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lunes, 5 de noviembre de 2012

Vilanova alumbra un nuevo récord

El Barcelona completa el mejor arranque liguero de su historia

Trabajada victoria blaugrana frente a un extraordinario Celta

Marcaron Adriano, Villa y Alba, en fuera de juego. Bermejo, para los vigueses


Tres goles y un biberón. Un día después de que Thiago Messi apareciera por este mundo, el Barcelona de Tito Vilanova dio a luz un nuevo récord. Firma el mejor arranque liguero de un entrenador en la historia del club blaugrana, con nueve triunfos y un empate en 10 jornadas. El empate a 2 que firmaron contra el Real Madrid en el Camp Nou es un pequeño islote en mitad del océano triunfal por el que navega imparable la nave del capitán Vilanova: 28 puntos de 30 posibles. Louis Van Gaal, que ostentaba la mejor plusmarca desde la temporada 1997-98, contempla desde la popa la envidiable singladura que lleva el transatlántico. Cruyff y Guardiola divisan con catalejo el rumbo victorioso, admirando la mano firme con la que Tito lo conduce. El marinero ejerce magistralmente de capitán. Lo reconocen los veteranos.


Como no todo van a ser flores en el bosque, Messi no marcó. E incluso terminó el partido con molestias en su rodilla derecha. El argentino quería marcar a toda costa para dedicarle el gol a su hijo, pero se quedó con las ganas. Se obcecó más de la cuenta y su excesivo afán de protagonismo quedó retratado en la jugada que no concretó porque quiso ser el niño en el bautizo. Y ni había bautizo, ni banquete. Pudo haberlo, pero Papá Messi se recreó ante Javi Varas y perdió la oportunidad de brindarle el primer tanto a su vástago. No le faltarán oportunidades. Quizás cuando no se encuentre delante con Varas, que ya le paró un penalti la pasada temporada, se le iluminará la bombilla y podrá definir con mayor precisión. El orgullo paternal y personal, después de ofrecer la Bota de Oro al respetable del Camp Nou, le jugaron una mala pasada. Los genios también estornudan.

En la fiesta de Messi se coló un extraordinario Celta. Ofrece un fútbol de quilates el conjunto de Paco Herrera, que cuenta con un futbolista majestuoso: Iago Aspas, hombre sin complejos, atrevido y de mucho talento. El pontevedrés se mueve con peligro por todo el frente de ataque, es muy rápido y se sabe asociar con sus compañeros. Da gusto verlo. Pueden presumir en Vigo de tener en su equipo a un jugador tan desequilibrante. Pero eso no debe restar mérito al entrenador. Herrera, que se reencontró en el Camp Nou con su pupilo Vilanova, al que entrenó en el Badajoz. Esta vez, el alumno le ganó la partida al profesor aunque no se puede desdeñar el planteamiento del técnico visitante, que consiguió en varias contras sacarle las costuras al Barcelona. Fútbol valiente.

Con la presencia de Busquets y Mascherano en el centro de la defensa, Vilanova apostó por la salida fluida del balón. Jugaron adelantados para asociarse con facilidad con los mediocentros y de esto se aprovechó el Celta. Busquets era el péndulo del reloj: reculaba cuando tocaba defender y se adelantaba en los ataques. No fue una buena idea porque el equipo vigués se aprovechó de su desconcertante movimiento y creó peligro. La mejor ocasión fue un mano a mano de Aspas contra Valdés, que salvó milagrosamente el portero del Barça. Al final, Busquets se vio obligado a fijar su demarcación en el centro de la zaga. Su tarea se limitaría a cortar balones y a facilitar la circulación del esférico. Sin más. Sincronizados los relojes, se sucedieron las operaciones ofensivas del equipo blaugrana. En una de esas marcó Adriano aprovechándose de una buena combinación con Pedro Rodríguez. Entre tanto delantero, el de Coritiba se hizo fuerte en el área rival y marcó su tercer gol en esta Liga, convirtiéndose junto a San José en el defensa más goleador del campeonato. Desgraciadamente para él, se lesionó en esa jugada en el aductor de su pierna derecha y estará tres semanas de baja.

