Manita en Vallecas que demuestra el poderío ofensivo de equipo blaugrana
Doblete de Messi, que marcó su gol 300 de azulgrana; también marcaron Villa, Xavi y Fábregas
Valiente partido del Rayo que merodeó con peligro la portería de Víctor Valdés
Se acabaron las medias tintas. Conviene decirlo con claridad: el
Barcelona de Tito Vilanova es un rayo. Una máquina de hacer goles. Un
rodillo goleador que sigue con el mismo hambre e idéntica eficacia a la
que le consagró durante la etapa de Guardiola. Se mantienen así líderes
del Campeonato Nacional de Liga con 25 puntos de 27 posibles y 29 goles a
favor, de los cuales ha marcado 13 el extraterrestre que vino de
Rosario, Leo Messi, el hombre 300. Ya lleva 301 goles en toda su carrera
profesional (269 con el Barça y 31 con Argentina). Atrévanse a dudar
ahora de un futbolista que parece lanzado a por su cuarto Balón de Oro.
Los datos son aplastantes y sirven para desterrar los prejuicios
mostrados hacia el entrenador del Barça. Tito ha igualado el mejor debut
de un entrenador en la historia de la Primera División, transcurridas
las 9 primeras jornadas del torneo liguero, al contar 8 victorias y 1
empate. Paradójicamente empata con el holandés Louis Van Gaal, que
también consiguió esta plusmarca ocupando el banquillo blaugrana en la
temporada 1997-98. Despejada la duda del poderío ofensivo de este
equipo, cabe centrarse en el aspecto defensivo: el Barcelona arrasó
Vallecas sin encajar ni un solo gol. Y Vilanova sigue sin tener a su
disposición a la defensa teóricamente titular: Alves, Puyol, Piqué y
Abidal. Montoya, Adriano, Busquets y Jordi Alba han cubierto con éxito
esas ausencias de postín. Con Song al acecho para tapar agujeros.
Acertado fichaje el del camerunés, que anoche completó un gran partido
de pivote defensivo.
No hace falta que arrojen flores al paso del tanque azulgrana. El
hormigón no se ha fabricado para resistir el choque de los pétalos.
Tampoco le tiren besos. Al menos, no lo hagan si esperan conseguir que
este ejército se apiade de sus rivales. Háganlo si pretenden emular los
dos besos que las azafatas dirigen a los campeones. Porque este Barça es
un rodillo dispuesto a aplastar a cuantos enemigos se encuentre a su
paso. Y de vez en cuando se permite un empate, como el conseguido en el
Camp Nou contra el Real Madrid, para disimular. Los soldados pueden
ceder una batalla, pero jamás perderán una guerra. Y este Barcelona
parece concebido para las grandes batallas. Da igual las variantes
ofensivas que pueda adoptar el general Vilanova: al final saca los
mejores réditos. No obstante, la titularidad del trío MVP (Messi, Villa,
Pedro) parece un bastión atacante de grueso calibre. Tito cuenta con
sus particulares cañones de Navarone para derrotar definitivamente al
ejército de Jose Mourinho y a cuantos se crucen en su camino. Y con el
chileno Alexis Sánchez en la reserva. ¿Miedo? ¿Respeto? Alíense con este
grupo de combatientes. No le busquen las cosquillas. Lo intentó el Rayo
y salió trasquilado.
Encomiable apuesta del Rayo Vallecano, que afrontó el partido como un
duelo al sol aspirando a destruir la inexpugnable fortaleza blaugrana.
Es un equipo valiente, no se arruga y pelea hasta el último instante,
cuando ya no se pueden derramar más gotas de sudor, para ser fiel a un
estilo. Admirable. Sería injusto que el Rayo pasara apuros para mantener
la categoría. Su lugar natural es la Primera División. Paco Jémez es un
romántico del fútbol: aseguró que no iba a jugar a lo Celtic y cumplió.
Un hombre de palabra. Durante 20 minutos tutearon al Barça, hasta que
el ejército desplegó su armamento y arrasó Vallecas. Pero los vallecanos
jugaron con una osadía elogiable. Y aunque Pérez Lasa expulsó a Paco
del terreno de juego al grito de “Váyase, señor Jémez”, el canario es
uno de esos entrenadores que caen bien porque no tiene pelos en la
lengua, sabe lo que quiere y apuesta por el fútbol. Javi Fuego y
Baptistao, que protestó un derribo de Cesc en las proximidades del área
cuando todavía imperaba el empate a 0, son dos buenos botones de muestra
que, si se administran bien, pueden garantizar grandes veladas
futboleras. No se puede dudar del buen olfato de Paco, un trotamundos
que antes pasó por Alcalá, Córdoba, Cartagena y Las Palmas. Eso sí,
tiene un serio problema defensivo que no puede desdeñar: es el equipo
más goleado de Primera con 22 goles encajados.
