sábado, 25 de octubre de 2014

Ramos hurga en la herida

El Real Madrid asesta otro zarpazo al Barcelona y gana el clásico liguero
Los blancos reducen distancias en la clasificación gracias a los goles de Benzema y Ramos
Los azulgranas protestaron un penalti de Ramos sobre Adriano en el último minuto

Crónica publicada en CRONÓMETRO DEPORTIVO el 2 de marzo de 2013
Mal hará el barcelonismo si se escuda en el arbitraje de Pérez Lasa para justificar otra derrota en un nuevo clásico. Cierto es que Pérez Lasa se comió de manera inexplicable un derribo de Sergio Ramos sobre Adriano en el tiempo añadido. Y cierto es que un árbitro no debería ser el protagonista de un partido de la relevancia de un Real Madrid-Barcelona. Pero el Barça comenzó a perder este encuentro el pasado martes. La derrota en el Camp Nou contra su gran rival en el clásico copero es un mazazo de tales proporciones que ha dejado muy tocada a la expedición barcelonista. Lo bueno de caer este sábado es que era un partido con red, exactamente con 16 puntos de ventaja en la clasificación, apoyado en un sólido liderato; aún así, transmite pésimas sensaciones el equipo de Roura, que no termina de dar con la tecla adecuada para dirigir a un bloque tan competitivo. El Barcelona añora a Tito. Incluso a Guardiola.
En un viaje atrás en el tiempo hacia el fútbol de sol y sombra, copa y puro, el de los años cincuenta, el partido se disputó a plena luz del día en la sobremesa madrileña. Eso no impidió a los fieles madridistas llenar las gradas del Santiago Bernabéu. A pesar de la intrascendencia del choque en la lucha por el título, el santuario madridista presentaba un gran ambiente. Eso tiene mérito. Porque el encuentro, por si no era suficiente, se jugó a la hora de la siesta. Y, de postre, el Real Madrid  formó con su equipo B, con Cristiano Ronaldo en el banquillo, y hombres como Essien, Kaká, Callejón, Modric y Morata. Al menos vieron a Messi sobre el tapete.
Consciente de la importancia de marcar lo antes posible, el Madrid asestó el primer zarpazo cuando apenas habían pasado cinco vueltas de crono. Morata lo vio claro desde la izquierda y colgó un centro al área de Valdés que Benzema no desaprovechó. Oportuno y preciso en el segundo palo de la portería del Barça estaba el gato francés para marcar un gol que aterrorizó al equipo azulgrana. De repente, otro calambrazo y de nuevo campando a sus anchas los fantasmas de la noche copera del martes en el Camp Nou.
Después del gol, para tratar de relajar un poco las disparatadas pulsaciones que ya presentaba el partido, el Barcelona comenzó a tocar el balón para entonar su particular canción de cuna al partido. Pases y más pases con Busquets como pivote central por el que pasaba todo el juego e Iniesta ejerciendo de base para subir el cuero y acercarse a la zona de peligro rival. El recital de la posesión surtió efecto esta vez y Messi empató con un zurdazo desde el costado derecho del ataque, dentro del área madridista, aprovechando el pase de Alves y ganando la espalda a Ramos. El argentino iguala a un compatriota argentino de renombre, Alfredo Di Stefano, y se convierte con 18 goles en el maximo goleador en la historia de los clásicos. Morata pudo adelantar de nuevo al Real Madrid antes del descanso, pero su cabezazo se marchó lamiendo el lateral de la red de la portería de Valdés. Muy activo el canterano, que cumplió y con creces su papel de acompañar a Benzema en el ataque madridista.
