lunes, 23 de febrero de 2009

¿Hay Liga?






Cayó el Barça, goleó el Madrid y la gran pregunta de las últimas semanas comienza a ganar protagonismo. ¿Hay Liga? La bajada del rendimiento del Barcelona es un hecho incuestionable, ya no es ese equipo electrizante y contundente al que nadie era capaz de echar el guante y que asombró al fútbol español. Y el Madrid, tal y como se vió en los dos últimos partidos ligueros, no se derrumba fácilmente. Tiene casta y tiene juego, guiado por los precisos conceptos tácticos que marca Juande Ramos desde el banquillo. Desde la llegada del nuevo entrenador, el Real Madrid sólo ha conocido la derrota en una ocasión. Fue en el Camp Nou, ante el Barça (2-0), en el pasado mes de diciembre, después de un partido vibrante en el que los blancos aguantaron heroicamente las embestidas de Eto´o, Messi y el resto de la tropa azulgrana. Y a punto estuvieron de dar un gran susto a los culés si el holandés Drenthe no hubiera fallado un mano a mano ante Víctor Valdés. A partir de aquí, el Madrid metió la directa y ha encadenado nueve victorias consecutivas. Todo un récord que calienta la pelea por el título de Liga.

Las consecuencias de la reacción blanca son imprevisibles. La documentación más fiable al respecto nos recuerda lo sucedido en el campeonato de hace dos temporadas, con Fabio Capello en el banquillo merengue, que encabezó el renacimiento. Éste fue un caso indudablemente divino porque los resucitados se presentaron ante sus verdugos, motivados por unas ganas terribles de darles un palazo a los enterradores y recorrer los terrenos de juego haciendo cortes de manga o, incluso, blandiendo motosierras después de las criticas recibidas tras un arranque liguero excesivamente mediocre. Casillas, Cannavaro, Roberto Carlos, Ramos, Beckham, Diarra, Guti, Raúl, Higuaín, Van Nistelrooy y Reyes capitanearon una revolución que encandiló al madridismo y fascinó a Ramón Calderón, que culminó su sueño de concluir su primera temporada en la presidencia con una Liga en el bolsillo. El inolvidable empate logrado en el Camp Nou (3-3) marcó un punto de inflexión en la fé madridista, que terminó por fulminar la cómoda ventaja que llevaba el Barça en la clasificación del campeonato.

El Madrid ha resucitado y, según voy tecleando estas palabras, recuerdo algunos recados recibidos en los últimos días por ser excesivamente agorero cuando daba por acabado el mito de Raúl y consideraba finiquitada la lucha por la Liga. Ahora me veo como un pobre pecador descreído, que volvió a cometer el pecado de vender la piel del oso antes de cazarlo. Con el Madrid, cualquier milagro es posible, aunque todavía no se haya producido. Como primer incrédulo ya me golpeo el pecho y reconozco que este fin de semana se cumplió el primer paso, porque no sólo ganó el Madrid, sino que lo hizo con un fútbol soberbio, con goleada incluida y, si bien es cier to que la diferencia particular de goles sigue favoreciendo al Barcelona, no lo es menos que muchos (muchos malvados, se entiende) hubieran concedido esa baza a cambio de la lesión de Iniesta, el jugador más determinante de la Liga.

En resumen, se podría decir que todo aquello que podía minar la confianza del Barça ocurrió. El efecto sobre el barcelonismo y su agitado entorno es imprevisible, tanto como la influencia que tendrá el triunfo del Espanyol, un vecino absolutamente incómodo que se revela como un verdugo terrible cuando la tensión es máxima. Es el mismo guión de la película que se rodó hace un par de campeonatos y concluyó de la forma más inesperada, con un gol de Tamudo a pocos minutos del final del partido. La afición del Camp Nou, en ocasiones, ve fantasmas. Este año ha vuelto a pasar pero a la mitad del rodaje y con distinto protagonista. Iván de la Peña, un viejo conocido, se vistió el mismo traje de su compañero para cobrarse viejas deudas con dos goles que ensombrecen el desenlace liguero. Los tantos tuvieron rango y luz de fase final de Copa del Mundo, ya que reunían todos los alicientes posibles, intervención estelar del actor secundario más reconocido y un par de giros de guión que estuvieron a punto de dislocarnos la cintura, y no es metáfora. Durante un encuentro de semejante emoción se activan músculos desconocidos que después de miles de respingos provocan que los que no jugamos acabemos igual de agotados que los protagonistas, o más.

