martes, 30 de agosto de 2011

Segundo asalto en las ondas



“A nuestros amigos Paco, Pepe y especialmente a Manolo y a Juanma, un abrazo muy fuerte y que Dios reparta suerte”. De esta manera conciliadora y elegante, Manu Carreño comenzaba el primer programa de la nueva etapa del Carrusel Deportivo de la Cadena Ser. La Supercopa de España entre el Real Madrid y el Barcelona ha abierto la temporada futbolística 2011-12 y las cadenas de radio han iniciado una nueva batalla por el liderazgo de los programas deportivos. Carrusel y Tiempo de Juego rivalizarán por el primer puesto del EGM, que en sus oleadas correspondientes a la pasada temporada dejó en primera posición al programa de la Ser. Sin embargo, la Cope se erigió en la ganadora moral por el gran desgaste al que sometieron a los hasta la pasada campaña indiscutibles dominadores de la radio deportiva y el masivo apoyo de los oyentes en las redes sociales (Facebook y Twitter).
Tal fue el ascenso de Tiempo de Juego y la decadencia del programa decano de la radio española que la Cadena Ser se vio obligada a dar un golpe de efecto. Primero entonó el “mea culpa” el consejero delegado del Grupo Prisa, Juan Luis Cebrián, quien en una conferencia del Foro de la Nueva Comunicación señaló: “Hemos aprendido de nuestros errores. También nosotros hemos cometido errores. Procuramos aprender de las cosas malas. Lo único malo es que se pueda romper el buen ambiente empresarial que ha habido hasta ahora en la radio, donde todas las empresas siempre hemos defendido intereses comunes”. A partir de ahí comenzaron los movimientos en el organigrama directivo de Prisa Radio. La reestructuración comenzó con el nombramiento de Javier Pons como nuevo consejero delegado en sustitución de Augusto Delkáder que pasó a ocupar un cargo honorífico; y de Alejandro Nieto como director general de la Cadena Ser sustituyendo a Raúl Rodríguez y Daniel Anido. De esta forma, los principales responsables del despido de Paco González, que provocó el mayor terremoto en la historia reciente de la radio en España, quedaron relegados de sus responsabilidades.
Dentro de la renovación que la nueva cúpula de la Ser decidió emprender cabía la posibilidad de que hubiera un nuevo director en Carrusel Deportivo en sustitución de Javier Hoyos, el hombre elegido por la anterior directiva. Su relevo ha sido Manu Carreño, presentador de los deportes de Cuatro, que se convertía así en el octavo director en la historia de Carrusel. Para acompañarle en la presentación, la Ser optó por un hombre de la casa, José Antonio Ponseti, con la intención de combinar información y entretenimiento en las tardes deportivas. Juanma Ortega se mantiene como animador y encargado de las menciones publicitarias durante el programa. Para reforzar el equipo se incorporaron Jorge Valdano, Kiko Narváez, Joaquín Ramos Marcos, Gerard López y Míchel como comentaristas, a los que se suma Carlos Martínez, la voz del fútbol en Canal +, que será el encargado de narrar los partidos de la selección española.



Pequeños retoques en Cope
Por su parte, Tiempo de Juego ha iniciado la nueva temporada apostando por la continuidad. Paco González, Pepe Domingo Castaño y Manolo Lama siguen siendo los pilares de un equipo en el que se mantienen Jorge Hevia, Fernando Evangelio, Pedro Martín, Antonio Pérez del Castillo, Rubén Martín, Miguel Ángel Paniagua, Marcos López, Abelardo, Morientes, Martín Vázquez, Poli Rincón, Tomás Guasch, José Antonio Martín Petón, José Francisco Pérez Sánchez y José María Minguella, entre otros. A todos estos nombres se suma el de Juanma Castaño, presentador de los deportes de Cuatro, que se une a sus ex compañeros de la Ser tras haber rechazado una gran oferta de Manu Carreño para formar parte del nuevo equipo de Carrusel. En los próximos días, tal y como anunció recientemente Paco González, la Cope podría hacer oficial la incorporación de dos nuevos narradores, cinco comentaristas y retoques en los equipos de varias ciudades.
La Cope es consciente del éxito de la apuesta realizada el pasado verano al incorporar a cincuenta profesionales procedentes de la redacción de deportes de la Cadena Ser y tratará de mantener las señas de identidad de su proyecto potenciando aún más, si cabe, su programación deportiva. A falta de confirmación oficial, circula el rumor de que Tiempo de Juego modificará su horario por los nuevos horarios que ha decidido la LFP y retransmitirá los partidos que se jueguen los domingos a las 12 del mediodía, con un parón entre las 14 y las 15:30 horas, para retomar el horario habitual a partir de las 16 horas. Por su parte, dentro de la reestructuración de los servicios informativos que comanda Juan Pablo Colmenarejo, el informativo del mediodía comenzará a las 14 horas lo que supone que el programa deportivo de José Luis Corrochano se emitirá ahora de 15 a 16 horas.

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domingo, 14 de agosto de 2011

Cesc Fábregas, un hombre de club


“Si me voy del Arsenal, solo me iré al Barça. Luego, si ellos me quieren o no, es otra cosa, pero es un sueño que me gustaría cumplir”. Cesc Fábregas pronunció estas palabras en un acto conmemorativo del XV aniversario del parque temático Port Aventura, que se celebró el 13 de mayo de 2010. Fue tal la contundencia de la afirmación de Cesc que se disiparon todas las dudas. El Barça conseguía el gesto que necesitaba del jugador para lanzarse definitivamente a por su fichaje, y de paso se descartaba cualquier posibilidad de que otros equipos se llevasen el gato al agua -el Real Madrid pugnó por el futbolista catalán desde el verano de 2006 y llegó a ofrecer 39 millones de euros para incorporarlo a su plantilla. Pero Fábregas ha demostrado ser un hombre de club, un jugador comprometido con una afición y unos colores, a pesar de que se hizo hombre futbolísticamente en el Arsenal. Cesc se debe al Fútbol Club Barcelona. Es un “One Club Men”.


