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viernes, 2 de noviembre de 2012

Goles, abrazos y caricias

Victoria burocrática del Barcelona en Vitoria

Iniesta celebra con un gol magistral el décimo aniversario de su debut

Villa y Cesc también marcan en un partido al que el Alavés no renunció

La Segunda División B es el tercer escalón del fútbol español. Conviene recordarlo. Si algo de bueno tiene la Copa del Rey, es que vuelve a poner en el mapa a ilustres equipos de nuestro balompié. Equipos que nunca debieron abandonar la Primera División pero que, por jugar a la dichosa y bendita ruleta que es este deporte, se han visto abocados a estar en las categorías inferiores. Esas en las que no todo el césped es orégano. Nos olvidamos de ellos injustamente, pero ellos no se olvidan de nosotros. Y la Copa tiene ese componente de justicia divina que nos permite reencontrarnos con viejos amigos.

Ilusos, ufanos y sobrados, nos acostumbramos a convivir con la rutina de la Primera División. Pero hay más árboles en el bosque. Ayer, el Alavés nos refrescó la memoria y nos reconcilió con nuestro pasado. Volvimos a 2001. Geli, Contra, Javi Moreno, Coloccini… Ellos formaban parte de aquel inolvidable equipo que, no hace tanto, disputó una final de la UEFA contra el Liverpool. Parece que fue ayer. Hoy, no lo olvidemos, el club vitoriano sigue siendo El Glorioso. Manque pierda. Porque los galones, igual que los galanes, no hacen distinciones. Viendo al Alavés esforzarse anoche contra el Fútbol Club Barcelona solo se puede lamentar que no marcara. Caprichos de la divina providencia futbolística. Y de la inefable Federación, que mantiene el sistema de eliminatorias a doble partido. Así solo se consigue que algunos presten más atención al precio del refresco y los gusanitos que al desarrollo del partido. La crisis y sus derivadas.

No merecieron una derrota tan severa los hombres de Natxo González. Se puede achacar a la diferencia de categoría y presupuesto. Incluso a la lógica deportiva, aunque ya se sabe que la fe puede mover montañas futbolísticas. No fue el caso anoche en Mendizorroza. Se impuso la superioridad azulgrana. La victoria fue suya por pura lógica; solo había que ver el once que sacó Tito Vilanova. Messi ni se vistió. Bastante tiene el hombre con lidiar con premios y chupetes. Tito es comprensivo y aprovechó para mezclar a titulares y suplentes. El encomiable gesto empezó a resultar un inconveniente a partir del minuto 40 cuando se advirtió la esperada superioridad. No iba a ser noche para sorpresas.

A falta de Messi, Villa se convirtió en la referencia azulgrana en ataque. En cuanto olfateó el gol, le hincó el diente. No quiere El Guaje desaprovechar las oportunidades que le ofrecen para reivindicarse como el único e indiscutible delantero blaugrana. Al principio amagó por la izquierda para abrir el campo por ese costado, pero en cuanto Iniesta le sirvió un apetitoso plato con forma de pase, el asturiano no le hizo ascos. Incluso se permitió el lujo de hacer un delicioso control orientado. Culminó con un duro disparo ante el que poco pudo hacer Urtzi. Gol de cuchillo y tenedor. Bendecido por el larguero. Iniesta se lo guisó y Villa lo degustó con clase.

Después, marcó Iniesta. Más que el fondo, la noticia es la forma de marcar. El manchego dibujó una obra de arte. Llegó desde atrás, recibió fuera el área, oteó la portería del Alavés y con una suave caricia puso el balón en la escuadra de la portería vitoriana. Otra demostración artística a cargo del mago de Fuentealbilla, que no encontró una manera mejor de soplar las velas de sus diez años en el primer equipo del Barcelona. El Glorioso no se arrugó, siguió presionando la salida del balón del rival y acechando con peligro la portería de Pinto. Pero la presencia de Dos Santos y Sergi Roberto, junto a la constante movilidad de Cesc y la insistencia de Alexis, les causaron estragos. Cesc se encargó de marcar el tercero de la noche aprovechando un preciso centro de Alves. Le anularon otro a Alexis, aunque Villa reconoció al chileno con un abrazo de fraternidad. Goles, caricias y abrazos. Así fue el partido.

