sábado, 25 de octubre de 2014

Villa reina en la Copa

El delantero asturiano encabeza la manita del Barça al Córdoba

A falta de Messi, doblete de Alexis y gol de Thiago para finiquitar la eliminatoria

El potente Málaga de Pellegrini espera en cuartos de final


Crónica publicada en CRONÓMETRO DEPORTIVO el 11 de enero de 2013
David Villa lleva una temporada luchando contra sí mismo y contra los elementos. Después de padecer una grave lesión, que le obligó a jugar un duro partido en la enfermería, el delantero asturiano pelea a base de goles por hacerse con un sitio en el once de gala del Fútbol Club Barcelona. Y como buen asturiano no sabe de rendición. Ya lo canta el famoso Melendi. A base de fuerza, pundonor, pasión y talento, pero sobre todo a base de goles, Villa intenta convertirse en uno de los fijos del equipo titular azulgrana. No necesita reivindicarse. Tiene muchos goles y mucho fútbol acumulado en sus piernas para andar con reivindicaciones a estas alturas. Es El Guaje, el máximo goleador de toda la historia de la selección española de fútbol. No hace falta que nos lea su currículum para saber que tenemos que contar con él. Pero a los más escépticos y despistados, les puede recordar tranquilamente que, tras su doblete de anoche ante el Córdoba, ya lleva 42 goles defendiendo la camiseta del Barça. Y si esto no es suficiente, esgrimirá la imponente cifra de 251 goles que acumula en sus cuatro clubes (Sporting, Zaragoza, Valencia y Barça).

Ayer, Villa fue el Nicanor Piñole del Barcelona. Igual que el mítico pintor gijonés reflejó en sus cuadros la belleza de los paisajes asturianos, el delantero langreano dibujó dos hermosos goles. Primero había abierto el marcador Thiago Alcántara que, tras un impecable control, definió perfectamente con la derecha en un remate raso que se coló por el centro de la portería de Saizar. Poco después, El Guaje paró el tiempo y se inventó un paisaje bellísimo por el costado izquierdo del área. Sacó de su maletín un caracoleo mágico que dejó sentado a su marcador, una croqueta similar a la que le hizo Ronaldo (el gordo) a Delfí Geli en un Barça-Atlético de Madrid de la Supercopa de España de 1996, y luego le picó el balón con suavidad al guardameta del Córdoba que solo pudo aplaudir la obra de arte del asturiano. Cuando todos estábamos rendidos a la filigrana genial del 7, volvió a aparecer otra vez con un disparo cruzado que, tras pegar en el poste, entró en la portería cordobesa. En un suspiro, Villa demostró que los asturianos son capaces de acariciar y golpear al mismo tiempo. El arte y la fuerza no son incompatibles. La calidad y la pegada son fundamentales para pintar un buen cuadro en el fútbol. Doblete que bien se merece la titularidad.

El Barça mató definitivamente la eliminatoria a los 26 minutos. Pudo caer algún gol más antes del descanso, pero no se sabe si fue el viento o los soplidos de los cordobeses lo que impidió que se colase el remate de Thiago desde la frontal y se estrellase el balón en el palo. Incluso Fábregas probó la elasticidad de Saizar con un disparo desde el centro del campo que detuvo en dos tiempos el portero guipuzcoano. Demasiado Barça para tan poco Córdoba. El segundo tiempo se antojaba un tormento para el equipo andaluz, aunque el primer mazazo fue para los poderosos anfitriones. Lesión de Sergi Roberto. Se rompió el canterano, que deberá permanecer cuatro semanas de baja. A partir de aquí, el protagonismo fue para Alexis Sánchez. El chileno avisó con una llegada desde atrás que le dejó solo delante del portero, se fue de él y remató un palmo a la izquierda de la portería cordobesa. Tuvo más acierto pocos minutos después. Como si midiera 1,90 y fuera un delantero tanque de los de toda la vida, marcó de cabeza el cuarto a la salida de un córner botado por Thiago desde la izquierda, propiciado por un remate de Song que complicó al guardameta vasco.

Igual que el mejor escribano echa un borrón, Villa emborronó ligeramente el atractivo paisaje que había pintado en el primer tiempo al verse obligado a abandonar el terreno de juego  por unas dolencias musculares. Todos nos equivocamos, hasta los mejores pintores, aunque de sus equivocaciones luego pueden nacer verdaderas obras de arte. Y el colosal partido que jugó anoche El Guaje no se ensombrece ni por este percance. La dolencia, además, no reviste gravedad y se retiró por pura precaución. No conviene estropear un cuadro por darle retoques. Para toques y retoques los que realizó Alexis cuando se convirtió en Abreu. Tras un genial pase en largo de Thiago, se quedó solo ante la portería del Córdoba, se fue de su marcador, dribó al portero hacia su derecha y con toda la portería para él, resbaló y permitió que llegara Saizar para enviar el balón fuera. Increíble fallo del chileno, que no tardó en sobreponerse. La fortuna que le abandonó minutos antes, le acompañó después y le permitió cazar un rechace que culminó la manita. Él, que pasaba por ahí, se encontró con el caramelo y no tuvo dudas en lanzarse a por él.

Manita del Barcelona ante un voluntarioso Córdoba, que se mostró impotente ante el torbellino de juego azulgrana. No parecía necesario que el honorable equipo cordobés pasase por el duro trance de encajar cinco goles en el Camp Nou, con la eliminatoria sentenciada ya desde El Arcángel. Ni Messi se vistió. Ni la alegría de ver al Rey del fútbol se pudieron llevar los aficionados que se desplazaron a la Ciudad Condal en un admirable ejercicio de fe y pasión por el equipo califa. La Copa del Rey a doble partido no mola. Definitivamente. Aunque para los insaciables Villa y Alexis sí que mola.

