jueves, 8 de julio de 2010

La hora de los sueños



- ¿Qué hora es?

- ¡La hora de despertarse! ¿Te parece normal estar durmiendo tan tarde?

- No. No me quiero despertar de este sueño tan hermoso.

- ¿Qué sueño? ¿De qué hablas? ¡Estás loco!

- Sí, lo estoy. ¿Y qué más da?

- Tu vida no es normal. No disfrutas del día y luego te pasas la noche en vela.

- Ni te imaginas la cantidad de cosas que se pueden hacer por la noche...

- ¡No estás bien de la cabeza! La noche está hecha para dormir.

- "A menudo pienso que la noche está más viva y más rica de colores que el día". No lo digo yo. Lo decía Van Gogh, uno de los genios más impresionantes de la historia de la humanidad.

- ¿Y qué más me da lo que diga ese personaje? ¿Quien era? Seguro que es un futbolista raro de esos que conoces tú. A tí te sacan del fútbol y estás más perdido que una vaca en un aeropuerto...

- ¿Van Gogh futbolista? Jajajaja ¡Esa fue buena!

- Bueno, da igual. ¡Déjate de tonterías y ponte a hacer algo de provecho, que eres un vago!

- Tienes razón. Tengo que celebrar este sueño.

- ¡Pero tú te drogas! ¿Qué puñetas dices de ir a celebrar un sueño?

- Sé que este sueño es realidad. Digas lo que digas. Yo sé que no es ficción, y con eso es suficiente.

- Haz lo que te dé la real gana. Tú, en tu línea de locura. Lo habitual. Mejor te ponías a seguir una terapia con un especialista.

- ¿Un especialista? ¿Para qué? ¡Seguro que ha soñado lo mismo que yo!

- No eres normal. Me voy. Haz lo que quieras pero estás dejando pasar la vida y no te das cuenta. Y conmigo no cuentes para ello

- Me alegro porque estoy viviendo unos sueños tan bonitos de los que no quiero despertar. Y lo más grande del asunto es que sé que muchas personas han soñado lo mismo que yo.

- Mal de muchos, consuelo de tontos.

- Me voy a celebrar este sueño.

- Jajaja. Seguro que encuentras a muchos de tu especie...

- A más de los que te puedes imaginar.

- ¿Pero qué demonios has soñado?

- A tí te lo voy a contar. Vente conmigo y lo comprenderás.

- ¿A dónde quieres que vaya?

- ¿No decías que estaba loco? ¿Por qué quieres venir conmigo ahora?

- Porque quiero saber lo que has soñado.

- De acuerdo, pero si lo quieres vivir como Dios manda, ¡ponte La Roja!

- ¿La Roja? ¿Qué es eso?

- La Roja es España, mi selección, el equipo de mi nación, con el que he soñado tantas veces.

- Si ya sabía yo que tu sueño algo tenía que ver con el fútbol. Siempre soñando con lo mismo...

- Ya ves, pero es que un día soñé que España jugaría la final de la Copa del Mundo.

- ¿También te lo dijo el Van Gogh ese?

- ¡Qué bah! Si el tal Van Gogh era holandés...

- ¿Y qué pasa con los holandeses?

- Jugarán contra España la final del Mundial de Sudáfrica.

- ¿Cuándo?

- El domingo a las 8 y media de la tarde.

- Pues yo voy con la Roja.

- Claro que sí. ¡Soñemos juntos!

jueves, 13 de mayo de 2010

Una carta desde el cielo

Querido Paquillo:

Soy Feito, siento mucho no haber respondido antes a la carta que me mandaste hace casi un año. Ya sabes que me dan mucho corte estas cosas, pero te agradezco mucho lo que me escribiste en esa carta. Muchísimas gracias a todos por vuestro recuerdo. No tengo palabras para agradeceros vuestras palabras de cariño. Sirva esta carta como una pequeña señal de agradecimiento que os envío desde el cielo.