Al margen del trámite de la vuelta en el Camp Nou, más que partido será un entrenamiento con público (poco) y árbitro, lo mejor del encuentro de anoche en Mendizorroza es que volvió al primer plano de la actualidad deportiva un histórico que nunca debió abandonar la portada mediática. Apagadas las luces de la Copa del Rey en Vitoria, se deben encender los focos para alumbrar al Alavés, un equipo que aun tiene que deparar muchos momentos gloriosos a nuestro fútbol. De momento, tienen que paladear el partido de vuelta en el Camp Nou. Aunque solo sea para hacer turismo y grabar en vídeo esa inolvidable jornada. Lo hizo en su día un ex futbolista del Numancia llamado Raúl Ruiz y ahora es una estrella de la tele. Para eso también sirve la Copa. Y si quedan eliminados, al menos siempre podrán presumir de que cayeron con las botas puestas ante el vigente campeón, el Rey de Copas.

lunes, 29 de octubre de 2012

Jordi Alba ejerce de Cesarini

Un providencial gol del lateral azulgrana en el 94 decide un agitado partido

Las aportaciones de Villa resultaron determinantes en los últimos minutos

Sostenido por su portero, el Celtic puso en muchos aprietos al Barcelona


Jugador singular, imprevisible, pillo y oportuno. Renato Cesarini fue un futbolista argentino que pasó a la posteridad por tener la virtud de marcar en los últimos minutos de los partidos decidiendo encuentros trabados y disputados. En homenaje a ese espadachín del tiempo se acuñó la expresión de ´Zona Cesarini´ para definir esa franja final  en la que se mezcla lo divino con lo terrenal.  Mitad suerte, mitad justicia. Mitad partido, mitad descuento. Entre la vida y la muerte circula ese intervalo temporal en el que se marcan los goles más decisivos e inesperados. Los bocados de chocolate que más se saborean porque ya no queda ninguna unidad más al alcance de la mano. Caviar para los paladares más inconformistas. Pecados para la posteridad.

Jordi Alba ejerció de Cesarini tres una agitada noche en el Camp Nou. No es argentino, pero ha demostrado que los de Hospitalet de Llobregat también son indetectables y determinantes. No pongan un radar en su camino porque se lo saltará. Se las sabe todas. Es un Lazarillo del fútbol español que tiene la capacidad de adelantarse a los ratones para comerse el queso. Posee el ingenio suficiente para ser obispo y monaguillo. Y todo a una velocidad fulgurante porque, al igual que al mítico futbolista argentino, el reloj sonríe a Alba. Cuando las manillas enfilaban la dirección del túnel de vestuarios y la sufrida afición clamaba al cielo, apareció este habilidoso lateral para darle la victoria al Barça. Chico listo este Jordi.

Como se trataba de ganar para encarrilar el acceso a los octavos de final de la Copa de Europa y se ganó, el barcelonismo tuvo una noche feliz. Se mueve bien este Barça al filo de la navaja. Así son estos malabaristas del fútbol, capaces de hacer equilibrios con el balón y el paso de los minutos. No conviene abusar de este talento, pero todo vale en el circo del fútbol. Aunque la función estuvo a punto de terminar mal para los equilibristas de Vilanova porque el Celtic de Glasgow plantó el autobús en el Camp Nou y cerca estuvo de atropellar a los intrépidos acróbatas azulgranas. Apoyados en una sujección defensiva férrea, con diez hombres metidos en su propia área, y en un buen parachoques en la portería, los escoceses averiaron las correas de distribución del juego culé. Le encontraron las vueltas a Song en el centro del campo y causaron estragos al bueno de Bartra, gran novedad del once barcelonista. El entrenador del equipo escocés, Neil Lennon, apuntó en su libreta los puntos débiles del Barcelona y dio donde más duele.
En el minuto 17, en su primera aproximación al área de Valdés, colgaron una falta desde la derecha, se aprovecharon de su superioridad en el juego aéreo, el gigante Samaras se convirtió en Gulliver ante Alba, cabeceó y el liliputiense Mascherano no pudo evitar que el cuero rebotara en su espalda y se colara en la meta de un impotente Valdés. Los aficionados veían pisoteadas sus esperanzas de encarrilar por la vía rápida el pase a octavos y asistían malhumorados a la melodía que tocaban los gaiteros de Lennon. No encontró una mejor excusa el técnico escocés para llamar a la calma y apelar al sentido común de sus huestes: cabeza, cabeza y cabeza. Contaba con que el golpe iba a cortocircuitar al Barcelona. Y así fue.