David Villa disparó primero. El Guaje se está haciendo hueco en el
once blaugrana paulatinamente y a la menor ocasión se reivindica como
delantero de referencia del Barça. Recogiendo un magistral pase de
Fábregas, el asturiano definió con su habitual calidad ante la salida de
Rubén. Lección de efectividad de Villa, que marca 1 gol cada 54 minutos
en esta Liga y solo le supera el colombiano Falcao, el delantero de
moda (1 cada 52). Después del gol, el Rayo trató de aguantar e intentó
sorprender en alguna contra, pero el equipo blaugrana estaba muy
compacto y compenetrado. No iba a ser noche para sorpresas. Y justo
después del descanso lo corroboró Messi aprovechando una excelente
combinación por el costado derecho del ataque entre Pedro y Montoya. El
lateral sirvió el regalo para que el argentino la pusiera en la escuadra
y solo se encargase de soplar las velas de su flamante aniversario: 300
goles. Partido encarrilado. Quedaba por dirimir si el Rayo iba a
recortar distancias o esto iba a acabar en goleada. Finalmente, la
opción premiada era la segunda.
Comenzó un intenso bombardeo sobre el césped de Vallecas. Se desató
la maquinaria blaugrana. Apuró Alba la línea de fondo por la banda
izquierda para servirle un balón de lujo al príncipe Xavi, que también
tenía mucho que festejar. Recién proclamado Príncipe de Asturias, el de
Terrassa celebró su gol número 50 en 423 partidos disputados en Primera
División. Y sin tiempo para abrir el envoltorio de un chicle o darle
otro bocado al bocadillo, volvió a incordiar Pedro a la zaga vallecana
para servirle una precisa asistencia a Cesc. El rey de las asistencias,
que ya es el máximo asistente de la Liga con seis pases de gol, también
es un excelente finalizador. La incógnita ahí ya era si el Barça iba a
ser capaz de emular el 0-7 de la pasada campaña. Al final, la cosa se
quedó en una manita que culminó Messi. Ahora la polémica radica en si
fue el 300 o el 301. La duda del gol de Alexis en Mallorca sigue muy
presente. En cualquier caso, con apenas 25 años, el 10 argentino es el
máximo goleador del campeonato y lleva 73 goles en 2012, a solo 2 de
alcanzar los 75 de Pelé en 1959.
Paseo triunfal del Barcelona en Vallecas. El ejército capitaneado por
Vilanova camina con paso firme por la Liga a la búsqueda de la
excelencia y de la redención. Parece muy bien engrasada la maquinaria.
Ahora solo hace falta que la sigan engrasando y cuidando muy bien el
armamento. El resumen es que el público de Vallecas terminó rendido ante
el poderío blaugrana, aunque a su entrenador lo mandasen a casa antes
de tiempo.
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lunes, 29 de octubre de 2012
lunes, 22 de octubre de 2012
Papá Messi manda en el patio
El hat trick del crack argentino decidió un partido de locos
Los errores de ambos equipos mantuvieron la emoción hasta el final
El Barça suma su séptima victoria liguera pero se queja del arbitraje de Paradas
Los errores de ambos equipos mantuvieron la emoción hasta el final
El Barça suma su séptima victoria liguera pero se queja del arbitraje de Paradas
Messi ya ejerce de padre. Puso orden en un partido de locos. Lo que se disputó en Riazor fue una pachanga de patio de colegio, un espectáculo que encandila a los aficionados pero que pone de los nervios a los entrenadores. El fútbol más puro. Un canto a favor de la anarquía futbolística. Un choque a la inglesa. Con un ritmo electrizante, constantes imprecisiones y puntuales variaciones en el marcador. Lo más normal es que este encuentro hubiese terminado en empate. Por el número de errores que se produjeron en las dos áreas, cabía pensar en las tablas. Pero ya se sabe que este Barcelona va a contracorriente, camina sobre las aguas y es capaz de salir airoso de los envites más peliagudos.