Paquillo, he pensado en que hoy te haría especial ilusión recibir noticias de este viejo amigo. No te preocupes por no haberme dado un abrazo de despedida aquel jueves que fue mi último día en la radio. Me conformo con los buenos momentos que vivimos juntos. Tú sentado delante de tu ordenador, con tu Coca Light encima de la mesa, organizando el Carrusel con Hevia, y yo entrando y saliendo del despacho de Joserra para preparar El Larguero, siempre de acuerdo con el gran Busti. ¿Qué tal está Busti? ¿Sigue igual de currante que siempre? Me alegra pensar que el programa se quedó en buenas manos. Ya me he enterado de que se ha incorporado Valbuena al equipo. ¡Qué alegría! Es un gran bloque para sacar adelante el programa cada noche. Desde el cielo os controlo con la misma satisfacción y el mismo orgullo que sentía cuando estábamos juntos. No lo dudes, Paquillo.

¿Sabes con quien estuve esta tarde? Con tu padre. Somos muy amigos. Siempre está radiante porque se siente muy orgulloso de tí, pero esta tarde lo noté más bajo que de costumbre. Cuando le pregunté por qué, me confesó el motivo. No te pudo escuchar en el Carrusel de esta tarde, se enteró de lo que te ha pasado en la emisora y está disgustado. Dice que no te mereces vivir esta situación simplemente por haber defendido tus derechos. Y yo estoy de acuerdo con él. No te pueden vetar por no comulgar con ruedas de molino y por reivindicar lo que crees que es justo. ¿Dónde se quedaron los derechos de los trabajadores?, nos preguntamos y aquí nadie ha sabido responder a nuestra pregunta. Supongo que allí abajo, tampoco. Y así nos luce el pelo. Tú padre me recordó muchas veces a lo largo de esta tarde lo que te dijo hace años cuando le comentaste por primera vez que querías estudiar Periodismo: "Esa es una profesión de lameculos". Lamentablemente, hoy ha recordado esa frase y se reafirma. Sabe que te ha ido muy bien hasta ahora pero no entiende por qué, a la primera dificultad que se ha presentado en el camino, te han jodido. Y tiene toda la razón. Porque se te queda pequeño hacer una gira del Carrusel por toda España en lugar de estar en Sudáfrica para contarnos lo que pase en el Mundial con ese estilo tuyo tan característico. ¡Cómo me gustaba oir ese "hola España" con el que abrías cada edición del Carrusel y cada programa especial de las 3 con tu característica vitalidad! Si, Paquillo, en el cielo también se escucha la SER.

Ya sé que ahora estás muy cabreado con los jefes de la radio por lo que te han hecho. Y no estás dispuesto a pedirles perdón. Tú mismo, Paquillo. Tú padre y yo te aconsejamos que apuntes los pros y los contras de tomar una u otra decisión. Y en virtud de las anotaciones que te salgan, saca tus propias conclusiones. Yo, que atravesé el desierto, sé lo que es pasar sed y hambre. Ya sabes que me tuve que tragar el orgullo unas cuantas veces. Por eso no puedo alimentar tu ira y te invito a que aproveches el periodo que te ha dado la empresa para presentar alegaciones, y reconsideres tu postura. Como buen asturiano sé que no te casas con nadie y te cuesta dar marcha atrás, pero parate a pensar en las ventajas de volver. El micrófono amarillo del estudio principal de la radio te espera. Quiere que le hables con la misma energía y la misma fuerza de siempre. Porque supongo que ya habréis vuelto al estudio grande, ¿verdad? Allí se curra mucho mejor, con más espacio de maniobra para los que presentáis y para los que os apoyamos desde el otro lado. ¡Cómo me gustaría volverte a ver bromear con Pepe Domingo! Supongo que Pepe seguirá dando la publicidad igual que siempre. ¡Dios, cómo os echo de menos! Me emociona recordaros, pero no me quiero poner muy pasteloso para no cargarte aún más la cabeza.

