lunes, 24 de noviembre de 2008

El deporte español es oro







1.42 h. Poco más puedo añadir después de semejantes tesoros gráficos. Estas cinco instantáneas resumen perfectamente lo que ha sido el año 2008 para España. Las imagenes de Alberto Contador, en Milan, tras ganar el Giro de Italia el pasado mes de mayo; de Iker Casillas, en el Pratter de Viena, levantando la Eurocopa; de Rafa Nadal dando el ansiado mordisco al trofeo de Wimbledon, que ganó tras derrotar al gran Roger Federer en un interminable partido en el All England Tennis Court; de los jugadores de la selección española de baloncesto tras conseguir la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Pekín, y del equipo español, nuevo campeón de la Copa Davis (Feliciano López, Tommy Robredo, David Ferrer y Fernando Verdasco, con el capitán Emilio Sánchez Vicario) demuestran la buena salud y la magia que destilan nuestros deportistas. Y faltan unos cuantos: Samuel Sánchez (medalla de oro en la prueba de ciclismo en ruta de los Juegos); Carlos Sastre y Óscar Pereiro (vencedores del Tour de Francia) o los componentes de la selección española de fútbol sala (brillante subcampeones del mundo). Sin olvidar al asturiano Fernando Alonso, bicampeón del mundo de Fórmula Uno. Ellos han llevado al deporte español a dominar casi todas las disciplinas. Ya sólo nos falta un campeón de los pesos pesados de boxeo, de los 100 metros lisos de atletismo y un campeonísimo de ajedrez para completar la cuadratura del círculo. Para llegar a ser la armada invencible.


Hoy tenía pensado relatar más vivencias personales, pero me embarga la emoción al ver a mis compatriotas en lo más alto del podio. No quiero hablar sobre mí mismo con este rosario de fueras de serie tocando la gloria con las yemas de sus dedos. Se merecen los mayores honores y el homenaje más cariñoso. Este blog se lo dedico a ellos. Porque son un orgullo para España, un motivo de satisfacción del que podemos sacar pecho lejos de nuestras fronteras. Son honrados, honestos, sencillos, humildes, triunfadores naturales que han nacido para hacer feliz a todo un pueblo, a todo un país. Ya no son los equipos de fútbol los únicos que llevan al deporte español a la gloria. No es necesario esperar a que el Real Madrid o el Barcelona ganen la Copa de Europa para presumir de ser español. Lo podemos hacer más, mejor y a menudo gracias a los tenistas, pilotos (no me olvido de Jorge Lorenzo, Dani Pedrosa o Héctor Barberá, entre otros, que coronan de laurel el motociclismo español un domingo sí y otro también), ciclistas, los ÑBA (denominación de origen de los jugadores españoles, que ya han tocado el cielo gracias a sus admirables canastas), y los futbolistas (jabatos como Fernando Torres, "El Guaje" Villa, Iker Casillas, Sergio Ramos, Cesc Fábregas, Xavi Hernández o Andrés Iniesta que han llevado a nuestro fútbol a las cotas más altas de su historia). Sus habituales logros alegran la vida cotidiana de muchos ciudadanos corrientes, que tienen sus preocupaciones, miedos e inquietudes. Vivimos rodeados y estimulados por héroes, por ese esfuerzo sano, verdadero, por superarnos, por encontrar la excelencia. La victoria de hoy ante la aguerrida Argentina en la Davis, tercera ensaladera para nuestro tenis, ha vuelto a obrar el milagro de unir a una nación en la felicidad. Somos buenos, sí. Somos auténticos. Somos españoles.

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