Pero el Celta no estaba dispuesto a servir el banquete por el nacimiento de Thiago Messi. Mario Bermejo, que ha marcado 2 goles en los 2 partidos que ha jugado en el Camp Nou, se aprovechó del rechace de Valdés tras un mano a mano con Alex López y estableció el empate. Los vigueses encontraron una autopista por la derecha y de ahí nació la contra de Krohn-Dehli que culminó el delantero santanderino. El partido estaba loco. Y tuvo que ser David Villa el que calmase la situación. El delantero más eficaz de la actual edición de la Liga BBVA (1 gol cada 54 minutos) no desperdició una impresionante incursión de Iniesta, por la izquierda, hasta la línea de fondo. Villa, que jugó de extremo izquierdo, inquietó constantemente a los zagueros vigueses. Aunque no lo inviten, El Guaje acude a todos los saraos.

La lesión de Adriano obigó a Vilanova a hacer cambios en el once. Metió a Alves en su lugar y a Bartra por Cesc. Un cambio que aplaudió Busquets porque le permitió recuperar su posición privilegiada en el centro del campo. Justo en la reanudación, Aspas, el mago celtiña, se plantó en el área de Valdés, se escoró demasiado, pero aun así se sacó del interior de su bota izquierda un remate con veneno que se perdió por un palmo a la derecha de la portería de Valdés. Después llegó la polémica. Motivado por el gol de Adriano, demostrando que el zaguero brasileño no tiene la exclusividad goleadora en la defensa blaugrana, Jordi Alba lanzó un órdago a la grande, se sumó al ataque para tratar de transformar la ocasión que antes había desperdiciado Messi y no falló. Pero la jugada está ensombrecida porque Alba estaba en posición antireglamentaria. Fernández Borbalán lo pasó por alto y el segundo tanto liguero del ex defensa del Valencia sentenció un animado partido. El Celta bajó los brazos, el ritmo paró y los invitados se fueron a sus respectivas casas.

El resultado mantiene al Barcelona en lo más alto de la clasificación. Messi no le pudo dedicar un gol a Thiago y se marchó tocado del terreno de juego, pero al menos puede estar contento porque su reciente paternidad no le impidió disputar un vibrante partido. Y el primer biberón para Messi Junior tiene forma de 3 puntos escritos con letras de récord histórico. A la salud de Vilanova.

lunes, 8 de octubre de 2012

No es un adiós, es un hasta luego


Se mantiene la diferencia de 8 puntos, pero el gran partido que el Real Madrid disputó en el Camp Nou invita al Barcelona a mantener la intensidad y la seriedad. A no relajarse. Porque un liderazgo bien vale tener las orejas tiesas. Si el primer tiempo sirve como objeto de estudio, la diferencia futbolística real entre madridistas y azulgranas no llega ni a los 3 puntos. Hay Liga. Aunque a punto estuvo de no haberla, si Montoya y Pedro hubiesen apuntado bien.

Fue el partido de los inconformistas. El clásico de los ganadores. Otro partido del siglo que decidieron los espadachines que nunca se rinden, esos que golean hasta en las porterías imaginarias de sus sueños. Messi y Cristiano han demostrado una vez más que no entienden de rendición ni de conformismo. Les da igual la circunstancia, el momento y el lugar, ellos siempre buscan el gol. Siempre quieren ganar. Esta vez se marcaron un doblete cada uno. Ambos ya llevan 8 goles en la Liga.

Tito no se debería andar con experimentos. Y antes del clásico se metió en el laboratorio y sacó de la probeta a Adriano de central. Guardiolada. O si me apuran, una "cruyffada". Recuerda al invento guardiolista de Alves de extremo derecho hace 2 cursos o a las variantes de Johan, cuando cambiaba el esquema los días que se enfrentaba a los blancos. De ahí nació el cacareado canguelo. La entrada de Adriano poco tiene que ver con el canguelo, más bien es un experimento con gaseosa del profesor Vilanova que a punto estuvo de salirle rana. 

El Barcelona fue una comparsa durante el primer tiempo. La nave azulgrana navegó lastrada por la fuga que presentaba a popa. Las ausencias de Piqué y Puyol pesan demasiado. Le cuesta a Tito reordenar esa defensa. Esa vulnerabilidad es aprovechada por los rivales, que encuentran un punto débil por el que atacar con especial virulencia. Sobre todo un equipo con tanta mordiente como es el Real Madrid. Capitaneados por unos mariscales llamados Xabi Alonso y Mesut Ozil, el Madrid avasalló a los culés en la primera parte. Les puso los congojos por corbata con un cabezazo de Ramos que se marchó un palmo a la izquierda de Valdés y lo reventó todo con el zurdazo de Cristiano, que se coló inapelable por el primer palo. Era previsible. El Barça hacía aguas y el Madrid estaba desfilando portentoso por el césped del Camp Nou. A punto estuvo de matar a su rival por medio de Benzema, al poste, y Di María, su remate se marchó desviado un palmo a la izquierda del portero azulgrana.