Lo que sí tengo muy claro es que el Carrusel ya no será lo mismo sin tí. Ahí seguirán Pepe, Lama, Hevia, Juanma, Heri, Romero, Alcalá...(ay Alcalá, ¿cómo estará Alca? ¿Qué opinará de toda esta controversia?) y todos los demás, que lo hacen de lujo. Pero ya no habrá la misma frescura. Esa frescura que solo aportas tú. Ya sé que no hay nadie imprescindible. Yo el primero, que nunca he sido imprescindible en ninguna parte y la prueba es lo bien que sigue yendo El Larguero con Joserra, Joseba, Valbuena, Jesús, David... Pero, por tu forma de ser y tu manera de entender la radio, el Carrusel no sonará tan bien sin ti. Y tu ausencia se notará de una forma bestial. La notaremos los que te escuchamos desde la distancia y la notarán tus compañeros que ya no te verán sentado en el asiento central del estudio siguiendo 6 o 7 partidos simultáneamente en los monitores del estudio, con los cascos sobre la frente y apretando al micrófono como si te lo fueras a comer. No, no me lo puedo creer. No me lo quiero creer. Respetando el buen trabajo que hicieron Durán, Prat, Brotons y Valbuena en Carrusel, tú eres el mejor heredero de la marca que nos dejó el inolvidable Vicente Marco. No te lo vas a creer pero acaba de aparecer por aquí. Lo tengo a mi derecha y me pregunta qué ha pasado, por qué tecleo tan rápido, por qué estoy tan alterado. Le estoy diciendo que estoy muy triste porque han destituido a Paco González del Carrusel. ¿Y sabes cómo ha reaccionado el maestro? "Me dan ganas de presentarme por la 9ª planta de Gran Vía, 32 para decirles a los jefes de la radio que están cometiendo un grave error". Más claro no se puede hablar. Lo ha dicho un sabio, un grande, un maestro. Ante tal autoridad, sólo me queda callar, decir "amén" y aplaudir. Vicente Marco es Vicente Marco. Igual que Paco González es Paco González. Y sólo hay uno.

A ver si tengo la ocasión de ver a Dios para explicarle la situación. Siempre está muy atareado pero creo que me puede hacer un hueco en su apretada agenda para exponerle tu caso. Espero que tome cartas en el asunto y arrime el hombro para conseguir que vuelvas a la radio, retomes las riendas del Carrusel y te podamos escuchar desde Sudáfrica el mes que viene. Toda ayuda es poca. Tal vez estés pensando ahora mismo que la SER da asco. No digas eso, Paquillo. Aprovecha tu alzheimer selectivo y olvida este mal trago. Céntrate en tu adorada profesión y recupera la normalidad. Seguro que tu mujer, tus hijos (¿te acuerdas que sólo te perdiste un Carrusel y por qué coincidió con el nacimiento de tu hija?) y el resto de tu gente se llevarán una alegría cuando recuperes la bendita rutina. No te puedes imaginar cuánto se echa en falta la rutina por aquí. Me tratan muy bien, sí, pero añoro los cabreos y los desvelos que vivía cuando estaba con todos vosotros allí abajo.

Así que, Paquillo, relajate, toma unas cuantas Coca Colas Light, fumate un par de cajetillas y reflexiona. Reflexiona mucho. Y vuelve a la radio. Allí hay mucha gente que te necesita. Y tú mismo necesitas volver a estar con ellos. Yo me voy a recoger ya porque por aquí no está tan bien visto trasnochar aunque como saben que yo he trasnochado durante toda mi vida, hacen una excepción. La misma oportunidad que, seguro, te darán los responsables de la radio. Tú sé positivo y verás como todo se solucion.

Mucho ánimo, hermano. Te lo dice un viejo amigo que te sigue queriendo mucho a pesar de estar tan lejos. Y cuando vuelvas a la radio, dales recuerdos a todos y enseñales esta carta como señal de que Feito sigue estando a vuestro lado.

Un abrazo muy fuerte,


Ernesto López Feito

miércoles, 17 de febrero de 2010

El gol de sus vidas

No hace falta ser Messi o Cristiano Ronaldo para marcar un gol desde el centro del campo. "La Jornada de tu vida" ha puesto al alcance de ciudadanos corrientes una hazaña a la que, a priori, solo aspiraban los cracks del fútbol, esos que ocupan la primera plana de la actualidad cada día. El Club Deportivo Móstoles organizó una iniciativa similar en el descanso del partido que le enfrentó al Santa Ana en el campo municipal de El Soto, un encuentro perteneciente al grupo VII de la tercera división española. Tres aficionados, que fueron seleccionados a través de un sorteo, tuvieron la ocasión de efectuar un lanzamiento desde el centro del campo. El vencedor optaba a diferentes galardos. Dos botellas de vino, un jamón ibérico y un viaje de dos días a Palma de Mallorca fue el suculento botín que se llevó el más atinado de cara a puerta. Los nervios fueron evidentes entre los candidatos. Sólo podía quedar uno y los estiramientos previos al chut supusieron una buena forma de descargar tensión porque no cabía la posibilidad de realizar disparos previamente.