El Reinado de Messi contra el Califato

El flamante Balón de Oro, convocado para el partido contra el Córdoba a pesar del 0-2 de la ida



Previa publicada en CRONÓMETRO DEPORTIVO el 10 de enero de 2013
El día está dispuesto para una previa lustrosa. El Barcelona recibe hoy al Córdoba, un equipo de Segunda División al que acompaña una aureola de arte e historia. Es el equipo califa. Juegue donde juegue, desprende esplendor entre los románticos del fútbol. Lástima que este sistema copero diabólico nos castigue con eliminatorias a doble partido. A pesar de ello, en jornadas así, el protagonismo se cede primero a los entusiastas visitantes y ya después a los suplentes de los reyes. Pero es tal el sabor añejo de este enfrentamiento que hasta se apuntan a jugarlo las estrellas de oro. Ni un tal Messi se quiere perder una cita de postín, que le servirá para estrenar su flamante condición de mejor jugador del planeta por cuarta vez consecutiva. Quiere jugar y, como a los reyes se les suele obedecer, jugará. Sus dos goles en el partido de ida son una pesada advertencia.

En vísperas de un partido diseñado para aprovechar a los suplentes, Messi reclama su sitio. El argentino no entiende de rivales grandes y  pequeños. No quiere lacayos. Lo mismo le da combatir contra un poderoso dragón que contra un castrati. Los súperpoderes no hacen distinciones. Y la reputación de Córdoba y su equipo de fútbol asemejan más a este conjunto con los colosales rivales a los que siempre se enfrentan los superhéroes. Pero el rey argentino contará con la ayuda de su fiel ejército.

La estrategia suele blindar a los grandes ante cualquier error. Lo hemos visto otras veces. Si los canteranos brillan, se les reconocerá como dignos aspirantes a sentarse en el trono de sus superiores cuando la ocasión lo requiere. Si sucede lo contrario, siempre se podrá recurrir a los héroes tradicionales. Faltan Piqué, Xavi, Iniesta y Pedro, un lujo impensable si la Federación antepusiera la competición a la recaudación televisiva. Jordi Roura, en consenso con Tito Vilanova, que no estará en el Camp Nou al encontrarse en Estados Unidos por motivos de salud, no ha querido tirar del filial y rodeará al rey Messi de su cortejo habitual. Del filial solo se colará en la foto el joven Sergi Roberto, que ayer participó en el entrenamiento de los grandes. Alves, Puyol, Mascherano, Alba, Mascherano, Adriano, Busquets, Cesc, Alexis y Villa, entre otros, completan una lista que da apariencia de partido de Primera a esta cita con red.

El Córdoba no hará cálculos, ni cábalas, ni nada que se le parezca. El único cálculo es intentar dar la vuelta a la eliminatoria y remontar el 0-2 del Arcángel. Para ello se encomiendan a la imaginación de Fede Vico, las entradas por la banda de Pedro y el olfato de gol de Rennella. Se trata, cumpliendo con la premisa que ha querido inculcar Rafa Berges, de "competir de tú a tú, como se hizo aquí para hacer un buen partido y que la gente disfrute". Nada más y nada menos. Palabra de un campeón olímpico. El Camp Nou es un escenario que trae muy buenos recuerdos al míster del equipo cordobés porque allí se colgó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. Bendita memoria futbolística.

Unos tendrán el objetivo de reivindicares para demostrar que el banquillo no margina; es un barbecho de motivación. Así habrá que entenderlo si Villa, Montoya o Tello, candidatos a la titularidad esta noche, firman un gran partido. Otros destilan motivación e ilusión por culminar una hazaña imperial ante uno de los equipos más competitivos del mundo. En resumidas cuentas, se tratará de un duelo de reinados. El reinado de Messi contra el califato de Córdoba.

El coleccionista

Lionel Messi gana su cuarto Balón de Oro consecutivo por delante de Cristiano e Iniesta

"Quiero agradecer a mis compañeros del Barça, y especialmente a Andrés, este premio"


