Di María aprovecha un error del guardameta del Barcelona para avivar las opciones del Real Madrid
Los madridistas se quejan de que Pedro estaba en fuera de juego en el gol del empate
Recital de Iniesta y oportuna aparición de Messi para adelantar al Barça de penalti
Estamos en agosto. Seguimos en pretemporada. Aunque haya comenzado ya la Liga, los equipos están de rodaje. La Supercopa de España
no deja de ser una partida de poker de andar por casa. Si tienes una
buena mano, te puedes llevar el premio pero sin llegar a hacer un ´All
In´. Hasta entonces, te lo pasas bien. El intercambio de movimientos es
entretenido e interesante, intenso e imprevisible. Juegos reunidos.
Fútbol de verano. Una buena opción para combatir el calor veraniego.
Cuando los jugadores tienen cartas tan buenas, el resultado es una
partida como la de esta noche en el Camp Nou.
El primer periodo dejó malas sensaciones entre el respetable. Que si
no hay ocasiones, que si faltan estrellas, que si no hay ritmo… Entre
el calor y la falta de minutos de los jugadores, el partido era una cama
sin sábanas. Te las quitas porque tienes calor, pero temes el
traicionero frío de madrugada. Me refiero a las ausencias de Jordi Alba, Cesc Fábregas, Di María o Higuaín
en los onces titulares. Ellos son las sábanas que calientan un partido y
esa fue la razón que dejó fríos a muchos aficionados al final de los
primeros 45 minutos. A pesar de todo hubo ocasiones y jugadas
interesantes. Diamantes compartidos.
Piqué hizo un gran trabajo de contención, e incluso de creación; Xavi, una vez más, fue el mariscal de la posesión del esférico; Alves, hiperactivo en las incursiones por la banda derecha. En el Real Madrid, Xabi Alonso era la brújula que orientaba el juego y la defensa formada por Coentrao, Ramos, Albiol y Arbeloa
resolvía los ataques de los azulgrana con acierto, aunque para ello
empleando mucha dureza en algunos momentos. El Camp Nou dedicó una
monumental pitada a Clos Gómez por no penalizar una dura entrada de
Coentrao sobre Messi. Al descanso se fueron con amarilla Xabi Alonso, Arbeloa y Mascherano,
este último por una durísima entrada sobre el lateral portugués
madridista. Los aficionados bostezaban. Entre la hora y el desarrollo
del primer tiempo, echaban en falta estar en una terraza tomando algo al
raso disfrutando de la canícula estival.
La segunda parte fue otra historia. Parecía el Carranza. O el Teresa Herrera.
Los jugadores de ambos equipos salieron muy mentalizados al terreno de
juego y la partida se puso muy interesante. El intercambio de golpes
comenzó con un dudoso penalti sobre Alexis, que Clos Gómez no señaló. El colegiado aragonés no defraudó las expectativas y tuvo mucho protagonismo. Como lo tuvo el día que Mourinho salió a la sala de prensa del Santiago Bernabeu con la famosa lista, o cuando expulsó a Guardiola en Almería. Muchos árbitros poseen la extraña habilidad de sacar de quicio a simios y troyanos. Y en la vuelta, cita con Mateu Lahoz. Pedro Piqueras pide la palabra para describir lo que se puede vivir ese día en Madrid.
Pero los indiscutibles protagonistas del segundo tiempo fueron los jugadores. Cristiano Ronaldo apareció de la nada para marcar el primero con un cabezazo a la salida de un corner botado por Ozil y marcar su cuarto gol consecutivo en el Camp Nou. El portugués siempre
tiene una buena mano. Pero no tardó en llegar la respuesta del Barça.
Pedro también se maneja bien en la línea del azar y, aprovechando un
pase magistral de Mascherano, le ganó la espalda a Coentrao y batió a Casillas
con un disparo cruzado. Los madridistas lamentan que el canario se
maneja tan bien porque hace trampas e inciden en que partió en posición
anti reglamentaria en la jugada del gol. Empate técnico en la partida
hasta que Messi desniveló la balanza al transformar un penalti claro de
Ramos sobre Iniesta.
Hay jugadores para los que no existe la pretemporada. Ellos siempre
juegan al máximo nivel. Caso de Andrés Iniesta. Afronta cada partido
como si fuera una final, incluso las semifinales veraniegas a doble
partido. Su recital de pases, controles y regates en cada partido
debería de grabarse en vídeo y difundirlo por escuelas de futbolistas de
todo el país. El de ayer no fue una excepción. Y la prueba irrefutable
es el pase que le sirvió a Xavi para lograr el 3-1. Volvía a aparecer la
pareja más productiva del fútbol internacional. Todo parecía
encarrilado para el Barcelona, que buscaba el cuarto gol para vencer la
partida a lo grande.
Pero en esas se enredaron Adriano y Valdés
con un “quitame allá esa cesión” y el más listo de la clase, Di María,
se movió con la agilidad de un fideo para marcar un gol que enreda la
Supercopa y pone picante al primer trofeo de la temporada futbolística.
Las complicaciones del guardameta del Barça con las cesiones son dignas
de estudio, aunque no se puede obviar la mala actuación defensiva en los
goles del Real Madrid. Marcajes inexistentes.
El desenlace, en unos días, en el Santiago Bernabéu. Habrá que volver a
escribir rápido para no terminar esta crónica a la hora del desayuno.
A estas horas, uno ya no sabe si toca cenar o desayunar. Probablemente,
los futbolistas tampoco.
Esta crónica también se puede leer en una página web de referencia, www.iquattro.es


