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lunes, 29 de octubre de 2012

El Barça de Tito es un rayo

Manita en Vallecas que demuestra el poderío ofensivo de equipo blaugrana

Doblete de Messi, que marcó su gol 300 de azulgrana; también marcaron Villa, Xavi y Fábregas

Valiente partido del Rayo que merodeó con peligro la portería de Víctor Valdés


Se acabaron las medias tintas. Conviene decirlo con claridad: el Barcelona de Tito Vilanova es un rayo. Una máquina de hacer goles. Un rodillo goleador que sigue con el mismo hambre e idéntica eficacia a la que le consagró durante la etapa de Guardiola. Se mantienen así líderes del Campeonato Nacional de Liga con 25 puntos de 27 posibles y 29 goles a favor, de los cuales ha marcado 13 el extraterrestre que vino de Rosario, Leo Messi, el hombre 300. Ya lleva 301 goles en toda su carrera profesional (269 con el Barça y 31 con Argentina). Atrévanse a dudar ahora de un futbolista que parece lanzado a por su cuarto Balón de Oro.

Los datos son aplastantes y sirven para desterrar los prejuicios mostrados hacia el entrenador del Barça. Tito ha igualado el mejor debut de un entrenador en la historia de la Primera División, transcurridas las 9 primeras jornadas del torneo liguero, al contar 8 victorias y 1 empate. Paradójicamente empata con el holandés Louis Van Gaal, que también consiguió esta plusmarca ocupando el banquillo blaugrana en la temporada 1997-98. Despejada la duda del poderío ofensivo de este equipo, cabe centrarse en el aspecto defensivo: el Barcelona arrasó Vallecas sin encajar ni un solo gol. Y Vilanova sigue sin tener a su disposición a la defensa teóricamente titular: Alves, Puyol, Piqué y Abidal. Montoya, Adriano, Busquets y Jordi Alba han cubierto con éxito esas ausencias de postín. Con Song al acecho para tapar agujeros. Acertado fichaje el del camerunés, que anoche completó un gran partido de pivote defensivo.

No hace falta que arrojen flores al paso del tanque azulgrana. El hormigón no se ha fabricado para resistir el choque de los pétalos. Tampoco le tiren besos. Al menos, no lo hagan si esperan conseguir que este ejército se apiade de sus rivales. Háganlo si pretenden emular los dos besos que las azafatas dirigen a los campeones. Porque este Barça es un rodillo dispuesto a aplastar a cuantos enemigos se encuentre a su paso. Y de vez en cuando se permite un empate, como el conseguido en el Camp Nou contra el Real Madrid, para disimular. Los soldados pueden ceder una batalla, pero jamás perderán una guerra. Y este Barcelona parece concebido para las grandes batallas. Da igual las variantes ofensivas que pueda adoptar el general Vilanova: al final saca los mejores réditos. No obstante, la titularidad del trío MVP (Messi, Villa, Pedro) parece un bastión atacante de grueso calibre. Tito cuenta con sus particulares cañones de Navarone para derrotar definitivamente al ejército de Jose Mourinho y a cuantos se crucen en su camino. Y con el chileno Alexis Sánchez en la reserva. ¿Miedo? ¿Respeto? Alíense con este grupo de combatientes. No le busquen las cosquillas. Lo intentó el Rayo y salió trasquilado.

Encomiable apuesta del Rayo Vallecano, que afrontó el partido como un duelo al sol aspirando a destruir la inexpugnable fortaleza blaugrana. Es un equipo valiente, no se arruga y pelea hasta el último instante, cuando ya no se pueden derramar más gotas de sudor, para ser fiel a un estilo. Admirable. Sería injusto que el Rayo pasara apuros para mantener la categoría. Su lugar natural es la Primera División. Paco Jémez es un romántico del fútbol: aseguró que no iba a jugar a lo Celtic y cumplió. Un hombre de palabra. Durante 20 minutos tutearon al Barça, hasta que el ejército desplegó su armamento y arrasó Vallecas. Pero los vallecanos jugaron con una osadía elogiable. Y aunque Pérez Lasa expulsó a Paco del terreno de juego al grito de “Váyase, señor Jémez”, el canario es uno de esos entrenadores que caen bien porque no tiene pelos en la lengua, sabe lo que quiere y apuesta por el fútbol. Javi Fuego y Baptistao, que protestó un derribo de Cesc en las proximidades del área cuando todavía imperaba el empate a 0, son dos buenos botones de muestra que, si se administran bien, pueden garantizar grandes veladas futboleras. No se puede dudar del buen olfato de Paco, un trotamundos que antes pasó por Alcalá, Córdoba, Cartagena y Las Palmas. Eso sí, tiene un serio problema defensivo que no puede desdeñar: es el equipo más goleado de Primera con 22 goles encajados.