El Barcelona disparó las revoluciones y se echó en tromba sobre la portería de Foster. Avisó Messi con un lanzamiento de falta que bailó por la red superior de la portería. Pocos minutos después, combinaron Messi, Iniesta y Xavi, jugando a la quema en el área escocesa y culminó el de Fuentealbilla, medio cayéndose, con un remate ajustado que se coló en la portería escocesa. No pudo elegir una ocasión mejor el manchego para estrenar su cuenta goleadora esta temporada.

Las infructíferas combinaciones y carambolas de billar eran la unica alternativa azulgrana para acechar la meta de Foster. Pero el arquero estaba empeñado en demostrar que el fútbol escocés también puede fabricar magníficos porteros. Sacó tres manoplas determinantes: primero ante Messi, luego ante Alexis y, de nuevo, ante el argentino, en un remate a bocajarro que el guardameta rechazó con su guante izquierdo en una estirada felina. Partidazo del portero escocés que estaba impacientando a la gent blaugrana, que se encomendó al Guaje Villa. Salió el asturiano al campo en el minuto 80 de partido. Se podría escribir una tesis sobre el concepto de urgencias que maneja Tito Vilanova ya que metió a su único delantero a diez minutos del final del encuentro. El caso es que el 7 blaugrana a punto estuvo de demostrarle por qué se merece ser el único ariete del Barça. Lanzó un balón al palo en el minuto 87. Muchos pensaban que ahí había estado la victoria azulgrana y el langreano no iba a tener más oportunidades.

Hasta que en tiempo de descuento, Adriano sirvió un buen balón al corazón del área, Villa fijó a dos defensas del Celtic para habilitar la llegada por sorpresa de Jordi ´Lazarillo´Alba, que ganó la espalda a la zaga, entró como un cohete para tocar lo justo y marcar en el minuto 94. Delirio en el Camp Nou. Se volvió loco el barcelonismo al ver que se habían ganado un encuentro durísimo. No se sabe si celebraban el triunfo de la fe, la suerte o la pillería. Hubo una liberación total. Exorcismo completado. Homenaje a Cesarini.

viernes, 24 de agosto de 2012

Valdés enreda la Supercopa

Di María aprovecha un error del guardameta del Barcelona para avivar las opciones del Real Madrid

Los madridistas se quejan de que Pedro estaba en fuera de juego en el gol del empate

Recital de Iniesta y oportuna aparición de Messi para adelantar al Barça de penalti


Estamos en agosto. Seguimos en pretemporada. Aunque haya comenzado ya la Liga, los equipos están de rodaje. La Supercopa de España no deja de ser una partida de poker de andar por casa. Si tienes una buena mano, te puedes llevar el premio pero sin llegar a hacer un ´All In´. Hasta entonces, te lo pasas bien. El intercambio de movimientos es entretenido e interesante, intenso e imprevisible. Juegos reunidos. Fútbol de verano. Una buena opción para combatir el calor veraniego. Cuando los jugadores tienen cartas tan buenas, el resultado es una partida como la de esta noche en el Camp Nou.