Artículo publicado en CRONÓMETRO DEPORTIVO el 7 de enero de 2013
Lionel Andrés Messi. Él ha vuelto a hacer historia. A sus 25 años, el argentino recogió su cuarto Balón de Oro consecutivo por delante de Cristiano Ronaldo y Andrés Iniesta. El dato de los votos es elocuente. Messi obtuvo el 41,60%, Ronaldo el 23,68% e Iniesta un 10,91%, con lo cual la estrella del Fútbol Club Barcelona obtuvo una mayoría aplastante que supera la suma de los porcentajes obtenidos por sus rivales. Está empeñado el de Rosario en pulverizar todos los récords habidos y por haber. Ya mira por el retrovisor a Johan Cruyff, Michel Platini y Marco Van Basten, cada uno con 3 Balones de Oro. No se vislumbra límite para una estrella que ya ha inscrito su nombre con letras de oro en el Olimpo de la historia del fútbol.
La noticia, sin embargo, no resulta sorprendente. Desde hace meses se ha venido especulando con este premio y casi todas las quinielas otorgaban un favoritismo claro para Messi. Quizás para atajar las escasas esperanzas que pudiesen tener los incondicionales de Cristiano e Iniesta, a las 18 horas, el diario deportivo francés, L´ Equipe, adelantó en su web que el Balón de Oro iba a ser para el argentino. Luego rectificaron y borraron su nombre del palmarés, pero ya era tarde; el prestigioso periódico galo había ejercido de spoiler avanzando un resultado más que cantado. Cuando se falló el veredicto definitivo, dos horas después, pocos se sorprendieron. Leo lo había vuelto a conseguir. Es el dueño absoluto del Balón de Oro desde 2009. A pesar de que el año pasado solo ganó la Copa del Rey, los 91 goles que marcó en 2012 fueron un argumento de suficiente peso para desequilibrar la balanza. Y si quedan dudas, véanse sus 50 goles en el anterior campeonato liguero español que le valieron a su vez la Bota de Oro.
Messi es el Rey Midas del fútbol actual. El coleccionista. El eterno ganador que está batiendo todos los récords. Sin embargo, su personalidad lejos de los terrenos de juego es totalmente diferente a la voracidad insaciable que muestra sobre el tapete verde. “No sé qué decir, estoy muy nervioso”, acertó a decir el argentino cuando subió al escenario a recoger su cuarto Balón de Oro. No pierde la timidez y el respeto cuando tiene que hablar en público. Ahí sí siente miedo escénico. A pesar de todo no se olvidó de mostrar el pertinente agradecimiento para familiares, amigos y demás seres queridos: “Quiero agradecer a mis compañeros del Barça y especialmente a Andrés este premio. Es un orgullo estar a tu lado. Entrenar y jugar con vos”. Sorprendió que no hiciera ninguna referencia al otro aspirante, Cristiano Ronaldo.
Pero en la gala anual de la FIFA en Zurich, no solo se premió a Messi. Entre comentario y comentario sobre el modelito que lucía el argentino, que generó mucho debate, casi más que el propio galardón, hubo tiempo también para reconocer a Vicente del Bosque. El seleccionador español fue elegido el mejor entrenador del año, con el 34,3% de los votos, superando a Jose Mourinho (20,4%) y Pep Guardiola (12,9%). “Más allá de ganar, los entrenadores también tenemos que transmitir ética”, declaró el campeón de Europa ante el respeto y la admiración de todos los presentes. El reconocimiento a Del Bosque choca con la ausencia de Mourinho del acto. El portugués no se presentó al evento y su máxima presencia fue la imagen que acompañó a su nominación. Genio y figura.
El once mundial de 2012 registró una presencia unánime de jugadores de la Liga española. Casillas; Alves, Piqué, Ramos, Marcelo; Xabi Alonso, Xavi, Iniesta; Cristiano, Falcao y Messi. Un nuevo éxito de nuestro campeonato, que sigue dominando el orden futbolístico mundial, a pesar de que el vigente campeón de Europa es el Chelsea. El equipo inglés no consiguió meter ni a un solo futbolista en el mejor equipo del pasado año. Llamativo. Del resto de galardones sorprendió que el premio Puskas 2012 al mejor gol fuese para el delantero del Fenerbahce, Miroslav Stoch, y no para los mediáticos Falcao y Neymar.

Este Barcelona es dinamita

Los azulgranas resuelven el derbi con una goleada ante un impotente Espanyol

Pedro se reencuentra con el gol, marca un doblete y le anulan dos tantos

Xavi abre el camino aprovechando una gran jugada de Iniesta


Crónica publicada en CRONÓMETRO DEPORTIVO el 6 de enero de 2013
La pereza no encuentra ni reflejo ni significado en el Barcelona. El oficio de este equipo no se resiente ni en los primeros días del año. La laboriosidad como virtud. Este Barça es Popeye. No muestra lorzas. Luce un aspecto saludable a base de goles, las espinacas que hacen a este colosal Barça más y más fuerte. La presencia de Vilanova en el banquillo espoleó de tal manera a la tropa que ya sentenciaron el partido en el primer tiempo. Si algo ha demostrado este Barça es que no se cae al mínimo contratiempo. Todo lo contrario. Entre medias, el partido no estuvo relleno de aire, sino de un Espanyol al que le falló la bombona de oxígeno desde los primeros minutos. El visitante apenas tocó el esférico, solo disparó una vez por medio de Albín pero Valdés desbarató el mano a mano; fue la única aproximación peligrosa de un equipo que estuvo lejos de la declaración de intenciones que había presentado Javier Aguirre en la previa. Apenas tocaron el balón y se pasaron el tiempo persiguiendo sombras.

El argumento de la pegada es repetitivo, pero es tan cierto como que los Reyes son magos (aunque en estos tiempos, menos). Tan real como las patadas que repartía el Espanyol entre pase y pase del Barça. Héctor Moreno se ganó la expulsión y solo se fue con una amarilla. Fueron los más incisivos picotazos de unos periquitos a los que los azulgranas les cortaron muy rápido las alas. En términos literarios, y acordes con el calendario, diremos que los blanquiazules llegaron a casa de su vecino, vieron al rey Messi con el capitán Tito en el banquillo, y se postraron, lo adoraron, abrieron sus tesoros y le ofrecieron oro, incieso y mirra. Suculento festín del que se aprovecharon Iniesta, Xavi y Pedro.

Comenzó el partido respondiendo al guión habitual. Con el Barça instalado en el terreno de juego del equipo blanquiazul, que se vio obligado a juntar todas sus líneas y a amontonar jugadores en su propio campo con el fin de parar el vendaval azulgrana. Intento fallido. El Barça tocaba y tocaba, basculando el juego especialmente hacia la banda izquierda, donde Iniesta marcaba el compás del ritmo que bailaban sus compañeros. Por ahí llegó el primer gol. Iniesta profundizó por ese costado y le sirvió un medido pase a Xavi que, situado en boca de gol, definió de primeras ante un impotente Casilla. El de Terrassa mantiene su buena racha ante el Espanyol al que le ha marcado 5 goles en la Liga, lo que lo convierte en su víctima favorita. El propio Iniesta estuvo a punto de marcar el segundo a continuación, pero esta vez estuvo más acertado el guardameta del Espanyol.