La segunda parte parecía que también iba a discurrir por los derroteros de la calma chicha. Hasta que Mourinho tocó la corneta, retiró del terreno de juego a Benzema y sacó a Cristiano Ronaldo. Para corroborar que le tiene tomada la medida al central catalán, Cristiano provocó la amarilla para Piqué en su primera intervención en el campo. Acto seguido lanzó un obús de libre directo sobre la portería barcelonista, pero Valdés respondió con una parada espectacular emulando la que realizó su compañero Pinto en el partido de ida de la eliminatoria copera, pero en la otra portería. ¿Siesta? ¿Qué es eso? Con Cristiano en el campo es imposible dormirse. Porque no paró aquí y, minutos después, robó en el centro del campo, se fue contra la defensa azulgrana, se escoró y casi sin ángulo sacó un lanzamiento que se fue por el lateral de la red. Hay futbolistas malos, regulares, buenos, muy buenos y luego está Cristiano Ronaldo. El portugués está pletórico y parece decidido a arrebatarle a Messi la supremacía del fútbol mundial.
Pero al contrario que su rival argentino, esta vez no marcó Cristiano. Fue un defensa, Sergio Ramos, el autor del gol de la victoria del Real Madrid. A la salida de un córner botado por Modric, el defensa sevillano cabeceó de manera implacable al fondo de la red de la portería de Valdés. Al portugués le costaba hacerse a la idea de marcharse sin marcar de este clásico. Y estuvo a punto de conseguirlo en el tramo final del partido con un potente lanzamiento de falta, pero el balón se estrelló contra la cruceta ante la impotencia de Valdés. Insistía e insistía Cristiano, pero Valdés se volvería a cruzar después en su camino hacia el gol.
Y con el madridismo agitado celebrando el triunfo, se fue a la contra el Barcelona, se metió Adriano en el área de Diego López y fue derribado por Ramos cuando ya encaraba al guardameta madridista. Penalti. No lo entendió así Pérez Lasa que dejó seguir la jugada ante la indignación de los jugadores del Barça. La indignación fue tal que, al final del encuentro, Víctor Valdés salió disparado desde la portería a por el colegiado para expresarle claramente su malestar por su error. Muecas, aspavientos e insultos del portero azulgrana al que posiblemente le caerá una sanción ejemplar. Entre 4 y 5 partidos. Lógico. Igual de injustificable es el error arbitral como la reacción posterior de Valdés. Un futbolista profesional no puede perder los papeles de esta forma.
El Nuñismo, aquella etapa en la que el Barcelona tiraba de manera inexplicable los partidos y lamentaba arbitrajes polémicos, está de vuelta. En menos de quince días han puesto en peligro su futuro en la Copa de Europa tras caer 2-0 en San Siro, han sido eliminados de la Copa del Rey por el Real Madrid en el Camp Nou y han visto reducido y cuestionado su, hasta entonces, incuestionable liderazgo en la Liga. Les queda la esperanza de remontar la eliminatoria contra el Milan, pero el sólido equipo italiano parece el rival menos adecuado para resucitar a un equipo hundido. Y aunque el título de Liga está prácticamente ganado, los barcelonistas más pesimistas ya tienen pesadillas con otro Tamudazo. El juego no invita al optimismo. Las sensaciones, menos. Mientras, el madridismo se instala en la felicidad y cree cada vez con más fuerza en la posibilidad de eliminar al Manchester United el martes en Old Trafford.