El siempre ingenioso Woody Allen admiraba del deporte su capacidad para generar guiones imprevisibles y finales insólitos y ayer fue un magnífico ejemplo de que siempre tiene razón, porque si el choque parecía sencillo para el Barça hasta alimentar la convicción de una posible goleada, se puso de repente a merced del Espanyol, y cuando más parecía confirmarse el dominio barcelonista, su cercanía a la victoria, volvió a ser propiedad periquita a pesar de que deparó importantes emociones hasta los minutos finales, gracias a un gol de Touré Yayá que mantuvo la tensión hasta el final.

Mientras, el Madrid salió con entusiasmo y compromiso, en un notable estado de revolución, y amparado por el Bernabéu, que le convirtió en un equipo casi imparable, aunque sea a costa de la frágil defensa del Betis. En este caso bastó con el primer tiempo. Durante ese periodo, el Madrid estuvo desatado, implicadísimo y cayeron 6 goles. Raúl volvió a sumar dos tantos y Huntelaar anotó un doblete que le sirve para reivindicar su titularidad en la Liga, pues la batalla europea ya la perdió en los despachos por culpa de la ineficacia administrativa de sus superiores. Incluso hubo salto mortal de Sergio Ramos después de lograr el sexto gol, con el que finalizó la primera parte y, prácticamente, el partido. Sin embargo, renace la lucha por la Liga. Los arrepentidos y los inquietos tienen un mismo dato en la cabeza: 7 puntos de ventaja para el Barça, que visita al Atlético de Madrid la próxima jornada y tiene fijada en su calendario una incómoda escala en el Bernabéu a pocas jornadas de la finalización del espectáculo. Se presume un desenlace apasionante.

lunes, 16 de febrero de 2009

Raúl lidera la gran esperanza blanca



Raúl es el embajador de la gran esperanza blanca. Sus dos goles en El Molinón ante un entregado Sporting demuestran que el capitán no está acabado y que el Real Madrid no da por perdida la Liga. Los números evidencian una jornada redonda para el madridismo. Raúl González Blanco, con 309 goles, es el máximo goleador de la historia del club por encima del inolvidable Alfredo Di Stefano. Por otra parte, los blancos recortan 2 puntos al Barcelona y alimentan la ilusión de aspirar al título de Liga. Por si ésto no fuera suficiente, los hombres de Juande Ramos suman su octavo triunfo consecutivo.

Lejos de descomponerse por las bajas de Robben, Sneijder, Guti y Van der Vaart, el Real Madrid campó a sus anchas sobre el impoluto césped de El Molinón. Dominó el partido desde el comienzo y no tardó muchos minutos en marcar el primer tanto. Un balón desde la banda derecha de Sergio Ramos encontró a Raúl en el punto de penalti, que superó a placer la media salida del guardameta Lafuente. No se conformó el Madrid, que tardó pocos minutos en marcar su segundo gol. El holandés Huntelaar, que aún no se había estrenado con la camiseta blanca, aprovechó un buen servicio con la cabeza de Gonzalo Higuaín y transformó a placer con la pierna derecha. Los puntas madridistas necesitaron sólo 37 minutos para dejar en evidencia a Gerard e Iván Hernánadez, la pareja de centrales del Sporting. La situación se mantuvo en calma hasta el minuto 59, cuando apareció Marcelo. El lateral brasileño se vistió el traje de Roberto Carlos y consiguió un hermoso gol aprovechando un gran pase de tacón que le sirvió Higuaín y culminó un contragolpe vertiginoso. Parece que Marcelo mejora su rendimiento desde que juega por delante de la defensa. El partido ya estaba resuelto, el Sporting era un pelele y el Madrid jugaba a placer. Y a los blancos aún les quedaba dinamita. Una concatenación de errores en la zaga rojiblanca, con un fallo garrafal de Lafuente al que se le escapó de manera absurda un balón que debía detener sin mayores problemas, terminó en las botas de Raúl y el capitán no perdonó a puerta vacía para conseguir el gol 309 de su carrera. Fue el típico gol de delantero listo, que se sabe desmarcar y posicionar cerca de la portería. Un remate al poste de David Barral fue la única aproximación peligrosa del Sporting, que realizó un partido nefasto y no inquietó en ningún momento a Iker Casillas. El portero vivió una tarde muy apacible ya que no recibió ningún balón inquietante. Un cero para los sportinguistas, que completaron un partido horrible y cayeron con estrépito ante un Real Madrid muy ordenado.