El primero en probar suerte fue Gonzalo Peláez. Lanzó un chut ajustado al palo derecho que se marchó desviado a la derecha de la portería. No pudo ser. Tampoco tuvo fortuna David Martín, cuyo lanzamiento se quedó corto y el balón se durmió antes de sobrepasar la corona del área pequeña. La frustación era notable entre estos lanzadores que iban a contemplar con notable expectación el disparo de Carlos Cascallana. Toda la presión del mundo recayó en este mostoleño que debía asumir la responsabilidad de marcar el único gol para convertirse en el indiscutible vencedor de la jornada. Carlos tomó carrera, levantó la cabeza, armó su pierna derecha y envió un fuerte disparo que se coló por el centro de la portería del fondo Sur de El Soto. Fue el delirio para este mostoleño que, indiscutiblemente, había marcado el gol de su vida. El público presente en las gradas del estadio mostoleño recompensó con una sonora ovación su acierto, e incluso los que aprovecharon el descanso para tomarse algo en la cafetería del campo dirigieron una mirada cómplice y un sentido aplauso para este jabato. "Gracias a mi hijo me animé a probar suerte y ya ves. He tenido suerte y ahora voy a ser el protagonista del día", bromeó Cascallana, de 41 años de edad, al que sus compañeros miraban con cierta envidia disimulada por las reverencias que le dedicaron mientras atendía a la prensa. El ganador se sintió por unos momentos como un crack de la Liga Española y no tuvo problemas en sacar pecho para declarar "quizás Cristiano Ronaldo no habría estado tan atinado".

La hazaña de Cascallana tuvo un espectador de lujo que ya había hecho los deberes con anterioridad en un escenario completamente diferente. Fue el domingo 14 de febrero en "La Jornada de tu vida" que se celebró en el descanso del partido que enfrentó al Atlético de Madrid y el Fútbol Club Barcelona en el Vicente Calderón.240.000 euros de premio se podía lleavr el ganador, aunque fueron dos de los cuatro participantes los que se llevaron 120.000 euros cada uno al tener la nómina domiciliada en BBVA. Sin embargo, la presión no atenazó al mostoleño Raúl Martín, que fue el primero en lanzar. Los nervios no le traicionaron, lanzó con el interior y marcó un golazo que se coló por la izquierda de la portería y le supuso 120.000 euros. "El dinero no será para mí porque yo chuté porque fue mi tío fue seleccionado en el sorteo del banco y él me encargó tirar", subrayó Martín que, no obstante, es consciente de que se llevará "un buen pellizco" en reconocimiento a su eficacia. Una precisión goleadora que pulió en los equipos inferiores del Móstoles aunque su objetivo siempre será triunfar en el Real Madrid. "Quiero triunfar en mi equipo y meter algún día goles parecidos en el Vicente Calderón", proclamó sin reparos. Con gestas parecidas a la conseguida en El Soto, Raúl se aproxima a su sueño.

Del Vicente Calderón a El Soto. Del Atlético de Madrid-Barça. De Carlos Cascallana a Raúl Martín. Dos generaciones unidas por el amor al fútbol y por una eficacia goleadora que evidencia que no sólo son capaces los grandes cracks de conseguir hazañas con el balón. Así de emocionante es el fútbol español. Y estos son los alicientes que motivan a los aficionados a vivir con tanta intensidad este deporte.

domingo, 14 de febrero de 2010

La pareja perfecta

No suelo hacer mucho caso a la prensa del corazón. No me gusta este tipo de periodismo. Recelo de los paparazzis. Si una revista de papel cuché llega a mis manos, lo máximo que puedo hacer es ojearla como paso previo a arrojarla en el contenedor más próximo, preferiblemente de reciclaje. Con todos los respetos hacia las personas que se ganan la vida gracias a estos contenidos, no hago mucho caso de las informaciones que publican "¡Hola!", "Lecturas", "Qué me dices" o "Diez minutos". Me resultan publicaciones excesivamente huecas y previsibles, alejadas del factor novedad que siempre debe acompañar al buen periodismo.

