Por desgracia, hace ya mucho tiempo que dejé de idealizar Madrid. Si Gijón es una ciudad que solo está bien para pasar unos días de vacaciones en los meses de verano, Madrid mola para venir de relax sin mayor preocupación que conocer sus edificios más célebres, caminar por sus calles sofocantes rodeado de un enjambre de personas y conocer de primera mano la jungla urbana. Después de hacer esta pasada de reconocimiento, cada mochuelo ya se puede retirar a su olivo. Misión cumplida. Vuelta a la rutina y a la normalidad. Regreso a casa.
Tengo muy claro que Madrid es una ciudad grandiosa en la que hay mayores oportunidades de empleo. El problema es que no termino de verlo claro en mi sector. El periodismo está igual de mal en la capital que en las pequeñas ciudades. Sí, no tengo la menor duda que si me pudiera quedar a trabajar en la redacción central de deportes de la Cadena COPE, no abandonaría Madrid. Pero el equipo está hecho y solo se podría ampliar con la llegada del trío "MYZ", esto es, Míster X, Míster Y y Míster Z (Lama, Castaño, Carreño). De manera que mi posibilidad de formar parte de esa gran familia radiofónica se reduce a participar como un observador más, al que Paco González y el resto de la familia le abren generosamente las puertas de su casa. Y a disfrutar del mayor espectáculo de la radio española. Por eso fui la semana pasada a ver "Tiempo de Juego" y, si no hay novedad, por ese mismo motivo volveré este fin de semana a ver el programa a pesar de que me produce una enorme vergüenza abusar de la cortesía de Paquito, Hevia, Joseba y compañía.
No quiero dejar pasar la oportunidad de acercarme a los más grandes de la radio deportiva. Sé que puedo resultar cargante y reiterativo con mis buenas palabras hacia ellos, pero no se merecen menos. En estos tiempos se agradece encontrar a gente así. Me parece que ellos se deben sentir arropados por el cariño de los oyentes de la misma forma que los oyentes nos sentimos arropados por su talento y profesionalidad cada vez que sintonizamos sus programas. Sólo espero que, algún día no muy lejano, se me ofrezca la oportunidad de arropar y ofrecer este cariño desde cerca siendo un integrante más de este incomparable grupo de trabajo. Si tengo que regresar a Gijón para conseguirlo, lo haré gustosamente. Al fin y al cabo, siempre tuve la ilusión de ser profeta en mi tierra.
7.30 a.m. Para aproximarme a Madrid siempre me quedarán canciones como ésta, además de compañías muy recomendables. ¿Verdad Míster "jabato" Aráuz?
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