martes, 30 de agosto de 2011

¿Hay Liga?


Hubo un tiempo en que hubo Liga en España. Y equipos como el Valencia, Atlético de Madrid y Deportivo de la Coruña hasta conseguían ganar algunos campeonatos. La historia ha cambiado. Desde hace siete temporadas, el principal torneo del fútbol español no conoce otros campeones que no sean el Fútbol Club Barcelona o el Real Madrid. Desde que el Valencia se proclamó campeón de Liga en la temporada 2003-04, Barça y Madrid se reparten el botín de los títulos de la Liga española. Desde 2004 hasta la actualidad, el Barça ha ganado 5 ligas y el Madrid 2, y el fútbol español ha entrado en una dinámica previsible y aburrida que produce malestar entre muchos aficionados. El presidente del Sevilla, José María del Nido, es el portavoz de un sentimiento que se propaga como la pólvora: “Nuestra Liga no es la mayor porquería de Europa, sino del mundo”.

Después de unas semanas muy convulsas por la huelga de los futbolistas españoles, que ha provocado que la Liga comience con una semana de retraso, el desarrollo de la primera jornada no ha servido para cambiar la dinámica de las últimas temporadas. El domingo, el Real Madrid le metió media docena de goles al Zaragoza en La Romareda y, ayer, el Barcelona le endosó una manita al Villarreal. Ante este panorama, el mundo del fútbol se hace una pregunta: “¿Somos la nueva Liga escocesa?”. Algunos creen que no y se basan en el esfuerzo diario de los equipos aspirantes, que pueden subir al trono si a los grandes les llegan las vacas flacas; mientras, otros opinan que la actual situación es insostenible y reclaman “un reparto justo” de los derechos televisivos; a la cabeza se sitúa el denominado “G-6″, formado por Sevilla, Espanyol, Zaragoza, Athletic de Bilbao, Villarreal y Real Sociedad. “O arreglamos esto, o esta Liga es la mierda de Europa”, dijo el presidente del Sevilla el pasado 5 de julio en ´El partido de las 12´ de la COPE. Su pensamiento lo apoyan cada vez más personas. La mejor prueba es que, en las últimas horas, el hashtag #ligademierda se ha convertido en Trending Topic, una de las palabras más usadas en Twitter.

¿Cuál es la solución? Muchos empiezan a pensar en la Superliga Europea, un viejo sueño de los grandes clubs europeos que piensan que así podrían incrementar sus actuales ingresos. Incluso algunos aficionados de los equipos modestos creen que es la mejor alternativa al abrumador dominio que ejercen Barça y Madrid en la Liga española. La idea de la Superliga incluye tres divisiones en base al criterio deportivo y un bonus histórico por los títulos conseguidos que protegería a grandes en crisis como Milan o Ajax. Esta competición, que significaría el adiós a las actuales competiciones de la Champions League y la UEFA Cup, es una vieja reclamación de Florentino Pérez para que los grandes equipos se estén enfrentando continuamente. Barça y Manchester United también hacen fuerza para que la UEFA apoye este proyecto, en el que ya trabajan varios clubs, que podría incluir un sistema de ascensos y descensos similar al que ya existe en los campeonatos ligueros de cada país.
Es pronto para saber si llegaremos a ver esta competición. Hasta que Platini no se pronuncie, no sabremos si habrá la NBA del fútbol mundial. En cualquier caso, no parece una solución descabellada para que los grandes equipos de Europa (Barça, Manchester United,  City, Inter, Milan, Bayern, Real Madrid, Chelsea, Liverpool, Galatasaray…) compitan entre sí con una cierta igualdad. En el caso concreto de España, como todos sabemos, los poderosos golean plácidamente a sus rivales y solo se permiten tropiezos puntuales, como la derrota sufrida por el Madrid contra el Sporting en el Santiago Bernabeu (0-1) o del Barça ante el Hércules en el Camp Nou (0-2), sus dos mayores tropiezos ligueros la pasada temporada. Exceptuando traspiés puntuales, los grandes parten con mucha ventaja a nivel económico y deportivo a la hora de aspirar a la victoria en los torneos domésticos. Si no se lucha porque haya cierta ecuanimidad en el reparto del dinero de las televisiones o no se establece un tope salarial, el fútbol está condenado a una muerte lenta. Las gradas de los estadios se irán despoblando, los ingresos desaparecerán y muchos clubs estarán condenados a la desaparición. Y eso nadie lo desea. ¿O sí?
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Juanma Castaño ficha por la Cadena COPE