El primer periodo dejó malas sensaciones entre el respetable. Que si no hay ocasiones, que si faltan estrellas, que si no hay  ritmo… Entre el calor y la falta de minutos de los jugadores, el partido era una cama sin sábanas. Te las quitas porque tienes calor, pero temes el traicionero frío de madrugada. Me refiero a las ausencias de Jordi Alba, Cesc Fábregas, Di María o Higuaín en los onces titulares. Ellos son las sábanas que calientan un partido y esa fue la razón que dejó fríos a muchos aficionados al final de los primeros 45 minutos. A pesar de todo hubo ocasiones y jugadas interesantes. Diamantes compartidos.

Piqué hizo un gran trabajo de contención, e incluso de creación; Xavi, una vez más, fue el mariscal de la posesión del esférico; Alves, hiperactivo en las incursiones por la banda derecha. En el Real Madrid, Xabi Alonso era la brújula que orientaba el juego y la defensa formada por Coentrao, Ramos, Albiol y Arbeloa resolvía los ataques de los azulgrana con acierto, aunque para ello empleando mucha dureza en algunos momentos. El Camp Nou dedicó una monumental pitada a Clos Gómez por no penalizar una dura entrada de Coentrao sobre Messi.  Al descanso se fueron con amarilla Xabi Alonso, Arbeloa y Mascherano, este último por una durísima entrada sobre el lateral portugués madridista. Los aficionados bostezaban. Entre la hora y el desarrollo del primer tiempo, echaban en falta estar en una terraza tomando algo al raso disfrutando de la canícula estival.


La segunda parte fue otra historia. Parecía el Carranza. O el Teresa Herrera. Los jugadores de ambos equipos salieron muy mentalizados al terreno de juego y la partida se puso muy interesante. El intercambio de golpes comenzó con un dudoso penalti sobre Alexis, que Clos Gómez no señaló. El colegiado aragonés no defraudó las expectativas y tuvo mucho protagonismo. Como lo tuvo el día que Mourinho salió a la sala de prensa del Santiago Bernabeu con la famosa lista, o cuando expulsó a Guardiola en Almería. Muchos árbitros poseen la extraña habilidad de sacar de quicio a simios y troyanos. Y en la vuelta, cita con Mateu Lahoz. Pedro Piqueras pide la palabra para describir lo que se puede vivir ese día en Madrid.

Pero los indiscutibles protagonistas del segundo tiempo fueron los jugadores. Cristiano Ronaldo apareció de la nada para marcar el primero con un cabezazo a la salida de un corner botado por Ozil y marcar su cuarto gol consecutivo en el Camp Nou. El portugués siempre tiene una buena mano. Pero no tardó en llegar la respuesta del Barça. Pedro también se maneja bien en la línea del azar y, aprovechando un pase magistral de Mascherano, le ganó la espalda a Coentrao y batió a Casillas con un disparo cruzado. Los madridistas lamentan que el canario se maneja tan bien porque hace trampas e inciden en que partió en posición anti reglamentaria en la jugada del gol. Empate técnico en la partida hasta que Messi desniveló la balanza al transformar un penalti claro de Ramos sobre Iniesta.

Hay jugadores para los que no existe la pretemporada. Ellos siempre juegan al máximo nivel. Caso de Andrés Iniesta. Afronta cada partido como si fuera una final, incluso las semifinales veraniegas a doble partido. Su recital de pases, controles y regates en cada partido debería de grabarse en vídeo y difundirlo por escuelas de futbolistas de todo el país. El de ayer no fue una excepción. Y la prueba irrefutable es el pase que le sirvió a Xavi para lograr el 3-1. Volvía a aparecer la pareja más productiva del fútbol internacional. Todo parecía encarrilado para el Barcelona, que buscaba el cuarto gol para vencer la partida a lo grande.

Pero en esas se enredaron Adriano y Valdés con un “quitame allá esa cesión” y el más listo de la clase, Di María, se movió con la agilidad de un fideo para marcar un gol que enreda la Supercopa y pone picante al primer trofeo de la temporada futbolística. Las complicaciones del guardameta del Barça con las cesiones son dignas de estudio, aunque no se puede obviar la mala actuación defensiva en los goles del Real Madrid. Marcajes inexistentes.