Aquel paso al frente de Cesc puso claramente de manifiesto que es un culé de nacimiento, formado en las categorías inferiores del Barcelona, donde aprendió la filosofía blaugrana. Sin embargo, se tuvo que marchar en 2003, con apenas 15 años, rumbo al Arsenal en busca de las oportunidades en la élite que en ese momento no le podía ofrecer el Barça para comenzar una nueva etapa luciendo en el escaparate internacional. Un filial se le quedaba pequeño. Con el paso del tiempo se ha demostrado el acierto de la difícil decisión que tomó Fábregas entonces, cuando se vio obligado a separarse de familiares, compañeros y amigos de toda la vida como Gerard Piqué, para emprender una nueva vida. Desde que debutó con 16 años, convirtiéndose en el fútbolista más joven en disputar un encuentro con el primer equipo del Arsenal, la trayectoria de Cesc Fábregas es un ejemplo de superación constante. Lo que consiguió en ocho temporadas le aseguró ascender al panteón de los mitos gunners. Allí habitan leyendas como Liam Brady, Thierry Henry y Dennis Bergkamp. Allí solo tienen hueco unos pocos privilegiados, los símbolos de una filosofía del juego, los inmortales del fútbol.


Hay que ponerse de pie para desgranar la trayectoria de un futbolista que a los 17 años debutó en la Premier League, a los 18 jugó un mundial, a los 20 rompió la maldición de la selección española en los cuartos marcando un penalty ante Italia en la inolvidable Eurocopa de Austria y Suiza, y a los 22 fue campeón del mundo en Sudáfrica dando el pase del gol de la final a su amigo Iniesta. Sin olvidar que ha sido capitán del Arsenal desde los 21 años, ha jugado 203 partidos en la Premier, marcó 35 goles y dio 74 asistencias; por no hablar de que acumula 59 partidos y 17 goles en competiciones europeas, llegando a disputar la final de la Champions de 2006 contra su Barça del alma. Todo esto le ha servido para convertirse en un héroe inmortal de los gunners, en el hombre de confianza de Arsene Wenger y en el arquitecto del Arsenal. Si alguien da más, por favor, que hable ahora o que calle para siempre. Cesc Fábregas no es un niño, es un futbolista sublime que ha marcado una época en uno de los mejores equipos del Viejo Continente.

A nadie le puede sorprender que se incluya a Cesc en el selecto grupo de los “One Club Men”. Porque a pesar de que creció hasta alcanzar cotas insospechadas en el Arsenal, nunca ha ocultado su barcelonismo y la mejor demostración es su imagen con la camiseta del Barça en la celebración del Mundial, una de las bromas más serias en la historia del fútbol mundial. Porque sus compañeros y el mundo del fútbol lo saben: el corazón de Fábregas bombea sangre azulgrana. Ese detalle demuestra que el amor a los colores de una camiseta no es patrimonio exclusivo de los futbolistas que han militado durante toda su trayectoria en el mismo equipo, sino que es una filosofía aplicable también a jugadores que se hicieron grandes en otro club pero sin renunciar nunca a la lealtad. A ese romanticismo tan bonito, propio de una historia de película, que no puede terminar sin un final feliz. Y porque en la vida los sueños se suelen cumplir cuando los persigues con buenas artes y sin hacer daño a nadie, Cesc Fábregas está a punto de cumplir el sueño de su vida: triunfar en el Fútbol Club Barcelona. Se lo merece.

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jueves, 9 de junio de 2011

¿Tú eres Juanma Castaño, verdad?


Conocí a Juanma Castaño en el año 2000. Fue en la redacción de SER Gijón, en la prueba de selección para un programa que se llamaba Jóvenes y Campeones y que se ocupaba de la actualidad del deporte juvenil. Uno de los coordinadores de esa prueba era Juanma. Yo ya lo conocía de escucharlo en la radio y le ponía cara porque lo había visto un año antes presentar una edición del Carrusel Deportivo local que se emitió desde "Futbolmanía", un parque temático dedicado al fútbol que se instaló en el recinto ferial gijonés y que patrocinaba la Cadena SER. O sea que Juanma no sabía quien era yo, pero yo sí que sabía quien era él. Por eso, cuando me lo encontré por primera vez en la redacción de la SER, me llevé una grata sorpresa.

De aquel día de septiembre en el que me puse por primera vez delante de un micrófono amarillo que ponía SER, recuerdo muchas cosas. Recuerdo, por ejemplo, que Juanma iba con muletas. Parece ser que se había lesionado días atrás jugando al pádel y eso le dejó renqueante durante una temporada. A pesar de sus molestias, no dejó de ir a currar y, por suerte, el día de mi debut en la radio no iba a ser una excepción. Él era uno de los encargados de valorar mi debut en la radio. Me acuerdo muy bien de que tenía que leer ante el micrófono la crónica que había escrito sobre el último partido que había visto. Como suele suceder en estos casos, fruto de los nervios y la falta de experiencia propia de un chaval de 16 años, me alargué bastante y tuvieron que mandarme parar. Pero hubo un detalle que me marcó. Justo después de terminar mi intervención, levanté la cabeza y vi claramente al otro lado del cristal a Juanma Castaño con el pulgar hacia arriba. Ese gesto tan simple se me quedó grabado porque lo interpreté como una muestra de aprobación de una de mis voces preferidas.

Como ese día no tuve la oportunidad de darle las gracias en persona, me quedé con la espina clavada. Tenía la esperanza de que fuera uno de los seleccionados, pero comparando mi lamentable nivel con el extraordinario nivel del resto de compañeros que se presentaron a la prueba, comprendí que lo iba a tener muy difícil. No fui uno de los elegidos aunque todo lo malo trae algo bueno y lo bueno fue que, a pesar de que no pude pasar el corte, me invitaron a ir a la radio cuando me apeteciera a ver en directo la emisión de los programas. No desaproveché la invitación del jefe de deportes, Manfredo Álvarez, y un domingo de noviembre del 2000 volví a la emisora. Primero vi Jóvenes y Campeones y después el Carrusel local de Juanma Castaño. Apenas pudimos hablar porque Juanma estaba bastante liado pero sí recuerdo la cercanía y el buen rollo que me transmitió desde que chocamos la mano cuando entró en el estudio del control central. Me acuerdo muy bien de lo primero que le dije: "¿Tú eres Juanma Castaño, verdad?". Fue un encuentro breve porque en cuestión de minutos él iba a salir a antena pero resultó agradable porque me trató con la hospitalidad propia de alguien que me conoce de toda la vida. A eso de las 4 menos 25 de la tarde, me puse los cascos, escuché a Paco González decir aquello de "desde ahora, tiempo para la información local y regional, en el Carrusel que ya empieza en la SER" y Juanma comenzó su programa. Fueron unos minutos de pura radio en directo que me dejaron claras dos cosas: que Juanma Castaño iba a tener un futuro prometedor y que mi vocación debería ser la radio.