Era un monólogo de juego culé. Olía a goleada. Y el gol nació otra vez desde el costado izquierdo. Esta vez fue Fábregas el cuchillo que penetró en la mantequilla espanyolista para llegar hasta la línea de fondo, combinar con Messi, que remató desviado de la portería, pero muy atento Pedro metió la rodilla para marcar el segundo. Un torbellino ofensivo que encontró un cómodo pasadizo por la izquierda gracias a los despistes del lateral derecho del Espanyol, Javi López. En la jugada del tercer gol, Busquets se vistió el uniforme de Guardiola y sirvió un pase desde 30 metros que Pedro no desaprovechó y le picó el balón por encima a Casilla. Después de 22 partidos sin marcar, el de Abades esperó al primer partido del año para reconciliarse con el gol con un doblete que no lograba desde la final de Copa ante el Athletic de Bilbao el pasado mes de mayo. Su último gol había sido en la Supercopa de España, el 23 de agosto, ante el Real Madrid. Después llegó el penalti sobre Cesc, que aprovechó Messi para marcar el 4-0 con el que se llegó al descanso y estrenar su bagaje goleador en 2013, igualando el récord anotador de 27 goles en 18 jornadas que compartían Bata y Pruden desde principios del siglo XX.

El segundo tiempo no pasará a los anales de la historia futbolística. Con 4-0 en el marcador, ya estaba todo el pescado vendido. Ante tal panorama se encontró el Espanyol cuando logró calentar los músculos. Debía escalar una cumbre más alta de lo previsto; el milagro se había convertido en un intento de triple salto mortal sin red. Las dificultades fueron insalvables y la altura de la montaña fue inexpugnable. Los de Aguirre pensaron que el tiempo alimentaría sus esperanzas, pero nada más lejos de la realidad. Eso sí, pueden dar gracias al árbitro (Gil Manzano) y a su asistente, por anular dos goles a Pedro. La polémica, esta vez, sonrió a los pericos. Triste consuelo para un equipo que defraudó las expectativas generadas durante la semana por su presidente, entrenador y algunos de sus futbolistas de dar la primera campanada del año ante su poderoso vecino. El castigo fue contundente, pero pudo ser aun mayor si las continuas aproximaciones azulgranas de la segunda parte se llegan a concretar. Tiembla todavía el larguero de Casilla después del lanzamiento de falta de Messi en el minuto 81. En resumen, un Espanyol decepcionante se postró ante el rodillo culé.

Los más optimistas ya hacen apuestas. Son optimistas antropológicos y ya no se conforman con el título liguero, más que cantado. Apuestan a si el Barcelona será capaz de ganar el campeonato sin perder ni un solo partido. Algunos no eligen entre Rolex y setas. Van, como este Barça, a Rolex directamente.

Un regalo para Tito

El Barça quiere dedicar a su entrenador la victoria en el derbi ante el Espanyol 

Vilanova se vuelve a sentar en el banquillo del Camp Nou tras su operación

Aguirre: "No vamos con miedo. En estos partidos las estadísticas no sirven"


Previa publicada en CRONÓMETRO DEPORTIVO el 6 de enero de 2013
No es un derbi más. Es un partido cargado de alicientes. Para el Barcelona significa el reencuentro de Tito Vilanova con su afición en el Camp Nou, otro reto para poner a prueba la efectividad de Messi, se cumple además el décimo aniversario del debut de Iniesta en el Estadi y, en definitiva, una nueva ocasión para que el líder exhiba el músculo del que lleva presumiendo toda la Liga. Mucho atractivo, muchas flores, muchos bombones. Para el Espanyol supone la oportunidad de demostrar que el empate en el Santiago Bernabéu no fue una hazaña aislada. Será difícil, pero la declaración de intenciones de Javier Aguirre demuestra que este es un equipo sin complejos que no ve niebla cuando mira por el retrovisor de los derbis disputados en el coliseo azulgrana: "No vamos con miedo. En estos partidos las estadísticas no sirven". No queda tan atrás el triunfo de 2009, ni el mítico partido del Tamudazo en 2007. Ese gol, ese Tamudo, ese empate que valió una Liga madridista.

Resulta evidente que el Espanyol se juega más. Caer en el Camp Nou, que entra dentro de lo previsible, supone sin embargo una complicación clasificatoria considerable para los periquitos. Se quedarían empatados a 15 puntos con el Deportivo, que ganó (1-0) al Sevilla en el debut de Domingos Paciencia en el banquillo, a la espera de lo que ocurra en el partido que el Celta disputará en Balaídos ante el Valladolid. Si los de Vigo ganan a los pucelanos se marcharían 3 puntos por delante y pondrían tierra de por medio respecto al descenso. Aún así, el entrenador perico cree en las opciones de su equipo. "No vamos a jugar el derbi con miedo ni con piel de cordero", subrayó Javier Aguirre, un mexicano sin complejos.

El carácter ganador y valiente de Aguirre no oculta, a pesar de todo, una verdad incuestionable. La fuerza de la razón y las estadísticas están contra el Espanyol. Esta temporada, el Barça es un ejército que cabalga con paso firme y el resultado es que en la Liga luce una condición de invicto apoyada, precisamente, en los datos: 16 victorias, 1 empate, 57 goles a favor, 19 goles en contra y 49 puntos. Cifras históricas que imponen más si cabe al saber que se suman a los 25 goles que lleva Messi en este campeonato, unidos a los 91 que marcó el año pasado. Pero si la exhibición de estas cifras aun no ha conseguido espantar las ilusiones de los más incondicionales periquitos, siempre les podría caer encima de sus cabezas la manzana del 4-0 de la pasada campaña, con 4 mordiscos de la pulga argentina. La inercia es del Barcelona, el presente tiene acento argentino y el futuro está por ver.