Le van los retos al Barça de Tito, que firma un registro espectacular al comienzo del campeonato liguero: 22 puntos sobre 24 posibles, 7 partidos ganados sobre 8 disputados y 24 goles a favor. Los duendes sonríen al proyecto de Vilanova porque anteponen los datos positivos al preocupante bagaje defensivo: 11 goles encajados. No recibía tantos goles en las 8 primeras jornadas desde la Liga 2002-03. Se lo tienen que hacer mirar, aunque poco tiene que ver este Barcelona con aquel equipo al que entrenaba Louis Van Gaal. La envergadura de este conjunto se comprueba a la perfección cuando se mira con perspectiva histórica, ya sea con catalejo, prismáticos y telescopio. En otra época, no hace muchos años, el Barcelona no hubiese ganado el partido de Riazor. Pero seguramente tampoco habría ganado los choques contra el Osasuna y el Sevilla. Ni tan siquiera hubiera empatado contra el Real Madrid en el Camp Nou. Ahora tiene ángel y vive cómodo bajo la inspiración divina de un espíritu celestial procedente de Rosario.
El crack argentino es insaciable. No para. Vive en una mejoría permanente. Pasan los años, los partidos y los campeonatos, y no se cansa de añadir sorpresas a su inabarcable repertorio. De mejorar su estilo de juego. No deja de perfeccionar su inagotable talento. Mientras, los rivales se estrujan los sesos en el microscopio para tratar de encontrar una fórmula mágica que les permita frenar a la pulga más peligrosa del fútbol mundial. De momento, el proceso es arduo e infructuoso. Sus números meten miedo: con sus 3 goles y su asistencia en Riazor, ya suma 267 goles y 100 asistencias en 341 partidos disputados. Esta temporada ya lleva 11 goles y es el máximo goleador de la Liga. Messi no entiende ni de virus, ni de maldiciones, ni de despistes. Vive por y para el fútbol. Además, ahora ya puede presumir de que sabe imponer a los partidos sus condiciones usando para ello su emergente instinto paternal. Lo tiene todo.
En el patio de Messi se colaron los goles de Jordi Alba, Tello y las asistencias de Fábregas. Fue un partido no apto para los más tardones y despistados. A los 18 minutos ya ganaba 0-3 el Barcelona. Abrió la espita Jordi Alba en una jugada que recordó a la de su gol en la final de la Eurocopa, pero con menos recorrido y distinto asistente: en aquella ocasión fue Xavi el que sirvió un balón envenenado a la llegada de la bala de Hospitalet, y esta vez fue Cesc Fábregas quien dio el pase decisivo al supersónico lateral para que marcara con un zurdazo raso y ajustado ante la salida de Aranzubia estrenando así su cuenta goleadora con el Barça. Poco después, Messi comenzó su exhibición con una buena jugada que culminó con una apertura hacia Tello, que se perfiló, buscó el remate y marcó con un potente disparo cruzado. Y el tercero de la noche fue obra de Messi, que sorprendió con un imponente trallazo desde fuera del área aprovechando un extraordinario pase de tacón de Fábregas. A esta hora se sigue sin saber el número de telas de arañas que destrozó el disparo del argentino. Cuando el partido parecía irse encaminado hacia una goleada de escándalo de los azulgranas, apareció Paradas Romero para inventarse que un derribo fuera del área de Mascherano sobre Riki era penalti y Pizzi no perdonó desde el punto fatídico. Poco después, Bergantiños añadió más picante al encuentro con un remate que se coló por debajo de los brazos de Víctor Valés. El Barça estaba tirando por la borda su fulgurante arraque, hasta que volvió a aparecer Messi para marcar su segundo de la noche aprovechando una nueva asistencia de Fábregas.
Al comienzo del segundo tiempo surgió de nuevo Pizzi para superar a la barrera y a Víctor Valdés con un impecable lanzamiento de falta. No acabaron aquí los disgustos para la parroquia culé porque, a continuación, Paradas expulsó a Mascherano por un golpe sobre Riki. El argentino vio la segunda amarilla y fue el chico malo de la clase que tuvo que irse a la caseta antes de tiempo. Queda en el aire la duda de si ese golpe del argentino sobre el atacante del Depor se merecía la doble amonestación. A Tito le entraron las prisas y decidió combatir esta ostensible baja con las incorporaciones de Adriano, Pedro y Xavi al terreno de juego con el fin de ganar en control del juego. La igualdad y la incertidumbre eran máximas. Deportivistas, colchoneros y madridistas soñaban con el gol del empate, un tanto que pondría picante a la lucha por el liderazgo. Pero Messi no estaba dispuesto a una sorprendente indigestión.