David Villa disparó primero. El Guaje se está haciendo hueco en el once blaugrana paulatinamente y a la menor ocasión se reivindica como delantero de referencia del Barça. Recogiendo un magistral pase de Fábregas, el asturiano definió con su habitual calidad ante la salida de Rubén. Lección de efectividad de Villa, que marca 1 gol cada 54 minutos en esta Liga y solo le supera el colombiano Falcao, el delantero de moda (1 cada 52). Después del gol, el Rayo trató de aguantar e intentó sorprender en alguna contra, pero el equipo blaugrana estaba muy compacto y compenetrado. No iba a ser noche para sorpresas. Y justo después del descanso lo corroboró Messi aprovechando una excelente combinación por el costado derecho del ataque entre Pedro y Montoya. El lateral sirvió el regalo para que el argentino la pusiera en la escuadra y solo se encargase de soplar las velas de su flamante aniversario: 300 goles. Partido encarrilado. Quedaba por dirimir si el Rayo iba a recortar distancias o esto iba a acabar en goleada. Finalmente, la opción premiada era la segunda.

Comenzó un intenso bombardeo sobre el césped de Vallecas. Se desató la maquinaria blaugrana. Apuró Alba la línea de fondo por la banda izquierda para servirle un balón de lujo al príncipe Xavi, que también tenía mucho que festejar. Recién proclamado Príncipe de Asturias, el de Terrassa celebró su gol número 50 en 423 partidos disputados en Primera División. Y sin tiempo para abrir el envoltorio de un chicle o darle otro bocado al bocadillo, volvió a incordiar Pedro a la zaga vallecana para servirle una precisa asistencia a Cesc. El rey de las asistencias, que ya es el máximo asistente de la Liga con seis pases de gol, también es un excelente finalizador. La incógnita ahí ya era si el Barça iba a ser capaz de emular el 0-7 de la pasada campaña. Al final, la cosa se quedó en una manita que culminó Messi. Ahora la polémica radica en si fue el 300 o el 301. La duda del gol de Alexis en Mallorca sigue muy presente. En cualquier caso, con apenas 25 años, el 10 argentino es el máximo goleador del campeonato y lleva 73 goles en 2012, a solo 2 de alcanzar los 75 de Pelé en 1959.

Paseo triunfal del Barcelona en Vallecas. El ejército capitaneado por Vilanova camina con paso firme por la Liga a la búsqueda de la excelencia y de la redención. Parece muy bien engrasada la maquinaria. Ahora solo hace falta que la sigan engrasando y cuidando muy bien el armamento. El resumen es que el público de Vallecas terminó rendido ante el poderío blaugrana, aunque a su entrenador lo mandasen a casa antes de tiempo.

lunes, 8 de octubre de 2012

No es un adiós, es un hasta luego


Se mantiene la diferencia de 8 puntos, pero el gran partido que el Real Madrid disputó en el Camp Nou invita al Barcelona a mantener la intensidad y la seriedad. A no relajarse. Porque un liderazgo bien vale tener las orejas tiesas. Si el primer tiempo sirve como objeto de estudio, la diferencia futbolística real entre madridistas y azulgranas no llega ni a los 3 puntos. Hay Liga. Aunque a punto estuvo de no haberla, si Montoya y Pedro hubiesen apuntado bien.

Fue el partido de los inconformistas. El clásico de los ganadores. Otro partido del siglo que decidieron los espadachines que nunca se rinden, esos que golean hasta en las porterías imaginarias de sus sueños. Messi y Cristiano han demostrado una vez más que no entienden de rendición ni de conformismo. Les da igual la circunstancia, el momento y el lugar, ellos siempre buscan el gol. Siempre quieren ganar. Esta vez se marcaron un doblete cada uno. Ambos ya llevan 8 goles en la Liga.

Tito no se debería andar con experimentos. Y antes del clásico se metió en el laboratorio y sacó de la probeta a Adriano de central. Guardiolada. O si me apuran, una "cruyffada". Recuerda al invento guardiolista de Alves de extremo derecho hace 2 cursos o a las variantes de Johan, cuando cambiaba el esquema los días que se enfrentaba a los blancos. De ahí nació el cacareado canguelo. La entrada de Adriano poco tiene que ver con el canguelo, más bien es un experimento con gaseosa del profesor Vilanova que a punto estuvo de salirle rana. 