De momento, el empuje de Aguirre se ha propagado de tal manera por el vestuario del Espanyol que su guardameta Kiko Casilla confía tanto en sus compañeros que está seguro de que no les harán "ningún gol". Para qué ahorrar saliva cuando la historia reciente de los derbis de la Ciudad Condal ha demostrado que los argumentos cambian continuamente de camiseta. Verdú, Capdevila, Sergio García y el presidente Collet se unen al optimismo del entrenador y del portero; ellos también creen que no es imposible puntuar en el Camp Nou. El riesgo, como ha sucedido otras veces, es errar el tiro y disparar lejos de los dominios de la portería de Víctor Valdés.

Pero no todo son palabras. El Espanyol luce un buen equipo con buenos argumentos ofensivos, a los que no les vendrá mal una velada como la de hoy en el Camp Nou. Stuani, Simao, Sergio García y el cotizado Verdú forman un póker atacante muy interesante, a falta de comprobar el resultado de la partida que Cristian Álvarez y Raúl Rodríguez juegan en la retaguardia. Prácticamente descartada la presencia en la portería del capitán, por una distensión en su pierna derecha, también preocupa el estado del defensa, que no se ha entrenado estos días por una inoportuna gastroenteritis.

El Barcelona, por su parte, prepara el armamento. Para Messi la simple presencia de la portería rival en su punto de mira ya supone un acicate, sin olvidar la pertinente atención al inminente Balón de Oro. Por lo demás no se esperan muchas novedades. La lógica y el reciente parón navideño apuntan a equipo de gala, con Alexis en el once inicial, en lugar de Villa. El asturiano sigue esperando su oportunidad.

Reyes a medias

Crónica publicada en CRONÓMETRO DEPORTIVO el 5 de enero de 2013

El Sporting no materializa sus ocasiones y le regala un punto al Recreativo




En el fútbol no por mucho madrugar se gana más temprano. El prematuro gol de Mandi no sirvió para que el Sporting sumara los 3 primeros puntos de 2013. Los Reyes no trajeron carbón en forma de derrota, pero tampoco derrocharon. El empate deja un mal sabor de boca entre los sportinguistas. No se encontraron la victoria que le habían pedido a los Magos de Oriente. Un regalo a medias, pero justo porque el Recreativo tampoco se merecía irse de vacío. Sus Majestades quisieron equilibrar el balance en el Nuevo Colombino y repartieron un punto para cada equipo, que no les saca de pobres (el Decano acumula cinco encuentros consecutivos sin ganar en casa), pero que al menos les sirve para comenzar el año en positivo (el conjunto asturiano amplía su racha a seis partidos seguidos sin perder).
2013 empezó con curvas. Y un sentimiento negativo recorría al sportinguismo después de la muerte de la madre del entrenador, José Ramón Sandoval, y el lío con la empresa Coral Golf, que amenazó con pedir la “disolución” de la entidad rojiblanca por una deuda de 56.935 euros que el club pagó en la tarde del miércoles 2 de enero. Las suspicacias y perspectivas negativas de los aficionados estaban justificadas. No es normal entrar con tan mal pie al nuevo año. Pero si algo caracteriza al Sporting de Gijón y su entorno es que consigue sobreponerse a cualquier contratiempo, por enorme que este parezca. El tiempo lo ha demostrado. Y en Huelva tenían una oportunidad de oro para desquitarse. En su carta a los Reyes, Sandoval presentaba el debut de Bernardo, la reaparición de De las Cuevas y la recuperación de Borja y Trejo. Cuatro buenas ofrendas para ilusionar a la afición.
El Sporting arrancó el partido con el turbo y dominó los primeros minutos. De las Cuevas y David Rodríguez acecharon la portería defendida por Cabrero hasta que llegó el gol. Mandi se aprovechó de la indecisión, lentitud y del error en el despeje de los centrales del Recreativo para abrir el marcador. Asentado en la titularidad, el pivote canario se está convirtiendo en uno de los futbolistas más importantes para Sandoval. No solo cumple en tareas defensivas, también tiene vocación ofensiva. El resultado es que el conjunto rojiblanco nunca suma sin su presencia en el campo. Lo agradece Sandoval, que le otorga toda su confianza, y lo sabe el propio futbolista, que dedicó su gol al técnico de Humanes todavía muy afectado por el reciente fallecimiento de su madre.
Pudo sentenciar el Sporting antes del descanso, pero Trejo estrelló su disparo en el palo izquierdo de Cabrero tras un extraordinario centro de Sangoy y un mal despeje de Manolo Martínez. El Recre se encomendaba a la habilidad de Jonathan Valle para acercarse a la meta de Juan Pablo, pero atrás tenían una vía de agua que no conseguían taponar y a punto estuvieron de aprovecharla Trejo y De las Cuevas. El marcador no se movió y se llegó al descanso con 0-1. La tónica se mantuvo en la reanudación. La volvió a tener el equipo de Sandoval, por medio de David Rodríguez, pero respondió bien Cabrero con una doble parada. Replicó Alexander para el equipo onubense y su disparo lo envió Juan Pablo a córner. Estaba animado el partido, aunque el regalo de los 3 puntos seguía teniendo un dueño, el conjunto asturiano.
De las Cuevas volvió a obligar a Cabrero, que desbarató su remate. Se mascaba el gol y el Sporting estaba haciendo todos los méritos para llevarse el premio. Pero el Recre no perdía la ilusión. Avisó nuevamente Alexander, tras un buen pase de Chuli, pero la mandó fuera por escasos centímetros ante la impotente salida de Juan Pablo. A la siguiente ocasión, el Decano no perdonó y Chuli marcó el gol del empate aprovechando un excelente pase entre líneas de Dimas. Fallo de sincronización defensiva de Borja y Bernardo, que habilitaron al delantero andaluz para empatar el encuentro. Tuvo David Rodríguez la oportunidad de desequilibrar el resultado tras un formidable pase interior de Trejo, pero la cruzó en exceso. Posteriormente, los sportinguistas reclamaron un posible penalti sobre Trejo y Mendy dispuso de una buena ocasión que rechazó Cabrero.