La Pulga impuso su ley, comenzó una arrancada endiablada desde la zona de tres cuartos, se plantó, amagó y dribló a Laure y Ze Castro, ganó posición de tiro y disparó un misil a nivel de tierra que superó a Aranzubia. El argentino culminaba su hat trick convirtiéndose de este modo (15) en el futbolista del Barça que ha marcado 3 o más goles en más partidos de Liga. La batalla parecía que estaba decidida, pero en esas Alba emuló a Romario y picó el balón ante la media salida del guardameta azulgrana para recortar distancias. Jordi no quería. Su error avivó el espíritu de remontada de los coruñeses, que soñaron con culminar con un empate. Así llegaron a los últimos minutos, en los que el propio Aranzubia subió al remate de un saque de esquina recordando su tanto ante el Almería el 20 de febrero de 2011. Era la gran esperanza, pero la defensa del Barça alejó el peligro y ratificó la victoria.
La inminente paternidad de Messi no le ha restado ni un ápice de voracidad goleadora. Su hat trick en Riazor ha vuelto a demostrar que es el chico más listo de la clase y el referente para la mayoría de sus compañeros. Él ganó el partido contra el Depor tendiendo una manita que las imprecisiones defensivas de sus compañeros estuvieron a punto de estropear. Ante tanta locura, Messi volvió a ser el más cuerdo.
Le van los retos al Barça de Tito, que firma un registro espectacular al comienzo del campeonato liguero: 22 puntos sobre 24 posibles, 7 partidos ganados sobre 8 disputados y 24 goles a favor. Los duendes sonríen al proyecto de Vilanova porque anteponen los datos positivos al preocupante bagaje defensivo: 11 goles encajados. No recibía tantos goles en las 8 primeras jornadas desde la Liga 2002-03. Se lo tienen que hacer mirar, aunque poco tiene que ver este Barcelona con aquel equipo al que entrenaba Louis Van Gaal. La envergadura de este conjunto se comprueba a la perfección cuando se mira con perspectiva histórica, ya sea con catalejo, prismáticos y telescopio. En otra época, no hace muchos años, el Barcelona no hubiese ganado el partido de Riazor. Pero seguramente tampoco habría ganado los choques contra el Osasuna y el Sevilla. Ni tan siquiera hubiera empatado contra el Real Madrid en el Camp Nou. Ahora tiene ángel y vive cómodo bajo la inspiración divina de un espíritu celestial procedente de Rosario.
El crack argentino es insaciable. No para. Vive en una mejoría permanente. Pasan los años, los partidos y los campeonatos, y no se cansa de añadir sorpresas a su inabarcable repertorio. De mejorar su estilo de juego. No deja de perfeccionar su inagotable talento. Mientras, los rivales se estrujan los sesos en el microscopio para tratar de encontrar una fórmula mágica que les permita frenar a la pulga más peligrosa del fútbol mundial. De momento, el proceso es arduo e infructuoso. Sus números meten miedo: con sus 3 goles y su asistencia en Riazor, ya suma 267 goles y 100 asistencias en 341 partidos disputados. Esta temporada ya lleva 11 goles y es el máximo goleador de la Liga. Messi no entiende ni de virus, ni de maldiciones, ni de despistes. Vive por y para el fútbol. Además, ahora ya puede presumir de que sabe imponer a los partidos sus condiciones usando para ello su emergente instinto paternal. Lo tiene todo.
