lunes, 6 de octubre de 2008

La confianza, el asco y la música



2.04 A.M. Cielos, cielos y cielos. Estoy abrumado. Lo confieso. Gracias a la soltura rastreadora por la red de redes de un buen amigo, me he topado de bruces con un videoclip escalofriante en las cloacas de Youtube. Conste que entiendo que cada uno se gane la vida como buenamente puede. Y hasta me parece comprender, después de una reflexión, donde comienza el problema. Creo que la juventud en general y esos jovenes en particular, debe encajarse, al máximo, con el camarada que lo espera y la compañía que se merece. En este sentido el esfuerzo del show musical no es muy espinoso porque el espectador es de la casa. Todos sabemos aquello de la confianza y el asco. El caso es que ciertos jovenes se olvidaron de que hace 40 años, la libertad se consolidó con magníficos luchadores y generosos esfuerzos, con elegancia, concediendo tanta importancia al fin como al estilo. Nos venció, sin embargo, un indisimulado complejo. El de creerse guay. Y no es la herencia de Chikilicuatre. Esto ya viene de mucho antes.


Tampoco quisiera ponerme muy trascendente, así que prefiero no desvariar más sobre un asunto sobre el que sólo tengo hipótesis (como de todos, por otra parte). La existencia de un videoclip titulado "Clazztudio Thug T.V - !Soy guay! ( No apto para chichis)" pone en evidencia, entre muchas cosas, la necesidad de atinar más a la hora de producir un video musical. Las carreras musicales no son iguales para cada uno. No es lo mismo La Oreja de Van Gogh que El Sueño de Morfeo. Tampoco son iguales Coldplay y Greenday que la orquesta Expresiones. Cuando te dedicas a la música se puede escoger entre pensar bien las letras y montar espectáculos elegantes, o cantar lo primero que se viene a la mente sin ritmo ninguno más que la cadencia que marca el colocón. Habría que ver la cara de los padres cuando vean a sus angelitos hacer el ridículo con premeditación y alevosía a ojos de todo el mundo. Un dato: El video en cuestión ha recibido la friolera de 29.116 visitas.


El numerito de los artistas, de macarillas de colegio pijo, corrobora su frustración. Pandilla de infelices, que presumen porro en mano de camisetas horteras, gafas del Mercadillo y boinas roñosas. Me encantaría verlos ante un jurado musical, sometidos al juicio sumarísimo de un grande como Risto Mejide. No pasarían ni el casting previo a Operación Triunfo. Pero oirían cosas como: "En vuestra casa tenéis espejos, ¿y los usais? Pues los usais muy mal"; "si os dejamos escoger el vestuario, tenemos un problema"; "¿que os ha pasado en el pelo? ¿Normalmente por la calle vais así?" Vuestra afinación está como vuestra cabeza, un poco descentrada"; "en el momento que salgáis por la puerta, habré olvidado vuestras caras"; "¿sabeis qué pasa? A mí no me pagan lo suficiente como para tener que aguantaros"; "se os ha caido, ahí, detrás de vuestro pie...¡La vergüenza!"; "¿quien os ha dicho que cantáis bien? Hacerme un favor, denunciad a esa persona porque os está tomando el pelo", o "os da igual entrar en la academia, ¿verdad? ¿Cómo pretendéis convencerme si os da igual entrar? Iros por donde habéis venido, no hay más que hablar".


Por cierto: Imponente la flema de los extras del videoclip, no todos hubiesemos soportado semejante esperpento, confesémoslo. Y si no comprobadlo con vuestros propios ojos: http://es.youtube.com/watch?v=mVqNh26OJ0k

1 comentario:

Car dijo...

que grande eres!

llorando de la risa me hayo!

Saludos.

Morán*