

El Larguero, programa de referencia en la radio deportiva nocturna, planteó por todo lo alto el debate. ¿Quién tiene más mérito: Guardiola en el Barcelona, o Preciado en el Sporting? Ya están destacadas en este blog las virtudes de Manuel Preciado, el hombre que devolvió la ilusión por el fútbol a Gijón. Todo equipo con necesidades otorga de antemano lastre a sus entrenadores, dado el fatalismo que suele acompañar a este tipo de conjuntos. El Sporting es un buen ejemplo de esta premisa y ahí Preciado lleva mejores cartas: consiguió el regreso a Primera División en su segunda temporada al frente del primer equipo sportinguista y, un año después, salva con nota el tipo en uno de los mejores campeonatos del mundo. Pero también hablamos de Guardiola, que dirige a un Barça implacable y demoledor en las tres competiciones en las que participa. Guardiola es un entrenador elegante, que apuesta por una dirección tranquila del bloque (al estilo Del Bosque, digamos) con mano firme en los momentos determinantes, cree en el buen fútbol, en los triunfos y no admite relajaciones. El debate de esta noche lo escuchó toda España. Fue una ocasión óptima para reconocer los méritos de ambos. Para establecer el peso de la jerarquía en el banquillo y fijar la importancia, entre los aficionados propios y rivales, de hacer sentir a los jugadores que son especiales.
Fue una discusión sobre la teoría de la relatividad aplicada al fútbol. Triunfar con un grande o sobrevivir con un pequeño. Ese fue el eje del debate. Paco González, director de "Carrusel Deportivo", y Juanma Castaño, presentador de deportes de Noticias Cuatro, defendieron la candidatura de Preciado; Andrés Astruells, veterano cronista del Mundo Deportivo, y Emilio Pérez de Rozas, redactor de "El Periódico de Catalunya" y "Sport", subrayaron los méritos de Guardiola. No se pusieron de acuerdo pero los cuatro aceptaron las virtudes de cada teoría. Es un tema atractivo, especial para amenizar la previa de una nueva jornada liguera y así lo reconoció la audiencia. Todos tenemos nuestra opinión y cada uno aportamos un punto de vista. Por teléfono, en Internet o en las discusiones de barras de bar, que son las más populares. En lo que todos coincidimos es que estos debates revitalizan la Liga, y los entrenadores contienen una parte esencial de lo mejor del fútbol. Al margen de los resultados de los partidos, entendidos como sistema de todos contra todos, los técnicos desempeñan una labor fundamental en cada partido. Ellos se encargan de disponer sobre el terreno de juego a los artistas, lo que da lugar a anécdotas de todo tipo y representa un aspecto decisivo del encuentro. Hay equipos con más y menos dependencia de las decisiones tácticas. Sobre eso versó la discusión de esta noche en la SER.
Para defender a Preciado se pueden ofrecer numerosas y profundas reflexiones relacionadas con el mérito de dirigir a equipos modestos. Vivo en las dos competiciones que disputa (Liga y Copa del Rey), con uno de los presupuestos más bajos de Primera y nula inversión en fichajes, el Sporting juega muy bien a fútbol, utiliza a toda la plantilla y se sobrepuso a una racha de cinco derrotas consecutivas al comienzo de la Liga. Una progresión espectacular para conseguir la permanencia, un reto mayúsculo para un recién ascendido que se pasó una década en el infierno del fútbol español. También sabe lidiar con el particular carácter del temperamental David Barral, que no acepta su suplencia a costa de la titularidad del croata Mate Bilic en la delantera. Con este entrenador cántabro, y sin ningún internacional, el equipo gijonés se sobrepuso a un concurso de acreedores y ascendió a los altares del fútbol español para mantenerse en la zona tranquila de la clasificación con un bloque repleto de humildes e ignorados jugadores. El objetivo de la permanencia, más cerca y sin perder el sueño de la Copa a un partido del pase a cuartos de final.
A favor de Guardiola se puede destacar la grandiosidad del reto asumido por un entrenador con poca experiencia en los banquillos, que procedía de la Tercera División. Después de dos años sin ganar ningún título y tras perder a dos estrellas como Deco y Ronaldinho, Pep consiguió devolver al Barcelona al mapa internacional a base de un juego deslumbrante en todas las competiciones. Al Barça no se le permiten derrotas, ni tan siquiera goles en contra y si se pierden dos partidos consecutivos, los directivos entran en ataque de nervios. Por no hablar de la dificultad de domar a un vestuario lleno de egos con reinonas como Eto´o, Henry o Messi. En un escenario tan grandioso, no estar en el once y quedarse en el banquillo equivale al inicio de un conficto entre guerrillas. Por eso se debe tener mano firme para afrontar estas situaciones. El técnico holandés Frank Rijkaard, después de ganar dos Ligas y una Liga de Campeones, terminó devorado por el carácter de sus jugadores. Guardiola ha conseguido dirigir al vestuario azulgrana con la misma maestría que ordenaba el juego del Dream Team desde el césped para meter en cintura las variadas personalidades de sus hombres. No conviene pasar por alto este detalle que ha devuelto el hambre al equipo.
Con estos variopintos argumentos sobre la mesa de debate, varias preguntas salen a colación. ¿Qué haría Guardiola en el Sporting? ¿Y Preciado en el Barça? ¿Se valoraría más a Preciado si el Barça no estuviese tan fuerte? ¿Cambiaría mucho la opinión sobre Preciado si el Sporting bajara a Segunda? ¿Qué pensarán los propios afectados? Cualquier decisión que se adopte, supone un riesgo. Preciado, uno de los rostros del reciente boom del Sporting (al margen de los futbolistas) es muy querido por la afición, de modo que el relevo es impopular y las críticas resultan improcedentes. Por su parte, Guardiola es el entrenador del líder de la Liga, de ese equipo que maravilla a España y a Europa con un juego de alta escuela. Pero esas no son cosas que un entrenador deba barajar. Como el capitán del barco, que come solo en su camarote, el entrenador debe decidir en soledad. Todos opinamos, pero sólo él decide qué once debe jugar en cada partido.
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