El Barcelona fue una comparsa durante el primer tiempo. La nave azulgrana navegó lastrada por la fuga que presentaba a popa. Las ausencias de Piqué y Puyol pesan demasiado. Le cuesta a Tito reordenar esa defensa. Esa vulnerabilidad es aprovechada por los rivales, que encuentran un punto débil por el que atacar con especial virulencia. Sobre todo un equipo con tanta mordiente como es el Real Madrid. Capitaneados por unos mariscales llamados Xabi Alonso y Mesut Ozil, el Madrid avasalló a los culés en la primera parte. Les puso los congojos por corbata con un cabezazo de Ramos que se marchó un palmo a la izquierda de Valdés y lo reventó todo con el zurdazo de Cristiano, que se coló inapelable por el primer palo. Era previsible. El Barça hacía aguas y el Madrid estaba desfilando portentoso por el césped del Camp Nou. A punto estuvo de matar a su rival por medio de Benzema, al poste, y Di María, su remate se marchó desviado un palmo a la izquierda del portero azulgrana.

Como se demostró en el Pizjuan la semana pasada, este Barça sabe navegar contra corriente. Las circunstancias eran francamente desfavorables. A esa defensa de gente de baja estatura, por no decir pequeños, le crecieron los enanos en el sentido metafórico del término con la lesión de Alves. Le sustituyó el canterano Montoya y como en el fútbol, igual que en la vida, Dios escribe derecho en renglones torcidos, ese cambio resultó alentador para los intereses de los barcelonistas. Y como este Barça tiene ángel en los momentos complicados, Pedro encaró por la zona derecha, exigió a un Marcelo que estaba desbordado por la falta de ayudas, sirvió un centro interior, se lo comió Pepe y Leo Messi aprovechó el regalo para situar las tablas en el luminoso. Nunca le regales un bombón a un oportunista porque siempre se lo comerá y te exigirá más. 

Catapultado por el gol y por la incorporación de Montoya, el Barça se vino arriba y empezó a apretar al madrid.  Cesc e Iniesta, apoyados por las llegadas de Jordi Alba, causaron serias dificultades a la zaga madridista, pero entre Arbeloa y las ayudas de Khedira supieron abortar el peligro hasta llegar al intermedio. El Barça había sabido voltear una difícil situación precipitada por la espectacular primera media hora del Madrid. El descanso sirvió para que los jugadores de ambos equipos se pusieran las pilas y salieran muy enchufados al césped del Camp Nou.

Casi da primero el conjunto madridista si Delgado Ferreiro hubiese pitado un posible penalti de Mascherano sobre Ozil. Hubo contacto, cierto es, pero también es cierto que es una jugada confusa y a primera vista es complicado señalar la pena máxima. Ocurrió lo mismo con un posible penalti de Pepe sobre Iniesta, pero el colegiado tampoco lo pitó, cabe pensar que por aquello de las compensaciones y las leyes.

Lo que sí pitó fue la falta de Xabi Alonso sobre Messi. El Barça se volvió a apoyar en el 10 para desequilibrar la balanza. El argentino transformó un libre directo que se coló a la izquierda de Casillas, que realizó una sospechosa estirada con el brazo izquierdo a medio estirar. Los santos tampoco son de chicle. Con este golazo, "La Pulga" se convirtió en el jugador que más goles (6) ha marcado en el Camp Nou en partidos ligueros. No hubo tiempo ni para disfrutarlo con un trago, un beso o una flor. A los 5 minutos, Ozil separó las aguas y vio la llegada de Cristiano por el centro para servirle un pase estratosférico que el portugués no desaprovechó. La unión de los panes y los peces, los hados y las hadas, el fado y la cerveza. Definición perfecta de Ronaldo, que ya ha marcado 16 goles en Liga a pase del alemán, tantos como Ronaldo a pase de Zidane. La ópera y el rock no son incompatibles. Que se lo digan a Freddy Mercury. 

Todos los jugadores estaban entregados a la causa, especialmente un Cristiano que peleó como un titán a pesar de que estaba tocado del hombro. Y así acabó el partido. No se puede dudar del compromiso del portugués con la causa madridista. El empate parecía un resultado justo, aunque escaso para los más incondicionales seguidores madridistas. En esas remató Montoya al larguero y, poco después, Pedro disparó un dardo envenenado que se marchó silbando el palo derecho del arco de Casillas. Suspiros y quejidos repartidos por toda la geografía española. "Virgencita, que me quede como estoy". Así de grande es el fútbol.

