miércoles, 8 de septiembre de 2010

Y Mister X tomó la palabra...


Nos situamos. Presentación de la programación de la Cadena SER para la nueva temporada en el renovado estudio central de la octava planta de Gran Vía, 32. Los directivos y los principales comunicadores de la casa presiden la mesa.  Raúl Rodríguez, Daniel Anido, Javier Pons, Augusto Delkáder, Carles Francino, Gemma Nierga, José Ramón de la Morena, Laura Martínez, Javier Hoyos, Juanma Ortega y diversos profesionales de Unión Radio comparecían públicamente para adelantar las líneas maestras que iban a guiar los contenidos de sus principales programas en los próximos meses. Una actitud valiente para vender ilusión después de unos meses tan convulsos.

Pero el protagonista principal de ese acto fue Mister X. Nadie tiene dudas de quien es Mister X, a quien denominan de esta cariñosa forma sus familiares de la radio. En mi opinión, es el mejor narrador de eventos deportivos de la radio española. La voz del fútbol, el gol personificado. Es Manolo Lama, un grande del periodismo y de la vida que está aprovechando estos momentos confusos para consagrarse como un líder de la comunicación y un ejemplo a seguir. Un tipo que lleva la alegría por bandera y la sonrisa como mejor carta de presentación, a lo que suma la actitud señorial que ha mantenido en los últimos tiempos y que se coronó en la protocolaria presentación de la programación de la temporada 2010-11 de la Cadena SER. Un acto de hermanamiento que supone un agradable punto de encuentro para todos los profesionales de la cadena y que el maestro IÑAKI GABILONDO (escribo su nombre en mayúsculas porque no se merece menos el mejor comunicador del mundo en castellano) puso en marcha hace unos años.

Me dio la impresión de que Lama se mantuvo distante en todo momento en una esquina de la mesa. Inquieto, incómodo. Fue el último en tomar la palabra. "No me lo esperaba", bromeó cuando le cedieron el turno. Y añadió: "La grandeza de esta emisora son los oyentes que tenemos detrás. Sería injusto conmigo mismo si no digo que la grandeza de esta radio es de todos lo que están aquí y de alguno más. Por eso me quiero acordar de unos compañeros que durante muchos años se han dejado la vida aquí, y han sido Paco González y Pepe Domingo Castaño, que también son parte de esta radio".

Ahí queda eso. Un golpe en toda regla a los que piensan que el ejercicio del periodismo consiste en pisar, pactar y pagar. La amistad es un valor que cotiza al alza para muchos profesionales. Porque Paco González y esos locos de la radio que se subieron al barco de la COPE este verano no son ni kamikazes, ni peseteros ni unos individuos que se venden al mejor postor. Son unos grandísimos profesionales de la información deportiva que estaban en el mercado porque su anterior empresa no contaba con ellos, tal y como la Cadena SER reconoció en un comunicado fechado el 17 de agosto. "Algunos de estos contratados ahora por la Cope, dejan la Cadena SER no por voluntad propia, sino al no renovárseles el contrato que les ligaba con la empresa líder de la radio española. Otros tenían abiertos expedientes disciplinarios e iban a ser despedidos por la gravedad de los comportamientos objetos de sanción", reza una nota que, sinceramente, me duele transcribir pero tengo que hacerlo porque me siento en deuda con esa familia de la radio que me hace compañía desde la infancia.
Sostengo que la operación de este verano no es competencia desleal. Hay pilotos de líneas aéreas que un día trabajan en Iberia, les llega una oferta de British Airways y cambian de compañía; futbolistas que juegan en el Real Madrid y, pasado un tiempo, lo hacen en el Fútbol Club Barcelona; y hay profesionales de la radio que han trabajado en la Cadena SER y luego lo hacen en la COPE. O viceversa. Así de sencillo es el libre mercado. Y cuento los días que faltan para que Mister X también parta rumbo a un nuevo destino.


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