienen un objetivo en mente: ganar la Champions League, la Liga de Campeones, la vieja Copa de Europa, como se quiera llamar al torneo de clubes más prestigioso del mundo. Para ello tendrán que volver a superar al Real Madrid, su rival en semifinales, en una eliminatoria a doble partido que se prevé que volverá a ser electrizante. ¿Lo conseguirán? El que suscribe no lo tiene muy claro...

Muy justo de gasolina ha llegado el Barça al tramo final de la temporada. Ya sea por lesiones o sobrecarga de partidos, a algunos jugadores como Messi o Villa les falta esa chispa especial y esa claridad de ideas que les ha llevado a ser un terror constante para los defensores rivales. Si tus dos principales referencias ofensivas estornudan, el equipo se resfría. Y eso se traduce en un amontonamiento de jugadores en torno a la portería contraria a la que llegan los disparos con cuentagotas. Se juega más en horizontal que en vertical y eso, ante una defensa ordenada como la del Real Madrid, con hombres de la experiencia de Pepe y Carvalho, equivale a estrellarse una y otra vez contra una pared de ladrillos. Desde pequeño me enseñaron que una de las cosas más importantes en el mundo del fútbol es terminar las jugadas, o mejor dicho, tirar a puerta. Y amén de profundidad para dar el último pase, el Barça evidencia una preocupante falta de pegada. 

En honor a la verdad hay que reseñar que el Barça tuvo ocasiones más que de sobra para llevarse la final de la Copa. Tras un primer tiempo titubeante, el equipo se recuperó y la segunda parte fue un recital de posesión a cargo del conjunto azulgrana. Nadie discute que, hoy por hoy, el Barcelona es el mejor equipo del mundo con el balón en los pies. Los niveles de posesión de cada partido lo dejan muy claro. Y así terminan llegando las ocasiones, como las que ayer tuvieron Messi, Iniesta y Pedro, al que incluso se le anuló un gol por un más que cuestionable fuera de juego. Pero yo le pido más a un equipo que es capaz de practicar el juego más atractivo del mundo. Le pido goles, victorias, títulos. Y para eso hay que tirar a puerta. Desde que se fue Samuel Eto´o, actualmente en las filas del Inter de Milan, el Barça tira menos a puerta. Ni Ibrahimovic ni Villa tienen la contundencia y verticalidad del camerunés y eso se traduce en partidos como el que se jugó ayer en Valencia.

Lo confieso. No estoy de acuerdo con Guardiola en su decisión de recortar la plantilla hasta tal punto que cuenta con 14 jugadores para afrontar los partidos, amén de las distintas variantes que se puede ver obligado a introducir en función de lesiones o sanciones. Por la ingente calidad que tiene este bloque, se puede mantener esta filosofía durante la Liga sin que ello repercuta en una disminución del rendimiento del equipo en el campeonato doméstico. La Liga premia la regularidad y nadie discute que el juego del Barça nunca defrauda y siempre se mantiene fiel a una idea de fútbol. Esto está claro. Lo que no está tan claro es llegar a los meses más decisivos de la temporada con un banquillo en el que, de entrada, no hay un delantero suplente. Lesionado Bojan, más vale que Villa no coja ni un simple resfriado porque en ese caso, Guardiola se vería obligado a hacer filigranas en la línea atacante ubicando a Messi de delantero centro y permutando las posiciones de Pedro o Afellay, salvo que se suba a un delantero del filial. Es evidente que no resulta serio que un equipo como el Barcelona solo tenga un delantero centro (Villa) para afrontar 4 clásicos ante el Real Madrid, final de la Copa del Rey y semifinales de la Champions mediante, amén de los últimos partidos del campeonato liguero. De ahí viene la falta de gol que evidencia el equipo azulgrana en los exámenes finales del curso. Ahora mismo, tras las bajas de Bojan y Abidal, el Barcelona tiene un once tipo que es el formado por Valdés, Alves, Puyol (suponiendo que está para soportar el ritmo de la alta competición), Piqué, Adriano, Busquets, Xavi, Iniesta, Messi, Villa y Pedro, al que se le suman Keita, Mascherano y Afellay. Completan las convocatorias Pinto, Maxwell, Fontás y Thiago Alcántara, aunque sus participaciones suelen ser testimoniales.