Villa enciende al Barça

El asturiano guía la remontada azulgrana ante un combativo Sevilla
Messi firma el gol de la victoria y ya lleva 15 jornadas consecutivas marcando
Triunfo demasiado apurado del equipo de Roura ante los hombres de Unai Emery

Crónica publicada en CRONÓMETRO DEPORTIVO el 24 de febrero de 2013
Se le apagaba la luz de la inspiración al Barcelona al mismo tiempo que se encendían las luces de emergencia en la Ciudad Condal, cuando apareció David Villa y encendió la tranquilidad. Necesitaba un partido así el delantero asturiano. Castigado por las lesiones, atizado de manera inmisericorde por el infortunio y víctima de un inexplicable papel secundario en el guión de la temporada barcelonista, El Guaje alzó el dedo en el Camp Nou para reivindicar su protagonismo. Es un actor de primer nivel que se crece ante la adversidad. Cuanto más dudan de él,  cuanto más lo critican, cuantos menos minutos le conceden, más resurge Villa de las cenizas para marcar goles decisivos. Así gana las batallas el 7 del Barça y  la selección española. Así ajusta cuentas con sus detractores y con el mal fario. De rendición le van a hablar a uno de la cuenca minera…
La destacada actuación del delantero de Tuilla no debe restar perspectiva al juicio crítico que se debe hacer sobre la última actuación del Fútbol Club Barcelona. Se le ven las costuras en demasiados sitios al equipo de Jordi Roura. Para empezar, se atasca demasiado ante los equipos que viven en su propio campo, con las líneas muy juntas y salen rápidamente a la contra. Sufre mucho en las jugadas a balón parado y agoniza en los balones colgados al área. Y presenta una obsesiva tendencia al ataque por el centro. Este pesimista diagnóstico explica en buena medida el fatalismo que sobrevoló el Camp Nou después del gol de un viejo conocido, Botía, que precisamente fue noticia esta semana porque el Barça ha anunciado su intención de demandar a su ex equipo, el Sporting.
Por unos minutos, el barcelonismo volvió a ver a todos los fantasmas de San Siro. Pero el Sevilla no es el Milan y terminó sucumbiendo ante el poderío ofensivo de un equipo guiado por Messi, que ya lleva quince jornadas consecutivas marcando, y Tello, un extremo a la vieja usanza que refrescó al equipo desde que entró por Alexis Sánchez. No haremos sangre del chileno por aquello de que las comparaciones futbolísticas son las más odiosas, pero con él fuera del campo pasaron más cosas que con él dentro del campo.
Estaba Alexis sobre el césped en el primer tiempo, quejándose continuamente de un misterioso dolor en una pierna, y el Barça volvió a dominar la posesión del balón sin contemplaciones. Tocaba y tocaba para acercarse a los dominios de Beto, pero los intentos no fructificaban. No por mucho tocar, amanece más temprano. Tuvieron dos buenas ocasiones Iniesta y Messi, pero la primera terminó desbaratada por la defensa del Sevilla y la ocasión del argentino la rechazó el portero sevillista. No se puede destacar mucho más del bagaje azulgrana en la primera parte cuando se volvió a evidenciar su falta de acierto ofensivo. Todo lo contrario que el Sevilla, que no desperdició su gran ocasión. Botó una falta Rakitic desde el costado izquierdo, el cambio de juego le llegó a Coke en la derecha y su centro templado al área lo alcanzó Botía para marcar. Mazazo para el barcelonismo que contemplaba frustrado como un ex de La Masía les hacía morder el polvo momentáneamente. Como si fuera un anticipo de lo que les espera el 12 de marzo contra el Milan, tocaba remontada.
La zozobra presidió el intermedio del partido. Entre bocado y bocado al pertinente bocadillo, los barcelonistas se afanaban en encontrar causas y explicaciones a lo que estaban viendo, estableciendo semejanzas entre el mazazo del miércoles en San Siro y lo que había pasado en la primera parte ante el Sevilla. Seguía tan acalorado sanedrín ya con la pelota en juego durante el segundo tiempo, cuando Villa tomó la palabra. En el campo, como mandan los cánones. Recogiendo un preciso centro de Alves desde la derecha, el asturiano metió la cabeza para empatar el partido. Si hubiera hecho falta, el de Tuilla habría metido el alma con tal de marcar un gol de oro que detuvo los análisis más fatalistas. Séptimo tanto del Guaje de cabeza en esta Liga habiendo disputado 16 partidos. Sonríen las estadísticas a un delantero especialmente letal cuando merodea las proximidades de la portería rival.
Casi no da tiempo ni a digerir el gol del Barça porque el Sevilla volvió a salir como un tiro con centro raso de Navas, taconazo de Babá y despeje de Alves en el área pequeña. Otro susto para Valdés, uno de los futbolistas más queridos por la afición del Camp Nou y al que dirigieron durante buena parte del partido el cántico de “Valdés, quédate”. Y el repertorio del festival de coros y danzas tuvo que cambiar poco después por obra y gracia de Messi. El argentino aprovechó una gran asistencia de Tello para marcar por 15ª jornada consecutiva. Ya lleva 37 goles en la presente Liga el rosarino. Al público no le quedó otra que corear a su dios particular.
A pesar del resultado en contra, el Sevilla no le perdió la cara al partido y siguió llegando con peligro al área del Barcelona. Pero tenían la pólvora mojada los sevillistas ante la portería local. Perdonó Rakitic con todo el arco a su favor, Manu del Moral probó suerte desde lejos pero respondió muy bien el portero azulgrana y Negredo tuvo en sus botas el empate, se plantó mano a mano ante Valdés pero disparó demasiado alto. Otra vez nadó para morir en la orilla el equipo de Emery, un buen entrenador al que se le resiste el Barça.
El líder sigue siendo muy líder en la Liga y ya está una jornada más cerca de vestirse el maillot de campeón. Aún así debe mejorar muchos aspectos defensivos y ganar en mordiente ofensiva para solventar los importantes envites que le esperan al Barcelona desde ahora y hasta el final de la temporada. Para ello cuenta con un comodín de lujo, David Villa, un futbolista único que anoche demostró que la paciencia, garra y eficacia son cualidades dignas de un titular. Y qué mejor cita que el partido de este martes contra el Real Madrid para ponerlas en práctica. Pero El Guaje propone y Roura, o quien corresponda, dispone.

San Pichu

 El Sporting gana en Santo Domingo al Alcorcón con una actuación estelar del guardameta Cuéllar