Empate final. Ninguno de los dos equipos se fue con una sonrisa. El regalo no les convenció. Se esperaban más. Fueron unos Reyes incompletos para Recreativo y Sporting, que deberán corregir sus errores defensivos y afinar su punto de mira en ataque si quieren aspirar al ascenso. Fue la primera jornada del año, con lo cual resta tiempo suficiente para materializar los buenos propósitos. En lo sucesivo, menos palabras y más hechos. Sergi Barjuan y José Ramón Sandoval tienen trabajo.

martes, 26 de marzo de 2013

Un año con mucha vida

El Barcelona despide un 2012 protagonizado por Guardiola, Vilanova, Abidal y Messi


Cuando el aficionado eche un vistazo al álbum de fotos del año del Fútbol Club Barcelona, tendrá muchas dificultades para quedarse con una. Han sido muchas las imágenes que ha dejado 2012 para el equipo azulgrana. Más que elegir una foto, elegirá nombres. Los nombres y apellidos de los protagonistas que han sido noticia en los últimos 12 meses. Y entre los diversos protagonistas le resultará muy complicado destacar a uno: Pep Guardiola, Tito Vilanova, Leo Messi, Eric Abidal… Las historias por encima de los resultados. Las personas por delante de los deportistas. Menos títulos pero más vidas. La dificultad para elegir un solo instante y a un único protagonista se comienzan a manifestar desde las primeras páginas del desplegable. Las emociones comenzaron muy pronto. Allá por el mes de enero.

Pronto se comprobó que 2012 iba a ser un año muy intenso para el barcelonismo. En enero disputaron un doble duelo con el Real Madrid en los cuartos de final de la Copa del Rey. La ida se jugó en el Santiago Bernabéu y, como es tradición en cada clásico del siglo, hubo un torbellino de emociones. 1-2 para el Barça gracias a los goles de Puyol y Abidal. Dos defensas se encargaron de remontar el gol inicial de Cristiano Ronaldo. Pero la imagen del partido fue el pisotón de Pepe a Messi en la mano. Esas imágenes polémicas que nunca gusta ver sobre un terreno de juego. Fue el reflejo de un duelo al sol, sin concesiones, que dejó todo abierto para el partido de vuelta en el Camp Nou. En la Ciudad Condal, la igualdad fue mayor si cabe a pesar de que los azulgranas dispusieron de un 2-0 a su favor, golazo incluido de Dani Alves, pero los blancos remontaron, empataron y a punto estuvieron de dar la vuelta a la eliminatoria y clasificarse para semifinales. Al final, el Barça salvó los muebles y superó con éxito el primer gran reto de la temporada. Mientras, la Liga se ponía muy cuesta arriba, a 7 puntos del Madrid, y Messi dedicando su tercer Balón de Oro a la afición. Cada genio con su tema.


La preocupación no solo se explicaba por la clasificación en la Liga. En febrero, las miradas de incertidumbre también apuntaban a la enfermería. Alexis, Pedro y Xavi estaban tocados y Guardiola urgía al cuerpo médico a resolver el misterio de las lesiones. El bálsamo era la Copa. No iba a resultar sencillo administrar esa anestesia copera porque las semifinales contra el Valencia presentaban muchas aristas, pero el Barcelona solventó la papeleta con autoridad ante un buen equipo. Tras empatar a un gol en Mestalla, gracias a un testarazo de Puyol, todo se resolvió en el Camp Nou con un 2-0 que clasificó a los azulgranas para la gran final contra el Athletic de Bilbao. La final de los reyes de Copas. La reedición del duelo de 2009 en Mestalla. Una oportunidad para la revancha de los leones. Mientras, las opciones de ganar la cuarta Liga consecutiva se seguían desvaneciendo después de la derrota ante Osasuna en el Reyno de Navarra y que elevó a 10 puntos la distancia con el Real Madrid. Febrero también fue el mes en que aumentaron los rumores de la posible marcha de Guardiola al acabar la temporada. Messi, por su parte, impresionaba al mundo marcando 4 goles al Valencia y todas las ilusiones estaban puestas en la Champions League. Los goles de Alexis y Messi al Bayer Leverkussen en el BayArena dejaban más cerca los cuartos de final.


Pero fue en marzo cuando se vivió una de las noche más mágicas del año azulgrana. En la Copa de Europa, el partido de vuelta de los octavos contra el Bayer Leverkussen se convirtió en el partido de Messi. El argentino se vistió de historia y marcó 5 goles, convirtiéndose en el primer jugador que lo consigue en la Champions. El mundo entero contemplaba asombrado una nueva hazaña del futbolista 10 y soñaba con un Barça-Madrid en la final del torneo. En este mes comenzaron los cuartos de final de la Champions con un empate a cero en Milan y se animó la pelea por el título de Liga después de los empates del Madrid ante el Málaga en el Bernabéu y el Villarreal en El Madrigal; la distancia se rebajó a 6 puntos. Aunque la peor noticia de este mes saltó el 15 de marzo cuando el Barcelona anunció en un comunicado, justo un año después de la detección del tumor y tras ser intervenido posteriormente, que Eric Abidal sería sometido a un trasplante de hígado. Todo el fútbol mandó mensajes de apoyo al defensa francés porque, a partir de ese momento, el mayor triunfo del año iba a ser su recuperación.