El desenlace, en unos días, en el Santiago Bernabéu. Habrá que volver a escribir rápido para no terminar esta crónica a la hora del desayuno. A estas horas, uno ya no sabe si toca cenar o desayunar. Probablemente, los futbolistas tampoco.

  Esta crónica también se puede leer en una página web de referencia, www.iquattro.es

miércoles, 7 de septiembre de 2011

España golea a capela


Fue un amistoso con premio. Solo el aliciente de la clasificación matemática para la Eurocopa del próximo verano dio algo de valor a un simulacro de partido que resultó insultantemente fácil para la selección española. Los hombres de Del Bosque despacharon el trámite con mucha comodidad y una superioridad extrema. No hizo falta ningún esfuerzo extraordinario. Se trataba simplemente de recurrir a la vieja fórmula futbolística, más antigua que un violín: tocar la pelota de lado a lado, buscar los apoyos y llegar con frecuencia a la portería rival para aprovechar el escaso nivel de la limitadísima, e híperpoblada, defensa de Liechtenstein. La acumulación de hombres en la zaga fue el único recurso de un combinado plagado de figurantes de escasa talla internacional. No hubo adversario y España completó el set con facilidad para disfrute de los 15.000 espectadores que llenaron las gradas del viejo estadio de Las Gaunas.
Salvo los goles y las brillantes jugadas de los internacionales españoles, el partido no tuvo nada más. Por no tener no tuvo ni himnos. Hubo problemas con la megafonía del estadio riojano y los aficionados de Logroño, que calentaron ilusionados sus gargantas a la espera de que sonasen los acordes del himno nacional, se quedaron sin entonar el característico y emotivo “lo, lo, lo, lo”. El partido arrancó a capela y casi fue mejor, porque resultaba una ofensa que una pachanga de tal calibre comenzase con el ritual de las grandes ocasiones futbolísticas. Además, el concierto se interpretó sobre el terreno de juego y, en cuanto los españoles comenzaron su recital, el público se entregó a los artistas. Una sabia decisión. La batuta la llevó, una vez más, Xavi Hernández. El maestro dirigió a la orquesta con precisión, acompañado por dos violinistas de lujo: Xabi Alonso y Andrés Iniesta; entre los tres marcaron el ritmo y la intensidad de una interpretación que deleitó a la afición y ensimismó a los rivales. A medida que la partitura se iba interpretando, la goleada se acercaba. Empezaron a llegar los goles.

Aprovechando un perfecto pase desde la divisoria de Xavi, que le dejó mano a mano con el portero, Álvaro Negredo abrió la lata con un zurdazo inapelable que fusiló al guardameta de Liechtenstein. El delantero del Sevilla, que estuvo muy activo desde el arranque del partido, está empeñado en abrirse paso y sacar el billete para la Eurocopa de Polonia y Ucrania. Sabe que para conseguirlo tiene que marcar muchos goles, y en ello está el ariete madrileño que también marcó el segundo de España. Villa tocó de espuela y Negredo, con el exterior del pie izquierdo, ejecutó junto al palo derecho. La orquesta ya estaba afinada y la composición resultaba magistral, acorde al director de orquesta, que también asumió su cuota de protagonismo. En su partido 103 con la selección española, Xavi transformó con mucha calidad una falta desde la frontal del área y demostró que su presencia ofensiva tampoco desmerece. El recital resultaba impagable: la gente quería goles, goles y más goles. Pocos partidos internaciones son propicios para una goleada de escándalo, pero éste era uno de ellos. Y el 3-0 con el que se llegó al descanso, le sabía a poco a más de uno.