Crónica publicada en CRONÓMETRO DEPORTIVO el 24 de febrero de 2013
“Pichu nuestro que estás bajo palos, santificado sea tu puesto, venga a nosotros tu espíritu, hágase tu voluntad así en la portería como en el campo”. A falta de mejores argumentos futbolísticos, el sportinguismo ha encontrado una plegaria a la que aferrarse. Mejor dicho, un santo al que dirigir las plegarias. La divina actuación de Cuéllar en Santo Domingo parece enterrar definitivamente el debate en la portería del Sporting. Con todos los respetos para Juan Pablo, “El Pichu” se ha convertido en el digno titular de la portería sportinguista. Lo de ayer ante el Alcorcón no fueron paradas, sino milagros. Intervenciones providenciales que le concedieron tres puntos de pura vida al conjunto gijonés. Sin restar importancia a Sangoy, autor de un gol decisivo, el Sporting se rinde ante su particular santo. San Pichu lo paró todo.
Como si una aureola mística rodease al encuentro, Sangoy tuvo la inspiración que le faltó últimamente ante la portería rival y marcó el gol de la victoria. Desde el partido contra el Huesca en El Molinón, el último de 2012 para el Sporting, no marcaba el futbolista argentino. Tuvieron que pasar 8 partidos para que se reconciliara con el gol uno de los futbolistas más queridos por el sportinguismo. Volvió Cañoncito Sangoy para disparar uno de sus habituales misiles rompiendo de paso la imbatibilidad del Alcorcón en Santo Domingo. Tuvo que ser el Sporting el que rompiera la magnífica racha del equipo madrileño en su, hasta entonces, inexpugnable fortín.
No dio tiempo apenas ni para buscar acomodo en las gradas de Santo Domingo cuando marcó el Sporting. Pero la jugada ya estaba invalidada por parte del juez de línea y el gol de David Rodríguez no subió al marcador. Bien anulado un tanto que espoleó al Alcorcón para lanzarse a la carga a por la portería de Cuéllar. Con un formidable despeje ante Oriol comenzó su particular recital el guardameta del Sporting. Trataba de controlar el juego y causar peligro en las contras el equipo de Sandoval, pero no encontraba la manera de inquietar a Manu Fernández, apenas exigido. Todo lo contrario que su homólogo en la meta visitante, que antes del descanso se volvería a lucir ante Oriol con una manopla salvadora.
El sportinguismo rezaba la pertinente oración de acción de gracias hacia su portero cuando Sangoy cogió su fusil y disparó un cañonazo inalcanzable. Gol del Sporting. El argentino soltó un zurdazo inapelable de primeras y batió a Manu incapaz de alcanzar el obús. A pesar de la ventaja en el marcador, el Alcorcón siguió exigiendo a Cuéllar antes de llegar al descanso. Primero a la salida de un córner exigió al cancerbero sportinguista un despeje de puños para alejar el peligro de sus dominios y después un envenenado remate de Abraham también se encontró con la presencia providencial del Pichu. Y como hasta los mejores santos se merecen un descanso, así se llegó al intermedio.
En la reanudación, el Sporting puso en escena a su más reciente incorporación. Casquero saltó al terreno de juego para sustituir a Santi Jara en un prematuro debut del centrocampista toledano, que nada más entrar disparó a puerta y vio una tarjeta amarilla. Su incorporación contribuyó a embarullar el juego y eso perjudicó las aspiraciones del Alcorcón, que se aceleró demasiado. Aún así siguió inquietando al equipo rojiblanco que seguía encomendado a su santo de cabecera. Cuéllar volvió a salvar al Sporting ante el peligroso remate de Juli. Cuando no era el portero, los centrales, Bernardo e Iván Hernández, desbarataban los ataques madrileños. Juli volvería a exigir después al Pichu, pero éste resultaba un obstáculo imposible de superar en Santo Domingo. Tan cómodo se encontraba el portero sportinguista en el papel de protagonista del encuentro que hasta vio una cartulina amarilla por demorar en demasía un saque de puerta. Es lo que tienen las divinidades, que manejan a su antojo incluso el tiempo.  Y culminan el rito de la ceremonia oficiada en el césped de este añejo estadio madrileño con una intervención magistral, en dos tiempos, ante Riera.
Iván Cuéllar, en definitiva, fue una divinidad que le dio al Sporting tres puntos de tranquilidad. Sus intervenciones no tuvieron la trascendencia de su paradón ante Canobbio en Zorrilla, allá por 2009. Una parada estelar que valdría a la postre la permanencia del equipo gijonés en Primera División. Su recital en Santo Domingo no tiene el mismo valor pero quién sabe si en un breve plazo de tiempo, el Sporting irá a poner una vela a su particular santo como ofrenda por el extraordinario partido que cuajó ante el Alcorcón en Santo Domingo. Un recital de milagros que pueden dar la vida a un equipo instalado en una convulsión continua.