En el patio de Messi se colaron los goles de Jordi Alba, Tello y las asistencias de Fábregas. Fue un partido no apto para los más tardones y despistados. A los 18 minutos ya ganaba 0-3 el Barcelona. Abrió la espita Jordi Alba en una jugada que recordó a la de su gol en la final de la Eurocopa, pero con menos recorrido y distinto asistente: en aquella ocasión fue Xavi el que sirvió un balón envenenado a la llegada de la bala de Hospitalet, y esta vez fue Cesc Fábregas quien dio el pase decisivo al supersónico lateral para que marcara con un zurdazo raso y ajustado ante la salida de Aranzubia estrenando así su cuenta goleadora con el Barça. Poco después, Messi comenzó su exhibición con una buena jugada que culminó con una apertura hacia Tello, que se perfiló, buscó el remate y marcó con un potente disparo cruzado. Y el tercero de la noche fue obra de Messi, que sorprendió con un imponente trallazo desde fuera del área aprovechando un extraordinario pase de tacón de Fábregas. A esta hora se sigue sin saber el número de telas de arañas que destrozó el disparo del argentino. Cuando el partido parecía irse encaminado hacia una goleada de escándalo de los azulgranas, apareció Paradas Romero para inventarse que un derribo fuera del área de Mascherano sobre Riki era penalti y Pizzi no perdonó desde el punto fatídico. Poco después, Bergantiños añadió más picante al encuentro con un remate que se coló por debajo de los brazos de Víctor Valés. El Barça estaba tirando por la borda su fulgurante arraque, hasta que volvió a aparecer Messi para marcar su segundo de la noche aprovechando una nueva asistencia de Fábregas.
Al comienzo del segundo tiempo surgió de nuevo Pizzi para superar a la barrera y a Víctor Valdés con un impecable lanzamiento de falta. No acabaron aquí los disgustos para la parroquia culé porque, a continuación, Paradas expulsó a Mascherano por un golpe sobre Riki. El argentino vio la segunda amarilla y fue el chico malo de la clase que tuvo que irse a la caseta antes de tiempo. Queda en el aire la duda de si ese golpe del argentino sobre el atacante del Depor se merecía la doble amonestación. A Tito le entraron las prisas y decidió combatir esta ostensible baja con las incorporaciones de Adriano, Pedro y Xavi al terreno de juego con el fin de ganar en control del juego. La igualdad y la incertidumbre eran máximas. Deportivistas, colchoneros y madridistas soñaban con el gol del empate, un tanto que pondría picante a la lucha por el liderazgo. Pero Messi no estaba dispuesto a una sorprendente indigestión.
La Pulga impuso su ley, comenzó una arrancada endiablada desde la zona de tres cuartos, se plantó, amagó y dribló a Laure y Ze Castro, ganó posición de tiro y disparó un misil a nivel de tierra que superó a Aranzubia. El argentino culminaba su hat trick convirtiéndose de este modo (15) en el futbolista del Barça que ha marcado 3 o más goles en más partidos de Liga. La batalla parecía que estaba decidida, pero en esas Alba emuló a Romario y picó el balón ante la media salida del guardameta azulgrana para recortar distancias. Jordi no quería. Su error avivó el espíritu de remontada de los coruñeses, que soñaron con culminar con un empate. Así llegaron a los últimos minutos, en los que el propio Aranzubia subió al remate de un saque de esquina recordando su tanto ante el Almería el 20 de febrero de 2011. Era la gran esperanza, pero la defensa del Barça alejó el peligro y ratificó la victoria.
La inminente paternidad de Messi no le ha restado ni un ápice de voracidad goleadora. Su hat trick en Riazor ha vuelto a demostrar que es el chico más listo de la clase y el referente para la mayoría de sus compañeros. Él ganó el partido contra el Depor tendiendo una manita que las imprecisiones defensivas de sus compañeros estuvieron a punto de estropear. Ante tanta locura, Messi volvió a ser el más cuerdo.
jueves, 29 de septiembre de 2011
Condenados al sufrimiento
Se esperaba que en Gijón despegase uno de los dos equipos. Controlase los nervios, supiera manejar la presión y emprendiese el vuelo para coger aire en la clasificación. El momento era el adecuado para ambos conjuntos, aunque uno gozara de un margen de maniobra mayor. Es el caso del Racing que venía de empatar contra el Real Madrid en El Sardinero. Pero el Sporting también llegaba motivado por el deseo de abandonar el farolillo rojo, sumar sus primeros 3 puntos de la temporada y cargarse así de moral ante su público. Además en El Molinón, un escenario repleto de fieles dispuestos a dejarse la garganta por su equipo, pero donde el Racing también juega en casa por el hermanamiento entre ambas aficiones. Se aventuraba una noche feliz, sin pacto de Llanes, sin anchoas ni sobaos, pero con interés futbolístico. Y eso era lo principal.