Como se demostró en el Pizjuan la semana pasada, este Barça sabe navegar contra corriente. Las circunstancias eran francamente desfavorables. A esa defensa de gente de baja estatura, por no decir pequeños, le crecieron los enanos en el sentido metafórico del término con la lesión de Alves. Le sustituyó el canterano Montoya y como en el fútbol, igual que en la vida, Dios escribe derecho en renglones torcidos, ese cambio resultó alentador para los intereses de los barcelonistas. Y como este Barça tiene ángel en los momentos complicados, Pedro encaró por la zona derecha, exigió a un Marcelo que estaba desbordado por la falta de ayudas, sirvió un centro interior, se lo comió Pepe y Leo Messi aprovechó el regalo para situar las tablas en el luminoso. Nunca le regales un bombón a un oportunista porque siempre se lo comerá y te exigirá más. 

Catapultado por el gol y por la incorporación de Montoya, el Barça se vino arriba y empezó a apretar al madrid.  Cesc e Iniesta, apoyados por las llegadas de Jordi Alba, causaron serias dificultades a la zaga madridista, pero entre Arbeloa y las ayudas de Khedira supieron abortar el peligro hasta llegar al intermedio. El Barça había sabido voltear una difícil situación precipitada por la espectacular primera media hora del Madrid. El descanso sirvió para que los jugadores de ambos equipos se pusieran las pilas y salieran muy enchufados al césped del Camp Nou.

Casi da primero el conjunto madridista si Delgado Ferreiro hubiese pitado un posible penalti de Mascherano sobre Ozil. Hubo contacto, cierto es, pero también es cierto que es una jugada confusa y a primera vista es complicado señalar la pena máxima. Ocurrió lo mismo con un posible penalti de Pepe sobre Iniesta, pero el colegiado tampoco lo pitó, cabe pensar que por aquello de las compensaciones y las leyes.

Lo que sí pitó fue la falta de Xabi Alonso sobre Messi. El Barça se volvió a apoyar en el 10 para desequilibrar la balanza. El argentino transformó un libre directo que se coló a la izquierda de Casillas, que realizó una sospechosa estirada con el brazo izquierdo a medio estirar. Los santos tampoco son de chicle. Con este golazo, "La Pulga" se convirtió en el jugador que más goles (6) ha marcado en el Camp Nou en partidos ligueros. No hubo tiempo ni para disfrutarlo con un trago, un beso o una flor. A los 5 minutos, Ozil separó las aguas y vio la llegada de Cristiano por el centro para servirle un pase estratosférico que el portugués no desaprovechó. La unión de los panes y los peces, los hados y las hadas, el fado y la cerveza. Definición perfecta de Ronaldo, que ya ha marcado 16 goles en Liga a pase del alemán, tantos como Ronaldo a pase de Zidane. La ópera y el rock no son incompatibles. Que se lo digan a Freddy Mercury. 

Todos los jugadores estaban entregados a la causa, especialmente un Cristiano que peleó como un titán a pesar de que estaba tocado del hombro. Y así acabó el partido. No se puede dudar del compromiso del portugués con la causa madridista. El empate parecía un resultado justo, aunque escaso para los más incondicionales seguidores madridistas. En esas remató Montoya al larguero y, poco después, Pedro disparó un dardo envenenado que se marchó silbando el palo derecho del arco de Casillas. Suspiros y quejidos repartidos por toda la geografía española. "Virgencita, que me quede como estoy". Así de grande es el fútbol.

Después de la batalla del Camp Nou se mantienen los 8 puntos de distancia entre Barcelona y Real Madrid. Es una distancia considerable, pero no es una distancia definitiva para separar a estos dos transatlánticos del fútbol español. Como los buenos enamorados no se dicen adiós, se dicen hasta luego.

martes, 30 de agosto de 2011

¿Hay Liga?