Sin embargo, hay informaciones a las que concedo al menos el beneficio de la duda. Siempre que tengan, claro está, un tono ligero, afable y educado, acompañado de imágenes de buen gusto. Muy alejadas de las prácticas que se siguen últimamente en determinadas revistas y ciertos programas del cotilleo. Un ejemplo de este tipo de informaciones potables lo pude encontrar este sábado, víspera de San Valentín, en el suplemento "La Otra Crónica" de El Mundo. Ya en la primera página de este periódico se podía encontrar un sumario que anticipaba la noticia: "El portero batido por la reportera. Iker Casillas y Sara Carbonero, nueva pareja del año". Ya en el citado cuadernillo, junto a una gran fotografía de los dos protagonistas, encontré más detalles acerca del probable idilio entre uno de los futbolistas más carismáticos del mundo y la periodista más sexy del planeta. Según relata el artículo, al término del encuentro que enfrentó al Real Madrid y el Espanyol, el portero madridista se fue con varios amigos a la discoteca Pachá. Allí coincidió con Sara Carbonero. En la penumbra de un reservado, ambos dejaron entrever que eran más que amigos. La flecha del amor había hecho diana.

Son la pareja perfecta. El mejor portero del mundo con la periodista más deseada. Ninguno tiene dependencia del otro. Es la combinación ideal. Él no necesita a su lado a un monumento para presumir y saciar el apetito de su ego. Ella no se deja deslumbrar por el primer galáctico que se cruza en su camino. Los dos son guapos y ricos. Pero, sobre todo, son dos personas normales con los pies sobre la tierra. Íker es un tipo discreto, sencillo y humilde de Móstoles, amigo de sus amigos, al que no le deslumbran los flashes de la fama, el poder y el dinero. Gana muchos millones al año por hacer bien su trabajo, por ser un currante leal a su compromiso con un club de fútbol, y no es un arrogante que sucumbe ante cualquier delantera potente. A Sara le sucede algo parecido. Es una profesional brillante que se ha ganado el respeto de los espectadores sin necesidad de recurrir a sus encantos primarios. La audiencia canta y respalda cada noche esta afirmación al situar su informativo entre los más vistos de su franja horaria. Algunos dicen que cobra 100.000 euros anuales por ser la subdirectora de deportes de Telecinco. Seguramente podría cobrar aún más si se dejase llevar por las ofertas que recibe para ejercer otro tipo de periodismo. Sara no se vende. Tiene la suficiente personalidad para desechar estos cantos de sirena y seguir ejerciendo su vocación de periodista deportiva.

No hace falta ocultar que Íker y Sara, Sara e Íker, van a dar mucho que hablar en los próximos días. Seguramente aparecerán muchas informaciones sobre su relación. Las lenguas viperinas se afilarán para poner en cuestión su idilio. Cosas de la envidia. Ellos, que son suficientemente guapos y maduros, seguirán adelante porque no tienen nada que esconder. Casillas no necesita a Carbonero para ordenar su vida y ser más respetado. Carbonero no necesita a Casillas para ser más apreciada y aumentar su fama. La lista de pretendientes de ambos es interminable. Ninguno necesita alardear de sus virtudes para sentirse mejor. Ya son triunfadores, famosos y deseados por separado. Entonces, ¿por qué se unen? Simplemente porque no cambian para estar juntos. Son naturales y espontáneos, sencillos y honestos, bellos y encantadores. Ahí comienza la auténtica seducción. Y, sobre todo, se quieren a ellos mismos tal y como son. Así han conseguido el éxito en la vida. Sin debilidad. Ya dijo Baltasar Gracián aquello de "no hay perfección donde no hay elección". La pareja de Íker Casillas y Sara Carbonero pone de manifiesto que Cupido lo ha vuelto a conseguir. El amor verdadero ha triunfado. El periodismo está de enhorabuena.

lunes, 20 de julio de 2009

El nuevo Manolo Lama

4.17 a.m. He leído en la página web de la Universidad Carlos III de Madrid una interesante entrevista a Rubén Martín Martos, el segundo narrador del Carrusel Deportivo. Seguro que muchos ya sabéis de quien hablo. Fue la voz del Villareal semifinalista de la Liga de Campeones en 2006 y, actualmente, es el narrador de la mayoría de los partidos del Atlético de Madrid, entre otros equipos. Estos días lo podemos escuchar desde Francia, donde cubre su cuarto Tour como enviado especial de la cadena SER. Pocos oyentes dudan a estas alturas de la profesionalidad de Rubén Martín, que ha sabido unificar a la perfección las virtudes de Manolo Lama, Paco González y Pepe Domingo Castaño para convertirse en una referencia de la radio deportiva española.