Harakiri a la milanesa

El Barcelona cae en San Siro víctima de su inoperancia ofensiva
El Milan saca petróleo a la contra y encarrila la eliminatoria con goles de Boateng y Muntari
Este resultado obliga a una remontada histórica el 12 de marzo en el Camp Nou

Crónica publicada en CRONÓMETRO DEPORTIVO el 20 de febrero de 2013
Nunca se puede subestimar a un equipo italiano. Y menos al Milan. La historia les avala. Pensaban muchos barcelonistas que el partido de esta noche en San Siro iba a ser un trámite antes de afrontar la quincena fantástica de marzo, con el Real Madrid a la vuelta de la esquina en la Copa y el Camp Nou dispuesto a dictar sentencia en la Copa de Europa. Entonces sucedió lo inesperado: el Milan se puso por delante en el marcador y cogió una ventaja de dos goles que pueden valer una eliminatoria. Esta vez le toca nadar a contracorriente a un Barcelona acostumbrado a navegar con el viento a favor.
Lo que se ha vivido en el coliseo milanista ha sido una tragicomedia. Sólo había que ver la juerga que tenían Balotelli y compañía en el palco para saber que San Siro estaba viviendo una noche de fiesta. Tragedia para los barcelonistas, comedia para los milanistas. Un harakiri en toda regla del equipo de Roura. Y en el peor momento, aunque la vuelta en Barcelona permite aplazar las sentencias apocalípticas sobre un equipo que depende demasiado de Messi. Cuando el argentino no tiene el día, el Barça es menos Barça. Y eso se puede solucionar en determinadas circunstancias, pero al final tanta dependencia se paga.
El primer tiempo salió a la italiana. Dominó la posesión el Barcelona, pero no creó grandes ocasiones. Todo lo contrario que el Milan. Como buenos italianos no necesitan ponerse un traje para lucir elegantes y no necesitan tener el balón para generar peligro. Un zurdazo de Muntari que se marchó alto, un cruce providencial de Puyol ante El Shararawy y un remate de Boateng a la salida de un córner que se fue lamiendo la escuadra izquierda de Valdés, completaron el bagaje ofensivo italiano en la primera parte. El Barça sólo pudo inquietar a Abbiati con un disparo cargado de veneno de Xavi que exigió una buena intervención del guardameta milanista.
En un escenario de riguroso fútbol táctico se desplegó el segundo acto. Sorprendía la pachorra del Barcelona tocando el balón; parecía que tenían el partido finiquitado. Nada más lejos de la realidad. Astuto, paciente y ordenado, el Milan aguardaba su oportunidad a la espera de dar el golpe. Y como buen equipo italiano, sacó petróleo a balón parado. Botaron una falta al corazón del área del Barça, Zapata controló el esférico con la mano, el árbitro dejó seguir y el cuero le llegó mansamente a Boateng para marcar a placer. Los barcelonistas protestaron enérgicamente, y con razón, la mano de ese viejo conocido de nuestra Liga, pero el escocés Craig Thomson no quería saber nada y de postre le mostró la cartulina amarilla a Piqué por protestar.
En ausencia de Villa y con Messi muy apagado, Alexis, que entró por un Fábregas más apagado que de costumbre, tomó la responsabilidad  en el ataque. El chileno trataba de complicar la salida de balón del Milán. Intentos infructuosos porque los milanistas se deshacían rápidamente del esférico a base de pelotazos. En uno de esos, Puyol y Pazzini acabaron por los suelos después de un choque de trenes por alto; afortunadamente, ambos se pudieron reincorporar al terreno de juego, aunque el defensa catalán terminó sustituido por Mascherano. Golpes y más golpes para un Barça al que aun le quedaba por pasar lo peor.
Como buena tragicomedia, el público esperaba más sangre. Y el espectáculo no defraudó las expectativas del respetable. Aun reservaba otra desgracia para el barcelonismo. Con todos los azulgranas volcados hacia el campo del Milan, Muntari ganó cómodamente la espalda a la zaga del Barça, se plantó con facilidad ante Valdés y marcó el segundo de la noche. Un gol que no hubiera imaginado ni en sus mejores sueños. Se sintió Ronaldo y gordito por un día el ghanés para jolgorio de los rossoneri, en especial de un tal Balotelli que disfrutaba de su particular partido en la grada con su novia y demás amigos. Un espectáculo muy bizarro para desesperación y rabia de los barcelonistas, que contemplaban impotentes tan esperpéntico cuadro.
El asedio final del Barcelona no sirvió para nada. Los jugadores se retiraron del campo cabizbajos y despechados, como ese Romeo sin Julieta que se siente víctima del más absurdo de los enredos amorosos. Mientras, el dedo acusador de algunos aficionados comienza a señalar culpables en el seno de la plantilla del Barça. No se libra ni el presidente. El apuntador, de momento. Suerte para ellos que el destino les depara una segunda oportunidad en el Camp Nou dentro de unos días. El recuerdo de las eliminatorias contra el Inter (2010) y el Chelsea el año pasado, alimentan la incertidumbre y el pesimismo. Las estadísticas culminan el cúmulo de despropósitos. El Barça jamás ha remontado un 2-0 en su contra y desde que deciden los goles fuera de casa, nunca ha remontado este resultado en competición europeo. Muy pronto se sabrá si este Barcelona tiene fuerza hasta para dar la vuelta a tan maquiavélico guión.