Hubo un tiempo en que hubo Liga en España. Y equipos como el Valencia, Atlético de Madrid y Deportivo de la Coruña hasta conseguían ganar algunos campeonatos. La historia ha cambiado. Desde hace siete temporadas, el principal torneo del fútbol español no conoce otros campeones que no sean el Fútbol Club Barcelona o el Real Madrid. Desde que el Valencia se proclamó campeón de Liga en la temporada 2003-04, Barça y Madrid se reparten el botín de los títulos de la Liga española. Desde 2004 hasta la actualidad, el Barça ha ganado 5 ligas y el Madrid 2, y el fútbol español ha entrado en una dinámica previsible y aburrida que produce malestar entre muchos aficionados. El presidente del Sevilla, José María del Nido, es el portavoz de un sentimiento que se propaga como la pólvora: “Nuestra Liga no es la mayor porquería de Europa, sino del mundo”.

Después de unas semanas muy convulsas por la huelga de los futbolistas españoles, que ha provocado que la Liga comience con una semana de retraso, el desarrollo de la primera jornada no ha servido para cambiar la dinámica de las últimas temporadas. El domingo, el Real Madrid le metió media docena de goles al Zaragoza en La Romareda y, ayer, el Barcelona le endosó una manita al Villarreal. Ante este panorama, el mundo del fútbol se hace una pregunta: “¿Somos la nueva Liga escocesa?”. Algunos creen que no y se basan en el esfuerzo diario de los equipos aspirantes, que pueden subir al trono si a los grandes les llegan las vacas flacas; mientras, otros opinan que la actual situación es insostenible y reclaman “un reparto justo” de los derechos televisivos; a la cabeza se sitúa el denominado “G-6″, formado por Sevilla, Espanyol, Zaragoza, Athletic de Bilbao, Villarreal y Real Sociedad. “O arreglamos esto, o esta Liga es la mierda de Europa”, dijo el presidente del Sevilla el pasado 5 de julio en ´El partido de las 12´ de la COPE. Su pensamiento lo apoyan cada vez más personas. La mejor prueba es que, en las últimas horas, el hashtag #ligademierda se ha convertido en Trending Topic, una de las palabras más usadas en Twitter.

¿Cuál es la solución? Muchos empiezan a pensar en la Superliga Europea, un viejo sueño de los grandes clubs europeos que piensan que así podrían incrementar sus actuales ingresos. Incluso algunos aficionados de los equipos modestos creen que es la mejor alternativa al abrumador dominio que ejercen Barça y Madrid en la Liga española. La idea de la Superliga incluye tres divisiones en base al criterio deportivo y un bonus histórico por los títulos conseguidos que protegería a grandes en crisis como Milan o Ajax. Esta competición, que significaría el adiós a las actuales competiciones de la Champions League y la UEFA Cup, es una vieja reclamación de Florentino Pérez para que los grandes equipos se estén enfrentando continuamente. Barça y Manchester United también hacen fuerza para que la UEFA apoye este proyecto, en el que ya trabajan varios clubs, que podría incluir un sistema de ascensos y descensos similar al que ya existe en los campeonatos ligueros de cada país.
Es pronto para saber si llegaremos a ver esta competición. Hasta que Platini no se pronuncie, no sabremos si habrá la NBA del fútbol mundial. En cualquier caso, no parece una solución descabellada para que los grandes equipos de Europa (Barça, Manchester United,  City, Inter, Milan, Bayern, Real Madrid, Chelsea, Liverpool, Galatasaray…) compitan entre sí con una cierta igualdad. En el caso concreto de España, como todos sabemos, los poderosos golean plácidamente a sus rivales y solo se permiten tropiezos puntuales, como la derrota sufrida por el Madrid contra el Sporting en el Santiago Bernabeu (0-1) o del Barça ante el Hércules en el Camp Nou (0-2), sus dos mayores tropiezos ligueros la pasada temporada. Exceptuando traspiés puntuales, los grandes parten con mucha ventaja a nivel económico y deportivo a la hora de aspirar a la victoria en los torneos domésticos. Si no se lucha porque haya cierta ecuanimidad en el reparto del dinero de las televisiones o no se establece un tope salarial, el fútbol está condenado a una muerte lenta. Las gradas de los estadios se irán despoblando, los ingresos desaparecerán y muchos clubs estarán condenados a la desaparición. Y eso nadie lo desea. ¿O sí?
Este artículo también se puede leer en una página web de referencia, www.iquattro.es