viernes, 13 de febrero de 2009

El partido soñado






El Real Madrid vuelve a Gijón. Sin apenas tiempo para digerir el resultado de la visita al Camp Nou, el Sporting recibe al actual campeón de Liga. Regresa a Asturias el fútbol de élite. No falta de nada. Los blancos apuran la lucha por la Liga, guiados por los conceptos tácticos que Juande Ramos administra desde el banquillo con mano de cirujano. Es admirable la reconstrucción que ha experimentado este equipo desde la llegada de su actual entrenador. No obstante, no conviene pasar por alto un detalle: los niños ya no disfrutan con el Madrid. Se aburren. Prefieren disfrutar con otras emociones y optan por otros colores. El Barça es el equipo de moda y sus partidos generan más expectación entre la juventud, que no pierde el tiempo. Los sportinguistas, que llenarán El Molinón para apoyar a sus jugadores, esperan inyectar en el ambiente la presión necesaria para romper los esquemas de Juande. Con esta afición en las gradas nadie debería despreciar el partido o darlo por ganado, y ni siquiera por perdido, porque las sorpresas se cultivan así, entre la confianza y las estadísticas. La última visita merengue a Gijón se saldó con victoria visitante (0-2) el 15 de octubre de 1997, con un tanto de Raúl que ya forma parte de las videotecas de los buenos aficionados. Ablanedo, portero del Sporting en aquel partido, aún se sigue preguntando por qué tuvo tanta precisión aquella vaselina. Impresionante.

Pero si hay un indiscutible ganador de este choque, éste es el Sporting. Pase lo que pase este domingo sobre el terreno de juego de El Molinón, los rojiblancos podrán sacar pecho porque han vuelto a disfrutar de cerca con el mejor fútbol del mundo. Para muchos, el Real Madrid es un enemigo entrañable, de los que apetecería frecuentar en lugar neutral y desarmados ambos, porque la grandeza también debería incluir visitas periódicas. Son tantas las batallas vividas a lo largo de la historia contra este equipo, que Gijón disfruta cuando se reencuentra con el lauredo equipo blanco. En plena etapa pirenaica de la Liga, los sportinguistas se enfrentan con el Madrid en el escenario perfecto, ante un equipo desesperado porque su racha triunfal no es suficiente para aguantar el paso al Barça y con toda la artillería afinada en el conjunto merengue. Situado en la zona tranquila de la clasificación (12º con 27 puntos), el reto es apasionante para los gijoneses, pero cuenta con un antecedente cercano: el Numancia estaba en zona de descenso cuando recibió a los merengues hace dos jornadas y cayó 0-2. Y dicen que el Madrid no jugó a nada.

Si el Sporting aprieta por huir definitivamente de la quema, lo cierto es que los números del Madrid en los últimos partidos resultan aterradores, ya que no pierde desde la derrota en el Camp Nou el pasado 13 de diciembre y su bagaje global es contundente: siete victorias en los últimos siete partidos. Para afrontar el envite contra los blancos, los rojiblancos se refuerzan con los regresos de Canella y Diego Camacho, que se perdieron el duelo contra el Barça por sanción. Ambos querrán compensar esa indeseable ausencia con un triunfo ante los blancos. Como ellos, el resto del equipo asturiano.Parece seguro que Preciado presentará sin disimulo un once fundamentalmente ofensivo a la espera de una conexión milagrosa (Camacho, Diego Castro, Carmelo, Bilic o Barral -la eterna duda-). Juande, por su parte, presentará un once sin cambios sustanciales. Así, se espera que Raúl e Higuaín será la pareja atacante, con Huntelaar al acecho en el banquillo con la intención de estrenar su bagaje goleador en España. Gago también regresará al centro del campo tras cumplir un partido de sanción y la baja de Van der Vaart abre las puertas de la titularidad a Guti. También se mantiene en el once titular el incombustible Robben, para muchos la gran preocupación sportinguista.