A la vuelta de los vestuarios, el recital goleador siguió. Marcó el cuarto Sergio Ramos, casi sin querer, y a los pocos minutos llegó la manita gracias a un gol de Villa, que aprovechó un gran jugada hasta la línea de fondo de su paisano Juanín Mata. Y en esas estábamos cuando Las Gaunas se convirtió en una fiesta total con la entrada de Fernando Llorente al terreno de juego. Se desconoce si la afición riojana lo quiere más por ser hijo adoptivo de la localidad riojana de Rincón de Soto, por buen chaval, por extraordinario futbolista o por guapetón, una circunstancia que puntúa el doble. Lo demuestra la cerrada ovación de las cientos de aficionadas que entraron en éxtasis cuando vieron corretear por el césped al agraciado delantero. En eso, como en tantas otras cosas, ellas tienen la última palabra. Y a los demás no nos queda más que conformarnos con detalles más terrenales como el sexto tanto con el que se certificó la goleada. Un remate de Villa en la línea de gol que aprovechó un gran servicio de Xabi Alonso desde la derecha, y ya lleva 49 goles con la selección. La pena que sienten algunos porque El Guaje no pudo marcar ayer su gol número 50 con La Roja, es directamente proporcional a la que sienten ellas porque no marcase Llorente. Mondo cane.


Lo importante es que todos los instrumentos de la orquesta de Del Bosque volvieron a sonar perfectamente y el recital certificó la clasificación de España para la próxima Eurocopa, en la que tratará de revalidar el triunfo conseguido en Austria hace 3 años y coronar así el Everest del fútbol internacional: enlazar dos Eurocopas y el Mundial. Un reto fascinante por el que también luchará Thiago Alcántara, un virtuoso del balón que ayer debutó con la selección española, cerrando cualquier remota posibilidad de que Brasil nos lo arrebate. Una gran noticia. Todo es armonía en un equipo que suena a gloria.


Esta crónica también se puede leer en una página web de referencia, www.iquattro.es

jueves, 5 de mayo de 2011

El fútbol vuelve a casa

¡Qué tal, amigo!

¡Cuánto tiempo! Nada más y nada menos que 19 años. ¡19 añazos! Ya casi han pasado dos décadas desde aquel 20 de mayo de 1992.  Qué día, ¿verdad? Un día tan lejano y tan próximo. Tan memorable para unas cosas como pasajero para otras. Un día que ha pasado a la historia. A la tuya y a la mía. Y a la de tanta gente. De aquella, yo tenía 8 años y no estaba tan crecidito como tú, pero lo recuerdo todo como si fuera ayer. La emoción, la intriga, el miedo, los nervios y, sobre todo, el subidón de alegría. Aunque, espera, en realidad debería decir aquellos días, porque yo viví esta tremenda satisfacción un día después, por la tarde y en el sofá de mi casa. No podía estar ante la televisión un miércoles hasta las tantas de la noche. La dura vida del estudiante, amigo... Y lo disfruté al día siguiente. Jueves por la tarde. Lo veía mientras merendaba, sentado en el sofá del salón de mi casa. Todavía recuerdo el bote que di para celebrarlo. Ese día ha pasado a la historia como el día en el que me aficioné al fútbol, el día en que me hice seguidor de un equipo de fútbol llamado Fútbol Club Barcelona.



No, yo tampoco lo puedo evitar y se me sigue poniendo la piel de gallina cuando veo el gol de Koeman, cuando veo ese balón entrar ajustado a la derecha de Pagliuca, el portero de la Sampdoria. Este vídeo tiene, para mi, un significado muy especial porque, como habrás escuchado, suena de fondo la irrepetible "Barcelona", esa canción que inmortalizaron la gran Montserrat Caballé y el mito Freddy Mercury. Un sonido que, a la larga, acabó siendo la banda sonora de aquel 1992. Porque después vinieron los Juegos Olímpicos de Barcelona, los Juegos que pusieron a España en el mapa internacional. Y el segundo Tour de Francia de Induráin, y la Expo de Sevilla... En fin, colega, un año para la historia. El mejor año posible para que cayera el Fútbol Club Barcelona ganara su primera Copa de Europa.

