El central francés completa un partido inmenso con un gol que ilusiona al madridismo
Choque intenso y emocionante por el empuje y las ocasiones de ambos equipos
Crónica publicada en CRONÓMETRO DEPORTIVO el 31 de enero de 2013
Gane o pierda esta Copa del Rey, el Real Madrid está de suerte. Este torneo ha puesto en el mapa de la élite del fútbol mundial a un defensa colosal. En un grito reivindicativo, Raphael Varane ha demostrado que tiene madera de líder. Carácter ganador. Galones para ser el central titular del Real Madrid. Una vocación triunfadora que le convierte en un recambio de lujo para el eje de la zaga del equipo blanco. Ramos y Pepe no se pueden dormir en los laureles. Porque el francés viene apretando muy fuerte desde la retaguardia. Desde la eliminatoria contra el Alcoyano, Varane ha demostrado que tiene más moral que nadie en esta Copa. Un gran fichaje. Una buena inversión solo por 10 millones de euros. Zinedine Zidane se lo recomendó a Florentino Pérez. Hoy, el protegido de Zidane desprende aroma de gran futbolista. Zizou no se equivocaba.
Gane o pierda esta Copa del Rey, el Real Madrid está de suerte. Este torneo ha puesto en el mapa de la élite del fútbol mundial a un defensa colosal. En un grito reivindicativo, Raphael Varane ha demostrado que tiene madera de líder. Carácter ganador. Galones para ser el central titular del Real Madrid. Una vocación triunfadora que le convierte en un recambio de lujo para el eje de la zaga del equipo blanco. Ramos y Pepe no se pueden dormir en los laureles. Porque el francés viene apretando muy fuerte desde la retaguardia. Desde la eliminatoria contra el Alcoyano, Varane ha demostrado que tiene más moral que nadie en esta Copa. Un gran fichaje. Una buena inversión solo por 10 millones de euros. Zinedine Zidane se lo recomendó a Florentino Pérez. Hoy, el protegido de Zidane desprende aroma de gran futbolista. Zizou no se equivocaba.
La gran noticia del clásico es que mandó el balón. Solo se habló de fútbol. Eso siempre es de agradecer. Desde los días previos, se impuso el juego. Y eso se notó desde que empezó a rodar el esférico por la pradera del Santiago Bernabéu. Real Madrid y Barcelona jugaron un gran partido. Se volcaron tanto por ofrecer un buen espectáculo que, al final, firmaron un empate que hace justicia a los méritos de los dos equipos. Y lo deja todo abierto para la vuelta en Barcelona. Los aficionados de uno y otro equipo se fueron con un sabor agridulce.
Bien pudo cambiar el rumbo de los acontecimientos si Cristiano llega a marcar la falta que lanzó en el primer minuto. No esperó más el Madrid para encarrilar la eliminatoria, pero Pinto se lució con una palomita y desbarató el peligro. El portero del Barça parecía empeñado en salir en las mejores fotos del encuentro; poco después se volvió a lucir ante un centro envenenado de Essien desde la derecha.
Estas dos embestidas, que hubiesen dejado seco a un equipo de perfil bajo, no rindieron al Barça. Los de Roura se vinieron arriba usando para ello su mejor arma: el balón. Se hicieron dueños del encuentro gracias, cómo no, a Andrés Iniesta. El manchego se crece en cuanto pone un pie sobre el césped del Bernabéu y, dulcemente, comienza a repartir globos y caramelos para deleitar al público. En su primera intervención ofensiva, lanzó un globo por encima de Khedira que fue a parar a las botas de Jordi Alba, pero el lateral lo explotó con un zurdazo en posición acrobática que se perdió por la línea de fondo. El otro repartidor feliz del centro del campo azulgrana, Xavi, no quiso ser menos y lanzó un caramelo mortal en forma de libre directo sobre la meta de Diego López; se lo comió el larguero.
Pero los regalos no solo los hacen ellos mismos, los jugones del Barça también aceptan presentes. Y en cuanto Cesc Fábregas se encontró con la peligrosa cesión de Carvalho al guardameta, aceptó gustoso el detalle, se plantó ante el flamante fichaje de invierno, lo burló hacia fuera y dejó atrás para Xavi, que disparó suavemente al centro de la portería. Cuando se cantaba el gol, apareció Varane bajo los palos y salvó la ocasión. Aparición providencial del defensa francés para alejar de la portería madridista el regalo de su compadre portugués.