lunes, 9 de febrero de 2009

La armada invencible



No hay quien pueda con el Barça. Es una máquina de fabricar buen fútbol y ningún equipo se puede sobreponer a la armada invencible de la Liga. Pep Guardiola ha conseguido un engranaje perfecto desde la defensa hasta la delantera que se lleva por delante a todos los rivales, sea cual sea su nivel y voluntad. El Sporting de Gijón no pudo hacer nada para frenar el huracán azulgrana, que suma una victoria tras otra gracias a la inspiración goleadora de sus atacantes y a la calidad de sus centrocampistas. Samuel Eto´o, que es un experto a la hora de desatascar partidos contra rivales de nivel medio, no deja de añadir goles a su bagaje goleador y ya es el indiscutible máximo goleador de la Liga con 21 tantos en 21 partidos. Un ejemplo de efectividad. Es una delicia ver a Andrés Iniesta con el balón en sus pies, siempre sabe lo que debe hacer y opta por la solución más precisa en cada caso. Pura creatividad a la órdenes de Guardiola, el entrenador con más futuro del fútbol europeo. El talento del mediocentro manchego cuenta con el mejor complemento posible, Xavi Hernández, que en cada partido justifica su condición de mejor jugador de la pasada edición de la Eurocopa donde se convirtó en el líder indiscutible de la selección española. Sergio Busquets, que se ha hecho un hueco en la nómina de los mejores futbolistas españoles, es un portento al que muy pocos consiguen superar en la medular. Las estelares aportaciones de estos cuatro fenómenos, unidas a las notables aportaciones de Dani Alves y Henry, engrandecen aún más la leyenda de Messi, estrella de un Barcelona deslumbrante.

En plena etapa pirenaica, pocas cosas se le pueden reprochar al Sporting. Guiados desde el banquillo del Camp Nou por el futbolista más emblemático de la historia rojiblanca, Enrique Castro Quini, los sportinguistas hicieron lo imposible por frenar el vendaval culé y cosecharon una derrota digna ante un equipo que les sometió a una presión asfixiante y a un caudal imparable de fútbol ofensivo. Resultó notable la actuación del canterano José Ángel que, partido tras partido, se gana la titularidad en el lateral izquierdo. La última joya de la inagotable factoría de Mareo no se acobarda ante nadie y en el Camp Nou consiguió detener holgadamente las embestidas de Alves, Messi y Eto´o durante la recta final del encuentro para lograr que el marcador no fuese más abultado. Idénticas loas se merece Kike Mateo, un profesional intanchable y un ejemplo de señorío, que marcó un hermoso gol recién entrado al terreno de juego. La fulgurante irrupción de Carmelo, fichaje deslumbrante para afrontar la aventura de la Primera División, jugó en contra de Mateo al que muchos consideran un ídolo. No es para menos. La fuerza del Sporting tiene este domigo una ocasión de oro para asombrar al fútbol español. El Real Madrid visita El Molinón el próximo domingo y los gijoneses buscan una victoria histórica ante el vigente campeón de Liga. Sería la mayor alegría que podría recibir el sportinguismo tras el regreso a Primera.

lunes, 2 de febrero de 2009

Nadal es insuperable







En cada partido, en cada torneo, Rafael Nadal Parera agranda su leyenda. No tiene límites, alcanza lo imposible y tiene un carisma natural que lo aleja de lo corriente. Ese áurea y un carácter ganador insuperable le han convertido en el mejor tenista de la historia de España y en el deportista más apreciado de nuestro país. Es un ejemplo de superación, deportividad y nobleza. Todos los aficionados al tenis lo consideran un referente de fuerza y los niños sueñan con ser como él. En el último Open de Australia, Nadal volvió a superar todas las barreras, acabó con los maleficios históricos y venció a Roger Federer en un partido agónico. Una de las principales virtudes del tenista manacorí es su capacidad para sobreponerse a las situaciones adversas y a los complejos. Es un ganador nato al que ni el mismísimo Roger Federer, el tenista más completo de la historia, puede poner fronteras. Resultó impactante la imagen del campeón suizo al final del partido. Destrozado por el ingente esfuezo realizado y abatido por la decepción enorme de tropezar continuamente con la misma piedra, Federer derramó las lágrimas incontrolables del campeón que se siente derrotado. Un Dios de la raqueta que, con total seguridad, volverá a volar como el Ave Fénix cuando supere la consternación de una derrota que le aparta momentáneamente de su sueño de ganar el 15º Grand Slam.