Pero estos equipos están tocados. Llevan unas jornadas cargadas de turbulencias en su recorrido liguero. El estrés y la limitación de recursos les están pasando factura. Presentan muchas carencias ofensivas, no tienen pegada y juegan a tirones. Están angustiados. Son equipos que están hechos para lo mínimo (mantener la categoría), y la confección de sus plantillas es un ejercicio de austeridad. Y los aficionados bostezan. A nivel estético, el espectáculo resulta soporífero porque carece por completo de atractivo. Resulta conmovedor observar el improductivo desgaste de hombres de la calidad de Munitis y De las Cuevas. Ellos intentan liberarse, pero les atenazan la falta de coordinación con sus compañeros y el desacierto de cara a la portería rival. Son los mejores exponentes de dos equipos limitadísimos.
Dicho sea con respeto y prudencia, pero estos equipos viajan hacia un milagro para mantenerse en Primera División. El milagro parece más factible para Cúper, que ha armado un bloque sólido al que cuesta marcarle un gol. En eso tiene mucho que ver el ex sevillista Acosta, que se ha consolidado como el motor de los cántabros, pero ayer se gripó y tuvo que abandonar el terreno de juego a los 20 minutos. A pesar de esta notable ausencia, la velocidad e intensidad de Munitis y Ariel posibilitaron que el Racing tuviera buenas ocasiones en la primera parte. Lejos de ser un lastre, el partido del miércoles sirvió de motivación a los cántabros, que mantuvieron el plus de intensidad del partido contra el Real Madrid. Aún así dejaron que el Sporting llevase el mando del juego desde la primera parte, pero sin profundidad y abusando de la circulación de balón. Solo al filo del descanso, un disparo de Ayoze que se marchó alto, con media portería vacía, tras una combinación de Trejo y De las Cuevas, inquietó la portería defendida por Toño.
No cambió mucho el decorado en la segunda parte: escasa tensión y excesivo nerviosismo. Eso sí, el Racing se animó y adelantó ligeramente sus líneas presionando la salida de balón del Sporting. Los rojiblancos no encontraban su sitio sobre el terreno de juego y Trejo y De la Cuevas aportaban algo de voracidad ofensiva. La entrada de Nacho Cases, ovacionadísima por la grada, animó el partido y dio criterio al juego de su equipo, pero el empate a cero del marcador parecía un obstáculo insalvable. Las aproximaciones a la meta de Toño se sucedían, pero fue Arana el que estuvo a punto de marcar con un disparo que rechazó Juan Pablo de manera espectacular.
No hubo más. El empate no satisface a ninguno de los dos equipos. Por un lado, el Sporting pide a gritos el fichaje de un delantero y se acumulan las quejas por la confección de la plantilla para esta temporada. Algunos aficionados incluso piden la dimisión del director deportivo del club rojiblanco, Emilio De Dios, al que acusan de no haber hecho fuerza para aumentar las posibilidades del club rojiblanco. Y también se cuestiona al entrenador, Manuel Preciado, que sigue sin dar con la tecla en la disposición táctica de un conjunto que adolece además de una preocupante falta de preparación física. Por eso no extrañó que al mediocentro del Racing, Diop, le bastase con dominar el centro del campo para parecer Essien y convertirse así en el mejor jugador del encuentro.
Esta crónica también se puede leer en una página web de referencia, www.iquattro.es
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lunes, 21 de febrero de 2011
Messi es el león del Barcelona
Cuando más lo necesitaba el Barcelona, Messi volvió a aparecer. Y lo hizo como mejor sabe: marcando. Para suerte de su equipo, el crack argentino reapareció en un momento clave. En el segundo tiempo, con empate a un gol en el marcador, para desnivelar el duro encuentro que le había planteado el Athletic al Barça. Es la forma que tiene ´La Pulga´ de demostrar que no cree en las malas rachas ni en los tópicos que sostienen que febrero es un mes triste para el conjunto azulgrana. Solo cree en el fútbol.
La tarde se antojaba complicada para los chicos de Guardiola. En un principio porque jugaba con la presión del Real Madrid, que tras su victoria del sábado ante el Levante se ponía a solo dos puntos del liderato. Además, a primera hora de la tarde del domingo saltó la noticia de la lesión del portero azulgrana Víctor Valdés, que se veía obligado a ceder su lugar en el arco a Pinto. La tradicional tendencia al fatalismo de algún culé invitaba a pensar en una tarde desfavorable para el Barça.