Varios meses después, antes de que concluyera la temporada futbolística, regresé a SER Gijón. Volví a ver a los chavales de Jóvenes y Campeones y el Carrusel de Juanma, pero lo que más recuerdo de ese día es la charla que mantuvimos cuando terminó el programa. Me preguntó qué curso estaba estudiando, le respondí que Primero de Bachillerato y le dije que quería estudiar Periodismo. Recuerdo perfectamente la cara que puso Juanma en aquel momento, la típica cara que pone alguien que está pensando: "Chaval, no sabes donde te metes"; a pesar de todo le dejé muy claro que no iba a echarme para atrás y solo le trasladé una cierta preocupación por el examen de Selectividad, una prueba que me tenía en un sin vivir. Juanma se rió y se limitó a decir: "Apruebas fijo. Si la aprobé hasta yo que soy un paquete...". Aquella agradable conversación la mantuvimos en marzo. Al cabo de unos meses, Juanma Castaño comenzó su aventura en el equipo de deportes de la Cadena SER en Madrid al lado de Paco González, Pepe Domingo Castaño, Manolo Lama, Jorge Hevia, Juan Antonio Alcalá, Joseba Larrañaga, Jesús Bueno... Una aventura que arrancó en julio de 2001.


Su marcha a Madrid no me sorprendió. Siempre tuve muy claro que iba a llegar muy lejos en el mundillo del periodismo deportivo y que su destino natural era trabajar al lado de los mejores en la 8ª planta de Gran Vía 32. Si a su talento se le suma el apoyo constante de un grande en la radio y en la vida como Paco González, el resultado es ver hasta donde ha llegado Juanma Castaño. "Paco es el tío que me puso en el primer equipo. Yo estoy donde estoy gracias a la confianza que me dio Paco", comentó Juanma hace unas semanas en el videochat de El Día Después, el programa de Canal + que presentó desde 2009 hasta junio de 2011. Si Paco nunca tuvo dudas, el resto de compañeros de la SER tampoco. Me acuerdo que la primera intervención de Juanma Castaño fue el repaso a la prensa en los últimos minutos de El Larguero de Juan Antonio Alcalá, que dijo en su presentación: "Es un chaval que antes trabajaba en Gijón, pero que hemos traído para Madrid porque Asturias ya se le empezaba a quedar pequeño". Desde aquellas palabras de Alcalá, Juanma no ha parado. Ha cubierto 5 Vueltas a España, 4 Tours de Francia, 2 Giros de Italia, Campeonatos del Mundo de ciclismo en ruta y ha sido micrófono inalámbrico del Atlético de Madrid y el Rayo Vallecano en innumerables ocasiones, además de convertirse en un rostro conocido de la televisión en España. Uno de los momentos de la trayectoria de Juanma que recuerdo con más emoción es el baño de gloria que se dio con los jugadores de la selección española en los vestuarios del Pratter de Viena después de ganar la Eurocopa de Austria y Suiza de 2008.


Desde 2001, mis reencuentros con Juanma fueron muy breves, puntuales y siempre relacionados con asuntos profesionales. Nos vimos en Gijón en la redacción de SER Gijón en la navidad de 2002 (ese año tuve la inmensa fortuna de ser uno de los seleccionados para conducir Jóvenes y Campeones); en el verano de 2003 antes del inicio de una Vuelta Ciclista a España; en 2004 le realicé una entrevista telefónica para un trabajo de la asignatura "Entrevista"; y en agosto de 2008 tuve la oportunidad de hacerle una entrevista para el periódico La Nueva España, uno de los trabajos periodísticos de los que me siento más orgulloso. Ahora ya no hay día que no lo conciba sin tener noticias de Juanma, ya sea por lo que leo en su Twitter, red social en la que me di de alta porque la recomendó en una primera hora de Carrusel Deportivo, y lo que me cuentan personas próximas a su familia.


Estoy muy orgulloso de decir que he conocido, aunque no mucho, a Juanma Castaño. Siempre me he sentido fascinado por su progresión periodística y es uno de mis principales referentes profesionales. Ayer se supo que Juanma está muy cerca de fichar por la Cadena COPE y que puede volver a trabajar al lado de Paquito, Pepe Domingo, Alcalá, Joseba... Me siento orgulloso al comprobar que Juanma se une al combinado nacional de periodistas con el que me siento más identificado y a un grupo de personas con las que comparto muchas cosas, profesionales y no profesionales. Lo que espero ahora es que, dentro de unos meses, pueda volver a encontrarme con Juanma Castaño como aquel día de septiembre del año 2000 en que nos vimos en una emisora de radio situada al pie de la Escalerona y a un palmo del Mar Cantábrico. Esta vez nos encontraremos al lado de la Puerta de Alcalá en la redacción central de una emisora de deportes que mira hacia el Parque del Retiro, el gran pulmón verde de Madrid. Será una nueva oportunidad para volver a agradecerle a Juanma Castaño que él sea uno de los principales "culpables" de que me haya embarcado en esta tremenda locura llamada periodismo. Sí, Juanma, me sigo acordando de ti: de aquel chaval que se comía el mundo en cada edición del Carrusel de SER Gijón, que se hizo una estrella en la redacción de deportes de Radio Madrid y que se ha convertido en uno de los presentadores más reconocidos de la televisión en España.

¡Enhorabuena Juanma! Bienvenido a tu nueva casa: la Cadena COPE.

martes, 10 de mayo de 2011

PERIODISMO

Por su interés y su alta calidad, voy a reproducir en mi blog el último artículo que ha escrito Rubén Uría "El Hacha", periodista de la Cadena COPE y Eurosport.  Un artículo publicado en la web http://es.eurosport.yahoo.com/futbol/ruben-uria/article/24404/. Es de los artículos más interesantes que he leído hasta la fecha. Os lo recomiendo a todos los amantes del buen fútbol y, sobre todo, a todos los amantes del buen periodismo, del PERIODISMO (así, como lo veis, con mayúsculas).