La temporada llegaba a su recta final. Abril fue el mes decisivo. Todos confiaban en que saliese cara. Pero salió cruz. Tras acercarse a 4 puntos del Real Madrid, después de su empate en casa ante el Valencia, las últimas jornadas de la Liga fueron de infarto. El Barcelona goleó al Getafe y ganó por la mínima al Levante en el Ciudad de Valencia antes de jugárselo a todo o nada contra su eterno rival en el Camp Nou. Ese clásico sí que fue un partido del siglo de verdad porque dilucidó las opciones ligueras de ambos equipos. El Barça confiaba en la inspiración de Messi y un gran planteamiento estratégico de Guardiola para tumbar al Madrid. Pero los de Mourinho, con Cristiano al frente, autor del gol decisivo, desactivaron al crack argentino, vencieron (1-2) en la Ciudad Condal y sentenciaron la Liga.
Todas las esperanzas de los culés pasaron a estar en la Copa de Europa. Tras caer (1-0) en Stamford Bridge ante el Chelsea, después de una posesión de escándalo y un chorreo de ocasiones, se aferraron a Messi y a la genialidad de sus futbolistas para dar la vuelta a la eliminatoria en el Camp Nou y clasificarse así para otra final. Confiaban en que la mala suerte se había acabado ya. La cosa se puso de cara gracias a los goles de Busquets e Iniesta. 2-0 a los 43 minutos. Ni en los guiones más optimistas. Pero todo se enfrió antes del descanso, cuando Ramires recortó distancias y sembró el desconcierto entre el barcelonismo. En la segunda parte, el Barça dispuso de varias ocasiones, incluyendo un penalti que Messi estrelló en el larguero y otro disparo del argentino al palo, pero fue incapaz de marcar otro gol a pesar de que encerraron al equipo inglés en su campo. Cerrojazo a la inglesa. En plena ofensiva barcelonista, a un suspiro de la finalización del encuentro, el Chelsea lanzó una contra letal que finalizó Fernando Torres. La puntilla. El Niño firmó la sentencia más dolorosa. Adiós a las opciones de revalidar título. Ningún equipo ha conseguido hasta ahora repetir victoria en la Copa de Europa.

Y para culminar un mes de abril maldito, Guardiola confirmó los rumores y anunció su intención de dejar de entrenar al Barcelona para tomarse un año sabático. Máxima conmoción entre los barcelonistas porque nadie se quería creer que el de Santpedor se iba a levantar del banquillo culé. Desgastado, vaciado y presionado, el entrenador más laureado en la historia del club decidía dar un paso al costado para reflexionar y recuperar fuerzas. Después de muchos meses sin despejar la incógnita sobre su futuro, de aplazar su respuesta a las reiteradas y millonarias ofertas de renovación, Guardiola dio por cerrada la etapa más brillante en la historia del club. Su sustituto iba a ser su mano derecha, Tito Vilanova. Un hombre de la casa, que había sido también partícipe de los éxitos logrados por la entidad azulgrana. La apuesta, arriesgada, solo el tiempo se encargará de dilucidar si fue acertada o no, parece un relevo natural para mantener vigente la idea futbolística promulgada por el “guardiolismo”. Para la historia queda el discurso que Guardiola, visiblemente emocionado, dedicó a su afición en el Camp Nou después del partido de Liga ante el Espanyol y el posterior paseo por el césped del coliseo azulgrana junto a su familia.



Ya en mayo, Messi estableció un récord histórico al ganar el pichichi marcando 50 goles. El Barcelona se preparó a conciencia para despedir a Guardiola con un nuevo título. La final de la Copa del Rey ante el Athletic de Bilbao en el Vicente Calderón era una oportunidad inmejorable de brindar una gran despedida al entrenador que revolucionó el fútbol español. Y ejerciendo de buen rey de Copas, con doblete de Pedro y uno de Messi, el Barça arrolló al Athletic y dedicó la victoria al de Santpedor. Despedida triunfal de Pep después de ganar 14 títulos de 19 posibles. Una marca histórica, que tardará muchos años en batirse, si es que existe algún entrenador capaz de superar semejante registro. Para la historia queda la imagen de Xavi levantando al cielo de Madrid la Copa, tras un gran detalle del capitán, Carles Puyol, que le permitió levantar el trofeo a su compañero y amigo.


En junio, Valdés, Piqué, Busquets, Xavi, Iniesta, Fábregas y Pedro se proclamaron campeones de la Eurocopa con la selección española y rubricaron de la mejor manera posible la temporada. Llegó la hora de descansar para los futbolistas, aunque el trabajo pasó a concentrarse en los despachos, como es habitual en el verano. Jordi Alba y Alexandre Song fueron los dos fichajes estivales; Keita, Afellay y Fontás, por su parte, abandonaron la nave azulgrana. Julio se dedicó al tradicional tiempo de pretemporada: pruebas, acoplamiento y adaptación al nuevo concepto futbolístico que promulga Vilanova. En pleno mes de agosto, arrancó una nueva edición del campeonato nacional de Liga. La expectación era máxima porque el Barcelona iniciaba el primer año de Vilanova. Y entre medias, la Supercopa de España contra el Real Madrid. Primer asalto del Barça de Tito contra el Madrid de Mourinho. El Barcelona se impuso en el partido de ida en el Camp Nou, pero el gol de Di María, precedido de un fallo garrafal de Valdés, alimentó las opciones madridistas para la vuelta. Y en el Bernabéu, el Madrid se impuso por la mínima y se llevó el primer torneo de la temporada, aunque los azulgranas asustaron al madridismo y Messi casi empata el partido en los últimos minutos, lo que le hubiese dado el primer trofeo de la temporada a los barcelonistas.