Mucho Elche

El Sporting paga su descontrol y cae ante el líder en El Molinón
Esperpéntica actuación del árbitro, Figueroa Vázquez, que se inventó dos expulsiones

Crónica publicada en CRONÓMETRO DEPORTIVO el 18 de febrero de 2013
Se podría achacar la culpa de la derrota al lamentable arbitraje de Figueroa Vázquez, también al desacierto ofensivo, incluso a la hora del partido. Lo cierto es que este Sporting no carbura en la matinal de los domingos (dos derrotas y un empate en los tres partidos disputados en El Molinón). Pero sería injusto y una concesión demasiado generosa hacia el descontrol que preside esta entidad. Porque el conjunto gijonés no carbura ni por la mañana, ni por la tarde, ni por la noche. También sería una falta de respeto hacia el líder. Una descortesía para con el Elche, un equipo majestuoso que cabalga imparable hacia la Liga BBVA. Todo el honor y el respeto se merece un conjunto que domina la División de Plata a base de solidez, eficacia, paciencia y talento. La incuestionable trayectoria del cuadro ilicitano demuestra de lo que es capaz un equipo de fútbol cuando es gestionado de manera inteligente.
Si jugáramos a las siete diferencias, cogeríamos ventaja si reparásemos primero en que el Elche cuenta con dos futbolistas indiscutibles, Damián y Rivera, dos viejos conocidos a la ribera del río Piles. Ambos salieron por la puerta de atrás de Mareo ante la desesperación del sportinguismo, que no daba crédito a esas salidas del club, especialmente la del mediocentro. Sorprendieron, por cierto, los pitos hacia el lateral uruguayo que se escucharon en El Molinón. No se conocen deudas pendientes ni novias robadas en la trayectoria de este futbolista. Como mucho un fallo garrafal ante Di María, pero estas cosas pasan cuando se intenta bailar con la más guapa. Al que no se pita, más bien todo lo contrario, es a Alberto Rivera, un centrocampista de cuerpo entero. Formado en la fábrica de Valdebebas, todo el oficio, la precisión y la tranquilidad que aporta el de Puertollano al equipo ilicitano, es precisamente lo que más falta le hace a este Sporting. Estos dos jugadores, en resumen, simbolizan bien el mundo que separa hoy por hoy a dos históricos de nuestro fútbol.
Para repetir el buen resultado del experimento del pasado sábado en Lugo, Sandoval apostó de inicio por tocar lo mínimo la alineación del equipo. Solo presentó la novedad de la presencia de Lora en el trivote del centro del campo con Bustos y Cases, lo que implicó la ausencia de un hombre de ataque, en este caso David Rodríguez. Pronto quedó demostrado que el experimento iba a salir rana. Apenas había pasado un cuarto de hora de partido y al Sporting se le fundieron los plomos en defensa. La factura de esas averías se suele pagar en las jugadas a balón parado. Albácar botó un córner al segundo palo y allí estaba Coro para marcar a placer. Libre de marca, completamente solo. Con tiempo incluso para pedir pipas en la grada, comérselas, volver al terreno de juego y marcar. Ronaldinho lo hizo a su manera hace unos días con el Atletico Mineiro y le salió redonda la jugada. Coro tampoco se puede quejar porque ni uno solo de sus adversarios hizo siquiera el amago de ir a cubrir su remate. Con toda la tranquilidad del mundo, el delantero catalán desequilibró un partido que tenía toda la pinta de que, más pronto que tarde, se iba a desnivelar a favor del líder.
Para desequilibro el que aportó el árbitro. Empezó su recital expulsando a Aarón por simular supuestamente un derribo de Bernardo que, efectivamente, existió; un pisotón por el que el central colombiano se mereció ver la amarilla. Pero Figueroa Vázquez aplicó el reglamento a su manera, sacó la roja al delantero ilicitano y dejó al Elche con un hombre menos en el minuto 38. Tremendo. Como los peores árbitros, el andaluz quiso aplicar a su manera la ley de la compensación y expulsó poco después con roja directa a Trejo por una entrada a destiempo sobre Etxeita. Había matado el partido antes de llegar al descanso. Quedarse con diez era lo que le faltaba a un Sporting por detrás en el marcador y en el juego, un equipo plano que atacaba tímidamente la portería de Manu Herrera.
Ya en el segundo tiempo, un zapatazo raso de Sangoy y un remate acrobático de Bilic sí requirieron de dos buenas intervenciones de Herrera. Fue un pequeño oasis en medio del desierto del Sporting, que buscaba el empate de manera descontrolada. Tanta descoordinación no tardó en aprovecharla el Elche. Su entrenador, Escribá, lo detectó y sacó a escena a Mantecón para ganar la batalla del centro del campo. La entrada del mediocentro valió la sentencia del choque. Mantecón robó un balón en la separadora de ambos terrenos de juego, vio el desmarque al hueco de Coro y le sirvió una asistencia a la espalda de Bernardo. Tranquilamente, el delantero catalán encaró a Cuéllar, lo dribló y marcó el segundo. Partido encarrilado y nueva cornada en pleno corazón de las aspiraciones sportinguistas. La herida pudo ser mayor si Coro llega a culminar su gran partido con un hat trick que evitó una gran estirada de Cuéllar.
Gran victoria del intachable líder de la Liga Adelante en casa de un equipo que se olvida ya definitivamente de la batalla por el ascenso. Su guerra está abajo, en la lucha por evitar el descenso. Cunde la preocupación entre los aficionados del Sporting al comprobar que un proyecto que estaba llamado a conseguir el ascenso a la primera, ha fracasado. Lo que queda hasta el final de la temporada será un sinvivir angustioso que contrasta con la fiesta que vive el Elche. Sus aficionados se sienten de Primera porque son de Primera y, muy pronto, lucirán sus encantos por las mejores pasarelas futbolísticas del país. Es lo que pasa cuando se tiene un modelo de gestión. Porque, como el encanto, un buen modelo de gestión se tiene o no se tiene.