Desde sus inicios periodísticos en el diario La Tribuna de Toledo, Rubén Martín demostró que iba a llegar lejos en el mundo del periodismo, coinciden sus compañeros de redacción y de pupitre. Desde un principio todos repararon en la vocación radiofónica de este joven madrileño, que pronto comenzó a demostrar en en la cadena SER de Toledo donde presentó el espacio "A vivir que son dos días". Después, y sin ánimo de desgranar su currículum línea por línea, pasó a ser Jefe de Deportes en Ser Móstoles. No resulta difícil suponer la trascendencia que alcanzó su labor que le trasladó hasta Villareal, un pueblo de 45.000 habitantes en la provincia de Castellón con un equipo en la élite del fútbol europeo. Allí se consolidó gracias a un brillante trabajo que le llevó junto al mejor Villareal de la historia a los estadios más prestigiosos del mundo en París, Lisboa, Manchester, Milán o Londres. Además de un narrador fabuloso (para el recuerdo queda su narración del gol de Arruabarrena al Inter de Milan que clasificó al Villareal para las semifinales de la Champions League de 2006), Rubén se ganó un reconocimiento a nivel nacional que le condujo a la redacción de deportes de la SER en Madrid, convirtiéndose, por su aventura personal, en un ejemplo para centenares de estudiantes de Periodismo.

“Es el nuevo Lama”. La frase se repite en varias ocasiones y lo más asombroso es que la pronuncian incluso sus compañeros. Y comprendo la comparación pues no está basada únicamente en su habilidad radiofónica. Descubre, sobre todo, el triunfo del trabajo, la rebelión ante el estancamiento, la esperanza de ser el mejor. La voluntad de ser grande al lado de los más grandes. Una condición que acompaña a todos los profesionales que han revolucionado la radio española. Especialmente a una generación de jovenes profesionales del periodismo deportivo radiofónico como Francisco José Delgado (Pacojó), Jesús Gallego, Juan Antonio Alcalá, Joseba Larrañaga, Juanma Castaño, Heri Frade, Juan Antonio Sampedro o David Alonso, entre otros, que siguieron sin complejos el camino que antes les habían marcado los grandes (De la Morena, Castaño, Paco González, Lama o López Feito). Ejemplos de superación y talento que acabaron con la hegemonía de Supergarcía en las ondas.

Si los referentes de la profesión han designado a Rubén Martín como una revelación del periodismo deportivo es porque en él coinciden la excelencia periodística y la calidad humana. Un ejemplo de vocación pura al servicio de una profesión que necesita a gente con disposición para contar las noticias que de verdad interesan a la gente, no las que van a leer los políticos, los compañeros de profesión o los superiores. "Escribimos o hablamos para la gente, que no se nos olvide". Esta premisa que Rubén defiende dentro y fuera de las aulas de la Carlos III, donde actualmente imparte lecciones de periodismo, es la norma que rige el trabajo de los que intentamos dignificar la profesión con nuestra tarea. De esta forma se pueden seguir sus pasos siempre con el objetivo de mantener la dignidad un par de peldaños por encima del miedo. La ilusión, curiosidad y constancia de que el Periodismo no es el medio, sino el fin en sí mismo, la meta a la que todos aspiramos a cruzar. Rubén está muy cerca de conseguirlo y sus aportaciones diarias le acercan más a este propósito.

No sé por qué cuento todo esto, pero me ronda de vez en cuando. Supongo que es una reflexión sobre las ilusiones que rondan nuestros pensamientos, sobre la satisfacción de escuchar cada día ese ¡Hola España, muy buenas tardes...Aquí termina hoy la etapa del Tour de Francia!, un saludo que todos los que admiramos el ejemplo de Rubén recibimos con agrado "pase lo que pase y donde quiera que sea".

sábado, 11 de julio de 2009

La referencia de la prensa asturiana




6.16 a.m
A estas horas de la mañana (madrugada, para los que aún no se han acostado), muchos asturianos esperan la llegada a sus manos del periódico del día con el fin de conocer la actualidad de las últimas horas. Los repartidores de la prensa apuran los últimos minutos de su labor y se afanan en depositar las ediciones de los diarios en kioskos, cafeterías y casas. Esta rutinaria tarea, que se suele iniciar a las 2 o 3 de la madrugada, culmina el trabajo desarrollado anteriormente en las redacciones y plantas de impresión. Pocos reparos admite una actividad imprescindible para la difusión de los periódicos de la jornada. A partir de aquí se abre la vía de la interpretación y el análisis sosegado de las noticias , un cometido que ya depende única y exclusivamente del lector. Culminada esta faena, todos se pueden formar una opinión precisa sobre la calidad y rigurosidad del producto que tienen en sus manos. Llegados a este punto, me gustaría ordenar mis pensamientos sobre la prensa que me resulta más próxima.