Se terminó el culebrón periodístico del verano. La Cadena COPE ha fichado a Juanma Castaño, uno de los rostros más populares de la televisión española. El periodista gijonés se unirá de nuevo con sus antiguos compañeros de la Cadena SER y será uno de los puntales del equipo de deportes que lideran Xuancar, Paco González, Pepe Domingo Castaño y Manolo Lama. Castaño compaginará la presentación de los deportes de Cuatro con sus aportaciones en la COPE.

Tal y como informó esta página web en un artículo publicado por Carlos Rodríguez el pasado 20 de julio, Juanma Castaño participará en todos los programas deportivos de la Cadena COPE. Estará en la primera hora de los sábados y comentará partidos en el “Tiempo de Juego” de Paco González y Pepe Domingo Castaño; formará parte del tiempo de opinión y de los debates de “El partido de las 12″, con Juan Antonio Alcalá y Joseba Larrañaga; y será comentarista en las distintas ediciones de “Deportes COPE”, con José Luis Corrochano y Manolo Lama. Además, Castaño podría ser el presentador de un espacio semanal dedicado al ciclismo en el que trabajaría junto al equipo que cubre habitualmente este deporte en la COPE: Heri Frade, Rubén Martín, Quique Iglesias, Juan Fernández, Óscar Pereiro y Jesús Alañá.

Juanma Castaño comenzó su carrera periodística en SER Gijón, emisora en la que trabajó desde 1993 hasta 2001; en julio de ese año, Castaño se trasladó a la redacción de deportes de la Cadena SER y empezó a cubrir grandes eventos como finales de la Champions League y grandes rondas ciclistas: 5 Vueltas a España, 4 Tours de Francia, 2 Giros de Italia y el Campeonato del Mundo de 2006. Un año antes, dio el salto a la televisión para formar parte del equipo de deportes de Cuatro, donde sigue trabajando actualmente. En esta cadena presenta los deportes de los espacios informativos y ha cubierto grandes eventos con la selección española de fútbol, entre los que destacan la Eurocopa de 2008 y el Mundial de 2010, en los que España salió campeona. También participó en el programa “Maracaná”, con Paco González, presentó durante dos temporadas “El Día Después”, y escribió el libro “Podemos”, junto con Manu Carreño.

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¡Qué bueno es Messi!


En el deporte, como en la vida, puedes elegir entre lo bueno y lo malo, lo positivo y lo negativo, lo alegre y lo triste. Lejos de planteamientos individuales, en la vida casi todos podemos coincidir a la hora de definir el significado de estas aptitudes. En el fútbol ocurre lo mismo. Y el mejor ejemplo ha sido el partido de vuelta de la Supercopa de España entre el Barcelona y el Real Madrid. Hubo momentos buenos y malos, cosas positivas y negativas, y aspectos alegres y tristes. En este caso, la subjetividad puntúa al alza y cada uno puede sacar sus propias conclusiones. Nos vamos conociendo y sabiendo quién es quién en este negocio. Por eso somos capaces de distinguir que el partido de anoche tuvo dos partes claramente diferenciadas: una parte atractiva, que valió la pena y en la que el fútbol brilló con luz propia, y otra parte más oscura, que envilece un espectáculo que atrae a millones de personas en todo el mundo. Y si hablamos de fútbol, una vez más, hay que hablar de Lionel Messi. Digámoslo claramente y desterremos los complejos: Messi es el fútbol.

