viernes, 16 de enero de 2009

La emoción del fútbol a cara o cruz

Mientras Ramón Calderón parece vivir sus últimos momentos en la presidencia del Real Madrid por culpa de la cascada de revelaciones periodísticas, se disputaron los apasionantes partidos de vuelta de los octavos de final de la Copa del Rey. Por fin pudimos disfrutar de la Copa. Hasta ahora se habían jugado varios partidos atractivos, pero la mayoría resultaron un simple trámite para los equipos poderosos y un baldón insuperable para los modestos. Y la inquietud cundía. Es la consecuencia del sistema de doble partido, que no permite disfrutar de la magia de las eliminatorias a partido único, la alternativa más sólida para mantener la emoción de esta histórica competición. Lo vivido entre el miércoles y el jueves nos devolvió a los aficionados la idea más grata de este torneo: que cuanto más hay en juego, mejor tienen que jugar los equipos. A la emoción del fútbol jugado a cara o cruz. Los octavos estuvieron llenos de demostraciones de ello, como se pudo apreciar en el Deportivo 0 Sevilla 3; Valladolid 2 Sporting 1; Espanyol 1 Poli Ejido 0; Betis 1 Real Unión 0; Valencia 3 Racing de Santander 1; Almería 1 Mallorca 1; Barcelona 2 Atlético de Madrid 1, y Athletic 2 Osasuna 0.

Pasaron Sevilla, Espanyol, Valencia, Sporting, Betis, Mallorca, Barcelona y Athletic. Estos ocho equipos acceden a cuartos de final, donde lucharán por ratificar sus sueños para rememorar la emoción de los viejos enfrentamientos coperos. Algunos momentos vividos en los octavos de final resultaron espectaculares. Fue espectacular el partido que disputó Vicente con el Valencia, marcando dos goles al Racing para sentenciar una eliminatoria muy igualada. Inolvidables también los dos goles de Luis Fabiano al Depor en Riazor en un choque que deparó la anécdota de la jornada cuando el delantero sevillista Chevanton se puso bajo los palos tras la expulsión del guardameta Palop por cometer un penalti sobre Colotto, que Pablo Álvarez lanzó al palo. Soberbio el cabezazo del defensa del Sporting Jorge, que valió una clasificación para cuartos cuando todo parecía perdido para el equipo gijonés. Imponente el dominio del Barça, que echó por tierra los sueños de la remontada colchonera y desgarró a un luchador Agüero a base de grandes detalles de calidad capitaneados por Iniesta. Hubo algún instante más, que fue estupendo también. Entre ellos, esa demostración de poderío del Athletic, que volvió por sus fueros para rememorar viejas emociones en el torneo nacional más antiguo.

Me gusta la Copa y me encanta la emoción que derrochan sus partidos, pero podría ser mayor si se premiara el título con la participación directa en la Champions League. Así se la tomarían aún más a pecho los participantes. Habría menos suplente profesional en las noches turbulentas o plácidas, y los que hubiera se lo tomarían todo más a pecho. Seguirían surgiendo sorpresas, pero menos. Las victorias de los humildes tendrían más brillo. Ya no serían victorias alcanzadas sobre la pereza o el desdén, sino victorias grandes, obtenidas a ley. Ahora debemos preparanos para disfrutar de los cuartos de final, con partidos que prometen muchas emociones para los próximos 21 y 28 de enero: Athletic-Sporting; Mallorca-Betis; Espanyol-Barcelona y Valencia-Sevilla. Lo mejor está por venir. Disfrutemoslo.










1 comentario:

Daniel dijo...

Es verdad, la copa tiene emoción es especial. Y el Sporting tiene sus portunidades.