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lunes, 22 de octubre de 2012

Papá Messi manda en el patio

El hat trick del crack argentino decidió un partido de locos

Los errores de ambos equipos mantuvieron la emoción hasta el final

El Barça suma su séptima victoria liguera pero se queja del arbitraje de Paradas



Messi ya ejerce de padre. Puso orden en un partido de locos. Lo que se disputó en Riazor fue una pachanga de patio de colegio, un espectáculo que encandila a los aficionados pero que pone de los nervios a los entrenadores. El fútbol más puro. Un canto a favor de la anarquía futbolística. Un choque a la inglesa. Con un ritmo electrizante, constantes imprecisiones y puntuales variaciones en el marcador. Lo más normal es que este encuentro hubiese terminado en empate. Por el número de errores que se produjeron en las dos áreas, cabía pensar en las tablas. Pero ya se sabe que este Barcelona va a contracorriente, camina sobre las aguas y es capaz de salir airoso de los envites más peliagudos.

Le van los retos al Barça de Tito, que firma un registro espectacular al comienzo del campeonato liguero: 22 puntos sobre 24 posibles, 7 partidos ganados sobre 8 disputados y 24 goles a favor. Los duendes sonríen al proyecto de Vilanova porque anteponen los datos positivos al preocupante bagaje defensivo: 11 goles encajados. No recibía tantos goles en las 8 primeras jornadas desde la Liga 2002-03. Se lo tienen que hacer mirar, aunque poco tiene que ver este Barcelona con aquel equipo al que entrenaba Louis Van Gaal. La envergadura de este conjunto se comprueba a la perfección cuando se mira con perspectiva histórica, ya sea con catalejo, prismáticos y telescopio. En otra época, no hace muchos años, el Barcelona no hubiese ganado el partido de Riazor. Pero seguramente tampoco habría ganado los choques contra el Osasuna y el Sevilla. Ni tan siquiera hubiera empatado contra el Real Madrid en el Camp Nou. Ahora tiene ángel y vive cómodo bajo la inspiración divina de un espíritu celestial procedente de Rosario.

El crack argentino es insaciable. No para. Vive en una mejoría permanente. Pasan los años, los partidos y los campeonatos, y no se cansa de añadir sorpresas a su inabarcable repertorio. De mejorar su estilo de juego. No deja de perfeccionar su inagotable talento. Mientras, los rivales se estrujan los sesos en el microscopio para tratar de encontrar una fórmula mágica que les permita frenar a la pulga más peligrosa del fútbol mundial. De momento, el proceso es arduo e infructuoso. Sus números meten miedo: con sus 3 goles y su asistencia en Riazor, ya suma 267 goles y 100 asistencias en 341 partidos disputados. Esta temporada ya lleva 11 goles y es el máximo goleador de la Liga. Messi no entiende ni de virus, ni de maldiciones, ni de despistes. Vive por y para el fútbol. Además, ahora ya puede presumir de que sabe imponer a los partidos sus condiciones usando para ello su emergente instinto paternal. Lo tiene todo.

En el patio de Messi se colaron los goles de Jordi Alba, Tello y las asistencias de Fábregas. Fue un partido no apto para los más tardones y despistados. A los 18 minutos ya ganaba 0-3 el Barcelona. Abrió la espita Jordi Alba en una jugada que recordó a la de su gol en la final de la Eurocopa, pero con menos recorrido y distinto asistente: en aquella ocasión fue Xavi el que sirvió un balón envenenado a la llegada de la bala de Hospitalet, y esta vez fue Cesc Fábregas quien dio el pase decisivo al supersónico lateral para que marcara con un zurdazo raso y ajustado ante la salida de Aranzubia estrenando así su cuenta goleadora con el Barça. Poco después, Messi comenzó su exhibición con una buena jugada que culminó con una apertura hacia Tello, que se perfiló, buscó el remate y marcó con un potente disparo cruzado. Y el tercero de la noche fue obra de Messi, que sorprendió con un imponente trallazo desde fuera del área aprovechando un extraordinario pase de tacón de Fábregas. A esta hora se sigue sin saber el número de telas de arañas que destrozó el disparo del argentino. Cuando el partido parecía irse encaminado hacia una goleada de escándalo de los azulgranas, apareció Paradas Romero para inventarse que un derribo fuera del área de Mascherano sobre Riki era penalti y Pizzi no perdonó desde el punto fatídico. Poco después, Bergantiños añadió más picante al encuentro con un remate que se coló por debajo de los brazos de Víctor Valés. El Barça estaba tirando por la borda su fulgurante arraque, hasta que volvió a aparecer Messi para marcar su segundo de la noche aprovechando una nueva asistencia de Fábregas.

Al comienzo del segundo tiempo surgió de nuevo Pizzi para superar a la barrera y a Víctor Valdés con un impecable lanzamiento de falta. No acabaron aquí los disgustos para la parroquia culé porque, a continuación, Paradas expulsó a Mascherano por un golpe sobre Riki. El argentino vio la segunda amarilla y fue el chico malo de la clase que tuvo que irse a la caseta antes de tiempo. Queda en el aire la duda de si ese golpe del argentino sobre el atacante del Depor se merecía la doble amonestación. A Tito le entraron las prisas y decidió combatir esta ostensible baja con las incorporaciones de Adriano, Pedro y Xavi al terreno de juego con el fin de ganar en control del juego. La igualdad y la incertidumbre eran máximas. Deportivistas, colchoneros y madridistas soñaban con el gol del empate, un tanto que pondría picante a la lucha por el liderazgo. Pero Messi no estaba dispuesto a una sorprendente indigestión.