Guardiola tiene un papelón ante sí. Después de lo que se pudo ver anoche en Mestalla, un partido vibrante en el que el Barça tuvo ocasiones más que sobradas para llevarse el triunfo, el entrenador azulgrana se ve en la obligación de levantar la moral de la tropa. Lo conseguirá, seguro, nadie puede discutir las dotes de motivador del entrenador de Santpedor. La principal tesitura a la que se verá sometido el entrenador es a la de realizar ajustes tácticos en la plantilla para superar partidos agónicos ante un rival de la categoría del Real Madrid de Jose Mourinho: un equipo que defiende con 7 hombres (Marcelo, Ramos, Pepe, Khedira, Carvalho, Xabi y Arbeloa se encargaron de frenar los ataques del Barça, anoche, en Mestalla) dejando a tres hombres de la calidad de Ozil, Cristiano Ronaldo y Di María en ataque para salir con velocidad a la contra y tratar de sorprender a la defensa azulgrana. Y eso sin contar a Benzema, Higuaín y Adebayor que parten como teóricos suplentes. Ese planteamiento, al que se le debe añadir la imprescindible presencia de Íker Casillas en la portería, es suficiente para combatir el fútbol de toque del Barça. Se demostró en la Copa del Rey y en el último clásico de la Liga, que terminó en empate a pesar de que el Madrid pudo desnivelarlo a su favor en los últimos minutos.

No me arriesgaré a dar un pronóstico sobre lo que ocurrirá en las semifinales de la Champions. En una eliminatoria a 180 minutos, si no hay prórroga, pueden suceder muchas cosas. Lo que sí tengo muy claro es que el Real Madrid es el favorito. Si Messi no recupera la inspiración, Villa no se reencuentra con el gol y la sombra del fuera de juego persigue a Pedro, el Real Madrid está un paso por delante. Porque el engranaje defensivo de Mourinho, formado por hombres curtidos en mil batallas futbolísticas, está más que capacitado para contener el tiki-taka de Busquets, Xavi e Iniesta y para sorprender a la contra a la inestable zaga azulgrana en la que Piqué, sin Puyol, se ve obligado a sobredimensionarse y su concentración defensiva se resiente. 

Sí, sé que peco de pesimista pero esta es una característica intrínseca a muchos barcelonistas. Que le vamos a hacer... Por eso me huelo que este año caerá "la décima".

domingo, 3 de abril de 2011

A sangre fría



No me canso de ver el gol de Miguel de las Cuevas al Real Madrid. Por su belleza estética (recomiendo reparar con atención en la jugada de Nacho Cases por el costado izquierdo del área madridista) y, sobre todo, por su trascendencia. A pesar de las bajas con las que afrontaba el partido el equipo de Jose Mourinho, nunca se puede dudar de un equipo como el Real Madrid. Otra cosa es que los sportinguistas tengamos derecho a soñar porque, a lo largo de los años, el Sporting ha dado suficientes motivos a los gijoneses para que sueñen con su equipo del alma. Pero una vez más, el precursor fue Manuel Preciado.

Cuenta Juanma Castaño en su Twitter que la noche del pasado jueves habló por teléfono con Preciado después de unos días de incertidumbre por la amenaza de huelga realizada por la LFP. Periodista y entrenador compartieron reflexiones e inquietudes de todo tipo, pero el periodista no lo pudo evitar y sacó a colación el partido. "La que se lía como empatéis el sábado", dijo Castaño, a lo que Preciado respondió con su desparpajo habitual: "¿Qué empate? ¡Vamos a ganar! Ya lo verás...¡Qué más da que Mourinho lleve 9 años sin perder en casa!". La conversación terminó entre risas, pero el entrenador de El Astillero ya había puesto las cartas sobre la mesa. Preciado es un tipo que no tiene pelos en la lengua y suele decir lo que piensa sin miedo a las posibles consecuencias. Si a eso se le suma su característica tendencia al positivismo, el resultado es un clima de optimismo que contagia a todo el que le respira, empezando por su propio equipo.

Espantados los temores y los complejos con los que disputó buena parte de la temporada, el Sporting afrontó la cita del Bernabeu como un partido más ante un rival dispuesto a acaparar la posesión del balón con el fin de finiquitar  la papeleta por la vía rápida. Conscientes de que el Real Madrid luchaba por la Liga con muchas bajas, el equipo de Preciado tiró de oficio y rigor defensivo para aguantar las embestidas de un equipo guiado por las incursiones desde los costados de un hiperactivo Di María y el siempre peligroso Ozil. Gracias unas veces a la defensa y otras a las excelentes intervenciones del guardamenta Juan Pablo, el conjunto asturiano fue solventando los peligros que acechaban su portería. Y aunque parecía complicado acercarse hasta los dominios de la meta madridista, los asturianos no perdían la esperanza. Así, en el ecuador de la segunda parte, una excelente jugada de Nacho Cases terminó en un remate raso por parte del ex atlético De las Cuevas que se coló a la derecha de Casillas. Fue el mejor premio a la heroica resistencia mostrada por los rojiblancos durante todo el partido. Fue un guiño del destino hacia un equipo que vive una temporada excesivamente convulsa. Y, finalmente, fue un castigo divino hacia la prepotencia exhibida por el entrenador madridista en relación a Preciado y al sportinguismo. Porque los soñadores sportinguistas también se saben vengar del enemigo a sangre fría.