
Ramón Calderón no olvidará el 13 de enero de 2009. Un día después de que Cristiano Ronaldo tocase el cielo del fútbol al recibir el prestigioso FIFA World Player, el presidente del Real Madrid bajó a los infiernos. Calderón desayunó con una jugosa y dolorosa información que sacó a la luz el diario Marca, al hilo de las indagaciones difundidas por José Antonio Abellán en la Cadena Cope. "Calderón robó la Asamblea". Éste fue el titular de la primera página de Marca, al que acompañó el siguiente antetítulo "Le votaron compromisarios falsos" y un increíble sumario "Infiltró en el máximo órgano de gobierno del Madrid a socios que no son compromisarios y a individuos que ni siquiera son socios". Pero la cosa no acaba aquí. La cabecera deportiva de Unidad Editorial da a conocer nuevos y sorprendentes detalles en su edición del miércoles 14 de enero. Se desata el acoso y derribo mediático a Ramón Calderón, que contempla con consternación el espectáculo a la espera de que el Dios del fútbol le sonría para parar la persecución. Como siempre, el balón dirá la última palabra pero, por ahora, pintan bastos para el máximo responsable madridista.
La información es rotunda y perjudicial para los intereses presidenciales de Calderón. El pasado 7 de diciembre, informa Marca, el mandatario preparó una trama para falsear el resultado real de las votaciones de la Asamblea ordinaria en la que se debatieron las cuentas de la temporada anterior y el presupuesto de la actual. Su equipo de colaboradores habitual, entre los que se encuentran algunos directivos, coló aquella mañana a la sala del Palacio de Congresos de Madrid a personas que no eran ni socios, ni compromisarios para que votaran a favor de sus propuestas. Un amaño sin paliativos o una traición descarada a Ramón Calderón de la que se hacen eco todos los medios de comunicación nacionales y prestigiosos diarios internacionales, como "La Gazzetta dello Sport" en Italia. Repercusión mundial para lo que ya se conoce como "pucherazo" en toda regla. El Real Madrid anuncia que abrirá una rotunda investigación para escrutar lo sucedido, pero ni confirma ni desmiente la veracidad de lo publicado. La gravedad de los hechos salta a la vista y parece complicado que la Junta Directiva del club, a la que resta un año y medio de mandato, pueda remediar el alcance de las revelaciones.
Son días tristes para Ramón Calderón. Es un hombre decepcionado, traicionado, derrotado. Se escuda en el futuro para no pensar en el presente y se apoya en "la pelotita" para regatear la dimisión. Se intenta confirmar, pero se desgasta. No se puede dudar que sea "un buen tío", tal como él mismo se define, pero eso no le aparta de ciertos impresentables que le están haciendo la cama. Y la afición calla, pero otorga. El madridismo convive pacientemente con las indagaciones continuas sobre su presidente. Calderón se está dejando girones de crédito por cada esquina, éste es el más serio a mi juicio. ¿Quién acudirá en su socorro? El que tenga pensado salir en rescate del presidente debería tener cuidado para no ensuciarse y no corromper aún más la imagen que proyecta el club hacia el exterior, seriamente empozoñada por las impresentables e imperdonables meteduras de pata del principal dirigente madridista y sus acólitos. Errores continuos que producen vergüenza ajena y conducen al adelanto irremediable de elecciones para tantear el respaldo con el que cuenta Calderón entre la masa social de la entidad.
Calderón aún tiene una salida digna que no debe desdeñar: llamar a la paz y dar paso a unas nuevas elecciones. Tal como está no puede seguir, ni el Madrid puede seguir con él. El presidente está contribuyendo a que se sobredimensionen sus errores cada día. Desde la reaparición de Florentino Pérez, escoltado por sus galácticos preferidos (Zidane y Ronaldo), Ramón Calderón vive en un estado de alteración permanente. No se vislumbran muchos escoltas y el irregular rendimiento del equipo no invita a pensar en un desenlace feliz. Su presidencia ya comenzó entre un mar de dudas tras incumplir su gran promesa electoral: fichar a Césc Fábregas, Kaká y Robben. Una contundente declaración de intenciones para vencer los comicios, al más puro estilo Florentino: si me votas, traeré a los mejores. Al final solo fichó al holandés Robben y lo hizo un año después de alcanzar la presidencia. El socio se lo sigue recordando y, a las quejas de la afición, se ha añadido el nombre del portugués Cristiano Ronaldo, otro arrebato presidencial que no se concretó. El apresurado fichaje de Van der Vaart, la marcha de Robinho, la imposibilidad de fichar a Santi Cazorla y David Villa y las reacciones de Bernd Schuster, que derivaron en el cese del entrenador alemán, son otras razones que ponen en la picota al principal responsable del Real Madrid. La planificación táctica de Juande Ramos y el rendimiento de los futbolistas deberán templar los nervios y luchar por conceder crédito al presidente Calderón para que sobreviva a los últimos acontecimientos. Parece complicado.
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