lunes, 12 de enero de 2009

Todos van a por todas











Barça, líder; Real Madrid, segundo. No son los únicos equipos que ganaron sus partidos, porque lo mismo que ellos han conseguido Sevilla, Málaga, Sporting, Athletic de Bilbao y Numancia. Sin olvidar los meritorios empates logrados por el Villareal (3-3) en Mestalla; el Espanyol (2-2), que remontó un resultado adverso en su estadio ante el Almería; así como por Racing y Recreativo, que siguen sumando puntos vitales para asegurar la permanencia. Cada equipo tiene distintas razones para la lucha, pero todos intentar levantar el vuelo para conseguir sus objetivos: título, Europa o permanencia. Es la esencia de una Liga que desata pasiones, decepciones y, en ocasiones, desgracias.

Me refiero al desagradable episodio que se vivió en el partido que disputó el Atlético de Madrid contra el Athletic, en el Vicente Calderón, y que comenzó con retraso a causa del lanzamiento de bolas de nieve por parte de un sector de aficionados colchoneros. Desde que recuerdo, el Manzanares siempre fue un campo alegre, un ejemplo de apoyo constante a los rojiblancos. Pero hace algún tiempo que eso se ha corrompido y a nadie parece preocuparle. El Calderón empieza a ser un campo seriamente peligroso, y no digamos para los equipos vascos, que cada vez que van allí salen descalabrados porque los radicales de las gradas son capaces de insultar continuamente y lanzar todo tipo de objetos al terreno de juego, que se convierte en un lastre para todos los futbolistas. La vigilancia para que estos aficionados no actúen es tan débil como la propia defensa del equipo local. Bochornoso.

Mientras, el Madrid y el Barça van a su ritmo (notable la remontada del Barça ayer en Pamplona, tan espectacular como la goleada madridista en Mallorca), toman la delantera y aprietan el paso. Es el producto de los años de continuidad de la denominación de origen, de hacer las cosas bien y de tener a los mejores. El caso de los entrenadores también merece ser destacado. Guardiola ya lleva unos meses al frente de la plantilla culé, está perfectamente compenetrado con sus jugadores, y ha acelerado el ritmo de ese equipo. Por su parte, Juande Ramos se ha identificado de una manera loable con sus nuevos colores y ha devuelto el carácter ganador a un equipo que no se resiste a perder la estela de la Liga. Es el triunfo de plantillas hechas a lo grande, según un criterio dispar, incluso a golpes de capricho o a impulsos de una necesidad propagandística. Aún así, saben alcanzar el fútbol, el buen fútbol gracias a jugadores excelentes como Messi, Robben, Eto´o, Raúl, Henry o Higuaín. Detrás de cada uno de ellos, una ciudad, una afición, medio país feliz.

El nuevo año no ha hecho más que empezar, pero pinta mejor para unos que para otros. La primera vuelta toca a su fin y se comienza a apreciar con cierta nitidez el dibujo que va a presentar la clasificación el próximo mes de junio. Y esos puntos que ahora se van acumulando valen para siempre. El Madrid lleva dos victorias consecutivas y ya es el principal perseguidor del Barça. El equipo de Guardiola no se frena. Pero lo importante es que mientras Barça y Madrid han arrancado a plena máquina, otros andan aún hurgando las bujías (Valencia-Atlético-Villareal) para descubrir por qué el motor no les pita. Lo del Valencia es cuestión de la relajación, supongo. Lo del Villareal responde al modelo de la báscula del fútbol ofensivo, según el cual cuanto más ataques más goles marcas, aunque también los encajas. Y lo del Atlético es más complicado. Le faltan dos hierbas para cumplir la exigencia. El planteamiento táctico del mexicano Javier Aguirre es bastante elemental y previsible, lo cual sirve para agotar los amplios recursos ofensivos de un equipo con muchas armas. Tres derrotas ante Valencia, Barça y Athletic en lo que llevamos de 2009 es un triste bagaje para un cuadro que cuenta con el yerno de Dios (Kun) en sus filas. Lo sabe el maestro Joaquín Caparrós, que enloqueció a la zaga rojiblanca gracias al talento de Llorente y las incursiones de Koikili y Gabilondo.

Para algunos equipos ver la tabla de clasificación es deprimente. El Osasuna, contagiado de la casta de su entrenador, con un carácter luchador que le lleva a plantar batalla a cualquier rival, es colista. ¿Por qué está ahí? Simplificando las cosas, se puede decir que no se puede sobreponer a un jugador histórico (Messi), aunque dentro de unos años podrá enseñar como un trofeo las cicatrices que le dejó un futbolista formidable, ni a la mala fortuna que consigue rebajar hasta el ardor del mismísimo Camacho. Un desengaño similar vive el Mallorca que padeció la goleada hacia la autoestima del madridismo infatigable. El Espanyol no vive tan necesitado, está a dos puntos de la salvación y puede presumir de remontar un partido muy complicado en los instantes finales. Más arriba, el Numancia respira tras una victoria balsámica ante el Getafe y el Sporting ratificó la idea extendida entre muchos aficionados: tiene tomada la medida al Valladolid, así en la Liga como en la Copa. Siguiendo la tendencia común en la mayoría de sus encuentros, el partido de El Molinón fue trepidante y los rojiblancos marcaron, disfrutaron y sufrieron. Como suele ocurrir cada fin de semana.

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