Desde aquel inolvidable 1992 han cambiado muchas cosas. Tantas... Si me pusiera a enumerarlas todas, no acabaría nunca y me eternizaría. A nivel personal ya sabes todo lo que vino después: la mudanza, el cambio de "cole", el comienzo en el instituto, el Bachillerato, la PAU, la carrera de Periodismo, las prácticas, el Master... En fin, tantas y tantas cosas, que sería imposible acordarme de todas. Sinceramente, yo creo que me ha ido bien y no me quejo, aunque no te niego que podría estar mucho mejor si no fuera por la puñetera crisis que hay en el mundo y que padecemos de manera singular en España. Supongo que hasta Reino Unido llegarían las alarmantes cifras de paro que padecemos en nuestro país: ya somos 4,9 millones de parados. ¡Qué desastre, tío! Como supondrás, la gente anda muy preocupada y alterada. No te digo nada en el periodismo, donde la precariedad campa a sus anchas. Si yo te contara... Ante este panorama tan mediocre, el deporte es la válvula de escape para olvidar los problemas que marcan el día a día. No quiero pecar de pesimista, pero los triunfos de nuestros deportistas y equipos de fútbol son el único bálsamo contra el malestar imperante. ¿Estás de acuerdo? Por si tienes alguna duda, mira este vídeo:



Jamás celebré tanto un gol. Fue, sin duda, la mayor alegría que me ha dado el fútbol hasta ahora. Y espero que sea el principio de muchas. Supongo que ese gol significará para ti lo mismo que para mi: la gloria. El gol de un tipo de Fuentealbilla llamado Andrés, que juega en el Barcelona y que dio al fútbol español la Copa del Mundo, el trofeo más deseado. Nada mejor que esta alegría para olvidar las penas que atenazan a diario a todos los españoles. Pensarás que te exagero si te digo que vi pasar mi vida entera mientras contemplaba ese partido de fútbol entre España y Holanda, pero no te miento. Es la verdad. Sabes que tengo muchos defectos pero ser un mentiroso no es ninguno de ellos. Y te puedo asegurar que aquel partido recorrió mi existencia durante unos 120 minutos aproximadamente. Sentí las patadas de los holandeses, metí la pierna junto a Íker para despejar el chut de Robben, salté para despejar de cabeza los balones que colgaban en nuestro área, golpee con fuerza el balón para alejar el peligro de nuestra portería y, por último, yo también chuté con Iniesta para marcar el gol de la victoria. Sufrí como nadie pero también lo disfruté como nadie. Y vivir estas sensaciones tan emocionantes en los tiempos que corren, no tiene precio.

Han pasado unos meses desde aquel mes de julio. Han pasado 19 años desde la primera gran alegría que viví gracias al fútbol. Ahora, en este mes de mayo de 2011, quiero volver a gozar con un deporte que consiste en algo más que en meter un balón dentro de una portería: es un deporte capaz de unir a miles de personas bajo un mismo sentimiento de intriga, satisfacción, nerviosismo, indignación, desesperación, felicidad... Es el football, un deporte que nació en el Reino Unido y que actualmente practican más de 270 millones de personas. No me extraña. En tu honor y en el de aquellos precursores que tuvieron la genial idea de inventarlo, la final de la Copa de Europa de clubes de este año se disputará en Wembley. Y tú la verás porque tú la vas a acoger. Gracias Wembley. En tu honor va esta carta porque, en tu honor, el fútbol vuelve a casa, a Londres, para coronar a mi Barça o al grandísimo Manchester United de Sir Alex Ferguson. Posiblemente los dos mejores equipos del mundo; sin duda alguna, los dos equipos que mejor fútbol practican hoy por hoy. ¡Qué gran honor para ti recibirlos, amigo Wembley! Ocurra lo que ocurra, confiando en vivir una alegría como la de 1992, yo ya estoy satisfecho porque "Football´s coming home". El fútbol vuelve a casa, a tu casa. ¡Disfrútalo!