El conquistador de Granada

El Barcelona gana por la mínima en Los Cármenes gracias a un doblete de Messi
El argentino insaciable pulveriza un nuevo récord y marca su gol 300 como azulgrana
Los culés reclamaron fuera de juego en el gol de Ighalo



Crónica publicada en CRONÓMETRO DEPORTIVO el 16 de febrero de 2013
Nunca se puede dar por sentenciado un partido mientras esté un tal Leo Messi sobre el terreno de juego. Se le estaba poniendo cara de matagigantes al Granada cuando se cruzó en su camino la colosal figura de un futbolista insacible. El argentino necesitó menos de 25 minutos para remontar un encuentro que tenían encarrilado los granadinos. Después de vencer al Real Madrid, el estadio de Los Cármenes estaba engalanado para volver a albergar una nueva gesta. Desde antes de alcanzar el ecuador de la primera mitad mandaba el Granada en el marcador gracias a un gol de Ighalo no exento de polémica; los culés reclamaron un posible fuera de juego del delantero rojiblanco en esa jugada.
Pero no solo del gol vivió el Granada durante la primera parte. Hasta ponerse por delante en el marcador dispuso de varias ocasiones para superar a Víctor Valdés. Parecía la compensación manifiesta para el gran planteamiento futbolístico que había realizado esta noche Lucas Alcaraz. El granadino afrontó con valentía el envite contra el poderoso líder de la Liga y fue a por el rival desde los primeros compases del encuentro. Nyom, Nolito e Ighalo se repartían el protagonismo ofensivo de un correoso e impetuoso Granada. Y finalmente fue la asociación entre ese viejo conocido de la cantera del Barcelona y el nigeriano la que propició el gol que inauguró el marcador. Ighalo demostró su oportunismo para aprovechar el medido pase de Nolito, aunque los barcelonistas sospecharon de tanta determinación goleadora y reclamaron fuera de juego. El árbitro no estimó tal posición antireglamentaria y concedió plena validez al tanto. Así se escribió la parte fundamental del guión de una primera parte en la que el Granada demostró que tiene aptitud y condiciones suficientes para plantar cara a los colosos de la Liga.
El guión de la segunda parte deparaba nuevamente un papel estelar para el argentino insaciable. Como si estuviera en Las Palmas de Gran Canaria, Messi se puso el traje de conquistador de Granada y él solo remontó el partido. A falta de otros argumentos futbolísticos, bueno es fiar tu suerte al talento del que seguramente es el mejor futbolista del mundo. Y necesitó 23 minutos para dar la vuelta a una noche que se había puesto patas arriba. Primero empató aprovechando un rechace en el área grande. Fue un gol con un mensaje claro: había partido. En realidad, hubo partido hasta que volvió a aparecer el 10 azulgrana. Gracias a un libre directo que contó con la inestimable colaboración de Toño puso por delante en el marcador al Barcelona. Este tanto vino acompañado de una espectacular efeméride: gol 300 de Messi vistiendo la camiseta del Fútbol Club Barcelona. Ahí es nada. Pero no menos significativo es el dato que lo acompañó: su gol 37 en Liga. En pleno mes de febrero. Nunca un conquistador quiso dejar encarrilada en tan temprana fecha la batalla por  el Pichichi.
Parece empeñado el Barcelona en sentenciar esta Liga. Tienen prisa los azulgranas en finiquitar este campeonato. Y eso que el partido contra el Granada supuso una complicada batalla para introducir la faena que les espera esta semana contra el Milan en la Liga de Campeones. Sin embargo, el poderoso ejército de los generales Vilanova y Roura cabalga majestuoso hacia el título liguero. Se van a dormir 15 puntos por delante de su más inmediato perseguidor. Ahora ya pueden descansar y cargar energías para afrontar el combate europeo. Esa ya será otra historia.

