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jueves, 5 de mayo de 2011

El fútbol vuelve a casa

¡Qué tal, amigo!

¡Cuánto tiempo! Nada más y nada menos que 19 años. ¡19 añazos! Ya casi han pasado dos décadas desde aquel 20 de mayo de 1992.  Qué día, ¿verdad? Un día tan lejano y tan próximo. Tan memorable para unas cosas como pasajero para otras. Un día que ha pasado a la historia. A la tuya y a la mía. Y a la de tanta gente. De aquella, yo tenía 8 años y no estaba tan crecidito como tú, pero lo recuerdo todo como si fuera ayer. La emoción, la intriga, el miedo, los nervios y, sobre todo, el subidón de alegría. Aunque, espera, en realidad debería decir aquellos días, porque yo viví esta tremenda satisfacción un día después, por la tarde y en el sofá de mi casa. No podía estar ante la televisión un miércoles hasta las tantas de la noche. La dura vida del estudiante, amigo... Y lo disfruté al día siguiente. Jueves por la tarde. Lo veía mientras merendaba, sentado en el sofá del salón de mi casa. Todavía recuerdo el bote que di para celebrarlo. Ese día ha pasado a la historia como el día en el que me aficioné al fútbol, el día en que me hice seguidor de un equipo de fútbol llamado Fútbol Club Barcelona.



No, yo tampoco lo puedo evitar y se me sigue poniendo la piel de gallina cuando veo el gol de Koeman, cuando veo ese balón entrar ajustado a la derecha de Pagliuca, el portero de la Sampdoria. Este vídeo tiene, para mi, un significado muy especial porque, como habrás escuchado, suena de fondo la irrepetible "Barcelona", esa canción que inmortalizaron la gran Montserrat Caballé y el mito Freddy Mercury. Un sonido que, a la larga, acabó siendo la banda sonora de aquel 1992. Porque después vinieron los Juegos Olímpicos de Barcelona, los Juegos que pusieron a España en el mapa internacional. Y el segundo Tour de Francia de Induráin, y la Expo de Sevilla... En fin, colega, un año para la historia. El mejor año posible para que cayera el Fútbol Club Barcelona ganara su primera Copa de Europa.

Desde aquel inolvidable 1992 han cambiado muchas cosas. Tantas... Si me pusiera a enumerarlas todas, no acabaría nunca y me eternizaría. A nivel personal ya sabes todo lo que vino después: la mudanza, el cambio de "cole", el comienzo en el instituto, el Bachillerato, la PAU, la carrera de Periodismo, las prácticas, el Master... En fin, tantas y tantas cosas, que sería imposible acordarme de todas. Sinceramente, yo creo que me ha ido bien y no me quejo, aunque no te niego que podría estar mucho mejor si no fuera por la puñetera crisis que hay en el mundo y que padecemos de manera singular en España. Supongo que hasta Reino Unido llegarían las alarmantes cifras de paro que padecemos en nuestro país: ya somos 4,9 millones de parados. ¡Qué desastre, tío! Como supondrás, la gente anda muy preocupada y alterada. No te digo nada en el periodismo, donde la precariedad campa a sus anchas. Si yo te contara... Ante este panorama tan mediocre, el deporte es la válvula de escape para olvidar los problemas que marcan el día a día. No quiero pecar de pesimista, pero los triunfos de nuestros deportistas y equipos de fútbol son el único bálsamo contra el malestar imperante. ¿Estás de acuerdo? Por si tienes alguna duda, mira este vídeo:



