miércoles, 1 de diciembre de 2010
El clímax del fútbol total
Ya han pasado 16 años desde aquel 8 de enero de 1994, una fecha inolvidable para el barcelonismo. La historia de oro del Fútbol Club Barcelona conserva en un lugar privilegiado aquel sábado en el que el Dream Team de Johan Cruyff pasó por encima del Real Madrid de Benito Floro. Las 120.000 personas que abarrotaron ese día el Camp Nou disfrutaron de una victoria incontestable del, por esas fechas, mejor equipo del mundo. Tenían motivos para alcanzar el éxtasis porque su equipo le había endosado 5 goles, una manita, a su eterno rival. Fue el clímax del Dream Team que coronaba así una época prodigiosa para la entidad azulgrana. Algunos escépticos creían que no se iba a repetir nunca más. Pensaban que todo era demasiado perfecto, exageradamente maravilloso, estéticamente inmejorable.
En aquel conjunto de virtuosos brillaban con fuerza estrellas como Romario, Laudrup, Stoichkov o Koeman y comenzaba a deslumbrar Guardiola, un joven centrocampista formado en La Masía y que llevaba el fútbol en la sangre. Con su excepcional visión de juego y su sobresaliente capacidad de liderazgo, aquel chaval de Santpedor se fue ganando el respeto y reconocimiento de todo el entorno culé. Por eso no resulta extraño que algún cronista de la época premiase su rendimiento con un 4 (puntuación máxima que se puede otorgar en una crónica futbolística). Durante su época como jugador, Guardiola fue la prolongación de Cruyff en el terreno de juego. El holandés le confió el mando de las operaciones ofensivas y defensivas para garantizar en todo momento la supervivencia de su idea de fútbol de toque. Y el 4 (ese fue el dorsal de Guardiola durante su época como jugador del Barça aunque llevaba el 3 en el 5-0) no le falló. Elevó la figura del organizador a la máxima expresión. Más tarde llegaron Xavi e Iniesta. Dos herederos de la filosofía futbolística de Cruyff y Guardiola que, 16 años después, demuestran que este modelo de fútbol está muy vivo.
29 de noviembre de 2010. Ningún aficionado al fútbol olvidará esta fecha. Cuando parecía imposible que se repitiera una manita por la evolución del fútbol y los futbolistas, llegó el Barcelona y demostró que el modelo de Cruyff está más vigente que nunca. Quizás sea éste el principal éxito de la política de Guardiola, que ha mantenido la esencia del Dream Team para dar forma a un ejército de triunfadores a los que no les asusta ningún obstáculo que se les ponga por delante. La mayoría de los jugadores que se enfrentaron al Real Madrid juegan juntos desde benjamines y comparten la misma filosofía de juego: toque, regate y disparo. Una receta tan simple para este club pero tan compleja al mismo tiempo. Ningún equipo del mundo tiene el mismo estilo. Muchos lo intentan, pero siempre sin éxito.
La superioridad del Barça sobre el Madrid fue absoluta a pesar de que el once madridista lo formaban once internacionales y lo adiestraba un técnico portugués que lo ha ganado todo y al que apodan "The Special One" por su tremendo carácter ganador. Sin embargo, no basta con eso cuando te enfrentas a un equipo tan cuajado, una máquina perfecta que juega de memoria con futbolistas que solo necesitan tener el balón para armar el caos.
Es el caso de Xavi Hernández, posiblemente el mejor mediocentro de la historia del fútbol y el sustituto natural de Guardiola sobre el terreno de juego. Xavi, que fue el encargado de abrir el marcador en un clásico que vieron 400 millones de personas en todo el mundo, destaca por algo tan simple como saber tocar el balón y entregárselo al compañero cuando corresponde. Nada más y nada menos que eso. Pero además se suma con mucho peligro al frente de ataque por lo que es un jugador muy completo desde el punto de vista ofensivo. ¿Alguien sabe cómo se las ingenia para estar solo cada vez que sus compañeros le pasan el balón? En definitiva, sería una temeridad y una injusticia histórica si no recibe esta temporada el Balón de Oro de la FIFA.
Precisamente su principal rival en la lucha por este reconocimiento lo tiene en su propio equipo. Es Andrés Iniesta, el autor del gol que dio a España su primera Copa del Mundo, un jugador soberbio. Por calidad, técnica, regate, pase y capacidad para jugar en equipo, muchos lo consideran el Zidane español. Su palmarés no tiene nada que envidiar al del genio francés porque el de Fuentealbilla ya ha ganado un Mundial, una Eurocopa, dos Copas de Europa, cuatro Ligas Españolas, un Mundial de Clubes...Y a ellos se les une Leo Messi, "La Pulga Atómica". Un prodigo que reúne los ingredientes básicos para ser uno de los más grandes de la historia del fútbol: velocidad, regate, pase y gol. El partido que hizo contra el Madrid demostró que también sabe jugar en equipo porque no le puede el egoísmo y tiene la suficiente humildad para relegar el protagonismo cuando corresponde. Son principios básicos del cruyffismo que se inculcan en La Masía. De allí también salieron Victor Valdés, Puyol, Piqué, Bojan, Busquets (su progresión futbolística no tiene parangón), Pedro, Jeffren...Y el matador de Tuilla, David Villa, corona un equipo perfecto. Forjado en Mareo, una de las escuelas de fútbol más importantes de España, El Guaje es la mejor guinda para un bloque histórico.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario