1.54 A. M. Hablemos de la radio. "Te hablamos a tí". Este es el lema que, teóricamente, rige la programación de la Cadena SER en la temporada 2008-09, como una garantía del compromiso de esta emisora con su audiencia. Hablan a Carolina, Rubén, Juanjo, Miguel Ángel, Roberto, Alejandro, Miguel, Laura, Carlos, Lucía, Ernesto, Eva, Jorge, Olaya, Carolina...Esta vez se quiere hablar a nivel particular, a la vida, necesidades, sueños y preocupaciones de cada oyente. Aplaudo esta decisión y valoro los esfuerzos de Carles Francino, Gemma Nierga, Ángels Barceló, Montserrat Domínguez, Cristina Lasvignes, Manolo Lama, Paco González y Pepe Domingo Castaño, y el resto de profesionales, por acercarse a la realidad de cada persona que está al otro lado. En este grupo no puedo incluir a José Ramón de la Morena. Este hombre personaliza la decadencia de esta gran cadena.
El director de "El Larguero" es una demostración evidente de cómo no se hace la radio. En su día, impuso un nuevo estilo en las ondas que desbancó al entonces inabordable: José María García. Rodeado por un gran equipo de profesionales, hambrientos de periodismo y auténticas esponjas de conocimiento deportivo, impulsó una marca propia que triunfó entre la audiencia. "Supergarcía" pasó a la historia y la Cadena SER, por fin, logró el liderazgo nocturno. Un obstáculo inalcanzable hasta entonces, que De la Morena y sus compañeros consiguieron superar con notable solvencia. Conste que comprendo ciertas críticas que realiza este profesional al que avala una licenciatura en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Ya podía anteponer la formación universitaria a la hora de contratar personal para la redacción de deportes. Pero eso es otro tema. El periodismo en general y el deportivo en particular deben encajarse, al máximo, con la persona que lo espera, y en este sentido el esfuerzo del comunicador debe ser mayor.
El consumidor de información deportiva ha cambiado, ha evolucionado más que el de información general. Se equivoca quien piense que el comprador de los diarios deportivos o el oyente de un determinado programa busca comida rápida, un pasatiempo de sencilla digestión. Tal vez se olvida de que los periódicos se consolidaron con magníficos periodistas y generosos textos, con elegancia, concediendo tanta importancia a la noticia como al estilo. Lo mismo ocurrió en el caso de la radio donde se valoró la capacidad de narrar acontecimientos deportivos en vivo con la fuerza de Manolo Lama y la sobresaliente capacidad descriptiva de Paco González. Se huyó de la redundancia, se instaló un producto propio y se quitaron los complejos del antiguo régimen. Nació un nuevo periodismo, aprovechando la solera de la marca de la SER y "Carrusel Deportivo" volvió a ser un reloj de precisión. Triunfó la renovación y uno de los espacios más brillantes en la historia de la radio española recuperó la supremacía a la hora de realizar retransmisiones deportivas.
Pero José Ramón de la Morena, que antaño hizo gala de un atractivo estilo íntimo, se vio superado por los acontecimientos y el éxito. Le venció un indisimulado complejo. Ocurrieron tantos acontecimientos fundamentales que el deporte le pareció una frivolidad, una fórmula evasiva en la que todo vale. Y ya es hora, maduros como sociedad, de que cambie esa percepción. El oyente de hoy en día no renuncia a otras alternativas y otros intereses, le caben dos reproductores de radio en el bolsillo y le entra el mundo por la ventana de internet. De la Morena hace de su capa un sayo y se aprovecha de haber creado un programa de autor. Da rienda suelta a sus cabreos en antena y no deja títere con cabeza; desprecia y critica a todo aquel que no comulga con sus gustos; humilla a sus propios compañeros si le cuestionan y, en líneas generales, ha empobrecido su invento radiofónico hasta convertirlo en una chapuza. Sólo se salvan los redactores a los que tanto cuestiona (Bustillo, Juanma, Rubén Martín, Sampedro, Jesús Bueno, Pacojó, Gallego...), y los grandes: Paco González, Lama, Relaño, Ortego y Juanma Trueba.
Si De la Morena tiene la brillante capacidad de elegir a Juanma Trueba para cerrar su programa, aún a costa de un grande de la radio como Pepe Domingo Castaño (renovarse o morir), ¿por qué vuelve a la fórmula del insulto y la vejación que consagró a José María García? Por no hablar de la misteriosa desaparición de su antaño "ojito derecho", Juan Antonio Alcalá. Un periodista aguerrido, profundo y prodigioso al que se relega a la sombra por un "quitame allá ese Luis Aragonés" y que ya no cubre ni la información de la selección española de fútbol. Me agradó la presencia de Alcalá durante el derby madrileño en el palco del Vicente Calderón, micrófono SER en mano, a pocos centímetros de Ignacio Polanco, presidente del Grupo Prisa. Igual que el relevo de Iñaki Gabilondo por Carles Francino se coció en las más altas esferas, espero que otro tipo de cambios también se estén gestando en la zona noble de la corporación multimedia más importante de Europa.
Ya es hora de renovar la programación deportiva de la Cadena SER. Joseba Larrañaga ha instaurado una fórmula de programa, los fines de semana, muy atractiva y respetuosa. Con el oyente y el protagonista de la noticia. Los oyentes demandamos el triunfo de ese estilo. Juan Antonio Alcalá, que cuenta con el respaldo incondicional de sus compañeros de redacción, debería ser el nuevo director de "El Larguero" como una demostración clara de la apuesta de la emisora por los contenidos de calidad. Larrañaga sería un digno sustituto los fines de semana y los periodos festivos. Manolo Lama o Paco González podrían ocupar la dirección de deportes. Estoy convencido de que los ingresos publicitarios no disminuirían y a De la Morena se le podría buscar un nuevo destino en Cuatroº con un espacio de entrevistas, donde podría demostrar una capacidad periodística que en la radio ya no luce como antes. Ya se hizo con Iñaki, ¿por qué no con Joserra?
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