Jamás celebré tanto un gol. Fue, sin duda, la mayor alegría que me ha dado el fútbol hasta ahora. Y espero que sea el principio de muchas. Supongo que ese gol significará para ti lo mismo que para mi: la gloria. El gol de un tipo de Fuentealbilla llamado Andrés, que juega en el Barcelona y que dio al fútbol español la Copa del Mundo, el trofeo más deseado. Nada mejor que esta alegría para olvidar las penas que atenazan a diario a todos los españoles. Pensarás que te exagero si te digo que vi pasar mi vida entera mientras contemplaba ese partido de fútbol entre España y Holanda, pero no te miento. Es la verdad. Sabes que tengo muchos defectos pero ser un mentiroso no es ninguno de ellos. Y te puedo asegurar que aquel partido recorrió mi existencia durante unos 120 minutos aproximadamente. Sentí las patadas de los holandeses, metí la pierna junto a Íker para despejar el chut de Robben, salté para despejar de cabeza los balones que colgaban en nuestro área, golpee con fuerza el balón para alejar el peligro de nuestra portería y, por último, yo también chuté con Iniesta para marcar el gol de la victoria. Sufrí como nadie pero también lo disfruté como nadie. Y vivir estas sensaciones tan emocionantes en los tiempos que corren, no tiene precio.

Han pasado unos meses desde aquel mes de julio. Han pasado 19 años desde la primera gran alegría que viví gracias al fútbol. Ahora, en este mes de mayo de 2011, quiero volver a gozar con un deporte que consiste en algo más que en meter un balón dentro de una portería: es un deporte capaz de unir a miles de personas bajo un mismo sentimiento de intriga, satisfacción, nerviosismo, indignación, desesperación, felicidad... Es el football, un deporte que nació en el Reino Unido y que actualmente practican más de 270 millones de personas. No me extraña. En tu honor y en el de aquellos precursores que tuvieron la genial idea de inventarlo, la final de la Copa de Europa de clubes de este año se disputará en Wembley. Y tú la verás porque tú la vas a acoger. Gracias Wembley. En tu honor va esta carta porque, en tu honor, el fútbol vuelve a casa, a Londres, para coronar a mi Barça o al grandísimo Manchester United de Sir Alex Ferguson. Posiblemente los dos mejores equipos del mundo; sin duda alguna, los dos equipos que mejor fútbol practican hoy por hoy. ¡Qué gran honor para ti recibirlos, amigo Wembley! Ocurra lo que ocurra, confiando en vivir una alegría como la de 1992, yo ya estoy satisfecho porque "Football´s coming home". El fútbol vuelve a casa, a tu casa. ¡Disfrútalo!



Algún día nos encontraremos y te daré un abrazo que ya nunca olvidaremos. Prometido.

viernes, 29 de abril de 2011

Cuando manda la genialidad

Al margen de la polémica generada por las declaraciones realizadas por los entrenadores de ambos equipos y la discutida expulsión de Pepe, el último clásico ha dejado varias imágenes para la posteridad. No se puede esperar menos de un Madrid-Barça; máxime cuando el partido se disputa en las semifinales de la UEFA Champions League, la competición de clubes más importante del mundo. Y si se trata de recopilar imágenes para la eternidad, hay que enfocar sí o sí a Lionel Messi. El crack argentino, posiblemente el mejor jugador del mundo y el último ganador del FIFA Balón de Oro. Pero recurriendo al diccionario de tópicos y frases hechas, como no sólo de reconocimientos vive el hombre y vale más una imagen que mil palabras, aquí dejo los vídeos que resumen a la perfección el Real Madrid 0 Barcelona 2, un resultado que pone al equipo de Guardiola con pie y medio en la final de Wembley. Esta vez, la genialidad sí se ha impuesto.

0-1, Messi


0-2, Messi


Y de postre, Cristiano Ronaldo protesta por estar en el centro de un rondo entre jugadores del Barça

jueves, 21 de abril de 2011

Un equipo tocado


El Barcelona ha perdido la Copa del Rey ante el Real Madrid. Algunos dirán que es solo un título y otros dirán que es, nada más y nada menos, que un título; el caso es que el equipo azulgrana no ha sido capaz de superar a su eterno rival en un partido a cara o cruz y ha perdido el primer título de la temporada. Salió cruz y el equipo de Cristiano, Mourinho y Florentino ha vuelto a ganar 19 años después el torneo del K.O. Con la Liga en el bolsillo, ahora los hombres de Guardiola solo tienen un objetivo en mente: ganar la Champions League, la Liga de Campeones, la vieja Copa de Europa, como se quiera llamar al torneo de clubes más prestigioso del mundo. Para ello tendrán que volver a superar al Real Madrid, su rival en semifinales, en una eliminatoria a doble partido que se prevé que volverá a ser electrizante. ¿Lo conseguirán? El que suscribe no lo tiene muy claro...

Muy justo de gasolina ha llegado el Barça al tramo final de la temporada. Ya sea por lesiones o sobrecarga de partidos, a algunos jugadores como Messi o Villa les falta esa chispa especial y esa claridad de ideas que les ha llevado a ser un terror constante para los defensores rivales. Si tus dos principales referencias ofensivas estornudan, el equipo se resfría. Y eso se traduce en un amontonamiento de jugadores en torno a la portería contraria a la que llegan los disparos con cuentagotas. Se juega más en horizontal que en vertical y eso, ante una defensa ordenada como la del Real Madrid, con hombres de la experiencia de Pepe y Carvalho, equivale a estrellarse una y otra vez contra una pared de ladrillos. Desde pequeño me enseñaron que una de las cosas más importantes en el mundo del fútbol es terminar las jugadas, o mejor dicho, tirar a puerta. Y amén de profundidad para dar el último pase, el Barça evidencia una preocupante falta de pegada. 

En honor a la verdad hay que reseñar que el Barça tuvo ocasiones más que de sobra para llevarse la final de la Copa. Tras un primer tiempo titubeante, el equipo se recuperó y la segunda parte fue un recital de posesión a cargo del conjunto azulgrana. Nadie discute que, hoy por hoy, el Barcelona es el mejor equipo del mundo con el balón en los pies. Los niveles de posesión de cada partido lo dejan muy claro. Y así terminan llegando las ocasiones, como las que ayer tuvieron Messi, Iniesta y Pedro, al que incluso se le anuló un gol por un más que cuestionable fuera de juego. Pero yo le pido más a un equipo que es capaz de practicar el juego más atractivo del mundo. Le pido goles, victorias, títulos. Y para eso hay que tirar a puerta. Desde que se fue Samuel Eto´o, actualmente en las filas del Inter de Milan, el Barça tira menos a puerta. Ni Ibrahimovic ni Villa tienen la contundencia y verticalidad del camerunés y eso se traduce en partidos como el que se jugó ayer en Valencia.

Lo confieso. No estoy de acuerdo con Guardiola en su decisión de recortar la plantilla hasta tal punto que cuenta con 14 jugadores para afrontar los partidos, amén de las distintas variantes que se puede ver obligado a introducir en función de lesiones o sanciones. Por la ingente calidad que tiene este bloque, se puede mantener esta filosofía durante la Liga sin que ello repercuta en una disminución del rendimiento del equipo en el campeonato doméstico. La Liga premia la regularidad y nadie discute que el juego del Barça nunca defrauda y siempre se mantiene fiel a una idea de fútbol. Esto está claro. Lo que no está tan claro es llegar a los meses más decisivos de la temporada con un banquillo en el que, de entrada, no hay un delantero suplente. Lesionado Bojan, más vale que Villa no coja ni un simple resfriado porque en ese caso, Guardiola se vería obligado a hacer filigranas en la línea atacante ubicando a Messi de delantero centro y permutando las posiciones de Pedro o Afellay, salvo que se suba a un delantero del filial. Es evidente que no resulta serio que un equipo como el Barcelona solo tenga un delantero centro (Villa) para afrontar 4 clásicos ante el Real Madrid, final de la Copa del Rey y semifinales de la Champions mediante, amén de los últimos partidos del campeonato liguero. De ahí viene la falta de gol que evidencia el equipo azulgrana en los exámenes finales del curso. Ahora mismo, tras las bajas de Bojan y Abidal, el Barcelona tiene un once tipo que es el formado por Valdés, Alves, Puyol (suponiendo que está para soportar el ritmo de la alta competición), Piqué, Adriano, Busquets, Xavi, Iniesta, Messi, Villa y Pedro, al que se le suman Keita, Mascherano y Afellay. Completan las convocatorias Pinto, Maxwell, Fontás y Thiago Alcántara, aunque sus participaciones suelen ser testimoniales.


Guardiola tiene un papelón ante sí. Después de lo que se pudo ver anoche en Mestalla, un partido vibrante en el que el Barça tuvo ocasiones más que sobradas para llevarse el triunfo, el entrenador azulgrana se ve en la obligación de levantar la moral de la tropa. Lo conseguirá, seguro, nadie puede discutir las dotes de motivador del entrenador de Santpedor. La principal tesitura a la que se verá sometido el entrenador es a la de realizar ajustes tácticos en la plantilla para superar partidos agónicos ante un rival de la categoría del Real Madrid de Jose Mourinho: un equipo que defiende con 7 hombres (Marcelo, Ramos, Pepe, Khedira, Carvalho, Xabi y Arbeloa se encargaron de frenar los ataques del Barça, anoche, en Mestalla) dejando a tres hombres de la calidad de Ozil, Cristiano Ronaldo y Di María en ataque para salir con velocidad a la contra y tratar de sorprender a la defensa azulgrana. Y eso sin contar a Benzema, Higuaín y Adebayor que parten como teóricos suplentes. Ese planteamiento, al que se le debe añadir la imprescindible presencia de Íker Casillas en la portería, es suficiente para combatir el fútbol de toque del Barça. Se demostró en la Copa del Rey y en el último clásico de la Liga, que terminó en empate a pesar de que el Madrid pudo desnivelarlo a su favor en los últimos minutos.

No me arriesgaré a dar un pronóstico sobre lo que ocurrirá en las semifinales de la Champions. En una eliminatoria a 180 minutos, si no hay prórroga, pueden suceder muchas cosas. Lo que sí tengo muy claro es que el Real Madrid es el favorito. Si Messi no recupera la inspiración, Villa no se reencuentra con el gol y la sombra del fuera de juego persigue a Pedro, el Real Madrid está un paso por delante. Porque el engranaje defensivo de Mourinho, formado por hombres curtidos en mil batallas futbolísticas, está más que capacitado para contener el tiki-taka de Busquets, Xavi e Iniesta y para sorprender a la contra a la inestable zaga azulgrana en la que Piqué, sin Puyol, se ve obligado a sobredimensionarse y su concentración defensiva se resiente. 

Sí, sé que peco de pesimista pero esta es una característica intrínseca a muchos barcelonistas. Que le vamos a hacer... Por eso me huelo que este año caerá "la décima".

miércoles, 9 de marzo de 2011

Con suspense, pero en cuartos

- El Barcelona sella la clasificación tras superar a un Arsenal conservador
- Messi volvió a ser el azote de la defensa del equipo inglés


Fue un partido enigmático, de los que parecen sacados de una serie de intriga. Había buenos y malos. Repartan ustedes los papeles, aunque el desarrollo del encuentro se encargó de aclarar el reparto. El resultado (3-1) hace justicia a los méritos futbolísticos de uno y otro equipo, por encima de discusiones puntuales sobre el papel que jugó el árbitro en el desenlace de la eliminatoria. El Barcelona fue muy superior al Arsenal, que no remató ni una sola vez contra la portería de Víctor Valdés.

Las bajas en ambos equipos, las declaraciones de los entrenadores y, sobre todo, el resultado del partido de ida cargaron de suspense las horas previas al partido. Como si se sintiera cómodo dentro de ese ambiente, Arsene Wenger planteó el partido a la defensiva sin importarle que el Barcelona fuese el amo y señor del balón. El guión le falló poco antes del descanso, cuando Messi culminó una obra de arte que había iniciado Iniesta y daba la clasificación momentánea al equipo catalán. Sin embargo, el destino le concedió una segunda oportunidad a Wenger cuando marcó Busquets en propia puerta y establecía el empate.


Pero el Barcelona no estaba dispuesto a doblar la rodilla ante los maquiavélicos planteamientos de Wenger. Realizó su propio partido, sin ninguna concesión hacia el rival y con la esperanza de que la inspiración de Messi volviese a desequilibrar la balanza. No se sintieron presionados y controlaron la circulación del balón a la espera de que su asedio a la meta de Almunia, que había sustituido a Szczesny mediada la primera parte, obtuviera su recompensa. Y el premio llegó para jolgorio de los culés. Alguno incluso se acordó de los que reprocharon al equipo de Guardiola que le faltaba una remontada.

La presencia de Van Persie en el once inicial del Arsenal constituyó uno de los grandes alicientes del partido. Después, comprobando la aportación del delantero holandés al juego de su equipo, se comprobó que su participación no pasó de mera anécdota. Eso sí, en la segunda parte, él fue el protagonista de la jugada polémica del encuentro. El ariete continuó una jugada cuando el árbitro ya había señalado el fuera de juego y tiró a puerta. Al colegiado suizo Massimo Bussaca no le tembló el pulso y le expulsó al sacarle la segunda amarilla. Los jugadores del Arsenal protestaron con mucha severidad esta decisión alegando que Van Persie no escuchó el pitido del trencilla por el tremendo ruido que había en el campo.


Ante un Arsenal debilitado por la expulsión de uno de sus mejores hombres, todo parecía encaminado hacia la clasificación del Barcelona. Iniesta asumió la responsabilidad de conducir la mayoría de los ataques de su equipo y dirigió una jugada magistral que terminó en las botas de Xavi, que tocó lo justo para superar a Almunia. Poco después llegó el tercer gol azulgrana gracias a un penalti de Koscielny sobre Pedro y que transformó Messi con sangre fría. Parecía que este tanto iba a servir para finiquitar el partido y los últimos minutos se iban a convertir en un mero trámite.

El Arsenal no estaba dispuesto a darse por vencido con tanta facilidad y, en un giro inesperado del guión del partido, Bendtner se plantó solo ante Víctor Valdés. Una excelente llegada que parecía encaminada a terminar irremisiblemente con el segundo gol del equipo inglés. En esas surgió de la nada Mascherano, que se jugó el tipo y la expulsión para cortar la jugada, tocar lo necesario y entregar el balón mansamente a Valdés. El Barcelona había desbaratado con éxito la mejor ocasión del Arsenal. La clasificación estaba sellada. Ahora toca esperar un rival en cuartos de final, pero el Barcelona puede presumir de haber superado el sinuoso guión que le deparó una eliminatoria digna de Champions, que afortunadamente terminó con final feliz para los intereses del equipo catalán.


lunes, 21 de febrero de 2011

Messi es el león del Barcelona


Cuando más lo necesitaba el Barcelona, Messi volvió a aparecer. Y lo hizo como mejor sabe: marcando. Para suerte de su equipo, el crack argentino reapareció en un momento clave. En el segundo tiempo, con empate a un gol en el marcador, para desnivelar el duro encuentro que le había planteado el Athletic al Barça. Es la forma que tiene ´La Pulga´ de demostrar que no cree en las malas rachas ni en los tópicos que sostienen que febrero es un mes triste para el conjunto azulgrana. Solo cree en el fútbol.

La tarde se antojaba complicada para los chicos de Guardiola. En un principio porque jugaba con la presión del Real Madrid, que tras su victoria del sábado ante el Levante se ponía a solo dos puntos del liderato. Además, a primera hora de la tarde del domingo saltó la noticia de la lesión del portero azulgrana Víctor Valdés, que se veía obligado a ceder su lugar en el arco a Pinto. La tradicional tendencia al fatalismo de algún culé invitaba a pensar en una tarde desfavorable para el Barça.

Pero una vez que echó a rodar el balón, las dudas desaparecieron del ambiente y el Barcelona se dedicó a hacer lo que más le gusta: jugar a fútbol. Y no tardó en marcar. A los 3 minutos, Villa puso a su equipo por delante en el marcador culminando una buena asistencia de Dani Alves al primer toque después de ganarle la espalda a los defensas del Athletic aprovechando una jugada que inició Xavi, que volvió a poner de manifiesto que él es uno de los hombres que mejor sabe jugar a este deporte. El Guaje ya le ha marcado 11 goles en 16 partidos al Athletic, y ya lleva 15 en la presente edición de la Liga. Números muy interesantes para un delantero superlativo; no obstante, conviene destacar que la posición de Alves estaba al límite del fuera de juego.