La Pulga impuso su ley, comenzó una arrancada endiablada desde la zona de tres cuartos, se plantó, amagó y dribló a Laure y Ze Castro, ganó posición de tiro y disparó un misil a nivel de tierra que superó a Aranzubia. El argentino culminaba su hat trick convirtiéndose de este modo (15) en el futbolista del Barça que ha marcado 3 o más goles en más partidos de Liga. La batalla parecía que estaba decidida, pero en esas Alba emuló a Romario y picó el balón ante la media salida del guardameta azulgrana para recortar distancias. Jordi no quería. Su error avivó el espíritu de remontada de los coruñeses, que soñaron con culminar con un empate. Así llegaron a los últimos minutos, en los que el propio Aranzubia subió al remate de un saque de esquina recordando su tanto ante el Almería el 20 de febrero de 2011. Era la gran esperanza, pero la defensa del Barça alejó el peligro y ratificó la victoria.

La inminente paternidad de Messi no le ha restado ni un ápice de voracidad goleadora. Su hat trick en Riazor ha vuelto a demostrar que es el chico más listo de la clase y el referente para la mayoría de sus compañeros. Él ganó el partido contra el Depor tendiendo una manita que las imprecisiones defensivas de sus compañeros estuvieron a punto de estropear. Ante tanta locura, Messi volvió a ser el más cuerdo.

martes, 30 de agosto de 2011

¿Hay Liga?


Hubo un tiempo en que hubo Liga en España. Y equipos como el Valencia, Atlético de Madrid y Deportivo de la Coruña hasta conseguían ganar algunos campeonatos. La historia ha cambiado. Desde hace siete temporadas, el principal torneo del fútbol español no conoce otros campeones que no sean el Fútbol Club Barcelona o el Real Madrid. Desde que el Valencia se proclamó campeón de Liga en la temporada 2003-04, Barça y Madrid se reparten el botín de los títulos de la Liga española. Desde 2004 hasta la actualidad, el Barça ha ganado 5 ligas y el Madrid 2, y el fútbol español ha entrado en una dinámica previsible y aburrida que produce malestar entre muchos aficionados. El presidente del Sevilla, José María del Nido, es el portavoz de un sentimiento que se propaga como la pólvora: “Nuestra Liga no es la mayor porquería de Europa, sino del mundo”.

Después de unas semanas muy convulsas por la huelga de los futbolistas españoles, que ha provocado que la Liga comience con una semana de retraso, el desarrollo de la primera jornada no ha servido para cambiar la dinámica de las últimas temporadas. El domingo, el Real Madrid le metió media docena de goles al Zaragoza en La Romareda y, ayer, el Barcelona le endosó una manita al Villarreal. Ante este panorama, el mundo del fútbol se hace una pregunta: “¿Somos la nueva Liga escocesa?”. Algunos creen que no y se basan en el esfuerzo diario de los equipos aspirantes, que pueden subir al trono si a los grandes les llegan las vacas flacas; mientras, otros opinan que la actual situación es insostenible y reclaman “un reparto justo” de los derechos televisivos; a la cabeza se sitúa el denominado “G-6″, formado por Sevilla, Espanyol, Zaragoza, Athletic de Bilbao, Villarreal y Real Sociedad. “O arreglamos esto, o esta Liga es la mierda de Europa”, dijo el presidente del Sevilla el pasado 5 de julio en ´El partido de las 12´ de la COPE. Su pensamiento lo apoyan cada vez más personas. La mejor prueba es que, en las últimas horas, el hashtag #ligademierda se ha convertido en Trending Topic, una de las palabras más usadas en Twitter.

¿Cuál es la solución? Muchos empiezan a pensar en la Superliga Europea, un viejo sueño de los grandes clubs europeos que piensan que así podrían incrementar sus actuales ingresos. Incluso algunos aficionados de los equipos modestos creen que es la mejor alternativa al abrumador dominio que ejercen Barça y Madrid en la Liga española. La idea de la Superliga incluye tres divisiones en base al criterio deportivo y un bonus histórico por los títulos conseguidos que protegería a grandes en crisis como Milan o Ajax. Esta competición, que significaría el adiós a las actuales competiciones de la Champions League y la UEFA Cup, es una vieja reclamación de Florentino Pérez para que los grandes equipos se estén enfrentando continuamente. Barça y Manchester United también hacen fuerza para que la UEFA apoye este proyecto, en el que ya trabajan varios clubs, que podría incluir un sistema de ascensos y descensos similar al que ya existe en los campeonatos ligueros de cada país.
Es pronto para saber si llegaremos a ver esta competición. Hasta que Platini no se pronuncie, no sabremos si habrá la NBA del fútbol mundial. En cualquier caso, no parece una solución descabellada para que los grandes equipos de Europa (Barça, Manchester United,  City, Inter, Milan, Bayern, Real Madrid, Chelsea, Liverpool, Galatasaray…) compitan entre sí con una cierta igualdad. En el caso concreto de España, como todos sabemos, los poderosos golean plácidamente a sus rivales y solo se permiten tropiezos puntuales, como la derrota sufrida por el Madrid contra el Sporting en el Santiago Bernabeu (0-1) o del Barça ante el Hércules en el Camp Nou (0-2), sus dos mayores tropiezos ligueros la pasada temporada. Exceptuando traspiés puntuales, los grandes parten con mucha ventaja a nivel económico y deportivo a la hora de aspirar a la victoria en los torneos domésticos. Si no se lucha porque haya cierta ecuanimidad en el reparto del dinero de las televisiones o no se establece un tope salarial, el fútbol está condenado a una muerte lenta. Las gradas de los estadios se irán despoblando, los ingresos desaparecerán y muchos clubs estarán condenados a la desaparición. Y eso nadie lo desea. ¿O sí?
Este artículo también se puede leer en una página web de referencia, www.iquattro.es