Podemos recordar polémicas entre jugadores, duras entradas, gestos desagradables, miradas desafiantes, comentarios dantescos y comportamientos despreciables. Pero no. Eso no es fútbol. Quedémonos con lo bueno. Quedémonos con un partido en el que vimos 5 goles y que a nadie habrá dejado con una sensación de indiferencia después de verlo. Quedémonos con una generación de futbolistas que, independientemente de la camiseta que vistan ellos y vistamos nosotros, valen el precio de pagar una entrada al estadio o de pasar más de una hora y media pegados al televisor o a la radio. Fue una noche de fútbol del bueno. Vimos a Casillas, Valdés, Ramos, Alves, Pepe, Piqué, Khedira, Busquets, Xabi Alonso, Xavi, Özil, Iniesta, Cristiano, Messi… También vimos el debut de Cesc Fábregas con la camiseta del Barça. Si por ver, hasta vimos de nuevo a Kaká con el que ya hacía tiempo que no nos encontrábamos en un partido de la máxima rivalidad. El resultado, eso sí, marca la diferencia entre un Real Madrid luchador, que se desfonda en el campo con tal de disparar entre los tres palos, y un Barcelona, que tiene tanta calidad que luce buen aspecto aún en estado embrionario. Porque este equipo todo lo que toca se convierte en oro y no pierde la elegancia ni aunque estemos en pleno verano.

El partido dio síntomas de por donde iba a transcurrir desde el primer minuto, cuando Cristiano lanzó un aviso a Valdés de que esta noche iba a tener trabajo. El Madrid salió revolucionado y taponó con oficio la circulación de balón del Barça, que se veía obligado a jugar en su propio campo por la presión asfixiante de un rival muy bien plantado sobre el terreno de juego. Pero, sin comerlo ni beberlo, el Madrid se encontró con el primer gol en su contra cuando no habían pasado ni 15 minutos desde el inicio. Messi quiso homenajear a Cesc Fábregas, se puso el traje de mediapunta y se inventó una jugada de tiralíneas que terminó con una precisa asistencia para Iniesta, que le puso el sombrero a la jugada ante la impotente mirada de Casillas. El golpe desencajó durante unos minutos al Madrid, pero los blancos no iban a perder de vista la victoria tan temprano. A la salida de un córner, Cristiano, al que nunca se puede descuidar, se quedó solo en el corazón del área y marcó a placer al primer toque. El empate alteró el ritmo del partido y los dos equipos se lanzaron misiles. Pedro, Cristiano, Özil y Messi pusieron a prueba la agilidad y los reflejos de Íker y Valdés, dos colosos bajo los palos.


Pero el Madrid estaba demasiado alterado y ese ritmo alocado lo aprovechó el Barça para acercarse sutilmente al gol. A este equipo le sobran paciencia, inteligencia y bazas para esperar sin perder los nervios sus oportunidades. Hasta que llegan los goles. Forzó un saque de esquina, Piqué aprovechó un barullo en el área para servir un vistoso taconazo que Messi no desaprovechó y culminó con frialdad ante Casillas. Fue un mazazo para el ímpetu madridista que se resume perfectamente en la imagen de Cristiano, arrodillado e impotente ante la majestuosa presencia del crack argentino. Una imagen que vale más que mil comparativas entre ambos jugadores. Los blancos se iban perdiendo al descanso y Mourinho se vio obligado a subir el ánimo de la tropa. Metió a Marcelo en sustitución de Khedira y el equipo ganó en capacidad ofensiva por las bandas. El encuentro se trabó y el carrete ofensivo de los azulgrana se detuvo. En esa tesitura, el Madrid ganó fuelle hasta que empató a la salida de otro córner gracias a Benzema, que actuó como el más listo de la clase y batió a Valdés con un remate seco después de una cadena de rebotes. Todo parecía ir encaminado hacia la prórroga.