Los genios madrugan

El Barcelona se almuerza al Getafe en la matinal del Camp Nou

Partido estelar de Iniesta para consagrarse como un genio del fútbol mundial

Marcaron Alexis, Messi, Villa, Tello, Andrés y Piqué. Álvaro Vázquez para los visitantes

Crónica publicada en CRONÓMETRO DEPORTIVO el 10 de febrero de 2013
Si los partidos de las doce del mediodía estaban especialmente dirigidos a la conquista del mercado asiático, el Fútbol Club Barcelona ha hecho una labor clave para facilitar la misión. Porque a los genios también se les da bien madrugar. Reparten clase y demuestran categoría desde primera hora de la mañana. Con la fresca, un tal Andrés Iniesta volvió a demostrar que la genialidad no entiende de horas. No tiene límites la inspiración de un futbolista colosal. Estelar actuación del futbolista manchego que, partido a partido, no deja de asombrar. A esta hora, muchos chinos seguirán con la boca abierta después de ver el enésimo recital del genio de Fuentealbilla, un jugador al que se le empiezan a quedar cortos los adjetivos.
Relucía soleado el Camp Nou para acoger después de décadas el primer partido a mediodía. Consciente de que no hay mejor desayuno posible que ver a un gran equipo de fútbol, el público llenó las gradas del coliseo barcelonés para contemplar la primera actuación matinal del poderoso líder de la Liga. Los aficionados no tuvieron tiempo ni para bostezar por el madrugón dominguero. Al paso por el primer cuarto de hora, ya habían visto dos goles.
Abrió la lata Alexis Sánchez. Por fin Alexis pudo estrenar su casillero goleador en este campeonato, gracias fundamentalmente a un pase en diagonal de Iniesta. Poco después, otra intervención estelar del manchego, que esta vez contó con la colaboración de Thiago, sirvió una gran asistencia a Messi para que encarrilara el encuentro. También madrugó el futbolista argentino para acudir a su cita con el gol y sumar su 13ª jornada consecutiva marcando. Y pudo marcar otro si no se llega a entrometer el palo en su camino. El choque parecía sentenciado antes de alcanzar el descanso.
El Getafe nada podía hacer ante un arrollador Barcelona. El líder jugaba a placer. La defensa getafense se veía superada una y otra vez por el rodillo de un equipo que tiene un motor de precisión por la banda izquierda gracias a Jordi Alba. El ex lateral del Valencia sirvió un medido pase a Villa y el asturiano lo convirtió ante una de sus víctimas preferidas; el Getafe ya ha encajado 10 goles del 7 azulgrana. La mala noticia para el líder fue la lesión de Adriano que, no obstante, tampoco reviste especial gravedad aunque se le ha querido dar descanso para no correr riesgos.
El árbitro, Iglesias Villanueva, acaparó su cuota de protagonismo al tragarse un penalti de Codina sobre Alexis Sánchez que, a continuación, dejó paso en el terreno de juego a Tello. El canterano no desaprovechó su oportunidad y marcó el cuarto tras una notable asistencia de Messi. Tiene un problema el Getafe con los partidos matinales. Primero perdió 4-0 en el Santiago Bernabéu ante el Real Madrid y esta vez le tocó caer ante el Barça. También es cierto que madrugar para medirse a los colosos del campeonato es un trámite de lo más desagradable. Y eso que Álvaro Vázquez marcó el gol del honor. Ocho partidos consecutivos lleva recibiendo goles el flamante líder de la Liga española.
El gol del Getafe no rebajó las aspiraciones azulgranas. Iniesta siguió impartiendo una lección magistral de genialidad a la que puso la mejor rúbrica posible; un gol que sirve precisamente para soplar las velas de un feliz aniversario: su victoria 200 en la Liga. Y Piqué no quiso faltar a la fiesta. El defensa también se quiso sumar a la fiesta y dedicó el sexto gol a su hijo, Milan, que debutó en el palco Camp Nou en compañía de su madre, Shakira. Las dedicatorias saben mejor por la mañana.
Una mañana redonda para el barcelonismo. Una cómoda victoria del Barça para rubricar una jornada feliz para el líder. El madrugón mereció la pena. El liderazgo sigue a buen recaudo y la genialidad de hombres como Andrés Iniesta se ha vuelto a demostrar que no tiene límites.