
- ¿Qué hora es?
- ¡La hora de despertarse! ¿Te parece normal estar durmiendo tan tarde?
- No. No me quiero despertar de este sueño tan hermoso.
- ¿Qué sueño? ¿De qué hablas? ¡Estás loco!
- Sí, lo estoy. ¿Y qué más da?
- Tu vida no es normal. No disfrutas del día y luego te pasas la noche en vela.
- Ni te imaginas la cantidad de cosas que se pueden hacer por la noche...
- ¡No estás bien de la cabeza! La noche está hecha para dormir.
- "A menudo pienso que la noche está más viva y más rica de colores que el día". No lo digo yo. Lo decía Van Gogh, uno de los genios más impresionantes de la historia de la humanidad.
- ¿Y qué más me da lo que diga ese personaje? ¿Quien era? Seguro que es un futbolista raro de esos que conoces tú. A tí te sacan del fútbol y estás más perdido que una vaca en un aeropuerto...
- ¿Van Gogh futbolista? Jajajaja ¡Esa fue buena!
- Bueno, da igual. ¡Déjate de tonterías y ponte a hacer algo de provecho, que eres un vago!
- Tienes razón. Tengo que celebrar este sueño.
- ¡Pero tú te drogas! ¿Qué puñetas dices de ir a celebrar un sueño?
- Sé que este sueño es realidad. Digas lo que digas. Yo sé que no es ficción, y con eso es suficiente.
- Haz lo que te dé la real gana. Tú, en tu línea de locura. Lo habitual. Mejor te ponías a seguir una terapia con un especialista.
- ¿Un especialista? ¿Para qué? ¡Seguro que ha soñado lo mismo que yo!
- No eres normal. Me voy. Haz lo que quieras pero estás dejando pasar la vida y no te das cuenta. Y conmigo no cuentes para ello
- Me alegro porque estoy viviendo unos sueños tan bonitos de los que no quiero despertar. Y lo más grande del asunto es que sé que muchas personas han soñado lo mismo que yo.
- Mal de muchos, consuelo de tontos.
- Me voy a celebrar este sueño.
- Jajaja. Seguro que encuentras a muchos de tu especie...
- A más de los que te puedes imaginar.
- ¿Pero qué demonios has soñado?
- A tí te lo voy a contar. Vente conmigo y lo comprenderás.
- ¿A dónde quieres que vaya?
- ¿No decías que estaba loco? ¿Por qué quieres venir conmigo ahora?
- Porque quiero saber lo que has soñado.
- De acuerdo, pero si lo quieres vivir como Dios manda, ¡ponte La Roja!
- ¿La Roja? ¿Qué es eso?
- La Roja es España, mi selección, el equipo de mi nación, con el que he soñado tantas veces.
- Si ya sabía yo que tu sueño algo tenía que ver con el fútbol. Siempre soñando con lo mismo...
- Ya ves, pero es que un día soñé que España jugaría la final de la Copa del Mundo.
- ¿También te lo dijo el Van Gogh ese?
- ¡Qué bah! Si el tal Van Gogh era holandés...
- ¿Y qué pasa con los holandeses?
- Jugarán contra España la final del Mundial de Sudáfrica.
- ¿Cuándo?
- El domingo a las 8 y media de la tarde.
- Pues yo voy con la Roja.
- Claro que sí. ¡Soñemos juntos!
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