Supongo que pocos discutirán a estas alturas que EL COMERCIO , diario decano de la prensa asturiana, es el periódico de referencia en Gijón. Pero como hay gente para todo, y especialmente en este foro, me gustaría argumentarlo y abrir el debate. En primer lugar creo que semejante título honorífico, para despejarlo de dudas, debe recaer sobre una cabecera que acumule muchos años de historia y una línea editorial en defensa de los intereses de los lectores, lo que excluye de la pugna a la prensa oficialista, moldeable y amarillista, a la que pertenecen muchos periódicos que ya habrán aflorado en muchas cabezas, especialmente las que coronan a los lectores de la prensa más prestigiosa del país. Yo también lo soy (lector, digo), pero entiendo que el mejor periódico debe estar en condiciones de pelear con sus similares, sin que importe el área o sección del que estemos hablando. EL PAÍS es, quien lo puede dudar, por su sobriedad expresiva en el tratamiento de la información, una referencia en el mercado de la prensa española de pago, donde también destacan EL MUNDO, LA VANGUARDIA, ABC y, probablemente, LA RAZÓN. Como se aprecia no utilizo simplemente el número de lectores para establecee el ránking ideal, sino los años de existencia y algo tan subjetivo como el pelaje de las informaciones. El criterio de selección (el mío) también deja fuera los periódicos deportivos, pues en estos casos la calidad del producto está decisivamente influido por el rendimiento del deportista. El diario AS sería un candidato con esta consideración sobre el tapete, por no hablar de MARCA, cuyos seguidores bien podrían discutir las opciones de su más directo competidor. Pero lo siento, no se acepta balón como animal de compañía.

Que nadie piense que me estoy colocando la pelota. Podría abrir la inscripción y seguir pensando lo mismo: el mejor periódico de Gijón es EL COMERCIO. Y avanzo un paso en mi razonamiento. El pedigrí de un periódico se mide, fundamentalmente, por la categoría de sus informaciones. Si convenimos tal cosa, debemos reconocer los méritos de sus profesionales, los que trabajan dentro y fuera de los despachos. EL COMERCIO compite, y va camino de doblegar en la plenitud de su trayectoria, a otras cabeceras que han sido situadas entre las principales del país. Y el combate, lo subrayo, es directo y repetido, constante y martilleante.

El periodismo, por otra parte, aporta una condición específica, una competencia brutal, como se registra en pocas actividades. Hablo tanto de la proliferación de periódicos de primer nivel como de la gran diversidad de soportes tecnológicos (ordenadores y teléfonos móviles), en los que el lector puede encontrar la noticia que busca en cualquier momento y donde quiera que sea gracias a la Red de redes. Los profesionales de EL COMERCIO, y por eso insisto en la importancia de la línea editorial, trabajan desde 1878 al servicio de los intereses del lector, afrontan esta misión apoyados en su criterio, en batallas de diez u once horas, día tras día, sin que les asista la excusa de un mal día, un buen compañero o un periodo de transición. Cumplido este objetivo, el paso al liderazgo en toda la comunidad asturiana está próximo aunque los esfuerzos deben continuar de manera incesante.

Hasta aquí llego. Os espero cual espadachín para que me convenzáis, si procede, de lo contrario de lo que pienso. Os espero, también lo digo, con el repertorio de las ideas preparado, con la prensa del día en ristre, y sin ánimo de ofrecer empalagos.


