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jueves, 1 de septiembre de 2011

¿Becarios? ¡No! ¡Periodistas!


Veo que muchos compañeros y compañeras terminaron ayer, miércoles 31 de agosto, sus prácticas de verano en los distintos medios de comunicación del país. Y no puedo evitar que me venga un punto de emoción y de nostalgia al recordar aquellos días que pasé, no como becario, porque no me gusta esa palabra, sino como compañero de prácticas, disfrutando de la suerte, el privilegio y el orgullo de ejercer la profesión que me apasiona. Fueron unos días muy especiales, de sensaciones encontradas, de muchas prisas, de risas, de algún que otro enfado, pero sobre todo fueron unos días felices. Felices por estar trabajando en la que yo siempre califico, pase lo que pase, como la mejor profesión del mundo; felices por tener la oportunidad de aprender mientras trabajo al lado de profesionales, y felices porque conocí a muchas personas que, cada uno a su manera, me aportaron muchas cosas. En la vida es muy importante conocer a personas que te aportan cosas, y yo he tenido la suerte de conocer a personas muy interesantes durante mis prácticas en la Cadena SER, Canal 10, RNE, COPE, Onda Cero, La Nueva España y el diario As.

Desde el primer día que pisas una redacción se te mezclan las sensaciones. Ojos como platos, pulsaciones disparadas, la mente a mil revoluciones por minuto y muchas ganas de que te empiecen a encomendar tareas. Te asalta un nerviosismo tremendo. En realidad, es la ilusión. Un sentimiento que nace de la curiosidad infinita que sientes hacia el nuevo mundo que se está abriendo ante tus ojos en esos momentos. Hacia el mundo con el que siempre habías soñado y compruebas con satisfacción que al fin lo has alcanzado. En mi caso, siempre recuerdo aquella frase que frecuentemente dice una de las personas a las que más admiro y aprecio, un grande del periodismo y de la vida. "En la vida, si peleas los sueños con ilusión, con buenas artes y sin hacerle daño a nadie, se suelen hacer realidad". Con ese lema vital aprendes a no bajar los brazos jamás, por muchos obstáculos que atraviesen tu camino.


En mi caso personal, independientemente de los años que pasen, puedo presumir de recordar muchísimas cosas de mis pequeñas experiencias en medios de comunicación. Jamás podré olvidar los Carruseles en SER Gijón; el ajetreo de Canal 10 Televisión, pasando horas y horas dentro de una unidad móvil recorriendo Gijón para cubrir cuatro o cinco acontecimientos al día; las muchas horas de radio que disfruté en la emisora en Valladolid de Radio Nacional de España aprendiendo desde el otro lado de la pecera de profesionales con muchos minutos de micrófono acumulados en sus gargantas; el valor de elaborar y explicar con honradez la información, que aprendí junto al equipo de informativos de COPE Valladolid; los informativos y programas con Arturo Téllez, Azucena Vence, Cristina Bartolomé y Guillermo Figueroa en Onda Cero Asturias; las horas que pasé en el stand de La Nueva España en la Feria de Muestras de Asturias redactando informaciones y aprendiendo a administrar el tiempo y las tareas; y la inolvidable y relativamente reciente experiencia de vivir en la redacción del diario As, la victoria de España en el Mundial de Fútbol de Sudáfrica.

Es cierto que, si ya has terminado la carrera, el final de las prácticas te llena de nostalgia e incertidumbre por el temor al inicio de un nuevo tiempo. Una vez que abandonas la universidad debes asumir que las becas han pasado a la historia; solo la constancia, el talento, la suerte y la confianza de los demás te permitirán acceder a un contrato. El asunto es más sencillo si consigues continuar en el medio de comunicación donde hiciste las prácticas durante la carrera, pero no todos los estudiantes de Periodismo tienen la misma suerte. En cualquier caso, hay que sacar conclusiones, positivas y negativas, de tu periplo de prácticas comenzando por aprovechar las relaciones que en ese tiempo hayas podido entablar, y asumiendo que hacer prácticas en un medio de comunicación es un privilegio. Debes tratar de mantener encendida la llama de la ilusión. Ese fuego que no se puede apagar nunca porque es el que te permitirá seguir luchando por la profesión que amas. Y así es más fácil que tus sueños se hagan realidad. Porque en las redacciones siempre hay un hueco para los buenos periodistas.


En realidad, la moraleja es muy simple: no hay becarios. Los compañeros de prácticas de hoy son los periodistas del mañana.