Después de la batalla del Camp Nou se mantienen los 8 puntos de distancia entre Barcelona y Real Madrid. Es una distancia considerable, pero no es una distancia definitiva para separar a estos dos transatlánticos del fútbol español. Como los buenos enamorados no se dicen adiós, se dicen hasta luego.

viernes, 24 de agosto de 2012

Valdés enreda la Supercopa

Di María aprovecha un error del guardameta del Barcelona para avivar las opciones del Real Madrid

Los madridistas se quejan de que Pedro estaba en fuera de juego en el gol del empate

Recital de Iniesta y oportuna aparición de Messi para adelantar al Barça de penalti


Estamos en agosto. Seguimos en pretemporada. Aunque haya comenzado ya la Liga, los equipos están de rodaje. La Supercopa de España no deja de ser una partida de poker de andar por casa. Si tienes una buena mano, te puedes llevar el premio pero sin llegar a hacer un ´All In´. Hasta entonces, te lo pasas bien. El intercambio de movimientos es entretenido e interesante, intenso e imprevisible. Juegos reunidos. Fútbol de verano. Una buena opción para combatir el calor veraniego. Cuando los jugadores tienen cartas tan buenas, el resultado es una partida como la de esta noche en el Camp Nou.

El primer periodo dejó malas sensaciones entre el respetable. Que si no hay ocasiones, que si faltan estrellas, que si no hay  ritmo… Entre el calor y la falta de minutos de los jugadores, el partido era una cama sin sábanas. Te las quitas porque tienes calor, pero temes el traicionero frío de madrugada. Me refiero a las ausencias de Jordi Alba, Cesc Fábregas, Di María o Higuaín en los onces titulares. Ellos son las sábanas que calientan un partido y esa fue la razón que dejó fríos a muchos aficionados al final de los primeros 45 minutos. A pesar de todo hubo ocasiones y jugadas interesantes. Diamantes compartidos.

Piqué hizo un gran trabajo de contención, e incluso de creación; Xavi, una vez más, fue el mariscal de la posesión del esférico; Alves, hiperactivo en las incursiones por la banda derecha. En el Real Madrid, Xabi Alonso era la brújula que orientaba el juego y la defensa formada por Coentrao, Ramos, Albiol y Arbeloa resolvía los ataques de los azulgrana con acierto, aunque para ello empleando mucha dureza en algunos momentos. El Camp Nou dedicó una monumental pitada a Clos Gómez por no penalizar una dura entrada de Coentrao sobre Messi.  Al descanso se fueron con amarilla Xabi Alonso, Arbeloa y Mascherano, este último por una durísima entrada sobre el lateral portugués madridista. Los aficionados bostezaban. Entre la hora y el desarrollo del primer tiempo, echaban en falta estar en una terraza tomando algo al raso disfrutando de la canícula estival.


La segunda parte fue otra historia. Parecía el Carranza. O el Teresa Herrera. Los jugadores de ambos equipos salieron muy mentalizados al terreno de juego y la partida se puso muy interesante. El intercambio de golpes comenzó con un dudoso penalti sobre Alexis, que Clos Gómez no señaló. El colegiado aragonés no defraudó las expectativas y tuvo mucho protagonismo. Como lo tuvo el día que Mourinho salió a la sala de prensa del Santiago Bernabeu con la famosa lista, o cuando expulsó a Guardiola en Almería. Muchos árbitros poseen la extraña habilidad de sacar de quicio a simios y troyanos. Y en la vuelta, cita con Mateu Lahoz. Pedro Piqueras pide la palabra para describir lo que se puede vivir ese día en Madrid.

Pero los indiscutibles protagonistas del segundo tiempo fueron los jugadores. Cristiano Ronaldo apareció de la nada para marcar el primero con un cabezazo a la salida de un corner botado por Ozil y marcar su cuarto gol consecutivo en el Camp Nou. El portugués siempre tiene una buena mano. Pero no tardó en llegar la respuesta del Barça. Pedro también se maneja bien en la línea del azar y, aprovechando un pase magistral de Mascherano, le ganó la espalda a Coentrao y batió a Casillas con un disparo cruzado. Los madridistas lamentan que el canario se maneja tan bien porque hace trampas e inciden en que partió en posición anti reglamentaria en la jugada del gol. Empate técnico en la partida hasta que Messi desniveló la balanza al transformar un penalti claro de Ramos sobre Iniesta.