7.03 a.m. Vuestro turno…

miércoles, 17 de junio de 2009

Vuelta a los orígenes

3.28 a.m. Antes de comenzar el sesudo análisis de la actualidad (que si Florentino, que si el Gobierno, que si la crisis) me siento obligado a plantear una reflexión íntima. Los habituales a este espacio están en su derecho de dedicarme una serie de comentarios que inciden en mi compromiso con el blog; mi falta de compromiso, mis frecuentes desapariciones, mis delirios. No basta con acudir y fichar, podrían decir. No sé mucho de blogs, pero me temo que un blog debe ser más ingenioso que un periódico digital y menos reiterativo que un foro. La lección es digna del mejor colegio y poco puedo alegar en mi beneficio. No soy bloguero, nunca lo fui; simplemente estoy interesado en dar rienda suelta a mis pensamientos puntuales. De ahí que este rincón haya pasado de ser un confesonario digital a una prolongación de los diarios deportivos. Llegados a este punto, me temo que no hablamos de revolución, sino de frescura. La repetición puede limar las puntas del ingenio, y me preocupa. Pero no busco excusas y aprovecharé esta reflexión para dar un giro a los contenidos de este espacio que surgió para hablar sin cortapisas sobre cualquier asunto. Para ello intentaré escribir en modo diálogo y no en modo discurso. Como siempre, el tiempo irá puliendo los defectos de fabricación. Lo importante es que, tras una injustificada tardanza, este salón virtual creado para dialogar sobre lo divino y lo humano reabre sus puertas.

4.23 a.m. Sé que me he desviado de los asuntos que quería sacar a debate. Esta noche iba a hablar sobre el dinero y sus repercusiones sociales. Si había alguna duda se ha disipado en los últimos días. Entre los fichajes galácticos de Florentino Pérez y la subida de impuestos de los hidrocarburos y del tabaco aprobada por el Gobierno el pasado viernes, todos tenemos el maldito parné en la boca. De todas partes salen defensores y detractores de ambas estrategias aunque todos coincidimos en el mismo punto: la pela es la pela. En esta etapa de crisis, cualquier movimiento económico es sometido a un riguroso control por parte de la población. Me parece una estrategia lógica y coherente. Cualquier persona tiene autoridad para emitir una valoración sobre movimientos empresariales y decisiones gubernamentales. Lo que me resulta incuestionable es que el dinero marca la agenda. A la espera de que se traduzca en hechos la petición realizada por la ministra de Economía, Elena Salgado, a los bancos y cajas para que hagan llegar crédito a las empresas y familias, los impuestos acaparan la atención. Este martes se hizo efectiva la subida del tabaco. Las marcas más populares han subido de golpe 35 céntimos: 19 son de impuestos y el resto de propina de los fabricantes. Cualquier paquete de tabaco, incluido el negro, ronda ahora en los estancos los 3 euros. El tabaco de liar también se verá incrementado por un impuesto específico de 6 euros por kilo. El Gobierno sube los impuestos con el fin de hacer frente a la peor tormenta económica de las últimas décadas y frenar el consumo de tabaco.

4.40 a.m. Me declaro abiertamente a favor de la subida del precio del tabaco. Es una decisión acertada para tratar de detener los fallecimientos y los problemas de salud que esta adicción causa cada año en todo el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que para el 2030 morirán anualmente 8 millones de personas de enfermedades relacionadas con el tabaquismo. En ese mismo informe, publicado a principios del pasado año, la OMS advierte de que la mejor manera de reducir el uso del tabaco es mediante impuestos a la venta de ese producto. La coordinadora de la acción sanitaria en el sistema de las Naciones Unidas insiste en que el tabaco provoca enfermedades cardíacas, respiratorias y tumores cancerígenos, entre otros perjuicios. Sin embargo, muchos consumidores defienden su vicio al declarar que los ingresos del Estado proceden del consumo de tabaco en un 50%, lo que garantiza la financiación de la Sanidad Pública. En mi opinión, este argumento respetable no se sostiene en pie por una razón muy sencilla: si los fumadores amparan su vicio porque creen así engordan las cuentas estatales, deberían pensar en que no tiene la misma importancia la economía de un país que la propia salud. El mejor ejemplo es que aún se puede vivir con una hipoteca, pero a duras penas se puede sobrevivir al cáncer sin esperar milagros de la medicina.

PD: Para concluir esta intervención adjunto el video de la campaña publicitaria en contra del consumo del tabaco que protagonizó Johan Cruyff a principios de la década de los noventa. El mito holandés sobrevivió a un infarto de miocardio causado por su gran adicción. Entre el tabaco y el deporte, Cruyff escogió el deporte. Fumador, ¿por qué no pruebas a seguir su ejemplo?