Pero una vez que echó a rodar el balón, las dudas desaparecieron del ambiente y el Barcelona se dedicó a hacer lo que más le gusta: jugar a fútbol. Y no tardó en marcar. A los 3 minutos, Villa puso a su equipo por delante en el marcador culminando una buena asistencia de Dani Alves al primer toque después de ganarle la espalda a los defensas del Athletic aprovechando una jugada que inició Xavi, que volvió a poner de manifiesto que él es uno de los hombres que mejor sabe jugar a este deporte. El Guaje ya le ha marcado 11 goles en 16 partidos al Athletic, y ya lleva 15 en la presente edición de la Liga. Números muy interesantes para un delantero superlativo; no obstante, conviene destacar que la posición de Alves estaba al límite del fuera de juego.
El gol no cambió el planteamiento de los hombres de Caparrós, que siguieron replegados y taparon los huecos al Barça a la espera de las apariciones de su delantero Fernando Llorente. Y Llorente apareció para fabricar una clara ocasión de gol en la que bailó a Piqué, sirvió al primer palo donde apareció Iraola para mandar el balón fuera. muy cerca del palo izquierdo de Pinto. Acto seguido, Villa estuvo a punto de reeditar el gol de la pasada jornada. Después volvió a aparecer Llorente para rematar un centro de Gabilondo que Pinto despejó con una estirada felina. Posiblemente fue el paradón de la jornada.
La entrada de Toquero al terreno de juego sirvió para exigir aún más a la defensa azulgrana. Y lo consiguió porque la defensa de Guardiola comenzó a dudar. A ello contribuye la ausencia de Puyol, que ha obligado a un reajuste general de la zaga. Fruto de esta inestabilidad vino el gol del empate. Abidal, que fue trasladado al lateral izquierdo, falló una cesión que recogió Llorente y se metió en el área donde se cruzó con Busquets, que lo derribó. El penalti lo transformó Iraola con un lanzamiento raso a la izquierda de Pinto. El empate obligaba al Barcelona a realizar un esfuerzo adicional para no dar aún más vida a la lucha por el título de Liga.
Piqué, que lleva un mes excesivamente dubitativo, casi se gana la expulsión por derribar a Toquero cuando éste enfilaba la meta de Pinto. El efecto de la entrada del delantero vitoriano atenazaba al Barcelona, pero en estas volvió a surgir el carácter ganador de Messi. El argentino se echó el equipo a la espalda y comenzó a asumir responsabilidades. Fue víctima de un penalti cometido por Javi Martínez que el árbitro no quiso señalar. El argentino no se rindió y siguió tirando combinaciones, paredes e intentando jugadas para espolear a sus compañeros que se empeñaron en desequilibrar el resultado. Y su insistencia al final obtuvo recompensa con una jugada muy parecida a la del primer gol del partido.
Abidal inició la jugada con una anticipación en defensa, combinó con Xavi, éste optó por una apertura a la banda derecha hacia la llegada de Dani Alves. El lateral brasileño centró y apareció Messi por el primer palo para finalizar con un sutil toque de primeras a media altura ante el que poco podía hacer Iraizoz. El Barça volvía a recurrir a su fórmula magistral futbolística para cambiar el signo de un complicado encuentro. La victoria ante el Athletic de Bilbao otorga una dosis extra de moral a los azulgranas que disfrutarán de una semana de descanso para preparar su próximo encuentro contra el Mallorca de un viejo conocido, Michael Laudrup.
LA FICHA TÉCNICA
Barcelona: Pinto; Alves, Piqué, Busquets, Abidal; Mascherano (Maxwell, min.65), Xavi, Iniesta; Messi, Villa (Keita, min.84) y Pedro (Afellay, min.90+2).
Athletic: Iraizoz, Iraola, Ekiza, Amorebieta, Koikili, Susaeta (David López, min.84), Javi Martínez, Gurpegi, Gabilondo (Munianin, min.71), Iturraspe (Toquero, min.46) y Llorente.
Goles: 1-0: Villa, min.4. 1-1: Iraola (p), min.50. 2-1: Messi, min.77.
Árbitro: Ramírez Domínguez (Colegio andaluz). Mostró tarjeta amarilla a Koikili (min.24), Iraola (min.32), Alves (min.36), Sergio Busquets (min.49), Piqué (min.52) y Guerpegui (min.90+2).
Incidencias: Partido de la 24ª jornada de Liga de Primera División disputado en el Camp Nou ante 83.533 espectadores. Las secciones del Barcelona baloncesto, fútbol sala y hockey patines aprovecharon el encuentro para ofrecer a la afición sus últimos títulos, sendas Copas del Rey, y una Copa Continental, respectivamente.
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