Vade retro Villarato

Alfredo Relaño, director del Diario As, ha formulado su 'Teoría general del Villarato'. Conviene empezar por su conclusión final: "Yo no soy victimista ni puedo serlo, porque no soy víctima. A mí no me arbitran. Yo cuento lo que veo y opino sobre lo que veo y no me inquieta que otros opinen distinto. Lo que me inquieta es que se sulfuren. Sólo se trata de que gane el mejor, pero que gane sin ayudas". Al director de AS no le arbitran y él cuenta lo que ve. Pero de un tiempo a esta parte, sólo distingue un color. A él no le inquieta que otros opinen distinto, pero sí le inquieta que se sulfuren, quizá porque los desencantados acaban por no comprar el periódico. Alfredo Relaño, uno de los mejores periodistas de este país durante años, se ha visto obligado a contestar a un artículo del año 2002. Lo ha hecho porque la "peña" se puso levantisca y pedía explicaciones. Las pedía después de cotejar que hay socavones en su teoría del villarato, al comprobar que Relaño ahora defiende esto, cuando resulta que años atrás defendía esto. La hemeroteca, cruel con el periodismo y no sólo con el director del Diario As (quien esté libre de pecado que tire la primera piedra) ha armado cierto revuelo y también ha sulfurado, porque dos artículos tan opuestos revelan que, o Alfredo Relaño les contó medias verdades a sus lectores hace nueve años, o lo está haciendo ahora. Y esa desazón, viniendo de un número uno del periodismo, no sólo inquieta, sino que sulfura.
El personal demandó explicaciones a Relaño acerca de sus contradicciones. Por ese concepto, el director de As tuvo la valentía (otros no la encontrarían ni debajo de la cama) de contestar. De mojarse, casi empaparse, con un mastodóntico artículo dedicado a defender su tesis, punto por punto y coma por coma. Así que, a través de su blog de opinión, Relaño formula la "Teoría General del Villarato", un manual de instrucciones sobre qué significa y cómo funciona la criatura. El nombre del artículo evoca aquellos plomizos libros de texto de las asignaturas "maría", pero está escrito de manera impecable, como es norma habitual en el director de As. Pero si las formas del texto son brillantes, el fondo provoca estupefacción. Alfredo Relaño explica, con profusión y brillante narrativa, que su villarato es aplicable a muchos conceptos, porque villarato es casi todo: Es la Federación, es Ángel María Villar, es Clemente, es Sánchez Arminio, es Laporta, es Gaspart, es Platini, es la UEFA y es todo aquello que el director de As estime oportuno.
Sostiene Don Alfredo lo siguiente: "(...) Vamos con el ‘villarato' y el Barça. Llevo cincuenta años siguiendo el fútbol español y no recuerdo casos de apoyo explícito tan sostenidos a un club, y si alguien me los puede aportar lo agradeceré". Oído cocina. Trataré de intentar aportar mi granito de arena para satisfacer a Relaño. Entre recortes de periódico antiguos, (amarillentos, pero útiles), pude rescatar una publicación acerca del enorme apoyo sostenido hacia un equipo en concreto. Era el caso de unos periodistas que apoyaban al Real Madrid de manera incondicional, hace años, pero cobrando a final de mes. Iban a cobrar por su "apoyo" a una tienda de pianos. Aquello se conoció en esa época como "fondo de reptiles". De ese apoyo existe una prueba documental, esta carta de Raimundo Saporta, la mano derecha de Don Santiago Bernabéu. Claro que se recuerdan casos de apoyos explícitos y sostenidos a un club. Un "apoyo" de los de periodistas.
Sigue Relaño explicando su ‘Teoría General del Villarato': "Florentino Pérez, que por entonces creía controlarlo aún todo y ya no controlaba nada, apoyó a Gerardo González (..)". Rogaría a Don Alfredo que, con su habitual franqueza, especificara acerca de qué era, exactamente, lo que Florentino Pérez creía tener 'controlado'. Sería interesante. Más de Don Alfredo: "Bueno, pues Villar es vicepresidente de la UEFA, además de presidente de la comisión de designación de árbitros, dato que en España, para mi sorpresa, mucha gente desconoce y menos gente aún valora. También están en la UEFA Gaspart (...) y hasta Laporta, en el llamado Consejo Estratégico del Fútbol Profesional., cargo que no sé, dicho sea de paso, si sigue cuidando (....) El Madrid no tiene a nadie ahí por ningún lado. Lo más parecido al Madrid que hay es Hierro, que salió de mala manera del club". Houston, tenemos un problema. 'La Teoría General del Villarato' detecta que hubo un tiempo donde Florentino Pérez creía controlarlo aún todo y resultó que no, que ahora el Madrid "no tiene a nadie ahí, por ningún lado". Pero no siempre fue así.
De hecho, el Real Madrid siempre tuvo a alguien ahí, por algún lado. Y los tuvo durante casi un siglo. ¿Qué personas han dirigido el Colegio Nacional de Árbitros a lo largo de toda la historia? ¿Qué filiación y qué nexo común había entre la mayoría de los presidentes del Colegio Nacional de Árbitros y el Real Madrid? Hace tiempo, gracias a la inestimable ayuda del historiador Bernardo Salazar, publiqué en Eurosport una relación acerca de los presidentes del colectivo arbitral en diferentes épocas. El Real Madrid no ganó sus títulos por ese informe, pero sí pude probar, comprobar y establecer una relación de dirigentes que, por uno u otro motivo, llegaron al cargo después de ser socios, presidentes, jugadores o entrenadores del conjunto madridista. Un informe detallado, que refleja de manera cómo eran las estructuras del fútbol del pasado. Porque el Madrid, como bien sabe Don Alfredo Relaño, "siempre tuvo a alguien ahí". Un artículo que pongo a disposición de cualquiera que tenga interés por comprender cómo era la situación cuando el Madrid tenía a "alguien ahí".
Volviendo a la 'Teoría General del Villarato', existen demasiados cabos sueltos. Ahí van: Si el Barça tiene hilo directo e influencia con la RFEF ¿cómo es posible que el Real Madrid levantara este año la Copa del Rey, el único trofeo que organiza Villar? Dos, si el Barcelona tiene todo ese poder en la Federación ¿por qué no recordar también que el propio Ángel María Villar quiso fichar para su Junta a Florentino? ¿No lo recuerda Don Alfredo? Sería raro, porque así lo contó el Diario As. Tres, dice que el Barça goza de privilegios y componendas federativas ¿pero quién ha sido premiado con la Insignia de Oro y Brillantes de la RFEF? Pues el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez. ¿Dónde se puede leer esa noticia? Faltaría más, en este enlace del Diario As. ¿De verdad que Villar quiere castigar al hombre que impone esa insignia?
Remata Relaño: "No culpo al Barça, no se engañen. El Barça no hace más que estar en los sitios en los que hay que estar, hacer lo que el Madrid siempre hizo (...) Pero el hecho es ése: hay ‘villarato' y hay ‘platinato' y las causas y las consecuencias están aquí expuestas". Hay Villarato y también, por el mismo precio, Platinato. Y las causas y las consecuencias, Don Alfredo, por supuesto que están expuestas. A la vista están después de leerle. Dice que no culpa al Barça por estar en los sitios en los que hay que estar. ¿No es un contrasentido escribir decenas de artículos sobre el Villarato y años después bendecir que el Barça hace bien en ‘posicionarse' cerca del poder? La expresión "hacer lo que el Madrid siempre hizo"resulta espectacular en la pluma de Don Alfredo. No sólo es que le parezca bien que un club como el Barcelona, según él, haya decantado el flujo de poder hacia su equipo, sino que asume que, al fin y al cabo, el Madrid siempre lo hizo. Tengo la firme esperanza de que el Diario As no funcione tal y como funciona el villarato según Relaño. Si fuera así, sus periodistas serían meros satélites condenados a pasar los años orbitando sobre su director, para lavarle los pies con agua de rosas, en base a conseguir ascensos, influencia y poder. Quiero pensar que eso no es así.
En su última 'Teoría General del Villarato', el director del Diario As se desmarca de cualquier conspiración carbonaria o judeo-masónica para favorecer al Barcelona, pero sí pone énfasis en señalar que los árbitros tienen jefes y que, como todo empleado, saben cómo dirigir los partidos para contentar a sus dirigentes y poder escalar hacia una carrera profesional mucho más confortable: "(..) Los árbitros son hombres, en fin. Hombres sobre cuya carrera profesional deciden otros. Deciden los servidores del ‘villarato', sus jefes, puestos ahí por Villar. Ellos deciden quién es internacional o no, quién merece bicocas muy bien pagadas como ir a arbitrar unos mesecitos a Japón, o a dar un cursillo de árbitros a Catar. O a quién se le escucha a la hora de recomendar a tal coleguilla del terruño, que viene bien y promete (...) Los que llegan más arriba no son los árbitros que menos fallan, sino los que cuando fallan, lo hacen como viene ‘al sistema'". Una vez leída y procesada, que no compartida, la reflexión de Relaño invita a pensar que los árbitros son hombres, que como hombres tienen jefes y que como no quieren desagradar a los jefes, hacen lo que más le conviene a su jefe. Un planteamiento brillante, sin duda, pero que también podría aplicarse al periodismo. O por ejemplo, al Diario As. Sus redactores son profesionales de la información, pero también son hombres, y también, como hombres, tienen jefes. En este caso, un jefe, Alfredo Relaño. Y como no quieren desagradar al jefe, a Relaño, todo huele a villarato.
