4.22 a.m. Lo primero, felices fiestas a todos. En mi caso no sé si resultarán del todo felices porque aún tengo muchas dudas sobre si me gusta realmente este tiempo. Ayer tenía preparada una jugosa y sesuda carga de argumentos para defender esta celebración, pero las demoras tecnológicas me impidieron sacar a la luz la retahíla y el panorama ha cambiado bastante. Sabía que es complicado andar en exceso con los fusibles del bar, pero desconocía que iba a resultar tan desesperadamente lento y, por ello, aplazamos los regalos de Papa Noel. Lo volveremos a intentar esta noche, pensando que a estas horas la demanda de corriente no es excesiva, espero. Es 25 de diciembre. Según la jerarquía católica, ésta es la fecha por excelencia de las fiestas navideñas. Muy bien apuntado, amigos obispos. El caso es que yo tengo muchas dudas sobre la eficacia de este periodo. Desconozco si las Navidades me fascinan, como ocurría durante los años dorados de mi infancia, o me resultan un aburrimiento infumable. Está muy bien el rollito de regalos, reuniones familiares, mensaje del Rey, villancicos, buenos deseos y demás; el problema es que resulta una combinación algo absurda cuando se comprueba la poca aplicación práctica de los propósitos navideños. Mientras unos sueñan, otros están en vigilia. De tal modo que se suceden los actos de fé en las Navidades con las pestes de otros que, dicen, esta fiesta sólo tiene aires comerciales. Respeto ambas posturas y eludo decantarme por una en concreto, pues ambas tienen su fundamento.Me llamaréis materialista, y con razón. Estoy contento porque Papá Noel me trajo el libro "Pode
mos", escrito por los periodistas Juanma Castaño y Manu Carreño, con el muñeco Otto incluido, por si se tercia una triquiñuela de urgencia. Es broma. No negaré que estoy ansioso por recibir regalos y, sobre todo, alegrías. Valoro el más mínimo detalle, lo admito. Mi racha no es precisamente envidiable, para qué negarlo. Y si algo me emociona es la evolución de mi primo Saüc, que ya supera los 1,700 kg. Menudo crack. Igual que Titán Paul, ese jabato italiano, que tiene mi mensaje de apoyo entre los últimos comentarios recibidos. Eso sí que mola. Espero que lo que 2008 ha torcido, lo encarrile 2009. Prometo un futuro balance sobre lo que ha sucedido en el último año y una disertación con deseos para el próximo. Hasta entonces, cumpliendo lo prometido en una entrada anterior, os ofrezco unos sencillos, patrióticos y apasionados regalos marca de la casa. Los futboleros estáis de enhorabuena porque no sólo la Premier nos permitirá disfrutar nuestro deporte favorito. Tiramos de videoteca. ¡Que os aproveche!
mos", escrito por los periodistas Juanma Castaño y Manu Carreño, con el muñeco Otto incluido, por si se tercia una triquiñuela de urgencia. Es broma. No negaré que estoy ansioso por recibir regalos y, sobre todo, alegrías. Valoro el más mínimo detalle, lo admito. Mi racha no es precisamente envidiable, para qué negarlo. Y si algo me emociona es la evolución de mi primo Saüc, que ya supera los 1,700 kg. Menudo crack. Igual que Titán Paul, ese jabato italiano, que tiene mi mensaje de apoyo entre los últimos comentarios recibidos. Eso sí que mola. Espero que lo que 2008 ha torcido, lo encarrile 2009. Prometo un futuro balance sobre lo que ha sucedido en el último año y una disertación con deseos para el próximo. Hasta entonces, cumpliendo lo prometido en una entrada anterior, os ofrezco unos sencillos, patrióticos y apasionados regalos marca de la casa. Los futboleros estáis de enhorabuena porque no sólo la Premier nos permitirá disfrutar nuestro deporte favorito. Tiramos de videoteca. ¡Que os aproveche!
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