lunes, 19 de enero de 2009

Vitamina Pérez Burrull para el Madrid



Los viejos aficionados de Osasuna lo sospechaban de antemano: si alguna medicina podía sacar al Madrid de su decaimiento institucional la podría administrar el árbitro. Algo pasa de unos partidos a esta parte que funde los plomos del cuadro rojillo; unas veces por culpa de los colegiados y otra por pura mala suerte. De hecho, contra el Barcelona, flamante líder de la Liga, el conjunto navarro se puso por delante en el marcador y finalmente perdió víctima de su infortunio y del poderío azulgrana. Camacho, el aguerrido técnico osasunista, no sabe qué pecado ha cometido para recibir tal acumulación de despropósitos. Esos que han llevado a Osasuna a ser colista de Primera División, a pesar de la pelea constante y el buen juego exhibidos en los terrenos de juego. Y en el Santiago Bernabéu se toparon con el colegiado catalán Pérez Burrull.
Como sería la cosa que Camacho tuvo que relacionar este partido con el Corea-España del Mundial 2002, ese encuentro que echó a los nuestros del campeonato por los errores cometidos por el árbitro egipcio Al Ghandour. No parece una relación muy forzada, principalmente porque la misma impotencia que sintieron aquel día los españoles por culpa de las extrañas decisiones arbitrales, la padecieron en el Bernabéu los jugadores de Osasuna. Desde que Pérez Burrull no señaló el penalty cometido por Gago sobre Juanfran y que terminó en una absurda amarilla sobre el jugador rojillo. Aún así, Osasuna se puso por delante en el marcador gracias a un cabezazo del iraní Nekouman. El resto del partido se movió bien para el Madrid, ganduleó, se aprovechó de los errores de Pérez Burrull y de los regalos del meta del equipo navarro, Roberto. Que, dicho sea de paso, mucho ruido y pocas nueces. Sólo se le vio al entrar en el terreno de juego, en alguna intervención facilona y al salir. Con todo, el partido fue flojo de juego pero intenso en emoción, en el que los navarros lucharon contra el infortunio y el árbitro mientras que los blancos lucharon contra su desconcierto y mostraron ganas, urgidos por el ambiente de desagravio tras la dimisión de Ramón Calderón, presente en pancartas (muchas de ellas artificiosas) y en la memoria de todos. El caso es que ganaron y el arreón da un suspiro al nuevo presidente, Vicente Boluda, al que se le presentan apasionantes retos, a cuyo término se valorarán las gestiones y los procesos electorales consecuentes.


La última jornada de la primera vuelta dejó, por lo demás, muchas lamentaciones. El portero del Deportivo Aranzubia se marchó hundido del Camp Nou tras encajar una manita de un Barcelona que aplasta a sus rivales; los futbolistas del Numancia merecieron mucho más ante un afortunado Sevilla y se fueron cabizbajos del Sánchez Pizjuán; los jugadores del Mallorca, que es penúltimo tras su derrota en El Madrigal y sólo han sumado tres puntos de los últimos 33 disputados, no saben cómo levantar la cabeza del descenso; los sportinguistas tampoco se fueron felices del Nuevo Colombino tras entregarse sin condiciones ante el Recreativo de Huelva, que les dió un baño de fútbol; los hinchas pericos tienen motivos para la preocupación al comprobar que su Espanyol se hunde en el antepenúltimo puesto de la clasificación mientras que el Málaga marcha lanzado hacia los puestos europeos; David Villa, el infatigable delantero del Valencia, lamentó el desacierto de su equipo en San Mamés ante un Athletic que últimamente vive en estado de gracia; tampoco terminó feliz el domingo para el Kun Agüero, quien comienza a emitir señales de hartazgo porque no le gusta vivir con una frustración permanente por la incorregible ingenuidad del Atlético de Madrid. Son los daños colaterales de un campeonato que ha superado su primera mitad. Hasta el momento se ha demostrado que unos equipos vueltan alto sobre el ecuador (Barça, Real Madrid, Sevilla, Valencia, Villareal, Atlético de Madrid y Málaga); otros (Deportivo, Athletic, Racing, Sporting y Valladolid) trotan con la satisfacción de haber recorrido más de la mitad del camino; mientras que algunos (Betis, Getafe, Almería, Recreativo, Numancia, Espanyol, Mallorca y Osasuna) se intentan sujetar con apuros al suelo.








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