Porque si Villar decide quién merece bicocas bien pagadas, quién es internacional y quién va a dar un cursillo a Catar, Relaño decide qué director adjunto gana una fortuna, quién se ocupa de la sección del Atlético de Madrid y quién no. O a quién se le escucha recomendar a un becario del terruño, que viene bien y promete. Eso, por supuesto, no menoscaba, ni un ápice, la independencia de los periodistas de As. Así que, si nadie puede dudar de la profesionalidad de los empleados del señor Relaño, yo creo que nadie debería permitirse el lujo de sospechar sobre la integridad de los árbitros del señor Villar. Resulta difícil de digerir la teoría de Relaño sobre los árbitros. Si fuera verdad que, como apunta Relaño, "los que llegan más arriba no son los que menos se equivocan, sino que son los que cuando fallan, lo hacen como viene al sistema", también podría inferirse que los periodistas de Relaño que llegan más arriba no son los que menos se equivocan, sino los que cuando fallan, lo hacen como viene al 'sistema'.
En cualquier caso, llama poderosamente la atención esa frase de Alfredo Relaño referente a "lo que el Madrid siempre hizo". Aquí dos preguntas surgen a bote pronto: ¿No es un tanto raro que el Diario As nunca haya dedicado tanto espacio a contar a sus lectores la verdad de lo que, según Relaño, el Madrid siempre hizo? y ¿por qué extraña razón periodística se pone el acento en contar el presunto flujo de poder del Barça en Europa y se pasa de puntillas sobre 'lo que el Madrid siempre hizo' como sostiene Relaño? Otra duda sobre la 'Teoría General del Villarato', a vuelapluma: Si el Barça extiende sus tentáculos sobre la UEFA y tiene tanta mano como dice Relaño en la última década ¿por qué el Real Madrid ha ganado tantas Copas de Europa como el Barça durante ese tiempo? Esto habría que explicarlo con urgencia, porque de lo contrario, no se entiende. Por cierto, ¿cómo esos árbitros, que son hombre, que tienen jefe y que siempre se equivocan favoreciendo al sistema, pudieron permitir que el Inter de Milán eliminara el Barça el año pasado de la Copa de Europa? Algo huele a podrido en Dinamarca.
Otro párrafo de Relaño y su teoría: "Y que el argumento de que "el Madrid tenía antes esos favores" no va conmigo, pero en todo caso no viene a ser sino una aceptación implícita de la teoría del ‘villarato', que según eso se justificaría por la necesidad de compensar una injusticia histórica". Así están las cosas. El argumento de que el Madrid gozaba de esos favores no va con Relaño, pero cuando es el Barça el que recibe esos supuestos favores, la cosa sí va con él. Lo peor es que habla de aceptación implícita del villarato. ¿Cómo es exactamente esa película? ¿Hoy por ti y mañana por mí, pero si no me gusta, me quejo?Caramba con el villarato. Antes mandaba el Madrid en los despachos y ahora resulta que hay una alargada sombra del Barcelona. Sostiene Relaño que el argumento de que el Madrid tenía antes esos favores no va con él, pero dice que sería una "aceptación implícita" del villarato.
¿Aceptación implícita? Basta tirar de hemeroteca para encontrar "El Madrid y la leyenda arbitral", texto también firmado por Relaño. Su base era: "(...) Se supone que el Madrid debía purgar no sé qué abusos anteriores que no existieron. Cuantos más años pasan, más pienso que el Madrid ha perdido la batalla de la propaganda. Mientras se dedicó a construir el mejor club del Siglo XX, sus rivales directos construyeron en su contra una leyenda de favoritismo que aún hoy justifica algunas cosas. (...) El Madrid tiene ahora una televisión, en la que puede poner imágenes. Puede poner ahí las jugadas de unos y otros, las entradas que para unos valen amarilla o roja, y para otros, no. (...) Puede, de una vez, explicar que no debe nada a nadie". Es curioso comprobar que la misma persona que ahora defiende, a capa y espada, el villarato culé, se refiriese al Real Madrid usando el calificativo de "leyenda arbitral". Y no deja de tener su gracia que mientras que el Madrid "no debe nada a nadie", exista ahora la sensación, trasladada por As, de que el Barça tiene facturas por pagar. En cualquier caso, de lo único que no puede quejarse el Real Madrid en estos tiempos, es de tener televisión. Tiene la suya, la propia. Y además, el afecto de otras que no son suyas. Porque la teoría de arbitral de Relaño también puede aplicarse a la tele. Y en la tele también hay hombres y hay jefes. Y esos jefes, a menudo, pueden recibir llamadas de otros jefes.
Gracias a Dios, más allá del fútbol-ficción, está la realidad de los hechos. Ni el Real Madrid ganó sus Copas de Europa en los despachos, ni el Barça ha ganado las suyas gracias a árbitros que tienen jefes que les marcan el camino azulgrana. Porque el Real Madrid no fue el equipo del Régimen, sino que fue Franco el que se aprovechó del Real Madrid para travestir sus éxitos y adoptarlos, para predicar el franquismo fuera de nuestras fronteras. Y hoy, este Barça catalán, español y universal, es el equipo de Messi, Xavi e Iniesta, pero no es el equipo de Villar, ni el de Sánchez Arminio, ni el de Platini. Uno prefiere pensar que Relaño, de manera inconsciente, se ha dedicado a alimentar ese sentimiento de que "el Madrid ha perdido la batalla de la propaganda". Y quizá, imbuido por esa creencia personal de la necesidad de desagraviar al Real Madrid, se ha empeñado en nivelar la balanza de la propaganda con un arma de destrucción masiva para la competición, el villarato. Lo que no tiene un pase es comprobar que mientras se exculpa al Real Madrid de "no se qué abusos", sí se proclama cada dos por tres la cercanía del Barça a la Federación y también a la UEFA, generando dantescas teorías arbitrales.
El epitafio final de Don Alfredo dice así: "Añado que me gusta el fútbol y que esto no quiere decir que piense que todo esté manipulado, sólo influido. Que no se trata de conspiración de gente en torno a una mesa, sino de sutilezas". No hay conspiración, pero sí influencia. Según la teoría relañesca, el Real Madrid era el número uno de las influencias, pero ahora ha perdido ese lugar de privilegio en beneficio del Barça, que se sienta junto a los poderosos. Aquí, otra vez, vuelven a surgir las dudas, nunca satisfechas:¿Hay pruebas de esto? ¿ayuda en algo toda esta sospecha arbitral? ¿no es un callejón sin salida que enfanga el fútbol? ¿hay villarato ahora pero no lo había entonces? ¿lo había antes? ¿lo hubo siempre? ¿el villarato se denuncia dependiendo de qué color sea la camiseta del equipo que tiene más influencia? Hasta que nadie aporte pruebas, el villarato enmascara un patrañato.
Parafraseando a Mourinho, la pregunta sería: ¿Por qué? Pues porque Don Alfredo Relaño, una bendición para el periodismo deportivo por su lucidez durante años, ha fabricado un monstruo mediático, un paquete-bomba que cualquier día le podría explotar en plena cara. El palabro (de innegable éxito popular) le ha venido como anillo al dedo, pero sólo le ha servido para realizar un apasionante viaje hacia ninguna parte. Es comprensible que Relaño, un maestro, se signifique de manera leve con los errores del Real Madrid, el equipo de la gran mayoría de sus suscriptores. Lo que no es de recibo es que enfangue las victorias del Barça, al que reconoce el buen juego pero siempre pone el 'pero' arbitral, su villarato. Su teoría siempre ha estado muy lejos de la verdad, pero siempre ha estado cerca del ideario de una mayoría de sus lectores, los que compran As para leer las bondades del Real Madrid. Relaño, quiero pensar que sin querer, creyó haber encontrado la piedra filosofal mediática; pero en su lugar, ha justificado los fracasos deportivos e institucionales de un equipo concreto, edulcorando la realidad. Su invento ha sido un placebo para la frustración de miles de seguidores acostumbrados a ganar siempre, y que, cuando han perdido, han encontrado un refugio donde poder protegerse de la realidad. Una realidad simple, sin trampa ni cartón, que el Barça, en este momento, es el mejor. Como antes lo era el Real Madrid.
Pese a los esfuerzos de Alfredo Relaño, uno cree que esta 'Teoría General del Villarato' es una tragedia para el periodismo. No para el periodismo rosa, de tertulia de barra de bar, que está de moda, sino para el que persigue la verdad. Y además, es un invento que está haciendo un daño irreparable, porque aumenta el nivel de crispación en los estadios y siembra la semilla del odio entre algunas aficiones que, engañadas, descargan su ira contra el rival en nombre del villarato que no existe. De paso, la palabreja daña la reputación de nuestro fútbol y el de la selección española (¿hubo villarato en la Eurocopa? ¿y en el Mundial?). El caso es que nadie ha sido capaz de aportar, hasta la fecha, ni una sola prueba de que Villar, Sánchez Arminio o Platini estén al servicio o actúen al dictado de los intereses del Fútbol Club Barcelona. Y hasta que nadie demuestre lo contrario, en cuyo caso rectificaría de inmediato, ‘La Teoría General del Villarato' es propaganda madridista primero y pornografía intelectual después.
Desde mi más sincera admiración a Alfredo Relaño, le rogaría que no insista más con la 'Teoría General del Villarato'. Muchos estaríamos encantados de que abandonara ese camino, porque de seguir insistiendo con el villarato, acabaríamos dejando de saborear sus estupendos artículos. Y después de años haciéndolo, sería muy complicado dejar de leer a alguien que, como en el caso de Santi Segurola, escribe de maravilla y es una referencia para miles de personas. Así que se lo pido por favor, Don Alfredo: Vade retro villarato.

