viernes, 31 de agosto de 2012

Un Supercampeón golpea primero


El Madrid gana el primer título de la temporada tras vencer 2-1 al Barcelona en el Bernabéu

Los blancos noquearon a los culés en el primer tiempo con los goles de Higuaín y Cristiano

Improductivo dominio azulgrana en el segundo tiempo a pesar de las ocasiones de Tello, Montoya y Messi

Por Alejandro Rozada (@alexrozada)

Le bastó con 20 minutos. El Real Madrid se ha proclamado campeón de la Supercopa de España gracias a un arranque fulgurante. Los goles de  Higuaín y Cristiano Ronaldo noquearon al Barcelona. Quién sabe si la cantada de Víctor Valdés en el partido de ida fue el primer gol madridista en el partido de vuelta. Muchos le culpan de la derrota. La historia interminable. Pero si no llega a ser por sus intervenciones, no hubiese habido historia. Ni interminable, ni con fecha de caducidad. Valdés es uno de esos futbolistas con los que solo el peso de la historia hará historia. Hasta entonces, entretenimientos al margen, solo queda rendirse al primer campeón de la temporada y profundizar en los errores defensivos que, una vez más, han condenado al conjunto azulgrana.

Mourinho le ha hecho un pijama al Barça. Y se lo pone para andar por casa. En las competiciones domésticas. Primero le puso un pijama de marca en la Copa del Rey de 2011 gracias al gol de Cristiano. Después, un traje de algodón que le permitió ganar la Liga de la pasada temporada con la máxima calidad, sin sudar y sin alergia, con 9 puntos de renta, incluso le puso un camisón en el Camp Nou. Y ahora le ha hecho un pijama de verano, totalmente transpirable que permite al conjunto blanco afrontar con mayor frescura los primeros compases de la temporada. Digamos que ese pijama llevaba incorporada una bomba de oxígeno para que el Real Madrid se recupere de un inicio titubeante.


Para ponerle ese pijama al Barcelona, Mourinho tuvo que arriesgar y apostó por un estilo valiente para darle la vuelta a la eliminatoria. Sin corsés defensivos. Salió con decisión a por el Barcelona y lo embistió con sus dos miuras más peligrosos. Primero avisó Higuaín con un disparo cruzado que rechazó Valdés, pero a la segunda no perdonó. Pepe habilitó al delantero argentino con un pase en largo, Mascherano hizo una mala imitación de Karate Kid, El Pipita se quedó solo delante del portero azulgrana y lo superó con un remate, que se coló por debajo de las piernas de Valdés. No pasaron ni diez minutos y Cristiano Ronaldo se aprovechó de otra indecisión de Piqué, se gustó con una espuela y llegó hasta el área azulgrana para marcar con un remate que dejó sentado al guardameta azulgrana. El portugués suma y sigue. Otro gol en un clásico. Sale a uno por partido. Cristiano sabe elegir.


El Real Madrid estaba desatado y los azulgranas no sabían dónde meterse para frenar el chaparrón. Desde el banquillo, Vilanova contemplaba atónito el bochornoso espectáculo que estaba ofreciendo su equipo. Las líneas de pases madridistas les habían abierto las costuras que ya se dejaron ver el pasado domingo en el Reyno de Navarra. Hubo aliados y enemigos. El mejor aliado fue el árbitro, Mateu Lahoz, que anuló un gol de Pepe a la salida de una falta lateral. Y el enemigo culé, Adriano. Infame partido del lateral brasileño, que terminó expulsado. Entre una cosa y otra, algunos ya dejaban entrever una noche histórica en el Santiago Bernabéu. Manita a la vista, sospechaban. Pero Higuaín perdonó. El día que el delantero argentino materialice todas las ocasiones de las que dispone, será considerado uno de los más grandes de la historia.

Aquí hizo acto de presencia el orgullo de los jugadores del Barça. Y si tienes a un tal Leo Messi en tu equipo, eso lo tienes asegurado. Fue el argentino, quién si no, el que asomó la cabeza  para recortar distancias y devolver la emoción al partido con un latigazo de falta que se coló a la derecha de Casillas. Golazo de Messi para que el equipo azulgrana recuperase la identidad y afrontase la segunda parte con opciones. Pero el duelo perdió espectacularidad en el segundo asalto, el Madrid no supo aprovechar la superioridad numérica, se durmió, algunos jugadores resistían a duras penas y los barcelonistas soñaban con el empate, que les daría el primer título de la temporada.


El Barcelona tocaba y tocaba sin ton ni son, a la espera de sorprender al Real Madrid en un renuncio. Y a punto estuvo de conseguirlo gracias a dos canteranos que revolucionaron el partido. Tello y Montoya dispusieron de dos ocasiones claras ante Casillas pero, en ambos casos, el guardameta madridista se volvió a convertir en un obstáculo insuperable. Se les hizo de noche y el Dios Ra del madridismo arrojó luz sobre su equipo, acongojado y rendido ante una intensidad inesperada a estas alturas del curso. Cuando todo parecía encaminado hacia la celebración blanca, Messi estuvo a punto de reventar titulares y cambiar portadas, pero su lanzamiento se perdió a la derecha de Casillas.

El Real Madrid, supercampeón. A pesar de perder por la mínima el primer asalto de la eliminatoria, dio dos veces en los primeros minutos del partido de vuelta y se llevó el torneo. Quizás, la próxima temporada, con Modric y Song plenamente asentados en ambos equipos, cambiarán las tornas. O no. Lo que es de suponer que se mantendrá inalterable, es la bipolaridad de los últimos años en el fútbol español. Ya nos hemos acostumbrado a ellos. Porque si dos son pareja, tres son multitud.

     
Esta crónica también se puede leer en una página web de referencia, www.iquattro.es

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