

El Real Madrid vuelve a Gijón. Sin apenas tiempo para digerir el resultado de la visita al Camp Nou, el Sporting recibe al actual campeón de Liga. Regresa a Asturias el fútbol de élite. No falta de nada. Los blancos apuran la lucha por la Liga, guiados por los conceptos tácticos que Juande Ramos administra desde el banquillo con mano de cirujano. Es admirable la reconstrucción que ha experimentado este equipo desde la llegada de su actual entrenador. No obstante, no conviene pasar por alto un detalle: los niños ya no disfrutan con el Madrid. Se aburren. Prefieren disfrutar con otras emociones y optan por otros colores. El Barça es el equipo de moda y sus partidos generan más expectación entre la juventud, que no pierde el tiempo. Los sportinguistas, que llenarán El Molinón para apoyar a sus jugadores, esperan inyectar en el ambiente la presión necesaria para romper los esquemas de Juande. Con esta afición en las gradas nadie debería despreciar el partido o darlo por ganado, y ni siquiera por perdido, porque las sorpresas se cultivan así, entre la confianza y las estadísticas. La última visita merengue a Gijón se saldó con victoria visitante (0-2) el 15 de octubre de 1997, con un tanto de Raúl que ya forma parte de las videotecas de los buenos aficionados. Ablanedo, portero del Sporting en aquel partido, aún se sigue preguntando por qué tuvo tanta precisión aquella vaselina. Impresionante.
Pero si hay un indiscutible ganador de este choque, éste es el Sporting. Pase lo que pase este domingo sobre el terreno de juego de El Molinón, los rojiblancos podrán sacar pecho porque han vuelto a disfrutar de cerca con el mejor fútbol del mundo. Para muchos, el Real Madrid es un enemigo entrañable, de los que apetecería frecuentar en lugar neutral y desarmados ambos, porque la grandeza también debería incluir visitas periódicas. Son tantas las batallas vividas a lo largo de la historia contra este equipo, que Gijón disfruta cuando se reencuentra con el lauredo equipo blanco. En plena etapa pirenaica de la Liga, los sportinguistas se enfrentan con el Madrid en el escenario perfecto, ante un equipo desesperado porque su racha triunfal no es suficiente para aguantar el paso al Barça y con toda la artillería afinada en el conjunto merengue. Situado en la zona tranquila de la clasificación (12º con 27 puntos), el reto es apasionante para los gijoneses, pero cuenta con un antecedente cercano: el Numancia estaba en zona de descenso cuando recibió a los merengues hace dos jornadas y cayó 0-2. Y dicen que el Madrid no jugó a nada.
Si el Sporting aprieta por huir definitivamente de la quema, lo cierto es que los números del Madrid en los últimos partidos resultan aterradores, ya que no pierde desde la derrota en el Camp Nou el pasado 13 de diciembre y su bagaje global es contundente: siete victorias en los últimos siete partidos. Para afrontar el envite contra los blancos, los rojiblancos se refuerzan con los regresos de Canella y Diego Camacho, que se perdieron el duelo contra el Barça por sanción. Ambos querrán compensar esa indeseable ausencia con un triunfo ante los blancos. Como ellos, el resto del equipo asturiano.Parece seguro que Preciado presentará sin disimulo un once fundamentalmente ofensivo a la espera de una conexión milagrosa (Camacho, Diego Castro, Carmelo, Bilic o Barral -la eterna duda-). Juande, por su parte, presentará un once sin cambios sustanciales. Así, se espera que Raúl e Higuaín será la pareja atacante, con Huntelaar al acecho en el banquillo con la intención de estrenar su bagaje goleador en España. Gago también regresará al centro del campo tras cumplir un partido de sanción y la baja de Van der Vaart abre las puertas de la titularidad a Guti. También se mantiene en el once titular el incombustible Robben, para muchos la gran preocupación sportinguista.
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