jueves, 5 de mayo de 2011

El fútbol vuelve a casa

¡Qué tal, amigo!

¡Cuánto tiempo! Nada más y nada menos que 19 años. ¡19 añazos! Ya casi han pasado dos décadas desde aquel 20 de mayo de 1992.  Qué día, ¿verdad? Un día tan lejano y tan próximo. Tan memorable para unas cosas como pasajero para otras. Un día que ha pasado a la historia. A la tuya y a la mía. Y a la de tanta gente. De aquella, yo tenía 8 años y no estaba tan crecidito como tú, pero lo recuerdo todo como si fuera ayer. La emoción, la intriga, el miedo, los nervios y, sobre todo, el subidón de alegría. Aunque, espera, en realidad debería decir aquellos días, porque yo viví esta tremenda satisfacción un día después, por la tarde y en el sofá de mi casa. No podía estar ante la televisión un miércoles hasta las tantas de la noche. La dura vida del estudiante, amigo... Y lo disfruté al día siguiente. Jueves por la tarde. Lo veía mientras merendaba, sentado en el sofá del salón de mi casa. Todavía recuerdo el bote que di para celebrarlo. Ese día ha pasado a la historia como el día en el que me aficioné al fútbol, el día en que me hice seguidor de un equipo de fútbol llamado Fútbol Club Barcelona.