El gol no cambió el planteamiento de los hombres de Caparrós, que siguieron replegados y taparon los huecos al Barça a la espera de las apariciones de su delantero Fernando Llorente. Y Llorente apareció para fabricar una clara ocasión de gol en la que bailó a Piqué, sirvió al primer palo donde apareció Iraola para mandar el balón fuera. muy cerca del palo izquierdo de Pinto. Acto seguido, Villa estuvo a punto de reeditar el gol de la pasada jornada. Después volvió a aparecer Llorente para rematar un centro de Gabilondo que Pinto despejó con una estirada felina. Posiblemente fue el paradón de la jornada.

La entrada de Toquero al terreno de juego sirvió para exigir aún más a la defensa azulgrana. Y lo consiguió porque la defensa de Guardiola comenzó a dudar. A ello contribuye la ausencia de Puyol, que ha obligado a un reajuste general de la zaga. Fruto de esta inestabilidad vino el gol del empate. Abidal, que fue trasladado al lateral izquierdo, falló una cesión que recogió Llorente y se metió en el área donde se cruzó con Busquets, que lo derribó. El penalti lo transformó Iraola con un lanzamiento raso a la izquierda de Pinto. El empate obligaba al Barcelona a realizar un esfuerzo adicional para no dar aún más vida a la lucha por el título de Liga.

Piqué, que lleva un mes excesivamente dubitativo, casi se gana la expulsión por derribar a Toquero cuando éste enfilaba la meta de Pinto. El efecto de la entrada del delantero vitoriano atenazaba al Barcelona, pero en estas volvió a surgir el carácter ganador de Messi. El argentino se echó el equipo a la espalda y comenzó a asumir responsabilidades. Fue víctima de un penalti cometido por Javi Martínez que el árbitro no quiso señalar. El argentino no se rindió y siguió tirando combinaciones, paredes e intentando jugadas para espolear a sus compañeros que se empeñaron en desequilibrar el resultado. Y su insistencia al final obtuvo recompensa con una jugada muy parecida a la del primer gol del partido.


Abidal inició la jugada con una anticipación en defensa, combinó con Xavi, éste optó por una apertura a la banda derecha hacia la llegada de Dani Alves. El lateral brasileño centró y apareció Messi por el primer palo para finalizar con un sutil toque de primeras a media altura ante el que poco podía hacer Iraizoz. El Barça volvía a recurrir a su fórmula magistral futbolística para cambiar el signo de un complicado encuentro. La victoria ante el Athletic de Bilbao otorga una dosis extra de moral a los azulgranas que disfrutarán de una semana de descanso para preparar su próximo encuentro contra el Mallorca de un viejo conocido, Michael Laudrup.

LA FICHA TÉCNICA

Barcelona: Pinto; Alves, Piqué, Busquets, Abidal; Mascherano (Maxwell, min.65), Xavi, Iniesta; Messi, Villa (Keita, min.84) y Pedro (Afellay, min.90+2).

Athletic: Iraizoz, Iraola, Ekiza, Amorebieta, Koikili, Susaeta (David López, min.84), Javi Martínez, Gurpegi, Gabilondo (Munianin, min.71), Iturraspe (Toquero, min.46) y Llorente.

Goles: 1-0: Villa, min.4. 1-1: Iraola (p), min.50. 2-1: Messi, min.77.

Árbitro: Ramírez Domínguez (Colegio andaluz). Mostró tarjeta amarilla a Koikili (min.24), Iraola (min.32), Alves (min.36), Sergio Busquets (min.49), Piqué (min.52) y Guerpegui (min.90+2).

Incidencias: Partido de la 24ª jornada de Liga de Primera División disputado en el Camp Nou ante 83.533 espectadores. Las secciones del Barcelona baloncesto, fútbol sala y hockey patines aprovecharon el encuentro para ofrecer a la afición sus últimos títulos, sendas Copas del Rey, y una Copa Continental, respectivamente.