En septiembre se comenzó a percibir que la andadura del Barcelona por la Liga iba a resultar imparable. En la cuarta jornada, el Real Madrid ya estaba a 8 puntos después de su derrota en Sevilla, mientras que el Barcelona superaba con solvencia sus partidos guiado por los goles de Messi. Victorias en casa ante Valencia y Granada, y a domicilio frente a Getafe y Sevilla, para terminar el mes como líder destacado de la Liga BBVA. Mientras que en la Champions debutó con buen pie tras remontar al Spartak de Emery con dos goles de Messi. Y que el ritmo no pare.
A principios de octubre volvió a la Liga el gran clásico del fútbol mundial. Empate a 2 goles en un apasionante partido con goles de Messi y Cristiano. En la primera parte puso el fútbol el Real Madrid, mientras que el Barça se entonó en la segunda y dispuso de ocasiones para ganar el partido. En la Liga también se vivió otro extraordinario partido ante el Deportivo en Riazor. 4-5 para los azulgranas, con hat-trick de Messi. El argentino marcó otro doblete ante el Rayo en la manita que el equipo de Tito le infligió al conjunto vallecano. De este modo consiguió su segunda Bota de Oro que le distingue como el máximo goleador europeo. Merecido galardón. El Atlético de Madrid se convirtió en el inmediato perseguidor azulgrana en la clasificación liguera y este mes también se produjo la concesión del premio Príncipe de Asturias a uno de los estándartes del barcelonismo, Xavi Hernández, que recogió el galardón junto al capitán del Real Madrid, Íker Casillas. Un premio a la amistad que prevalece por encima de colores y rivalidades futbolísticas. El juego limpio por bandera.
Recién nacido el mes de noviembre, vino Thiago Messi al mundo y el Barça firmó el mejor arranque de su historia tras vencer al Celta en el Camp Nou. Concatenación de buenas noticias. La extraordinaria andadura azulgrana no se vio ensombrecida ni por la derrota ante el Celtic en Champions. No pasará a la historia esa derrota salvo por un motivo feliz para el barcelonismo: Messi le dedicó su primer gol a su hijo. Y la máquina no se detuvo en este punto ni mucho menos. Con su doblete en Mallorca, Messi, con 76 goles, superó a Pelé. Una marca extraordinaria, pero temporal, que solo fue la antesala de lo que estaba por venir. El argentino salía a gol por partido y comenzaba a otear en el horizonte una plusmarca histórica de 85 tantos que había logrado Gerd Müller en 1972. Tras marcar dos dobletes ante el Zaragoza en la Liga y el Spartak en la Champions, se situó a solo 5 del alemán. Todas las miradas se centraban en la impresionante racha goleadora del argentino, que coincidía con la imperial marcha culé por la Liga que le distanció 11 puntos del Real Madrid y le consolidó como líder destacado del campeonato por delante del Atlético.
Tito y Messi se repartieron el protagonismo en el último mes de 2012. Diciembre fue un mes raro, de situaciones encontradas y sentimientos cruzados. Por un lado, el entrenador fue protagonista al entrar en la leyenda por ser el entrenador del equipo que firmó el mejor arranque en la historia de la Liga española (13 triunfos y un empate). El otro motivo, su recaída en esa dichosa enfermedad llamada cáncer, representa la tan temible negatividad. Lógicamente, Vilanova tuvo que abandonar la actividad para centrarse en la recuperación. Lo sustituyó Jordi Roura.
Aporta la necesaria dosis de felicidad, por su parte, el argentino que, con su doblete ante el Betis en el Ruiz de Lopera, superó lo que parecía inalcanzable hasta el 9 de diciembre de 2012: el récord de Müller de 85 goles en un año. Pero la voracidad goleadora del argentino no se paró ahí. Siguió goleando y dejó la plusmarca en 90 goles tras su tanto ante el Valladolid en Zorrilla en la última jornada liguera del año 2012. Tardaremos muchos años en vivir algo parecido. O quizás no. Porque el propio Messi puede ser capaz de superar su propio récord a medio plazo. Todo es posible con este colosal futbolista, que tiene un reto permanente contra sí mismo por ser cada vez más legendario. Entretanto, Villa lucha por ganarse un hueco en el once barcelonista para acallar los rumores que le sitúan lejos de Barcelona.

La marcha de Guardiola, el comienzo del ciclo de Vilanova, la victoria en la Copa del Rey, la andadura triunfal del equipo de Tito, los goles de Messi… Hay mucho donde elegir para resumir lo que ha significado el año 2012 para el Fútbol Club Barcelona. Deportivamente ha tenido más nubes que claros, a pesar de que no ganaron ni la Liga ni la Champions de la pasada campaña; no obstante, el extraordinario comienzo de la temporada 2012-13 y las plusmarcas goleadoras del incansable crack argentino abrillantan el balance azulgrana. Pero la principal lectura a extraer del año barcelonista es el ejemplo de superación que representa este equipo y cuyos máximos exponentes son Abidal y Tito. Aquejados de una complicada enfermedad, ambos han decidido no rendirse para demostrar que todo es posible. Sus ejemplos, el legado de Guardiola y los goles de Messi demuestran que, en la vida como en el deporte, se puede aspirar a cualquier cosa, incluso a la felicidad. Y que a la negatividad se la derrota a base de goles y sonrisas.