No, yo tampoco lo puedo evitar y se me sigue poniendo la piel de gallina cuando veo el gol de Koeman, cuando veo ese balón entrar ajustado a la derecha de Pagliuca, el portero de la Sampdoria. Este vídeo tiene, para mi, un significado muy especial porque, como habrás escuchado, suena de fondo la irrepetible "Barcelona", esa canción que inmortalizaron la gran Montserrat Caballé y el mito Freddy Mercury. Un sonido que, a la larga, acabó siendo la banda sonora de aquel 1992. Porque después vinieron los Juegos Olímpicos de Barcelona, los Juegos que pusieron a España en el mapa internacional. Y el segundo Tour de Francia de Induráin, y la Expo de Sevilla... En fin, colega, un año para la historia. El mejor año posible para que cayera el Fútbol Club Barcelona ganara su primera Copa de Europa.

Desde aquel inolvidable 1992 han cambiado muchas cosas. Tantas... Si me pusiera a enumerarlas todas, no acabaría nunca y me eternizaría. A nivel personal ya sabes todo lo que vino después: la mudanza, el cambio de "cole", el comienzo en el instituto, el Bachillerato, la PAU, la carrera de Periodismo, las prácticas, el Master... En fin, tantas y tantas cosas, que sería imposible acordarme de todas. Sinceramente, yo creo que me ha ido bien y no me quejo, aunque no te niego que podría estar mucho mejor si no fuera por la puñetera crisis que hay en el mundo y que padecemos de manera singular en España. Supongo que hasta Reino Unido llegarían las alarmantes cifras de paro que padecemos en nuestro país: ya somos 4,9 millones de parados. ¡Qué desastre, tío! Como supondrás, la gente anda muy preocupada y alterada. No te digo nada en el periodismo, donde la precariedad campa a sus anchas. Si yo te contara... Ante este panorama tan mediocre, el deporte es la válvula de escape para olvidar los problemas que marcan el día a día. No quiero pecar de pesimista, pero los triunfos de nuestros deportistas y equipos de fútbol son el único bálsamo contra el malestar imperante. ¿Estás de acuerdo? Por si tienes alguna duda, mira este vídeo:



Jamás celebré tanto un gol. Fue, sin duda, la mayor alegría que me ha dado el fútbol hasta ahora. Y espero que sea el principio de muchas. Supongo que ese gol significará para ti lo mismo que para mi: la gloria. El gol de un tipo de Fuentealbilla llamado Andrés, que juega en el Barcelona y que dio al fútbol español la Copa del Mundo, el trofeo más deseado. Nada mejor que esta alegría para olvidar las penas que atenazan a diario a todos los españoles. Pensarás que te exagero si te digo que vi pasar mi vida entera mientras contemplaba ese partido de fútbol entre España y Holanda, pero no te miento. Es la verdad. Sabes que tengo muchos defectos pero ser un mentiroso no es ninguno de ellos. Y te puedo asegurar que aquel partido recorrió mi existencia durante unos 120 minutos aproximadamente. Sentí las patadas de los holandeses, metí la pierna junto a Íker para despejar el chut de Robben, salté para despejar de cabeza los balones que colgaban en nuestro área, golpee con fuerza el balón para alejar el peligro de nuestra portería y, por último, yo también chuté con Iniesta para marcar el gol de la victoria. Sufrí como nadie pero también lo disfruté como nadie. Y vivir estas sensaciones tan emocionantes en los tiempos que corren, no tiene precio.

Han pasado unos meses desde aquel mes de julio. Han pasado 19 años desde la primera gran alegría que viví gracias al fútbol. Ahora, en este mes de mayo de 2011, quiero volver a gozar con un deporte que consiste en algo más que en meter un balón dentro de una portería: es un deporte capaz de unir a miles de personas bajo un mismo sentimiento de intriga, satisfacción, nerviosismo, indignación, desesperación, felicidad... Es el football, un deporte que nació en el Reino Unido y que actualmente practican más de 270 millones de personas. No me extraña. En tu honor y en el de aquellos precursores que tuvieron la genial idea de inventarlo, la final de la Copa de Europa de clubes de este año se disputará en Wembley. Y tú la verás porque tú la vas a acoger. Gracias Wembley. En tu honor va esta carta porque, en tu honor, el fútbol vuelve a casa, a Londres, para coronar a mi Barça o al grandísimo Manchester United de Sir Alex Ferguson. Posiblemente los dos mejores equipos del mundo; sin duda alguna, los dos equipos que mejor fútbol practican hoy por hoy. ¡Qué gran honor para ti recibirlos, amigo Wembley! Ocurra lo que ocurra, confiando en vivir una alegría como la de 1992, yo ya estoy satisfecho porque "Football´s coming home". El fútbol vuelve a casa, a tu casa. ¡Disfrútalo!



Algún día nos encontraremos y te daré un abrazo que ya nunca olvidaremos. Prometido.

viernes, 29 de abril de 2011

Cuando manda la genialidad

Al margen de la polémica generada por las declaraciones realizadas por los entrenadores de ambos equipos y la discutida expulsión de Pepe, el último clásico ha dejado varias imágenes para la posteridad. No se puede esperar menos de un Madrid-Barça; máxime cuando el partido se disputa en las semifinales de la UEFA Champions League, la competición de clubes más importante del mundo. Y si se trata de recopilar imágenes para la eternidad, hay que enfocar sí o sí a Lionel Messi. El crack argentino, posiblemente el mejor jugador del mundo y el último ganador del FIFA Balón de Oro. Pero recurriendo al diccionario de tópicos y frases hechas, como no sólo de reconocimientos vive el hombre y vale más una imagen que mil palabras, aquí dejo los vídeos que resumen a la perfección el Real Madrid 0 Barcelona 2, un resultado que pone al equipo de Guardiola con pie y medio en la final de Wembley. Esta vez, la genialidad sí se ha impuesto.

0-1, Messi


0-2, Messi


Y de postre, Cristiano Ronaldo protesta por estar en el centro de un rondo entre jugadores del Barça

jueves, 21 de abril de 2011

Un equipo tocado


El Barcelona ha perdido la Copa del Rey ante el Real Madrid. Algunos dirán que es solo un título y otros dirán que es, nada más y nada menos, que un título; el caso es que el equipo azulgrana no ha sido capaz de superar a su eterno rival en un partido a cara o cruz y ha perdido el primer título de la temporada. Salió cruz y el equipo de Cristiano, Mourinho y Florentino ha vuelto a ganar 19 años después el torneo del K.O. Con la Liga en el bolsillo, ahora los hombres de Guardiola solo tienen un objetivo en mente: ganar la Champions League, la Liga de Campeones, la vieja Copa de Europa, como se quiera llamar al torneo de clubes más prestigioso del mundo. Para ello tendrán que volver a superar al Real Madrid, su rival en semifinales, en una eliminatoria a doble partido que se prevé que volverá a ser electrizante. ¿Lo conseguirán? El que suscribe no lo tiene muy claro...