Hay jugadores para los que no existe la pretemporada. Ellos siempre juegan al máximo nivel. Caso de Andrés Iniesta. Afronta cada partido como si fuera una final, incluso las semifinales veraniegas a doble partido. Su recital de pases, controles y regates en cada partido debería de grabarse en vídeo y difundirlo por escuelas de futbolistas de todo el país. El de ayer no fue una excepción. Y la prueba irrefutable es el pase que le sirvió a Xavi para lograr el 3-1. Volvía a aparecer la pareja más productiva del fútbol internacional. Todo parecía encarrilado para el Barcelona, que buscaba el cuarto gol para vencer la partida a lo grande.

Pero en esas se enredaron Adriano y Valdés con un “quitame allá esa cesión” y el más listo de la clase, Di María, se movió con la agilidad de un fideo para marcar un gol que enreda la Supercopa y pone picante al primer trofeo de la temporada futbolística. Las complicaciones del guardameta del Barça con las cesiones son dignas de estudio, aunque no se puede obviar la mala actuación defensiva en los goles del Real Madrid. Marcajes inexistentes.

El desenlace, en unos días, en el Santiago Bernabéu. Habrá que volver a escribir rápido para no terminar esta crónica a la hora del desayuno. A estas horas, uno ya no sabe si toca cenar o desayunar. Probablemente, los futbolistas tampoco.

  Esta crónica también se puede leer en una página web de referencia, www.iquattro.es

domingo, 3 de abril de 2011

A sangre fría



No me canso de ver el gol de Miguel de las Cuevas al Real Madrid. Por su belleza estética (recomiendo reparar con atención en la jugada de Nacho Cases por el costado izquierdo del área madridista) y, sobre todo, por su trascendencia. A pesar de las bajas con las que afrontaba el partido el equipo de Jose Mourinho, nunca se puede dudar de un equipo como el Real Madrid. Otra cosa es que los sportinguistas tengamos derecho a soñar porque, a lo largo de los años, el Sporting ha dado suficientes motivos a los gijoneses para que sueñen con su equipo del alma. Pero una vez más, el precursor fue Manuel Preciado.

Cuenta Juanma Castaño en su Twitter que la noche del pasado jueves habló por teléfono con Preciado después de unos días de incertidumbre por la amenaza de huelga realizada por la LFP. Periodista y entrenador compartieron reflexiones e inquietudes de todo tipo, pero el periodista no lo pudo evitar y sacó a colación el partido. "La que se lía como empatéis el sábado", dijo Castaño, a lo que Preciado respondió con su desparpajo habitual: "¿Qué empate? ¡Vamos a ganar! Ya lo verás...¡Qué más da que Mourinho lleve 9 años sin perder en casa!". La conversación terminó entre risas, pero el entrenador de El Astillero ya había puesto las cartas sobre la mesa. Preciado es un tipo que no tiene pelos en la lengua y suele decir lo que piensa sin miedo a las posibles consecuencias. Si a eso se le suma su característica tendencia al positivismo, el resultado es un clima de optimismo que contagia a todo el que le respira, empezando por su propio equipo.

Espantados los temores y los complejos con los que disputó buena parte de la temporada, el Sporting afrontó la cita del Bernabeu como un partido más ante un rival dispuesto a acaparar la posesión del balón con el fin de finiquitar  la papeleta por la vía rápida. Conscientes de que el Real Madrid luchaba por la Liga con muchas bajas, el equipo de Preciado tiró de oficio y rigor defensivo para aguantar las embestidas de un equipo guiado por las incursiones desde los costados de un hiperactivo Di María y el siempre peligroso Ozil. Gracias unas veces a la defensa y otras a las excelentes intervenciones del guardamenta Juan Pablo, el conjunto asturiano fue solventando los peligros que acechaban su portería. Y aunque parecía complicado acercarse hasta los dominios de la meta madridista, los asturianos no perdían la esperanza. Así, en el ecuador de la segunda parte, una excelente jugada de Nacho Cases terminó en un remate raso por parte del ex atlético De las Cuevas que se coló a la derecha de Casillas. Fue el mejor premio a la heroica resistencia mostrada por los rojiblancos durante todo el partido. Fue un guiño del destino hacia un equipo que vive una temporada excesivamente convulsa. Y, finalmente, fue un castigo divino hacia la prepotencia exhibida por el entrenador madridista en relación a Preciado y al sportinguismo. Porque los soñadores sportinguistas también se saben vengar del enemigo a sangre fría.