El factor Cesc

Pero Guardiola es un hombre que sabe jugar sus cartas. Lo ha demostrado sobradamente desde que se sienta en el banquillo del Barça. Barajó sus cartas y se la jugó con un as: sacó a Cesc Fábregas al campo. Con un Camp Nou puesto en pie para rendir tributo al hijo pródigo, el Madrid perdió el paso y el baile se descompuso. No adivinó Mourinho ningún antídoto para la fórmula futbolística que dispuso su rival y dejó jugar a Cesc. El de Arenys tuvo metros para moverse a su antojo y, en una de sus primeras intervenciones, abrió a la banda derecha para la llegada de Adriano que sirvió un centro al corazón del área que cazó de primeras Messi para batir a Casillas y convertirse así en el máximo goleador de la historia de la Supercopa de España con 8 tantos. El argentino volvía a frustrar las esperanzas madridistas. Porque Messi es así. Cuando le pones a Casillas y la camiseta del Real Madrid delante, vuela y no le hace falta motor para aparecer en el momento oportuno. Lo lleva haciendo toda la vida y aún así sigue sorprendiendo a su rival preferido. Y eso que, paradójicamente, llevaba sin marcar un gol al equipo blanco en el Camp Nou desde el 13 de diciembre de 2008. Cosas del fútbol.


Lo que sucedió después del gol de Messi no fue fútbol. Fue un comportamiento vergonzoso y barriobajero por parte de los jugadores de uno y otro equipo que no se puede justificar de ninguna manera. Una dura entrada de Marcelo sobre Fábregas desató un clima prebélico en el terreno de juego y se formó una tangana que terminó con roja para Villa y Özil. Según recoge el acta escrito al finalizar el encuentro por Fernández Borbalán, ambos fueron expulsados por agarrarse y encararse con el juego parado después de salir desde el banquillo. Fue una imagen penosa que desgraciadamente contemplaron los espectadores de todo el mundo y que incluyó un gesto pandillero de Mourinho. El portugués le metió el dedo en el ojo, textualmente, al segundo entrenador del Barcelona, Tito Vilanova, que reaccionó con un empujón sobre el entrenador madridista. Mou no se vino abajo y le respondió poniendo morritos, un guión propio de una tragicomedia para olvidar que refleja algunos momentos impresentables que se producen en la sociedad y que conviene olvidar. No obstante, si el Comité Español de Disciplina Deportiva lo tiene a bien, sería interesante que abriera un expediente para depurar las responsabilidades pertinentes con los autores de los incidentes del Camp Nou. En cualquier caso, vale más quedarse con lo bueno. Con el fútbol. Con un futbolista como Leo Messi, el Di Stefano del siglo XXI.