Muy justo de gasolina ha llegado el Barça al tramo final de la temporada. Ya sea por lesiones o sobrecarga de partidos, a algunos jugadores como Messi o Villa les falta esa chispa especial y esa claridad de ideas que les ha llevado a ser un terror constante para los defensores rivales. Si tus dos principales referencias ofensivas estornudan, el equipo se resfría. Y eso se traduce en un amontonamiento de jugadores en torno a la portería contraria a la que llegan los disparos con cuentagotas. Se juega más en horizontal que en vertical y eso, ante una defensa ordenada como la del Real Madrid, con hombres de la experiencia de Pepe y Carvalho, equivale a estrellarse una y otra vez contra una pared de ladrillos. Desde pequeño me enseñaron que una de las cosas más importantes en el mundo del fútbol es terminar las jugadas, o mejor dicho, tirar a puerta. Y amén de profundidad para dar el último pase, el Barça evidencia una preocupante falta de pegada. 

En honor a la verdad hay que reseñar que el Barça tuvo ocasiones más que de sobra para llevarse la final de la Copa. Tras un primer tiempo titubeante, el equipo se recuperó y la segunda parte fue un recital de posesión a cargo del conjunto azulgrana. Nadie discute que, hoy por hoy, el Barcelona es el mejor equipo del mundo con el balón en los pies. Los niveles de posesión de cada partido lo dejan muy claro. Y así terminan llegando las ocasiones, como las que ayer tuvieron Messi, Iniesta y Pedro, al que incluso se le anuló un gol por un más que cuestionable fuera de juego. Pero yo le pido más a un equipo que es capaz de practicar el juego más atractivo del mundo. Le pido goles, victorias, títulos. Y para eso hay que tirar a puerta. Desde que se fue Samuel Eto´o, actualmente en las filas del Inter de Milan, el Barça tira menos a puerta. Ni Ibrahimovic ni Villa tienen la contundencia y verticalidad del camerunés y eso se traduce en partidos como el que se jugó ayer en Valencia.

Lo confieso. No estoy de acuerdo con Guardiola en su decisión de recortar la plantilla hasta tal punto que cuenta con 14 jugadores para afrontar los partidos, amén de las distintas variantes que se puede ver obligado a introducir en función de lesiones o sanciones. Por la ingente calidad que tiene este bloque, se puede mantener esta filosofía durante la Liga sin que ello repercuta en una disminución del rendimiento del equipo en el campeonato doméstico. La Liga premia la regularidad y nadie discute que el juego del Barça nunca defrauda y siempre se mantiene fiel a una idea de fútbol. Esto está claro. Lo que no está tan claro es llegar a los meses más decisivos de la temporada con un banquillo en el que, de entrada, no hay un delantero suplente. Lesionado Bojan, más vale que Villa no coja ni un simple resfriado porque en ese caso, Guardiola se vería obligado a hacer filigranas en la línea atacante ubicando a Messi de delantero centro y permutando las posiciones de Pedro o Afellay, salvo que se suba a un delantero del filial. Es evidente que no resulta serio que un equipo como el Barcelona solo tenga un delantero centro (Villa) para afrontar 4 clásicos ante el Real Madrid, final de la Copa del Rey y semifinales de la Champions mediante, amén de los últimos partidos del campeonato liguero. De ahí viene la falta de gol que evidencia el equipo azulgrana en los exámenes finales del curso. Ahora mismo, tras las bajas de Bojan y Abidal, el Barcelona tiene un once tipo que es el formado por Valdés, Alves, Puyol (suponiendo que está para soportar el ritmo de la alta competición), Piqué, Adriano, Busquets, Xavi, Iniesta, Messi, Villa y Pedro, al que se le suman Keita, Mascherano y Afellay. Completan las convocatorias Pinto, Maxwell, Fontás y Thiago Alcántara, aunque sus participaciones suelen ser testimoniales.


Guardiola tiene un papelón ante sí. Después de lo que se pudo ver anoche en Mestalla, un partido vibrante en el que el Barça tuvo ocasiones más que sobradas para llevarse el triunfo, el entrenador azulgrana se ve en la obligación de levantar la moral de la tropa. Lo conseguirá, seguro, nadie puede discutir las dotes de motivador del entrenador de Santpedor. La principal tesitura a la que se verá sometido el entrenador es a la de realizar ajustes tácticos en la plantilla para superar partidos agónicos ante un rival de la categoría del Real Madrid de Jose Mourinho: un equipo que defiende con 7 hombres (Marcelo, Ramos, Pepe, Khedira, Carvalho, Xabi y Arbeloa se encargaron de frenar los ataques del Barça, anoche, en Mestalla) dejando a tres hombres de la calidad de Ozil, Cristiano Ronaldo y Di María en ataque para salir con velocidad a la contra y tratar de sorprender a la defensa azulgrana. Y eso sin contar a Benzema, Higuaín y Adebayor que parten como teóricos suplentes. Ese planteamiento, al que se le debe añadir la imprescindible presencia de Íker Casillas en la portería, es suficiente para combatir el fútbol de toque del Barça. Se demostró en la Copa del Rey y en el último clásico de la Liga, que terminó en empate a pesar de que el Madrid pudo desnivelarlo a su favor en los últimos minutos.

No me arriesgaré a dar un pronóstico sobre lo que ocurrirá en las semifinales de la Champions. En una eliminatoria a 180 minutos, si no hay prórroga, pueden suceder muchas cosas. Lo que sí tengo muy claro es que el Real Madrid es el favorito. Si Messi no recupera la inspiración, Villa no se reencuentra con el gol y la sombra del fuera de juego persigue a Pedro, el Real Madrid está un paso por delante. Porque el engranaje defensivo de Mourinho, formado por hombres curtidos en mil batallas futbolísticas, está más que capacitado para contener el tiki-taka de Busquets, Xavi e Iniesta y para sorprender a la contra a la inestable zaga azulgrana en la que Piqué, sin Puyol, se ve obligado a sobredimensionarse y su concentración defensiva se resiente. 

Sí, sé que peco de pesimista pero esta es una característica intrínseca a muchos barcelonistas. Que le vamos a hacer... Por eso me huelo que este año caerá "la décima".