El balón estaba travieso y parecía empeñado en jugar una mala pasada a los ojos de la afición. Porque también se cantó el gol con un remate acrobático de Benzema con la derecha, a pase de Callejón, cuando el balón se fue lamiendo la red de la portería de Pinto. Estaba el encuentro desatado. La pelota jugaba al escondite con las porterías de los dos conjuntos. La intensidad del encuentro estuvo a punto de jugarle una mala pasada a Cristiano, que no vio una cartulina amarilla que le habría impedido jugar el partido de vuelta, por una patada por detrás sobre Alves. Clos no quiso privar al portugués de disfrutar de la magia del clásico en el Camp Nou. El árbitro y el esférico tuvieron nuevamente un papel protagonista tras otro medido pase de Callejón, que salvó Alves a ras de césped cuando Benzema ya se disponía a fusilar. Con buen criterio, el colegiado no pitó penalti en esta jugada porque la mano del lateral brasileño fue involuntaria.
Dispuesto a no reincidir en los fallos del primer tiempo, el Madrid salió enrabietado al campo en la segunda parte. No querían regalos, ni globos, ni caramelos, ni ningún detalle que pudiera comprometer su futuro en la Copa. Así, Benzema se inventó una jugada desde el costado derecho del ataque, pared incluida con Cristiano, sentó a Puyol y su potente zurdazo se perdió por muy poco por encima del travesaño. Este fallo del delantero francés llenó de aire al Barcelona, que se recompuso para asediar la portería del Real Madrid.
Jugó con el balón pacientemente, inquietando a la zaga madridista, hasta que apareció Cesc. Se le da bien al de Arenys el Bernabéu, donde ya marcó en el partido de Liga de la pasada temporada, y donde quiso dejar su firma de calidad en esta semifinal copera. Callejón falló despejando al centro, le regaló el balón a Messi, que dejó a su vez de primeras para Fábregas y éste, en posición reglamentaria, se convirtió en el hombre de hielo ante Diego López y definió al primer toque. Este travieso partido no podía terminar aquí.
Ya que había entrado una vez, el balón debía entrar más veces. Casi lo vuelve a hacer en la portería de Diego López, pero Varane volvió a ser providencial para evitar que Fábregas dejara su segunda firma goleadora en la noche madrileña. El Madrid no se quería marchar de vacío y recurrió a toda su artillería para equilibrar el encuentro. Un poco de un solo artillero madridista es mucho. Y Cristiano se agigantó para alcanzar en boca de gol otro envenenado centro de Essien, esta vez desde la izquierda. Milagrosamente para el Barcelona, con Pinto batido, la portería se encogió y el cabezazo de Ronaldo se marchó ligeramente desviado a su izquierda. El portugués no se iba a rendir tras este fallo. Minutos después corrió a la desesperada para tratar de alcanzar un centro de Özil desde la derecha y cuando se disponía a marcar a placer, se anticipó Piqué para despejar. Desesperación del portugués, que se veía incapaz de perforar la portería del Barça, al tiempo que se lamentaba de la fuerza de su choque con el defensa azulgrana.
El Barcelona causaba estragos a la contra; Cesc volvió a tener una clara ocasión tras una cesión de Alves desde la derecha y su chut se marchó alto. Después la tuvo Pedro, que le ganó la carrera a Arbeloa, emulando su gol en el Bernabéu de hace 3 temporadas, pero el canario se llenó de balón y su remate se perdió por muy poco a la derecha de Diego López. Jugaba y causaba peligro el Barça, pero no encontraba la llave para abrir el cofre del segundo gol. Ya se sabe que perdonar ante el Real Madrid es un pecado mortal. Y se paga.
El Barcelona pagó su falta de acierto ante Diego López a menos de diez minutos del final. Cuando muchos barcelonistas se relamían pensando en la victoria y en dejar encarrilada la eliminatoria para la vuelta en el Camp Nou, Özil calibró un centro técnicamente perfecto desde la derecha hacia la posición de Varane que cabeceó a la red. Como había hecho hasta entonces en su propia área, el francés se doctoró ante la meta de Pinto y marcó un gol que alimenta las ilusiones del madridismo. Al igual que antes hicieron otros ilustres franceses como Anelka, Henry, Zidane, Benzema y Abidal, el joven central (19 años) no ha querido desaprovechar la ocasión de marcar en un clásico. No fue Cristiano, ni Benzema, ni Higuaín, ni Özil quien igualó un partido que pudo matar el Barça con un misil de Jordi Alba, pero que se encontró con una manopla fundamental de Diego López. Notable actuación del fichaje invernal del equipo blanco, que se sobrepuso a los nervios iniciales y estuvo acertado a la hora de abortar las peligrosas embestidas del rival.
Y se acabó la fiesta. La peor noticia de este partido es que habrá que esperar hasta el 28 de febrero para volver a disfrutarlo. La Copa se toma un respiro por la Champions League y la selección española. Pero estamos de enhorabuena. Porque, en un guiño del destino, los dos próximos clásicos se disputarán de forma consecutiva. Y al clásico de la vuelta copera le sucederá el Madrid-Barça de la Liga del próximo 2 de marzo. Esos días volveremos a disfrutar del mejor fútbol.


No hay comentarios:
Publicar un comentario