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Segundo asalto en las ondas



“A nuestros amigos Paco, Pepe y especialmente a Manolo y a Juanma, un abrazo muy fuerte y que Dios reparta suerte”. De esta manera conciliadora y elegante, Manu Carreño comenzaba el primer programa de la nueva etapa del Carrusel Deportivo de la Cadena Ser. La Supercopa de España entre el Real Madrid y el Barcelona ha abierto la temporada futbolística 2011-12 y las cadenas de radio han iniciado una nueva batalla por el liderazgo de los programas deportivos. Carrusel y Tiempo de Juego rivalizarán por el primer puesto del EGM, que en sus oleadas correspondientes a la pasada temporada dejó en primera posición al programa de la Ser. Sin embargo, la Cope se erigió en la ganadora moral por el gran desgaste al que sometieron a los hasta la pasada campaña indiscutibles dominadores de la radio deportiva y el masivo apoyo de los oyentes en las redes sociales (Facebook y Twitter).
Tal fue el ascenso de Tiempo de Juego y la decadencia del programa decano de la radio española que la Cadena Ser se vio obligada a dar un golpe de efecto. Primero entonó el “mea culpa” el consejero delegado del Grupo Prisa, Juan Luis Cebrián, quien en una conferencia del Foro de la Nueva Comunicación señaló: “Hemos aprendido de nuestros errores. También nosotros hemos cometido errores. Procuramos aprender de las cosas malas. Lo único malo es que se pueda romper el buen ambiente empresarial que ha habido hasta ahora en la radio, donde todas las empresas siempre hemos defendido intereses comunes”. A partir de ahí comenzaron los movimientos en el organigrama directivo de Prisa Radio. La reestructuración comenzó con el nombramiento de Javier Pons como nuevo consejero delegado en sustitución de Augusto Delkáder que pasó a ocupar un cargo honorífico; y de Alejandro Nieto como director general de la Cadena Ser sustituyendo a Raúl Rodríguez y Daniel Anido. De esta forma, los principales responsables del despido de Paco González, que provocó el mayor terremoto en la historia reciente de la radio en España, quedaron relegados de sus responsabilidades.
Dentro de la renovación que la nueva cúpula de la Ser decidió emprender cabía la posibilidad de que hubiera un nuevo director en Carrusel Deportivo en sustitución de Javier Hoyos, el hombre elegido por la anterior directiva. Su relevo ha sido Manu Carreño, presentador de los deportes de Cuatro, que se convertía así en el octavo director en la historia de Carrusel. Para acompañarle en la presentación, la Ser optó por un hombre de la casa, José Antonio Ponseti, con la intención de combinar información y entretenimiento en las tardes deportivas. Juanma Ortega se mantiene como animador y encargado de las menciones publicitarias durante el programa. Para reforzar el equipo se incorporaron Jorge Valdano, Kiko Narváez, Joaquín Ramos Marcos, Gerard López y Míchel como comentaristas, a los que se suma Carlos Martínez, la voz del fútbol en Canal +, que será el encargado de narrar los partidos de la selección española.



Pequeños retoques en Cope
Por su parte, Tiempo de Juego ha iniciado la nueva temporada apostando por la continuidad. Paco González, Pepe Domingo Castaño y Manolo Lama siguen siendo los pilares de un equipo en el que se mantienen Jorge Hevia, Fernando Evangelio, Pedro Martín, Antonio Pérez del Castillo, Rubén Martín, Miguel Ángel Paniagua, Marcos López, Abelardo, Morientes, Martín Vázquez, Poli Rincón, Tomás Guasch, José Antonio Martín Petón, José Francisco Pérez Sánchez y José María Minguella, entre otros. A todos estos nombres se suma el de Juanma Castaño, presentador de los deportes de Cuatro, que se une a sus ex compañeros de la Ser tras haber rechazado una gran oferta de Manu Carreño para formar parte del nuevo equipo de Carrusel. En los próximos días, tal y como anunció recientemente Paco González, la Cope podría hacer oficial la incorporación de dos nuevos narradores, cinco comentaristas y retoques en los equipos de varias ciudades.
La Cope es consciente del éxito de la apuesta realizada el pasado verano al incorporar a cincuenta profesionales procedentes de la redacción de deportes de la Cadena Ser y tratará de mantener las señas de identidad de su proyecto potenciando aún más, si cabe, su programación deportiva. A falta de confirmación oficial, circula el rumor de que Tiempo de Juego modificará su horario por los nuevos horarios que ha decidido la LFP y retransmitirá los partidos que se jueguen los domingos a las 12 del mediodía, con un parón entre las 14 y las 15:30 horas, para retomar el horario habitual a partir de las 16 horas. Por su parte, dentro de la reestructuración de los servicios informativos que comanda Juan Pablo Colmenarejo, el informativo del mediodía comenzará a las 14 horas lo que supone que el programa deportivo de José Luis Corrochano se emitirá ahora de 15 a 16 horas.