Algún día nos encontraremos y te daré un abrazo que ya nunca olvidaremos. Prometido.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Con suspense, pero en cuartos

- El Barcelona sella la clasificación tras superar a un Arsenal conservador
- Messi volvió a ser el azote de la defensa del equipo inglés


Fue un partido enigmático, de los que parecen sacados de una serie de intriga. Había buenos y malos. Repartan ustedes los papeles, aunque el desarrollo del encuentro se encargó de aclarar el reparto. El resultado (3-1) hace justicia a los méritos futbolísticos de uno y otro equipo, por encima de discusiones puntuales sobre el papel que jugó el árbitro en el desenlace de la eliminatoria. El Barcelona fue muy superior al Arsenal, que no remató ni una sola vez contra la portería de Víctor Valdés.

Las bajas en ambos equipos, las declaraciones de los entrenadores y, sobre todo, el resultado del partido de ida cargaron de suspense las horas previas al partido. Como si se sintiera cómodo dentro de ese ambiente, Arsene Wenger planteó el partido a la defensiva sin importarle que el Barcelona fuese el amo y señor del balón. El guión le falló poco antes del descanso, cuando Messi culminó una obra de arte que había iniciado Iniesta y daba la clasificación momentánea al equipo catalán. Sin embargo, el destino le concedió una segunda oportunidad a Wenger cuando marcó Busquets en propia puerta y establecía el empate.


Pero el Barcelona no estaba dispuesto a doblar la rodilla ante los maquiavélicos planteamientos de Wenger. Realizó su propio partido, sin ninguna concesión hacia el rival y con la esperanza de que la inspiración de Messi volviese a desequilibrar la balanza. No se sintieron presionados y controlaron la circulación del balón a la espera de que su asedio a la meta de Almunia, que había sustituido a Szczesny mediada la primera parte, obtuviera su recompensa. Y el premio llegó para jolgorio de los culés. Alguno incluso se acordó de los que reprocharon al equipo de Guardiola que le faltaba una remontada.

La presencia de Van Persie en el once inicial del Arsenal constituyó uno de los grandes alicientes del partido. Después, comprobando la aportación del delantero holandés al juego de su equipo, se comprobó que su participación no pasó de mera anécdota. Eso sí, en la segunda parte, él fue el protagonista de la jugada polémica del encuentro. El ariete continuó una jugada cuando el árbitro ya había señalado el fuera de juego y tiró a puerta. Al colegiado suizo Massimo Bussaca no le tembló el pulso y le expulsó al sacarle la segunda amarilla. Los jugadores del Arsenal protestaron con mucha severidad esta decisión alegando que Van Persie no escuchó el pitido del trencilla por el tremendo ruido que había en el campo.


Ante un Arsenal debilitado por la expulsión de uno de sus mejores hombres, todo parecía encaminado hacia la clasificación del Barcelona. Iniesta asumió la responsabilidad de conducir la mayoría de los ataques de su equipo y dirigió una jugada magistral que terminó en las botas de Xavi, que tocó lo justo para superar a Almunia. Poco después llegó el tercer gol azulgrana gracias a un penalti de Koscielny sobre Pedro y que transformó Messi con sangre fría. Parecía que este tanto iba a servir para finiquitar el partido y los últimos minutos se iban a convertir en un mero trámite.

El Arsenal no estaba dispuesto a darse por vencido con tanta facilidad y, en un giro inesperado del guión del partido, Bendtner se plantó solo ante Víctor Valdés. Una excelente llegada que parecía encaminada a terminar irremisiblemente con el segundo gol del equipo inglés. En esas surgió de la nada Mascherano, que se jugó el tipo y la expulsión para cortar la jugada, tocar lo necesario y entregar el balón mansamente a Valdés. El Barcelona había desbaratado con éxito la mejor ocasión del Arsenal. La clasificación estaba sellada. Ahora toca esperar un rival en cuartos de final, pero el Barcelona puede presumir de haber superado el sinuoso guión que le deparó una eliminatoria digna de Champions, que afortunadamente terminó con final feliz para los intereses del equipo catalán.