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domingo, 14 de agosto de 2011

Cesc Fábregas, un hombre de club


“Si me voy del Arsenal, solo me iré al Barça. Luego, si ellos me quieren o no, es otra cosa, pero es un sueño que me gustaría cumplir”. Cesc Fábregas pronunció estas palabras en un acto conmemorativo del XV aniversario del parque temático Port Aventura, que se celebró el 13 de mayo de 2010. Fue tal la contundencia de la afirmación de Cesc que se disiparon todas las dudas. El Barça conseguía el gesto que necesitaba del jugador para lanzarse definitivamente a por su fichaje, y de paso se descartaba cualquier posibilidad de que otros equipos se llevasen el gato al agua -el Real Madrid pugnó por el futbolista catalán desde el verano de 2006 y llegó a ofrecer 39 millones de euros para incorporarlo a su plantilla. Pero Fábregas ha demostrado ser un hombre de club, un jugador comprometido con una afición y unos colores, a pesar de que se hizo hombre futbolísticamente en el Arsenal. Cesc se debe al Fútbol Club Barcelona. Es un “One Club Men”.


Aquel paso al frente de Cesc puso claramente de manifiesto que es un culé de nacimiento, formado en las categorías inferiores del Barcelona, donde aprendió la filosofía blaugrana. Sin embargo, se tuvo que marchar en 2003, con apenas 15 años, rumbo al Arsenal en busca de las oportunidades en la élite que en ese momento no le podía ofrecer el Barça para comenzar una nueva etapa luciendo en el escaparate internacional. Un filial se le quedaba pequeño. Con el paso del tiempo se ha demostrado el acierto de la difícil decisión que tomó Fábregas entonces, cuando se vio obligado a separarse de familiares, compañeros y amigos de toda la vida como Gerard Piqué, para emprender una nueva vida. Desde que debutó con 16 años, convirtiéndose en el fútbolista más joven en disputar un encuentro con el primer equipo del Arsenal, la trayectoria de Cesc Fábregas es un ejemplo de superación constante. Lo que consiguió en ocho temporadas le aseguró ascender al panteón de los mitos gunners. Allí habitan leyendas como Liam Brady, Thierry Henry y Dennis Bergkamp. Allí solo tienen hueco unos pocos privilegiados, los símbolos de una filosofía del juego, los inmortales del fútbol.


Hay que ponerse de pie para desgranar la trayectoria de un futbolista que a los 17 años debutó en la Premier League, a los 18 jugó un mundial, a los 20 rompió la maldición de la selección española en los cuartos marcando un penalty ante Italia en la inolvidable Eurocopa de Austria y Suiza, y a los 22 fue campeón del mundo en Sudáfrica dando el pase del gol de la final a su amigo Iniesta. Sin olvidar que ha sido capitán del Arsenal desde los 21 años, ha jugado 203 partidos en la Premier, marcó 35 goles y dio 74 asistencias; por no hablar de que acumula 59 partidos y 17 goles en competiciones europeas, llegando a disputar la final de la Champions de 2006 contra su Barça del alma. Todo esto le ha servido para convertirse en un héroe inmortal de los gunners, en el hombre de confianza de Arsene Wenger y en el arquitecto del Arsenal. Si alguien da más, por favor, que hable ahora o que calle para siempre. Cesc Fábregas no es un niño, es un futbolista sublime que ha marcado una época en uno de los mejores equipos del Viejo Continente.

A nadie le puede sorprender que se incluya a Cesc en el selecto grupo de los “One Club Men”. Porque a pesar de que creció hasta alcanzar cotas insospechadas en el Arsenal, nunca ha ocultado su barcelonismo y la mejor demostración es su imagen con la camiseta del Barça en la celebración del Mundial, una de las bromas más serias en la historia del fútbol mundial. Porque sus compañeros y el mundo del fútbol lo saben: el corazón de Fábregas bombea sangre azulgrana. Ese detalle demuestra que el amor a los colores de una camiseta no es patrimonio exclusivo de los futbolistas que han militado durante toda su trayectoria en el mismo equipo, sino que es una filosofía aplicable también a jugadores que se hicieron grandes en otro club pero sin renunciar nunca a la lealtad. A ese romanticismo tan bonito, propio de una historia de película, que no puede terminar sin un final feliz. Y porque en la vida los sueños se suelen cumplir cuando los persigues con buenas artes y sin hacer daño a nadie, Cesc Fábregas está a punto de cumplir el sueño de su vida: triunfar en el Fútbol Club Barcelona. Se lo merece.

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